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miércoles, 6 de marzo de 2013

Anxus Sumai - Olfato - relato

Kati Horna - La muñeca
Olfato

Siempre me pega a las ocho de la tarde, cuando llega del trabajo y nos obliga a cenar a mi hermano y a mí. Ocurre todos los días, por eso tengo que estar preparada. Mamá es una mujer muy guapa, muy elegante, muy delgada y trabaja de ejecutiva en una empresa importante. Mi abuela me dice que todo lo que mamá hace es por mi bien, porque no quiere que sufra lo que ella sufrió hasta conseguir llegar donde llegó. Hasta ser una mujer delgada, elegante e inteligente. ·Eso es lo que me dice mi abuela

Ya conseguí que no me vea pero incluso así me encuentra. Creo que es porque me huele, como los perros. Tiene una peligrosa habilidad para seguir mi rastro por la casa, por el jardín e incluso por los caminos que llevan hasta los chalés de los vecinos. Me encuentra en los escondrijos más inaccesibles, escondida dentro de un armario, camuflada en los azulejos del baño, agazapada como un soldado entre los árboles del jardín. Y sólo puede ser porque me huele. Sé que no puede verme, porque soy invisible. Nadie me ve, ni mi hermano, ni Susana, la asistenta; no me ven en el colegio y yo, cuando me miro en el espejo, tampoco me veo. Me costó mucho llegar a ser invisible pero al final lo conseguí. No fue fácil. Empecé deseando, para que ella no me pegase, ser invisible. La mejor manera para aprender a ser invisible es dejar de mirar a la gente a los ojos: si tú no las miras, las personas tampoco pueden verte. Después dejé de mirar mis propios ojos en el espejo, hasta que desaparecieron. Poco a poco se me borró todo el rostro e incluso aprendí a no tener voz. Hace tiempo que no hablo ni lloro ni río. Hacer desaparecer mi cuerpo, dentro de la dificultad que entrañaba, fue relativamente fácil y, con el tiempo, conseguí camuflarme como un camaleón, mimetizarme con las paredes, los azulejos, los cuadros, los sofás pero siempre debo buscar un lugar nuevo que me acoja cada vez que siento el perfume de mamá avanzando por el pasillo, a las ocho de la tarde.
Cuando me encuentra se empeña en olerme las manos. Al principio yo las escondía, pero se enfurecía más y me insultaba. Me gritaba: “¡Estuviste tocándote! ¡Eres una cerda!”. Así que aprendí que no merece la pena negarle nada. Es mejor colaborar. Responder a todas sus preguntas con un movimiento afirmativo de la cabeza. Me resisto a hablar, a reír, a llorar. Sólo afirmo, o niego, con la cabeza.
Pensé mucho en como era posible que, cuando nadie me ve, ella me encuentre. Pensé mucho, muchísimo, y con el tiempo llegué a una conclusión: si yo sé cuando ella está en casa es porque la huelo. Así que ella también debe olerme a mi. Sin embargo es muy difícil, mucho más que ser invisible, que mi cuerpo no huela a nada. Me paso el día lavando las manos, por si huelen a algo que a ella no le gusta, y no importa que huelan a naranjas recién peladas, a goma de borrar de nata, a sudor o a jabón. Lleno la bañera de agua caliente y me sumerjo, pero escucho el deletreo de sus tacones desde la entrada, su avance por el pasillo, como sube las escaleras hasta que se para en la puerta del cuarto de baño y me grita: “¡Sé que estás tocándote, gorda asquerosa!”
Yo soy todavía muy pequeña y no entiendo nada de lo que me dice, sólo quiero ser buena para que me abrace cuando estoy triste. Ahora también se enfada cuando me encuentra jugando y cuando me siento a comer. No me deja comer, no quiere que engorde. Y yo no entiendo por que comer y jugar son cosas malas: las niñas que veo en la tele comen y juegan y sus mamás no les gritan ni les pegan. La mía me dice que soy una cerda inútil, fea y gorda.
A veces quiero clavarle el tenedor en la nariz para que deje de olerme y no me encuentre nunca más. Porque aunque no sé cómo hacer para no oler, por más que me lavo, por más que me froto con un estropajo y me arranco la piel, ella siempre me encuentra.


Del libro: Los sentidos de la peligrosa normalidad - Textos en español de Os sentidos da perigosa normalidade. Traducción del gallego de Dorotea V. Wilder.

Datos de la autora 
Anxos Sumai nacio Catoira, Galicia, España 1960 – documentalista, escritora, traductora gallega.
Sus principales obras son:
Anxos da garda (2003, A Nosa Terra).
Melodía de días usados (2005, Galaxia).
Así nacen as baleas (2007, Galaxia). Traducido ao castelán como Así nacen las ballenas, 2010, Faktoría K.

Fuente:






sábado, 9 de junio de 2012

Anxos Sumai - Gusto - Relato

Anxos Sumai (foto de la red)



Gusto

Hace años me enamoré de uno de esos tíos a los que te apetece entregarte por completo. Nunca llegamos a vivir juntos, pero en algún momento cometí el error de darle las llaves de mi casa. Ahora puede invadir mi intimidad siempre que le apetece. Y yo se lo consiento porque su debilidad me inspira una gran ternura, como si cuando me hace daño sólo viese en él a un hijo inconsciente y mal educado. Siempre que aparece, me obliga a hacerle una felación y nunca se preocupa de satisfacer mi deseo. Vivo empachada del sabor de su semen y de su cuerpo.

Nunca sé cuando va a aparecer por casa, puede entrar cuando le apetezca. Casi siempre llega por las noches, borracho y sin avisar. No le importa que yo esté mirando la tele, cenando o acostada. No le importa si hace ruido y me despierta. Si estoy dormida enciende la luz, se desnuda, se acerca a mi cama y yo, ya en los sueños, percibo el sabor de su cuerpo acercándoseme como una amenaza. Despierto, lo veo ante mí y cierro los ojos, quietecita, disimulando. Pero él me agarra del pelo y me levanta la cabeza hasta poner mi boca a la altura de su entrepierna. Despierto definitivamente con una polla triste y hedionda forzándome los labios, empujando para vencer la firme oposición de los dientes. Cedo y deseo que sea preciso y rápido. Me consuelo pensando que al menos no intentará besarme, meterme en la boca la lengua como un taladro o una explosión de gas. Esa lengua viscosa y ansiosa que sólo empuja, empuja y empuja hasta abrir en mí, un agujero espantoso y enorme y volverme hueca bajo la piel.
No me besa, tampoco hablamos y yo sólo quiero que la violación sea precisa y rápida, como si fuese a degollar un cordero. Para que nadie sufra más de lo debido, ni él ni yo. Cuando por fin vence la oposición de mis labios y mis dientes, mi lengua se refugia en el cielo del paladar. Siento entonces la primera náusea que me produce el impacto de su sabor genital, tibio e infecto. Me obliga a arrodillarme ante él, y él se mueve adelante y atrás, adentro y más profundo, sin el más mínimo gesto de ternura, sin acariciarme siquiera la cabeza, sólo agarrándome del pelo. Sin palabras, sólo suspiros y, a veces, algún insulto que me cae sobre los hombros mezclado con la baba que le resbala de la boca. Inhalo el hedor que despiden sus heces descompuestas por el vino que le fundió cerebro y sentimientos. La primera náusea me obliga a vomitarle encima la cena de la noche. Pero a él no le importa. Vomito, trago mi vómito y al mismo tiempo siento como me crece contra el paladar la brutalidad de mi amante, su degradación más triste, y sólo quiero que sea preciso y rápido para acabar pronto, para que deje de tirarme del pelo, para que acaben los insultos, para librarme de las heces que me hacen vomitar de nuevo. Que sea preciso y rápido. Que cuando eyacule, el semen vaya directo a mi garganta y salte las papilas gustativas para no tener que vomitar de nuevo y tragar los trozos de carne, verduras, pescado de la cena. Y dormirme pronto, degollada como un cordero triste, hueca y empachada.
Cuando desayuno al día siguiente, cuando bebo cerveza con las amigas o cuando quedo a comer con ese montón de carne en forma de pene, sólo puedo sentir el sabor del semen. No importa que coma deliciosos percebes o que beba el mejor albariño, sólo siento el sabor de aquellos mocos lechosos que manan de ese hombre que, cuando menos lo espero, aparece en mi casa y me mete en la boca su polla flácida y triste.
Su sabor forma ya parte de mí. Incluso cuando lamo mi piel, mi propia piel, es como si lamiese el cuerpo de mi brutal amante.

Del libro: Los sentidos de la peligrosa normalidad - Textos en español de Os sentidos da perigosa normalidade. Traducción del gallego de Dorotea V. Wilder.

Anxos Sumai nacio Catoira, Galicia, España 1960 – documentalista, escritora, traductora gallega.
Sus principales obras son:
Anxos da garda (2003, A Nosa Terra).
Melodía de días usados (2005, Galaxia).
Así nacen as baleas (2007, Galaxia). Traducido ao castelán como Así nacen las ballenas, 2010, Faktoría K.

Fuente: