lunes, 21 de enero de 2013

Verónica Zondek, poesía


Flor Garduño, Three in arrow

Protesta
A Emil Grinzweig

Tus vueltas
tus pasos
y tus tantas peculiaridades.
Todas aquí sobre la mesa
                                          que te vean
                                          que te toquen
cual íntima pertenencia de antropófagos libres.

Soy
         dices
y no me creen
                      dices
y la mar lame playas todavía
y los cielos acunan estrellas
y qué voy a hacer
                             dices
pueden pegarme
                          dices
y lenguararme entero
hasta sorberme la cobertura
                                               dices
pero no hay quien te busque
amor
                        ni quien te salve
                                               amor.

Pueden llorarme
                          dices
pueden reírme
pueden auscultarme el latido
                                               dices
y nosotros ubérrimos entendemos
aunque nos quemen los bosques
             nos sorban las aguas
             nos disipen las alturas.

Que el ay se suelta
                               grito yo
destila aceite
                        grito yo
que se van los clamores al entrecielo
y se escriben en la entrelínea
                                                grito yo
mientras la antena erguida
cerciora una realidad.
De: Entrecielo y entrelínea

No quieren nada

Antes
            me pudro y meto dedo incrédulo
            y cateo realidad.
Quedo sola
de boca finamente hilvanada
engullendo palabra propia para no morir áfona
                                                           y abandonar la cuna ósea.
Mezo tierna mis órganos hasta extraerles ronroneo.
Mas se hunden en flema
            se rodean pretéritos.
No quieren nada.
De: Entrecielo y entrelínea

XXI

Cansancio de te nacer
y no nutrir más que este espacio.

Muero entero tu gimo
en la sangre que tuya la mía duerme
el mojo tuyo en mi pañal
que el terror expande tu cara
y en mi mano
arrinconada
me mutilo.

Entera piénsote la luz
para el miento entero
te sepultar.
De: Vagido

Ciudadano

No existe alternativa.

Abandona su mano dejada de norte
y arriba quedó a su cuerpo
como si fuera otro.
Valle Solo aúlla.
Valle Solo es llama nitrada en su nariz temerosa.

Este manco tan ciudadano
busca encontrar un significado en esas noches compartidas.
Demanda las madrigueras del juego inocuo.
Encuentra su imagen sobre el lecho del mar.
Tierno y vacío arremete
roba
instala el muslo tibio de otro valle
que antes
mucho antes

un río ajeno

talló.
De: El libro de los valles

Biografía
Verónica Zondek Chile 1953. Poeta y traductora. Licenciada en Historia del Arte de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Es coeditara de las cartas de Gabriela Mistral con intelectuales uruguayos.
Libros de poesía publicados:
Entrecielo y entrelínea, Santiago de Chile: Ediciones Minga, 1984 – La sombra tras el muro, Santiago de Chile: Ediciones Manieristas, 1985 – El hueso de la memoria, Buenos Aires: Editorial Último Reino, 1988 – Vagido, Buenos Aires: Editorial Último Reino, 1991 – Peregrina de mí, Santiago de Chile: Editorial Cuarto Propio, 1993 – Entre largatas, Santiago de Chile: Lom Ediciones, 1999 – El libro de los valles, Santiago de Chile: Lom Ediones, 2003

Fuente: Casa de Luciérnagas – Antología de poetas hispanoamericanas de hoy – Mario Campaña - Editorial Bruguera, 2007

4 comentarios:

silvia zappia dijo...

me gustaron particularmente XXI y Ciudadano.

gracias, maría, un beso*

mónica pía dijo...

Gracias por compartir estos poemas, nunca había leído a su autora. Muy interesante la manera cruda y ruda también de expresarse...

Un cariño,

María dijo...

Silvia, me fue difícil elegir los poemas, es una autora compleja, sin embargo me conmueve.
Un beso Silvia.

María dijo...

Mónica Pía, sí la autora es muy cruda, y te lleva a esos puntos ocultos que te abren puertas. Es una autora bastante conocida en el medio poético chileno.
Un abrazo y muchas gracias por dejar tu huella.

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