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domingo, 15 de diciembre de 2019

Ana Blandiana - Tres poemas


Imagen de Dora Maar 
Enséñame a arder oscuramente
Déjame encenderme en tu oscuridad,
En la luz feroz,
Enséñame a arder oscuramente,
Modela mi llama
En forma de alas
Y purifícala de todo color.
O
Incluso mejor,
Dame una semilla de oscuridad
Para enterrarla en la tierra
Y haz girar más rápido las estaciones
Para que crezca
Y la siembre de nuevo.
Y en la luz feroz
Habrá entonces bosques y campiñas,
Arboledas, huertos, prados y bosques nocturnos.
Una suave oscuridad
En la que podamos morir cuando queramos,
Una oscuridad en la que
No seremos ni hermosos ni buenos,
Sino que únicamente estaremos solos
Y sin tener que mirar;
Al cerrar los ojos, podríamos ver.

Hubo un tiempo en el que los árboles tenían ojos

Hubo un tiempo en el que los árboles tenían ojos,
Lo juro
Estoy segura
De que cuando yo era árbol podía ver,
Recuerdo cómo me miraban
Las extrañas alas de los pájaros
Que pasaban delante de mí,
Pero no recuerdo
Que los pájaros percibieran
Mis ojos.
Ahora busco en vano los ojos de los árboles,
Tal vez no los percibo
Porque ya no soy árbol,
O tal vez han descendido por las raíces
A la tierra,
O, tal vez,
Quién sabe,
Sólo fue una impresión mía
Y los árboles siempre han sido ciegos…
Pero, entonces, ¿por qué
Cuando paso cerca de ellos
Siento cómo
Me siguen con su mirada,
Con familiaridad?
Por qué, cuando crujen y parpadean,
Con sus miles de párpados,
Tengo ganas de gritar:
¿qué habéis visto?

¿Recuerdas la playa
Revestida de cristales amargos
Sobre los que
No podíamos caminar descalzos?
¿El modo en que
Mirabas el mar
Y decías que me escuchabas?
¿Recuerdas
Las gaviotas histéricas
Girando en el tañido
De campanas de iglesias invisibles
Y los peces como santos patrones,
El modo en que
Corriendo, te alejabas
Hacia el mar
Y me gritabas que te hacía falta
Distancia
Para contemplarme?
La nieve
Se apagaba
Enredada entre las aves
En el mar;
Con una desesperanza casi alegre
Yo miraba
Tus huellas en el mar
Y el mar se cerraba como un párpado
Sobre el ojo, dentro del cual yo esperaba.


ANA BLANDIANA
Fuente: Octubre, Noviembre, Diciembre – Editorial Pre-Textos – 2017 – Traducción de Natalia Carbajosa y Viorica Patea.

Biografía

Ana Blandiana (n. 1942), poeta, prosista y ensayista de excepción, es una figura legendaria de la literatura rumana, en la que ocupa un lugar comparable al de Anna Ajmátova o Vaclav Havel en las letras rusas o checas. Destacada opositora al régimen de Ceaușescu, Blandiana forma parte del grupo de escritores que concibieron su vocación literaria como una forma de resistencia moral.
Autora de catorce libros de poesía, dos volúmenes de relatos fantásticos, nueve de ensayos y una novela, es la poeta rumana actual más internacional. De su obra se han traducido sesenta y nueve libros a veinticuatro lenguas. 
Fuente:Biografía

domingo, 31 de marzo de 2019

Golgona Anghel - Tres poemas


Libro Portada
Golgona Enghel, es rumana, sin embargo escribe en portugués, una relación personal al escribir en una lengua extranjera. Sin embargo nos sorprende por su frescura,  su poesía está impregnada de referentes culturales potentes, difícil de clasificar a veces profunda otras irreverente, un hábil manejo del humor, un nihilismo propio de éstos tiempos.  Sabe capta la atención y resulta difícil dejar de leerla. 
Os invito a leer estos tres poemas que he seleccionado y espero que os gusten.

En la sala de lectura del insomnio,
cuando el camión de la basura es
la única respuesta al silencio
y cada instante es un amante
que matamos en un abrir y cerrar de piernas,
acompaño en eco, hasta la estación,
los pasos apresurados de las empleadas domésticas.
Para ellas, no existe el infierno. Simplemente,
evitan soñar.
Para nosotros, el autobús 738 siempre irá al Calvario aunque paguemos el billete.

En el horizonte lento pero seguro de una utopía light,
paso el día vendiendo mi tercer mundo
en coloquios y conferencias internacionales.
Les muestro a todos el canino de oro,
mi piel de jirafa,
la bibliografía en francés.

Escribo la palabra vacío
después de la palabra espera.

Poso las manos sobre mis rodillas cansadas.
Limpia
pero mal vestida,
-mirad -
soy el nuevo modelo para el fracaso.


Na sala de leitura da insónia,
quando o carro do lixo é
a única resposta ao silencio
e cada instante é um amante
que matamos num abrir e fechar de pernas,
acompanho em eco, até a estaçao,
os passos apressados das empregadas de limpeza.
Para elas, nao há inferno. Simplesmente,
evitam sonhar.
Para nós, o autocarro 738 irá sempre ao Calvário,
mesmo se pago o bilhete.

No horizonte lento mas seguro, de urna utopia light,
passo odia a vender o meu terceiro mundo
em colóquios e palestras internacionais.
Mostro a toda a gente o canino de ouro,
a minha pele de girafa,
a bibliografía em frances.

Escrevo a palavra vazio
depois da palavra espera.
Pouso as maos sobre os joelhls cansados.
Limpa
mas mal vestida,
-olhai -
sou o novo modelo para o fracasso.

***

Vine porque me pagaban,
y yo quería comprar el futuro en cuotas.

Vine porque me hablaron de recoger cerezas
o de armas de destrucción masiva.
Pero sólo encontré cucos y cotilleos de feria,
ametralladoras de plástico, conejitos de Pascua y pulseras
de lata.

A bordo, alguien habló de justicia
(no, no era Marx).
A bordo, hablaban también de libertad.
Cuanto más moríamos,
más libertad teníamos para matar.
Mataba porque estabas cerca,
porque los otros se habían quedado en la esquina del súper
hablando, debatiendo el asunto.

Con estas manos levanté el polvo
con que ahora cubro nuestros cuerpos.

Con estas piernas subí diez pisos
para así poder mirarte de frente.

¿Alguien se atreve aún a hablar de posteridad?
Yo sólo pienso en cómo regresar a casa;
y qué bonita me queda la esperanza
mientras presento en directo
la autopsia de mi gloria.

Vim porque me pagavam,
e eu quería comprar o futuro a prestaçoes.

Vim porque me talaram de apanhar cerejas
ou de armas de destruiçao em massa.
Mas só encontrei cucos e mexericos de feira,
metralhadoras de plástico, coelhinhos de Páscoa e pulseiras
de lata.

A bordo, alguém falou de justiçia
(nao, nao era o Marx).
A bordo, talavam também de liberdade.
Quanto mais morríamos,
mais liberdade tínhamos para matar.
Matava porque estavas perto,
porque os outros ficaram na esquina do supermercado
a falar, a debater o assunto.

Com estas maos levantei a poeira
com que agora cubro os nossos corpos.

Com estas pernas subi dez andares
para assim te poder olhar de frente.

Alguém se atreve ainda a falar de posteridade?
Eu só penso em como regressar a casa;
e que bonito me fica a esperança
enquanto apresento em directo
a autópsia da minha glória.

***

Tengo humor y lo vendo barato.
Hay muchos a los que les gusta.

Me agrada cocinar
y pienso que se me dan bien el tiramisú
y el pulpo a la gallega.
No tengo deudas fiscales
y soy beneficiario de un seguro de salud del estado.
Ya he visitado 24 países, entre ellos Siria, Nepal
y Nueva Caledonia.
He dormido en las noches blancas de Laponia;
cacé un tigre en la selva subsahariana;
di clases de historia occidental a niños desnutridos, en una
aldea de Bangladesh
y vi a Charlize Theron gorda en la película Monster.

Un día adoptaré una niña huérfana de Afganistán.
Sólo estoy esperando que los americanos
dejen de bombardear Kabul.
Hasta entonces, compro cada año
una postal humanitaria de la Unicef.
A sólo un click de distancia, también vosotros podéis ser
   socios del
Grupo de Apoyo a las víctimas de la malaria.
Ahora sólo me falta pagar
un crédito de 300.000 euros para ser feliz.


Tenho humor e vendo-o barato.
Muita gente gasta disto.

Dá-me gozo cozinhar
e penso que até sei fazer bem tiramisú e
chocos a lagareiro.
Nao tenho dívidas fiscais
e sou beneficiário de um seguro de saúde do estado.
Já visitei 24 países, entre os quais a Síria, o Nepal e
a Nova Caledónia.
Dormi nas noites brancas da Lapónia;
cacei um tigre na selva subsaariana;
dei aulas de história ocidental a crianças subnutridas, numa
aldeia de Bangladesh,
e vi a Charlize Theron gorda no filme "Monster".

Um dia vou adoptar urna menina órfa de Afeganistao.
Estou apenas à espera que os americanos
parem com os bombardeamentos em Cabul.
Até lá, compro todos os anos
um postal humanitário da Unicef.
A distancia de um click, voces também podem ser sócios do
Grupo de Apoio às vítimas da malária.
Só me falta agora pagar
um crédito de 300.000,00 euros para ser feliz.

Fuente: Golgona Anghel - Vine porque me pagaban - Edición Bilingüe - Traducción de Aníbal Cristobo - Editorial Kriller71ediciones - 2019



domingo, 31 de julio de 2016

Linda Maria Baros - El gato en el bolso

Graffiti de la red en la ciudad de Zapala provincia de Neuquén - Argentina

El gato en el bolso

Dices ciudad y la ciudad ve crecer sus enormes orejas
por encima de los HLM*.
Le crecen colmillos de cemento,
canales de colmillos de fieras se lanzan sobre ti
y rasgan tus tobillos.

Dices ciudad por segunda vez y la ciudad te azota
con sus infinitas cuerdas de neón.
Sus garras afiladas laceran tu rostro, tu camisa,
te derriban con un bolso para gatos.
¡Las ruedas ponen en marcha los motores,
sus máquinas de picar,
desvelan la textura de fuel de la noche,
las rotulas, el moho, los hermanos Graco!

Dices ciudad por tercera vez, la ciudad de los bulevares erizados,
de las pieles traslucidas de bocinas,
de las vitrinas tiradas sobre los tendeles de las aceras,
como los majos
que dan vueltas a sus clientes al dorso del primer trino,
a las bandas donde crecen las tinieblas y las fábricas de Keuros.

Es en ese momento que la ciudad se asemeja por un instante
a una enorme cabeza de piedra, desplomada sobre la nuca,
la mirada fija sobre el cielo…
es en ese momento la ciudad, como una nuez, en tus garras, estallará.

Pero tú no tendrás tiempo de decir ciudad, ya que el tiempo se oscureció
como todos los días en la gran ciudad, como si
una vaca se metiese a pie de suelo por encima de la cabeza.
La noche se tira sobre ti, te ata, jala el cuchillo.
Y la lluvia comienza a caer. Tiemblas.
Tu tímpano ha estallado, cubierto de heridas, tu espalda.
Brota la sangre de tu garganta, por olas,
azulada y negra, con la soga al cuello de tu camisa,
como las tropas SWAT que descienden de las nubes
a través de los tubos vidriosos de la lluvia,

Cuando abras los ojos, todo es blanco en rededor.

¡No digas ciudad a través de tus arterias!
  
Linda Maria Baros – Traducción de María Germaná Matta

* nota de traducción HLM, significa vivienda social.

Cat in the Bag

Tu dis ville et la ville se voit pousser d’énormes oreilles
par-dessus les HLM.
Des crocs en béton lui poussent,
des canaux au museau de fauve se jettent sur toi
et lacèrent tes chevilles.

Tu dis ville une deuxième fois et la ville te fouette
avec ses infinies cordes de néon.
Ses griffes acérées lacèrent ton visage, ta chemise,
t’enfoncent dans un sac à chats.
Les rues mettent en marche leurs moteurs,
leurs machines à hacher,
dévoilent la texture de mazout de la nuit,
les rotules, les moisissures, les frères Gracques !

Tu dis ville une troisième fois, la ville aux boulevards hérissés,
aux fourrures translucides des klaxons,
aux vitrines tirées au cordeau des trottoirs,
comme des chouettes
qui tournent leurs clients à l’envers dès le premier trille,
aux gangs où poussent les ténèbres et les fabriques de keuros.

C’est alors que la ville ressemblera, pour un instant,
à une énorme tête de pierre, écroulée sur la nuque,
le regard fixé sur le ciel…
C’est alors que la ville, comme une noix, dans tes griffes, éclatera.

Mais tu n’as pas le temps de dire ville, que le ciel s’obscurcit
comme tous les jours dans la grande ville, comme si
une vache mettait bas au-dessus de ta tête.
La nuit se jette sur toi, te ligote, tire le couteau.
Et la pluie se met à tomber. Tu trembles.
Ton tympan a éclaté ; couvert de plaies, ton dos.
De ta gorge, par vagues, jaillit le sang,
bleuâtre et noir, sur les cordes de ta chemise,
comme les troupes SWAT qui descendent des nuages
au long des tubes vitreux de la pluie.

Quand tu ouvres les yeux, tout est blanc à l’entour.

Ne dis pas ville à travers tes drains !

Linda Maria Baros

Fuente : Lyrikline.org


miércoles, 9 de abril de 2014

Linda Maria Baros, La nube de Oort

imagen de la red 
La nube de Oort

En la madrugada, sólo escuchas a tus huesos quebrarse.

Existen sólo las eyaculaciones de ayer saliendo de tu cuerpo.
Se diría que son firmas:
Ellas vibran como agujas sísmicas
tal que una de sesión prolongada
de acupuntura,
de vudú.

Las eyaculaciones evaden los lingotes porosos,
en platina, de tus viejos huesos,
y separan – en tu subconsciente tribal –
como los sexos,
el cielo y la tierra.
Que atraviesan el pecho,
dando nombres, las trepanaciones viven,
bailan en el aire tanto como las llamas,
mucho más tiempo que el oxigeno que nos rodea.

Clavados a. Extirpados de tu carne.

Un hilo invisible los une al punto de partida,
vociferan desde lejos, de otra carne,
de otra calle.

Se les ve desprenderse de tu cuerpo
en el trascurso de esta separación narcótica,
estallan en pedazos hacia alguna parte, fuera de ti.

Explosionan. Te enganchan.

Linda Maria Baros - Traducción María Germaná Matta


Le nuage d'Oort

Au petit matin, tu n’entends plus tes os se briser.

Il n’y a que les éjaculations d’hier qui sortent de ton corps.
On dirait des signatures : 
elles vibrent comme des aiguilles sismiques
dans une sorte de séance prolongée
d’acupuncture,
de vaudou.

Les éjaculations qui évadent des lingots poreux,
en platine, de tes vieux os,
et séparent – dans ton subconscient tribal –
comme des sexes,
le ciel et la terre.
Qui transpercent la poitrine,
donnent des noms, des trépanations,
qui vivent, qui dansent dans l’air tout comme les flammes,
plus longtemps que l’oxygène environnant.

Clouées dans. Excisées de ta chair.

Un fil invisible les relie à leur point de départ,
qui glapit de loin, d’une autre chair,
d’une autre rue.

Tu les vois se détacher de ton corps
au long de cet écart narcotique,
voler en morceaux quelque part, en dehors de toi.

Elles explosent. T’engluent.

Linda Maria Baros

Fuente: Lyricline


sábado, 1 de diciembre de 2012

Linda Maria Baros, poemas


Fotografía de Grete Stern

Dos poemas inéditos en español de Linda Maria Baros

Salgo a la calle con el ángel

Salgo a la calle con el ángel.
            Como una cadena enroscada alrededor de la mano.
            Blanqueada por la cal de los muros.

Los hombres que frecuento
                        me lamen la mano y los tobillos,
                        me siguen de cerca.
Yo los pisoteo como a los carbones ardientes,
                        como sobre las ondas, sobre los tejados.

            No tengo piedad alguna
                        para los hombre que me aman.
            Mi cadena abrió sobre sus espaldas
                                   pupilas de serpiente.

Me saludan todos aquellos que durmieron
                                   al filo de lo alto de los tejados,
esos que cargaron sus pulmones
                        hasta lo profundo de las aguas
            como los esbeltos perros de caza –
                        y los han acostumbrado a respirar.

Me saludan, desde abajo, los otros – los civiles.
                                   Afectados por la comatosa.
Esos a los que les rompimos los dientes con una barra de fierro.
            Las clínicas magistrales, los alcahuetes.

Los desheredados del destino me saludan, las contusiones, la tos.
            Bajo la cama fuman quizás aún
                                               los cañones del fusil.

He salido a la calle con el ángel. Vuelvo a casa.
            Como una cadena enroscada alrededor de la mano.

Linda Maria Baros - Traducción María Germaná Matta

La turgencia de la carretera A4

Esos que vienen y esos que se van
            no saben nada
            a cerca de la turgencia de la carretera A4.
            Sobre su olor salvaje – de puta vieja
                        cuyos ojos tienen el color
                                               del alcohol medicinal -
            olor con el cual levitan los camioneros, el cuello torcido,
            y como una lepra divina,
                        el nivel de vida.
Ellos creen que la ciudad se agranda delante de ellos,
                        su cabeza cortada burlona en el parabrisas.

(Pero ellos no ven en el asfalto,
            las garzas se alejan tímidamente a ciegas,
            se ensañan en sacar la calderilla acorralada
                        en el jukebox expiatorio de la muerte.)

En las gasolineras, los neófitos de la gasolina afeitan
                        las cabezas de los octanos.
            Ellos dan la cara a la puesta del sol.
            Con sus cuchillos abren las juntas de la puerta
                        y su cuello resbala en la lámina de acero.

Y esos que se van y esos que vienen
            no saben nada
            a cerca de la turgencia de la carretera A4.
Ellos viven bajo un simple efecto de túnel.

Linda Maria Baros
Traducción María Germaná Matta

Je sors dans la rue avec l’ange

Je sors dans la rue avec l’ange.
           Comme une chaîne enroulée autour de la main.
           Blanchie par la chaux des murs.

Les hommes que je rencontre
                        me lèchent la main et les chevilles,
                        me suivent de près.
Je leur marche dessus comme sur des charbons ardents,
                        comme sur des vagues, sur des toits.

           Je n’ai aucune pitié
                      pour les hommes qui m’aiment.
           Ma chaîne a ouvert sur leur dos
                                   des pupilles de serpent.

Me saluent tous ceux qui ont dormi
                                   au bord des hauts toits,
ceux qui ont porté leurs poumons
                      jusqu’aux tréfonds des eaux
           – comme de très minces chiens de chasse –
                      et les ont accoutumés à y respirer.

Me saluent, d’en bas, les autres – les civils.
                                   Atteints par la comatose.
Ceux dont on a cassé les dents avec une barre de fer.
            Les cliniques magistrales, les entremetteurs.

Les déshérités du sort me saluent, les contusions, la toux.
            Sous le lit fument peut-être encore
                                                  les canons du fusil.

Je suis sortie dans la rue avec l’ange. Je rentre chez moi.
            Comme une chaîne enroulée autour de la main.


© Linda Maria Baros
Cheyne Éditeur, Le Chambon-sur-Lignon

La turgescence de l’autoroute A4

Ceux qui viennent et ceux qui s’en vont
            ne savent rien
            sur la turgescence de l’autoroute A4.
            Sur son odeur sauvage – de vieille putain
                        dont les yeux ont la couleur
                                                de l’alcool médicinal –
            odeur dans laquelle lévitent les routiers, le cou tordu,
            et, comme une lèpre divine,
                        le niveau de vie.
Ils croient que la ville s’étend devant eux,
                        sa tête tranchée ricane sur le pare-brise.

(Mais ils ne voient pas, sur l’asphalte,
            les hérons partir timidement à l’aveuglette,
            s’acharner à faire sortir les sous coincés
                        dans le juke-box votif de la mort.)

Aux pompes, les recrues de l’essence rasent
                        les têtes des octanes.
            Ils donnent un visage au coucher du soleil.
            Ouvrent de leur couteau les jointures de la porte
                        et leur cou glisse sur la lame d’acier.

Et ceux qui s’en vont et ceux qui viennent
            ne savent rien
            sur la turgescence de l’autoroute A4.
Ils vivent un simple effet de tunnel.

© Linda Maria Baros
Extrait de: L’Autoroute A4 et autres poèmes
Cheyne Éditeur, Le Chambon-sur-Lignon 2009


Biografía y publicaciones
Nació en Rumania en 1981, reside en París. Poeta y traductora francófona.
Poesía publicada: El Libro de señas y sombras (Premio de la Vocación 2004), La Casa en cuchillas de afeitar (Premio Apollinaire 2007), La Autopista A4 y otros poemas (2009). También ha escrito teatro y crítica literaria.
En Rumanía, Linda Maria Baros es la fundadora y organizadora del festival Primavara Poetilor / Le Printemps des Poètes.
En la actualidad, es investigadora a la Universidad de París-Sorbona, París IV, y prepara una tesis de doctorado.