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lunes, 2 de mayo de 2016

Myriam Montoya - Dos poemas



Imagen de Mariana Palova

Sobre la seda de la piel
destellos minerales
Diamantes poliédricos en la aleta de la nariz
Rubíes en los pezones
Balines de oro en el ombligo
Aros en el clítoris
Un pendiente en el glande
Crece la uña metálica que araña y acaricia…
Un punzón de silencio escinde el ser
en la rigidez momentánea de la anestesia
Perforaciones
Desgarramientos
Ritual intrascendente del derroche
para exorcizar la nada

****

Sur la soie de la peau
éclats de minéral
Diamants polyédriques dans l’aile du nez
Rubis dans les mamelons
Petites balles d’or au nombril
Anneaux dans le clitoris
Une boucle dans le gland
L’ongle métallique pousse qui griffe et caresse…
Un poinçon de silence scinde l’être
dans la raideur momentanée de l’anesthésie
Perforations
Déchirements
Rituel accessoire du gaspillage
pour exorciser le néant

Myriam Montoya - traducción de Stéphane Chaumet 

Imagen de Mariana Palova                                              
  
Incansable búsqueda
Abrigarse de la desnudez y de la intemperie
Afilar la obsidiana
Envenenar la flecha
Forjar la lanza
Templar la hoja de la espada
Vestir un chaleco antibalas
Imprimir en la piel un tótem con líneas de hojarasca
Tatuar el éxtasis de la danza
Ampararse en la horda
Escabullirse solitario en un bosque
Desaparecer tras la columnatas del arrebol
Remedar la hoja
Apostarse entre el barro
Fundirse en el betún de la noche
En las neblinas de la aurora regresar

**** 

Quête infatigable
S’abriter de la nudité et de l’intempérie
Affûter l’obsidienne
Envenimer la flèche
Forger la lance
Tremper la lame de l’épée
Revêtir le gilet pare-balles
Imprimer sur la peau un totem avec des lignes de fanes
Tatouer l’extase de la danse
Se protéger au sein de la horde
S’échapper solitaire dans une forêt
Disparaître derrière les colonnades d’un flamboiement
Imiter la feuille
Se poster dans la boue
Se fondre dans le béton de la nuit
Dans le brouillard de l’aube revenir

Myriam Montoya  
Traducción al francés de Stéphane Chaumet
De Fleur de refus/Flor de rechazo Editions Ecrits des Forges et Phi, 2009


domingo, 5 de mayo de 2013

Myriam Montoya, Madreselva poema


Sin autor, de la red 

En el día de la madre un poema de Myriam Montoya dedicado a la exuberancia de la selva: Madreselva.

Myriam Montoya, leyendo su poema: Madreselva 
Lectura de poemas en el 10° Festival Internacional de Poesía de Medellín, en el Cerro Nutibara, Teatro Carlos Vieco, en junio de 2000.


Madreselva

La madre era la entraña
floración irrumpiendo la oscuridad
árbol de la sandia y el mortiño
pinzones sapotes aureolas y naranjas
senos manzanas, nalgas victorias
hombros marañones
bajo los pies carnosos tubérculos
todo venía de la madre
la belleza y la melancolía
mezclados en su sombra
el almendro, la selva y el chaman
riscando cadejos de melenas
orquídeas recién nacidas
en las verrugas de los sarros
cuernos vegetales adornados de narcisos, begonias y crisantemos
entre las lianas de sus cabellos
cascadas de tamarindos y guayabas
en las axilas rosas y margaritas
en las inglés violetas
niños enredados en las piernas cañaverales
hormigas, mariposas y pájaros
el panal destilando néctares
entre tus hijos y la serpiente, el renacuajo y la salamandra
peces voladores suspendidos para mirarte
anhelando tu regazo, el tistis, el mono y el perico ligero
las fieras guardando sus garras como oráculos que te protegen
cual alimaña no desea escuchar tu canto
cual bestia, no se apacigua en tu silencio o con tus murmullos
tu desnuda, todos desnudos.



lunes, 22 de octubre de 2012

Myriam Montoya, poesía


Foto: Egor Shapovalov

Todos sacudimos el árbol
Una lluvia de naranjas cae bajo la fronda
El cesto se llena
El fruto desborda en la palma de la mano
Brilla ahora en la sonrisa de los hermanos
El mayor hace malabares
El otro las parte en rodajas rociadas de sal o azúcar
Aquel come casco por casco
Los menores las chupan por el ombligo
Hasta el zumo último desjugado entre sus dedos
Mi boca se hace agua ante estas imágenes
Después de sacudir el recuerdo
El cesto queda vacío bajo aquel árbol.

De Ciudad transfigurada
******

Volar un metro sobre el suelo
Gracia concedida a quien persigue
El pez fosforescente
Que nada por las galerías de la vieja casa
Ver su aletazo de llamarada
Escapando en la oscuridad
Con la guía
De su estela

Visto el hábito blanco
De la muerte
Pero de mis manos
Sale el brillo
Y vuelo.

De Sueños y Epifanías

******

Vengo de la noche

Del rugido de fieras
acechantes
De la huida por mil puertas
de la oscuridad


Vengo del fuego
de los latidos del corazón

Vengo de los cánticos
del sueño

Del culto de los muertos

De los niños ocultos
entre los arbustos del crepúsculo

Vengo sola
agitando ramos
invocando rayos

Vengo de la noche que al fin
arroja sus lenguas fosforescentes

Vengo sola
cruzando la línea del tiempo
con el aleteo vibrante
de mi hermano en el espacio


**************************

I

Tomo tu pulso con blandas yemas
gong repetido
cuento milenios de gestación
la errancia de los continentes
gota repitiéndose
abriendo paso a la memoria
caudal de imágenes del animal que al erguirse
mirando el horizonte lanza la jabalina
y escucha el eco de su grito

II

Vienen en tu pálpito días de penuria
incesantes partos poblando el mundo
años puntuales de migraciones y olvidos
trote de recuas
ríos salidos de madre
la aprehensión de estampidas
raptos e incestos de lejanas teogonías
ascensos por escarpados riscos
hambre y sed bajo la canícula
el fuego y la clepsidra
la pleamar anunciando noches de naufragios

III

Me llegan de tu sangre
roncos tambores
imperios construidos sobre el lomo esclavo
preludios de guerra y muerte
cascos herrados y crines relucientes
heraldos del dios de la venganza

IV

Tus pulsaciones anuncian
yunques y martillos
engranajes y poleas


que no paran de multiplicarse
ráfagas de batallas
respiración de sobrevivientes
descuento retrospectivo del fin
el sonido
el silencio
multitudes amándose en el riesgo último
la mudanza de los cuerpos
buscando el acorde
el pasadizo al infinito

***********************

La palabra de la noche se eleva
sobre paredes y árboles
sobre el canto de los pájaros
sobre el bullicio de la muchedumbre

La palabra de la noche
se hunde tras los montes

Los labios de la noche
sella con besos el cansancio
la muerte transitoria
el dolor palpitante en las sienes

La palabra de la noche
enmudece las ciudades
silencia los trenes
aquieta las cosas

En los labios de la noche
silban monzones
se empinan las olas
se escuchan voces mayores

De Traces/Huellas  Editions L’Oreille du Loup, 2009

*****************

Cierva herida
(Frida Kahlo)

Frondoso sin duda el bosque
Soleado aun el instante
Diestros los invisibles cazadores
que te han saeteado

¿Fueron acaso dioses del azar
que así lanzaron sus rayos
trepados y ocultos entre los árboles
acechando el vuelo del ave
o la fuga del venado
en el claro de un recodo?

Herida allí
sangrante incólume
furtiva dama
cierva desdeñosa
y cornuda

Fiera tu rendición al dolor
entre árboles y ramas quebradas

Detrás las aguas de un lago
vasto jardín el de tu paraíso

De Fleur de refus/Flor de rechazo Editions Ecrits des Forges et Phi, 2009

Nota mía: Magnífico trabajo de Stéphane Chaumet, por la traducción y difusión de la obra Myriam Montoya.  


Myriam Montoya: Poesía en voz alta

Apuntes biográficos
Myriam Montoya, 1963, Colombia. Poeta y traductora. Vive en París desde 1994. En 2004, aparece una antología de su obra poética, Vengo de la noche/Je viens de la nuit, seleccionada por Stéphane Chaumet. Los dos libros precedentes Fugues/Fugas, 1997 y Déracinements/Desarraigos, 1999, fueron traducidos por Claude Couffon. Sus poemas se han publicado en diversas revistas en Colombia, Cuba, Francia, Marruecos, México, España y Canadá como también en antologías colectivas en Francia y México. 
Según Stephane Chaumet, traductor suyo al francés, “En la palabra de Myriam Montoya hay luz: no una luz cegadora, sino aquella de una mirada. Una mirada agua y sílex. La mirada de una mujer, mirada trans-lúcida, escapando al discurso social o político, sobre la mujer en exilio, sobre el mundo abandonado, sobre los ahogamientos anónimos en la oscuridad, las arenas del silencio, la reclusión, el miedo, la marcha sin fin… También sentimos la presencia de la infancia a través de la muerte que aquí no es un símbolo, la muerte palpable, una ciudad amada hundida en la violencia, Medellín, convertida en blanco mediático y en línea de fuego, donde la poeta hará su iniciación en el amor, la muerte y en la impotencia frente a la historia. Y el exilio; el salto que desgarra, la incomprensión. “Medir el ángulo de la caída. A las mujeres trashumantes” como lo dice en la dedicatoria de Desarraigos. Una poesía tan lejos del exotismo como del formalismo, poeta que sabe dar la palabra a aquéllos que no la tienen…”

Fuente: Revista Prometeo y Blog de Stephane Chaumet (y más poesía).