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lunes, 13 de marzo de 2017

Wyslawa Szymborska - El fin y el principio

Fotografía de Lola López-Cozar

EL FIN Y EL PRINCIPIO

De Wislawa Szymborska


Tras cada guerra

alguien tiene que limpiar.

Las cosas no se

enderezan a sí mismas, después de todo.

Alguien tiene que remover los escombros

al lado de la carretera,

para que vagones llenos de cadáveres

puedan cruzar.

Alguien tiene que revolcarse en el lodazal,

en escoria y cenizas,

resortes de sofás,

vidrio astillado,

y trapos ensangrentados.

Alguien tiene que arrastrar una viga

para asegurar un muro.

Alguien tiene que acristalar una ventana,

volver a colgar una puerta.

Fotogénica no lo es,

y toma años.

Todas las cámaras se han ido

para otra guerra.

Necesitaremos puentes de nuevo,

y nuevas estaciones ferroviarias.

Las mangas se volverán harapientas

De tanto ser remangadas.

La paz está escrita sobre lava

Alguien, escoba en mano,

todavía recuerda el camino que fue.

Alguien más escucha

y asiente con la cabeza íntegra.

Pero hay quienes próximos

a empezar a moler

lo encontrarán aburrido.

Desde los arbustos

Alguien a veces desentierra todavía

argumentos oxidados

y los lleva a la pila de basura.

Quienes conocían

lo que estaba pasando aquí

deben dar paso a

aquellos que saben poco.

Y menos que poco.

Y finalmente tan poco como nada.

En la hierba que ha sobrepasado

causas y efectos,

alguien debe estar extendido,

una brizna de hierba en su boca,

mirando las nubes.



Wislawa Szymborska (Polonia, 1923-2012)

Fuente: Revista Prometeo

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martes, 27 de mayo de 2014

Wislawa Szymborska - Salmo

Imagen de Catrin Welzstein
SALMO


¡Que permeables son las fronteras de los Estados humanos!
¡Cuántas nubes las sobrevuelan impunes,
cuánta arena del desierto se trasiega de un país a otro,
cuanta piedra montañosa rueda hacia dominios ajenos
con desafiantes brincos!

¿Es necesario enumerar aquí a cada pájaro que vuela
o se posa sobre una barrera abandonada?
Aun siendo un gorrión ya tiene cola forastera,
pero el pico sí es de aquí. Y ¡cómo se mueve, no para!
De los innumerables insectos sólo mencionaré a la hormiga
que, entre el zapato izquierdo y el derecho del aduanero,
a la pregunta ¿de dónde y a dónde? ni se molesta en dar respuesta.

¡Oh, ver con una sola mirada y con detalle ese desbarajuste
en todos los continentes!
Pues ¿acaso el ligustro de la otra orilla
no matutea por el río su cienmilésima hoja?
¿Quién, sino la jibia, la de los brazos audazmente largos,
viola las sacrosantas aguas territoriales?
¿Se puede hablar de un orden tolerable
si ni siquiera las estrellas se dejan desacoplar
para que quede claro cuál luce para quién?
¡Y, para colmo, el punible derrame de nieblas!
¡Y el retumbar de voces en las serviciales ondas del aire:
chillonas llamadas y borboteos llenos de significado!

Sólo lo humano sabe cómo ser de veras ajeno.
Lo demás son bosques mixtos, trabajo de topos y viento.

Traducción: Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski
De: Paisaje con grano de arena – Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski – Editorial Lumen

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sábado, 2 de febrero de 2013

Wislawa Szymborska, poesía


Robert Parkeharrison

Encuentro inesperado

Somos sumamente corteses el uno con el otro,
decimos: qué agradable encontrarnos después de tantos años.
Nuestros tigres beben leche,
nuestros halcones van a pie.
Nuestros tiburones se ahogan en el agua.
Nuestros lobos bostezan frente a jaulas abiertas.

Nuestras víboras se quedaron sin relámpagos,
los monos sin inspiración, y los pavos reales sin plumas.
Los murciélagos renunciaron a nuestros cabellos tiempo ha.

Sucumbimos al silencio sin acabar la frase,
sonreímos, sin recursos.
Nuestros humanos
no saben qué decirse.

Conversación con una piedra

Llamo a la puerta de una piedra.
-Soy yo, déjame entrar.
Quiero penetrar en tu interior,
Echar un vistazo
Respirarte.

-Vete –dice la piedra-.
Estoy herméticamente cerrada.
Incluso hecha añicos,
sería añicos cerrados.
Incluso hecha polvo,
sería polvo cerrado.

Llamo a la puerta de de una piedra.
-Soy yo, déjame entrar.
Vengo por mera curiosidad.
Sólo la vida permite satisfacerla.
Quisiera pasearme por tu palacio,
y luego visitar una hoja y una gota de agua.
No me queda mucho tiempo.
Mi mortalidad debería ablandarte.

-Soy de piedra –dice la piedra-.
Imposible perturbar mi serenidad.
Vete,
no tengo músculos risorios.
Llamo a la puerta de una piedra.
-Soy yo, déjame entrar.
Me han dicho que encierras salas enormes y vacías,
nunca vistas y bellas en vano,
mudas, donde nunca han retumbado los pasos de nadie.
Confiésalo: ni tú misma lo sabías.

-Salas enormes y vacías –dice la piedra-.
Pero no hay espacio disponible.
Bellas, quizá, pero no para el gusto
de tus limitados sentidos.
Puedes verme, pero nunca catarme.
Mi superficie te da la cara,
pero mi interior te vuelve la espalda.

Llamo a la puerta de una piedra.
-Soy yo, déjame entrar.
En ti no busco refugio para la eternidad.
No soy desdichado.
Ni carezco de techo.
Mi mundo merece el regreso.
Quiero entrar y salir con las manos vacías.
La prueba de haber estado en ti
Se limitará a mis palabras
En las que nadie creerá.

-No entrarás –dice la piedra-.
Te falta el sentido de la partición.
Y no existe otro sentido que pueda sustituirlo.
Incluso la vista omnividente
te resultará inútil si eres incapaz de participar.
No entrarás, ese sentido, en ti, es sólo deseo,
mero intento, vaga fantasía.

Llamo a la puerta de una piedra.
-Soy yo, déjame entrar.
No puedo esperar mil siglos
para estar entre tus paredes.

-Si no crees en mis palabras –dice la piedra-,
acude a la hoja, que te dirá lo mismo que yo,
o a la gota de agua, que te dirá lo mismo que la hoja.
Pregunta también a un cabello de tu cabeza.
Estoy a punto de reír a carcajadas,
De reír como mi naturaleza me impide reír.

Llamo a la puerta de una piedra.
-Soy yo, déjame entrar.

-No tengo puerta –dice la piedra.

Traducción: Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski

De: Paisaje con grano de arena – Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski – Editorial Lumen

En recuerdo a Wislawa Szymborska, ayer se cumplió un año de su muerte.

martes, 7 de febrero de 2012

Wislawa Szymborska - poesía


Iris – Claude Monet



Paisaje

En el paisaje del antiguo maestro
los árboles tienen raíces bajo el óleo
el sendero conduce de verdad a su final,
una brizna de hierba sustituye majestuosa a la firma,
son las cinco de la tarde fidedignas,
detenido, suave mas firme, el mes de mayo,
y yo le imito y hago un alto: sí, querido,
aquella mujer de debajo del freno soy yo.

Mira cómo me he alejado de ti,
qué cofia blanca llevo y qué falda amarilla,
cómo agarro el canasto para no caer fuera del cuadro,
cómo paseo por el destino de otro
y descanso de los secretos vivos.

Aunque el mundo a seis leguas a la redonda.
Conozco las hierbas, sé conjurar males.
Dios aún posa su mirada en mi coronilla.
Sigo rezando por una muerte no repentina.
La guerra es un castigo y la paz un premio.

Los sueños vergonzosos son obra de Satanás.
Mi alma es tan cierta como el hueso de una ciruela.

No conozco los juegos del corazón.
No conozco la desnudez del padre de mis hijos.
Lejos de mí sospechar que el Cantar de los Cantares
sea un confuso borrador con tachaduras.
Cuanto quiero decir está en las frases hechas.
No abuso de la desesperación porque no es mía,
Sólo la guardo en depósito y por un tiempo entre mis manos.

Aunque me atajes el camino,
aunque me mires a los ojos,
pasaré ante ti bordeando el abismo por una senda no menos
                                                                                    angosta que un cabello.
A la derecha está mi casa que conozco palmo a palmo,
con la escalera y la puerta de entrada,
donde acontecen historias aún no pintadas:
un gato se sube de un salto a un banco,
hay un hombre huesudo sentado a la mesa:
repara el reloj.

(de: ¡Qué monada!)

Prospecto

Soy un ansiolítico.
Actúo en casa,
hago efecto en la oficina,
me presento a los exámenes,
comparezco ante los tribunales,
reparo tacitas rotas.
No tienes más que ingerirme,
ponme debajo de la lengua,
no tienes más que tragarme,
con un sorbo de agua basta.

Sé enfrentarme a la desgracia,
soportar malas noticias,
paliar la injusticia,
llenar de luz el vacío de Dios,
elegir un sombrero de luto que favorezca.
¿A qué esperas?
confía en la piedad química.
Todavía eres un hombre/una mujer joven,
debes seguir en la brecha.
¿Quién dice
que vivir requiere valor?
Dame tu abismo,
lo acolcharé de sueño,
me estarás para siempre agradecido/agradecida
por las patas sobre las que caer de patas.
Véndeme tu alma.
No te saldrá otro comprador.
No existe ningún otro diablo.

(De: Acaso)


Wislawa Szymborska, poeta polaca (2 de julio 1923 - 1 de febrero 2012)


Nota del vídeo: 

Recital homenaje

Dentro del ciclo Miradas mutuas. Polonia y España, La cultura como conexión, se organiza el acto Leyendo a Wislawa Szymborska en español en el Instituto Cervantes de Varsovia. Un pequeño homenaje a una gran poeta.

A continuación escuchares la lectura de poemas en El sillón de Voltaire 



Una entrevista y más poemas en:
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