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lunes, 24 de febrero de 2020

Miren Agur Meabe – un poema


Imagen de Dominique Fortin

Os dejo este maravilloso poema de la poeta vasca Miren Agur Meabe.

Patti Smith soñando con Rimbaud

Patti Smith quedó prendada de Rimbaud. Le escribió un poema, un sueño donde habla de Charleville y Abisinia, campos, pozos de agua, una herida en un ojo hecha con un cristal, manos grandes, mejillas rojizas, una habitación, miradas aparentemente indiferentes. Arthur de rodillas, llora apoyando sus manos en las rodillas de Patti. Patti, echada en la cama, coge a Arthur del pelo. Son una llama vello y pelo, ¡oh, Jesús! Alfileres los dedos, ¡oh, Jesús! Soy enteramente tuya.

Hasta ahí el dudoso resumen del poema. Y al hilo, mi turno.

Soy una mujer reloca. Julio, sábado, primera hora de la tarde, en mi huerto, la puerta entreabierta. Una pareja de mirlos escarba en las escamas de la palmera con sus picos naranjas buscando mosquitos. Yo descanso en un camastro de lona. Rumores de lavanda. He de poner agua a hervir para preparar un té. De mis manos resbala el poemario de Patti. La antología bilingüe de Rimbaud la tengo en Bilbao. Mira, me la regaló en mi cumpleaños ese amigo, el que actuaba como un lobo, y así casi acaba conmigo. Yo era ya entonces una turbia burbuja, deseando hacer pum, era yo una costura mal cosida, muriendo por rasgarse. Digamos que eso es lo que disponía la vida entonces, aunque el asunto no es tan simple, nada simple, en absoluto.

Las mariquitas me hacen cosquillas en las piernas, y pienso en el agua, la boca seca. Hola, guapa, me dice el que ha llegado. Esa voz es un cuchillo en la tarde, ¡oh, Jesús! Has estado enferma, princesa, ya preparo yo el té, voy a darte un masaje en los pies, te ayudo a quitarte las sandalias, tú tranquila, sirena pelirroja. La saliva se convierte en azúcar tibio. No puedo alzar los párpados, exhausta para hundirme en tales ojos.
Un escalofrío al sentir la cuchara en mis pechos. Mete sus largos dedos en la taza, ahoga un gemido. Ahora los posa en mis labios. Sucia. Lame mis rodillas con su lengua de lija. Tus rodillas son helados de pasas al ron, Meibi, maybe, acaso, Meabe, tal vez. Vamos dentro, no tiembles. Con su voz me devora, en las fauces del tiburón yo, perdida.

Telarañas en las vigas, planetas plomizos en los relojes, huesos de pájaro en los muebles.

No soy morena, no soy delgalda, no soy joven, no soy lista, no soy poderosa, no soy brava, no soy, no soy, no soy ángel, no soy demonio, no soy sino lo que he vivido, aquello que recuerdo, sólo mi nombre, y lo que ser quiero. Date la vuelta, niña, que voy a curarte con mis grandes manos.
Carnaza para el tiburón las nalgas. Dzast, dzast, dzast, bonita, ahí, así, sigue, sí, plas, plas, plas. Me parto en dos como una mártir. El desgarrón y la espuma. Pedrería del sudor. Soy enteramente tuya, aleluya. Eres enteramente mío, aleluya, ¡oh, Jesús!
(Bitsa eskuetan, 2010)

Poema original

Poema original Patti Smith Rimbaudekin ametsetan // Patti Smith liluratu egin zen Rimbaudekin. Poema bat idatzi zion, amets bat, non aipatzen zituen Charleville eta Abisinia, soroak, ur-putzuak, zauri bat begian kristal batez egina, esku handiak, masail gorriztak, logela bat, begirada ustez axolagabeak. Arthur belauniko, negarrez, belaunetatik helduz Pattiri. Patti ohean etzanda, iletik helduz Arthurri. Sugarra dira ilea eta biloa, o Jesus! Orratzak atzamarrak, o Jesus! Zeurea naiz osorik. // Horraino poemaren laburpen badaezpadakoa. Eta horren harira, neure txanda. // Andre birloka naiz. Uztaila da, zapatu bazkalostea, neure baratzean, atea ertirekirik. Zozo-bikotea palmondoaren ezkatetan, moko laranjekin eltxo bila. Etzanda nago olanazko jarlekuan. Labandaren firfira. Ura ipini behar dut tea egiteko. Eskutik labain egin dit Pattiren poema-liburuak. Rimbauden antologia elebiduna Bilbon daukat. Hara, lagun hark oparitu zidan, otso-lanak egiten zituenak, nire 45. urtebetetzean, eta horrexekin izorratu ninduen zeharo. Hain nengoen burbuila uherra bihurtua, punp egiteko irrikaz, hain nintzen jostura gaizki lotua, urratzeko desiraz. Halaxe agintzen zuen bizitzak orduan, esan dezagun, nahiz eta kontua ez den, inondik ere, batere xinplea, batere. // Marigorringoek kilimak egiten dizkidate bernetan, eta uraz pentsatzen dut, ahoa lehor. Hola, guapa, esan dit etorri denak. Ahots hori aiztoa da arrastirian, o Jesus! Gaixorik egon zara, printzesa, neuk prestatuko dut tea, masajea emango oinetan, sandaliak kentzen lagunduko, zu lasai, sirena ilegorria. Azukre epela bihurtu zait txistua. Ezin begirik ireki, indarge ni begi berdantzetan dzanga egiteko. // Hotzikara eragin dit koilaratxoak bular artean. Kikara beroan sartu ditu berak atzamarrak, intziri bat ito du. Ezpainetan ditut orain haren hatz luzeak. Zantar hori. Txupatu egiten dizkit belaunak bere lixazko mihiarekin. Mahaspasa eta ronezko izozkiak dituzu belaunak, Meibi, maybe, agian, Meabe, akaso. Goazen barrura, ez egin dar-dar. Ahotsarekin irentsi nau, galdua ni marraxoaren eztarrian. // Parasma-metxak hagetan, planeta burdinkarak erlojuetan, txori-hezurrak altzarietan. / Ez naiz beltzarana, ez naiz liraina, ez naiz argia, ez naiz gaztea, ez naiz ahalduna, ez naiz zangarra, ez naiz, ez naiz, ez naiz aingerua, ez naiz deabrua, ez naiz ezer ez bada bizi izan naizena, oroitzen dudana, eta neure izena, izan nahi dudana. Har ezazu buelta, Goikokaleko neska txiki hori, neuk sendatuko zaitut neure esku handiekin. // Marraxoaren bazka ipurmamiak. Egin dzast, dzast, dzast, eder hori, hortxe, eman, segi holantxe, plas, plas, plas. Martiri bat bezala ireki naiz erditik. Tarratada eta bitsa. Izerdiaren perladuria. Zeurea naiz osorik, aleluia. Neurea zara osorik, aleluia, o Jesus.

Fuente: Dialnet




jueves, 14 de junio de 2012

Miren Agur Meabe, poesía


* Georgia O'keeffe - Pelvis with Shadows and the Moon

Las Medusas

Las medusas bailan de abajo hacia arriba
en la profundidad abisal de la tristeza
con gracia de autómatas indiferentes: sin una pizca de mérito.
Pienso en las medusas
porque emergen con lujos de arco iris
desde las aguas más lejanas.

Te dejaría, de recuerdo,
el latigazo de mis pensamientos de medusa:
escalofrío de colores y largos ardores.

Geografía del silencio

La geografía de mi silencio está delimitada por
frigorífico, fregadera y horno al norte;
alacena y puerta de la calle al este;
trastero al oeste;
y pared con calendario de paisajes vascos al sur.

En el centro crezco, árbol transparente en una baldosa.
Bajo la baldosa se expande un abismo,
desestructura donde invernan los signos huérfanos del lenguaje.
Conforman una madeja que evoca el capricho de un pintor.
Si el viento mesa mi cabeza,
una raíz pequeña aflora y trepa hambrienta a mi regazo,
para que la amamante.

Silencio de las cocinas por la mañana.
Geografía de la fertilidad.

Notas para conservar la Memoria - 3

Llovía sobre mi clítoris.
Los relámpagos acudían con fulgores a tu pecho:
parecía que sangrabas.
Pero eran sombras
que buscaban descanso en la llanura de tu piel.
Tu sexo olía a humo,
pardo y viejo.
En cambio, yo debía de ser azul,
y me robaste oxígeno
de mis rosados agujeros.
Tus dedos marrones en mi vagina
fueron ramas ásperas y otoñales.
Sacaste un pañuelo de papel, no sé de dónde,
y lo tiraste por la ventanilla,
húmedo y arrugado.
Mis senos ansiaban reventar.
Llovía sobre mi clítoris.

Cicatrices

La mezquina mosca de mi avaricia
la coqueta guadaña de mis desgracias
la insustancial espada de mi rabia,
los invisibles abortos de mi envidia
los fulanos y menganos de mis golpes
el brazo enterrado de mi fuerza
el olor a limbo de mis tonterías
la baba sobrante de mi lujuria
las calles burlonas de todos mis vacíos
el catecismo perdido de mi tristeza
el purgatorio negado a mis errores
la incontable pólvora de mi remordimiento
la falsa ortografía de mis secretos.

Diagnóstico

Esta enfermedad es degenerativa.
Consiste en destruir los tejidos comunicativos:
en contraer la piel
( se pierde la sensibilidad a las caricias),
en reducir el foco visual
(se limita al espacio del libro que leemos).
Nos fatiga incluso hablar.
Y cada vez que pronunciamos un sonido,
nace provisto de largos pseudópodos grises
y se queda flotando en la salita,
como si  ese fuera su destino:
una extraña ameba que ignora la hora de acostarse.
Nos afecta al oído, sordos en el búnker.
Papilas y lenguas ya están paralizadas.
La nariz es antena que percibe al instante
la chamusquina de una queja o el empalago de un suspiro.
Diagnóstico:
cáncer cíclico de silencio.
Periodo de incubación:
las rachas de impaciencia.
Previsión de recaídas ( salvo que la ciencia del perdón
descubra otros remedios):
tantas como fracasos del uno junto al otro.
Tratamiento profiláctico:
una cena en un bonito restaurante de vez en cuando
y cada mañana:
un pensamiento alegre al decir "buenos días".

(traducción del vasco al español, realizada por la propia autora)

Nota biográfica:
Miren Agur Meabe Lekeitio, Bizkaia, España 1962. Diplomada en Magisterio y licenciada en  filología vasca, escritora y editora.
Obras:
En 1986 publicó el libro de cuentos Uneka... Gaba (Por momentos... la noche; Labayru); el poemario Oi, hondarrezko emakaitz! (¡Oi, mujer de arena!; publicado a modo de separata por la revista Idatz & Mintz en 1999).
Ohar orokorrak (Notas) 1997. Azalaren kodea (Susa, 2000; El código de la piel, Bassarai, 2002). Además de libros de literatura juvenil e infantil: Itsaslabarreko etxea (Aizkorri, 2001; La casa del acantilado, Edebé, 2004). Bisita (La visita; Gara, 2001), Joanes eta Bioletaren bihotza (El corazón de Joanes y Bioleta; Elkar, 2002), Etxe bitan bizi naiz (Elkar, 2003; Vivo en dos casas, Editores Asociados, 2003), Nola zuzendu andereño gaizto bat (Giltza, 2003; Cómo corregir a una maestra malvada, Edebe, 2003), y Amal (Gara, 2003).

Fuente y más poemas:

* Pintura , fuente: http://pintura.aut.org/