martes, 27 de mayo de 2014

Wislawa Szymborska - Salmo

Imagen de Catrin Welzstein
SALMO


¡Que permeables son las fronteras de los Estados humanos!
¡Cuántas nubes las sobrevuelan impunes,
cuánta arena del desierto se trasiega de un país a otro,
cuanta piedra montañosa rueda hacia dominios ajenos
con desafiantes brincos!

¿Es necesario enumerar aquí a cada pájaro que vuela
o se posa sobre una barrera abandonada?
Aun siendo un gorrión ya tiene cola forastera,
pero el pico sí es de aquí. Y ¡cómo se mueve, no para!
De los innumerables insectos sólo mencionaré a la hormiga
que, entre el zapato izquierdo y el derecho del aduanero,
a la pregunta ¿de dónde y a dónde? ni se molesta en dar respuesta.

¡Oh, ver con una sola mirada y con detalle ese desbarajuste
en todos los continentes!
Pues ¿acaso el ligustro de la otra orilla
no matutea por el río su cienmilésima hoja?
¿Quién, sino la jibia, la de los brazos audazmente largos,
viola las sacrosantas aguas territoriales?
¿Se puede hablar de un orden tolerable
si ni siquiera las estrellas se dejan desacoplar
para que quede claro cuál luce para quién?
¡Y, para colmo, el punible derrame de nieblas!
¡Y el retumbar de voces en las serviciales ondas del aire:
chillonas llamadas y borboteos llenos de significado!

Sólo lo humano sabe cómo ser de veras ajeno.
Lo demás son bosques mixtos, trabajo de topos y viento.

Traducción: Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski
De: Paisaje con grano de arena – Traducción de Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski – Editorial Lumen

 Más

2 comentarios:

maria candel dijo...

Que cierto es esto de la "permeabilidad de las fronteras de los Estados humanos"...
Besos, Tocaya

María Germaná dijo...

Tan cierta y tan humana. Un placer tenerte aquí.
Un fuerte abrazo tocaya.