sábado, 18 de febrero de 2012

Marianne Moore - poesía

César Moro



“En defensa de su mundo”
Su carne y su espíritu, en sentido literal, son nuestro escudo.
New York Times, 7 de junio de 1944

                Me gustaría ver los azulejos, las habitaciones, los patios de piedra
y los pozos antiguos
                de esa tierra (la patria de Rinando
Caramonica el remendón, de Frank Sblendorio
                y Dominick  Agelastro;
                del tendero, del hombre del hielo y de la bailarina; de la bella
   Miss Damiano), la Italia

                de la sabiduría y de todos los ángeles, en el día de Navidad
de este año navideño.
                Hay un piano silencioso,
una guerra inocente y el corazón que puede actuar contra sí mismo. Aquí,
                todos diferentes aunque parecidos, que tanto
                tropiezan, caen y se multiplican
hasta que los cuerpos cubren la tierra por donde pasar,)

                contra esta forma de victoria podrían decir:
“Si Cristo y los apóstoles murieron en vano,
yo moriré en vano con ellos”
¡Aquel bosque de cruces blancas!
                Mis ojos no se cerrarán ante él.

Todos preparados como animales para el sacrificio,
como Isaac en el monte,
                eran su propio sacrificio.
                ¿Marchando hacia la muerte, hacia la vida?
“En defensa de su mundo”
                cuyos espíritus y cuerpos,
en sentido literal, eran y siguen siendo
nuestro escudo.

                Ellos combatieron al enemigo,
nosotros combatimos la vida superflua y la autoconmiseración ..
                Luce, oh luce,
sol que nunca engañas, sobre este panorama enfermizo.


A un ave de rapiña


Me convienes, pues me puedes hacer reir
y no te ciegas la paja
                que los vientos mandan –en remolino- desde el almiar.

Sabes pensar, lo que piensas lo dices
con mucho del orgullo de Sansón y de su desolado
                remedio, por lo que nadie se atreve a mandarte callar.

El orgullo te sienta bien, pájaro colosal que tanto te pavoneas.
Ningún corral te hace parecer absurdo;
                tus garras de bronce son firmes ante la derrota.

Poeta americana 1887 - 1972

1 comentario:

Luis dijo...

"Ellos combatieron al enemigo,
nosotros combatimos la vida superflua y la autoconmiseración ..
Luce, oh luce,
sol que nunca engañas, sobre este panorama enfermizo."

Maravilloso María...como siempre. Y así como siempre, te agradezco la BELLEZA.
Abrazo