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sábado, 24 de abril de 2021

Jorie Graham - Poemas

 


Jorie Graham- Poemas

Dos poemas del libro: “Rompiente” de la poeta norteamericana Jorie Graham (2008), y traducido por Rubén Martín, publicado en español por Bartleby Editores en 2014.

«Esto»

Luna llena, y las ramas del árbol vacío—corrección—las ramas
del árbol,
la exponen y rescatan, de repente, la dejan fluir y aumentar un poco, después
la envuelven otra vez,
tratándola como algo sin valor, ningún tesoro allí arriba se torna más
azul e incandescente,
cuando el viento agavilla las altas y extendidas ramas con in-
teligencia
en su nerviosa continuidad—de este minuto, de aquel—
Toda la luz de allí
toca estas ramas como cuerdas hasta que
puedes
escuchar la
helada ofrenda del invierno que es el viento entre los árboles que velan y
desvelan la luna, y hace
frío y
dentro de la casa alguien
manda instrucciones. Alguien cree que la muerte se puede
reparar.
Dentro hay magia, las huellas de pisadas nunca se hacen
visibles. La luna extiende su fluido en este ir y venir
humano sin dejar ahí huella. La luna
por toda la
idea de que ese “todo”
podría ser (y a nadie le importaría) un
juego. Ruido, sacerdotes, provincias, códigos postales,
se enroscan en la hierba
en torno a él. Los colectivos
toman el poder. El honor existe. El castigo justo existe. El sonido de
esclavos que no
son liberados. A los que se dice: queda otra vez pospuesto. La esperanza tal
como ahora existe en
ellos. Los que una vez vivieron cómo no están
aquí en esta
luz de luna, y cómo hay cosas en ella de las que uno se avergüenza
al instante, y también, al con-
templarla, el sentimiento de una lengua materna en la boca—y cómo, al mirar más lejos, puedes
hacer que esos árboles se apoyen, argentados, en
la idea de lo universal—apoyarse realmente—los extremos de sus ramas intentan
arañarla—
Hasta que crepita en uno: cómo podría uno engendrar, es lo que dice el
resplandor, y que no existen países
lejanos, sí los enemigos, y como si buscases el gran manto de
individualidad (luminoso) y de
inocencia y de fortuna—levanta tu mirada: el torturador bosteza esperando que termine
su día—se apoya en
los árboles para descansar, el instrumento destella, él levanta su mirada.

 

De: «Rompiente», 2008
Traducción de Rubén Martín
Bartleby Editores – 2014©
ISBN: 978-8492799-69-5

Jorie Graham

 

Poema original en inglés:

«This»

 

Full moon, & the empty tree’s branches─correction─the tree’s
branches,
expose and recover it, suddenly, letting it drift and rise a bit then
swathing it again,
treating it like it was stuff, no treasure up there growing more
bluish and ablaze,
as the wind trussles the wide tall limbs in-
telligently
in its nervous ceaslessness─of this minute, of that minute─
All the light there is
playing these limbs like strings until
you can
hear the
icy offering of winter which is wind in trees blocking and
revealing moon & it’s
cold &
in the house someone is
sending instructions. Someone thinks death can be
fixed.
Inside it is magic, footprints are never made
visible. The moon slicks along this human coming and
going with no prints to it. The moon
all over the
idea that this «all»
could be (and no one would mind) a
game. Noise, priests, provinces, zip codes
coil up out of the grasses
towards it. Groups
seize power. Honor exists. Just punishment exists. The sound of
servants not being
set free. Being told it is postponed again. Hope as it
exists in them
now. Those that were once living how they are not
here in this
moonlight, & how there are things one feels instantly
ashamed about in it, & also, looking at it,
the feeling of a mother tongue in the mouth─& how you can, looking away,
make those trees lean, silvered, against
the idea of the universal─really lean─their tips trying to
scratch at it─
Until it sizzles in one: how one could once give birth, that’s what the shine
says, and that distant countries
don’t exist, enemies do, and as for the great mantle of
individuality (gleaming) &
innocence & fortune─look up: the torturer yawns waiting for his day to be
done─he leans against
the trees for a rest, the implement shines, he looks up.

 

«Guantánamo»

 

Luna menguante. Se alza ahora. Un crujido, se marcha. Profunda
sobre exhaustos continentes. Me asombro dice mi
plenitud. Nadie nadie dice la habitación en la que
yazgo muy quieta en la
oscuridad observando. Tu corazón dice la luna, se mengua y se alza más. Dónde está. Tu
cautela, tus ojos tu dedo índice en
gatillo tu espina dorsal tu raciocinio—preferible
rechazar el contacto,
mantener la distancia, que mane de ti la sangre y las estrellas blancas te corroan, y el espino
que es tan blanco allí en el prado,
y la arena como sábana por las extensas playas, soldados que se aprestan, la rápida
mirada al cielo cuando las palabras clave, de plegaria, antes
de la captura, son pro-
feridas, escalofrío que no contiene odio pero no es amor, es neutral, sí, ex-
angüe, por ejemplo un brote cerca de donde
una mano descierra un
cerrojo de seguridad te llama
a voces, es un ejemplo del nadie-allí, y el sonido del agua se oscurece, y el viento
agita las hierbas, y sin
un grito fluye el frío como ojos de un perro
guardián, el guardián que fija su atención en la diferencia—solo la diferencia—y actos
cometiéndose en tu nombre, tus presos que llegan
a tu centro de detención, allí, en tus
ojos, la prisión, en la profundidad de tu pupila, el ablandamiento, tú entregando toda tu aten-
ción, tus ojos, tu celda, tu cautela, tu control,
después de todo es tuyo, sí, lo que has atrapado, aférralo, aferra
esto, aquí no hay ley, no estás expuesto a
enjuiciamiento, mira todo lo que quieras, se retorcerá para ti, ahí, en esta luz que se alza, protegido
de las consecuencias, haciendo de ti un
fantasma, sin un grito, sin un grito la
tarde se convierte en noche, las palabras parecían serlo todo y así
el equipo jurídico los declarará exentos,
exenciones para el drenaje de los lagos, para el asesinato de los mares, los esclavos en sus
aguas, no son de nuestra especie, exención que se llama
adelante, mezcla la sangre, toma de la carne, haz caja, prende fuego, postula el ecuador, oculta
el origen, di que estáis todos perdonados, di que son sólo
técnicas coercitivas de interrogación y contrarresistencia, como en dame tu
nombre, dámelo, te lo arrancaré, te lo re-
clasificaré, te ocultaré de ti, así mismo, solo un rato, no dolerá
mucho, piensa en un jardín, aparta tu mente de las
cosas, piensa mar, viento, trueno, raíz, piensa árbol que te mantendrá
erguido, imagina que te mantiene
erguido, elige ser quien eres, deprisa, elígelo, eso ayudará. La luna es más fría
de lo que piensas. Está llena de nada como
esta nuestra quietud. Intentamos que no se fijen en nosotros. Estamos en la quietud como si fuera
una vida otra en que infiltrarse. En nuestra piel
deslumbramos de inexistencia. Es un truco por supuesto pero a veces funciona. Si no lo
hace nos encontrarán, nos harán
gritar y arrastrarnos. Ansiaremos el perdón. No importa para qué, aquí no hay
hechos. Luna, ¿quién escribirá
el último poema? Tu velo echa a volar, su inutilidad hace sentir que aún
hay tiempo, ahora es cosa de dos,
me estás pidiendo que me pierda a mí misma.
En este desbordamiento de mi ojo,
lo hago.

 

Jorie Graham

De: «Rompiente»
Traducción de Rubén Martín
Bartleby Editores – 2014©
ISBN: 978-8492799-69-5

 

Poema original en inglés:

«Guantánamo»

Waning moon. Rising now. Creak, it goes. Deep
over the exhausted continents. I wonder says my
fullness. Nobody nobody says the room in which I
lie very still in the
darkness watching. Your heart says the moon, waning & rising further. Where is it. Your
keep, your eyes your trigger
finger your spine your reasoning—also better to
refuse touch,
keep distance, let the blood run out of you and the white stars gnaw you, & the thorn
which is so white outside in the field,
& the sand which is sheetening on the long beach, the soldiers readying, the upglance
swift when the key words, of prayer, before
capture, are
uttered, a shiver which has no hate but is not love, is neutral, yes, un-
blooded, as where for instance a bud near where
a hand is unlocking a
security-catch calls
out, & it is an instance of the nobody-there, & the sound of water darkens, & the wind
moves the grasses, & without
a cry the cold flows like a watchdog’s
eyes, the watchdog keeping his eye out for difference—only difference—& acts being
committed in your name, and your captives arriving
at your detention center, there, in your
eyes, the lockup, deep in your pupil, the softening-up, you paying all your attention
out, your eyes, your cell, your keep, your hold,
after all it is yours, yes, what you have taken in, grasp it, grasp
this, there is no law, you are not open to
prosecution, look all you’d like, it will squirm for you, there, in this rising light, protected
from consequence, making you a
ghost, without a cry, without a cry the
evening turning to night, words it seemed were everything and then
the legal team will declare them exempt,
exemptions for the lakewater drying, for the murder of the seas, for the slaves in their
waters, not of our species, exemption named
go forth, mix blood, fill your register, take of flesh, set fire, posit equator, conceal
origin, say you are all forgiven, say these are only
counter-resistant coercive interrogation techniques, as in give me your
name, give it, I will take it, I will re-
classify it, I will withhold you from you, just like that, for a little while, it won’t hurt
much, think of a garden, take your mind off
things, think sea, wind, thunder, root, think tree that will hold you
up, imagine it holding you
up, choose to be who you are, quick choose it, that will help. The moon is colder
than you think. It is full of nothing like
this stillness of ours. We are trying not to be noticed. We are in stillness as if it were an
other life we could slip into. In our skins
we dazzle with nonexistence. It is a trick of course but sometimes it works. If it
doesn’t we will be found, we will be made to
scream and crawl. We will long to be forgiven. It doesn’t matter for what, there are no
facts. Moon, who will write
the final poem. Your veil is flying, its uselessness makes us feel there is
still time, it is about two now,
you are asking me to lose myself.
In this overflowing of my eye,
I do.

 

Jorie Graham

 

Biografía

De: «Sea Change» – 2008

Jorie Graham nació en Nueva York, el 9 de Mayo de 1950.
Es de los poetas más famosos e importantes de la generación de la postguerra americana.
Se crió en Roma, y estudió filosofía en la Sorbona, aunque sería expulsada por participar en protestas estudiantiles.
Completó sus estudios universitarios en la Universidad de Nueva York.
Reemplazó al poeta Seamus Heaney como profesor Boylston en Harvard , convirtiéndose en la primera mujer en ser nombrada para este cargo.
Fue galardonada con el Premio Pulitzer de Poesía en 1996, por su libro «The Dream of the Unified Field» – Selected Poems 1974-1994.
Fue canciller de la Academia de Poetas Americanos de 1997 a 2003.

 

Fuente: Trianarts

 

miércoles, 10 de agosto de 2016

Jorie Graham - Nana sin fecha

Foto de Lola López Cozar

NANA SIN FECHA

Salgo y por supuesto ahí sigue sentada en el nido, punto muerto in-
visible en nuestra oscilante
cabezuda
aún joven y apuntalada acacia, la corona un casi
perfecto
círculo, verdes oscuros que ahora se desdibujan
con este fuerte viento, luchando con él, también sumisos—transformadores de un billón de bocas, del
sol y la molécula de carbono—
y debes quedarte quieta y
mirar con atención para verla,
allí donde el viento abre en dos la copa, acuchilla las ramas, y la ves,
y su cabeza ni se gira ni se
esconde—
corazón, joya, flor, estrella—sobre ningún peldaño al contrario que nosotros—no puedo más que
mirar, 
los tajos del viento siguen
revelándola, silenciosa de fieltro, absorbedora de
luz, sonido, mirada, idea—lo he visto todo en compra y venta, pienso—
el corazón humano es un
refugiado—se queda aquí siempre en 
su mercado
abierto, gritando precios, in-
audibles precios, y las mercancías siguen llegando, y las voces son más fuertes—
¿qué precio tiene para ti que el mapa del mundo esté
chillando, cada momento de ti? ¿cuánto
cuesta? el tiempo irrumpe sobre ti y tú,
haciendo tus preguntas, raptando lo visible con tus indagaciones, y hambrienta, por qué estás
tan hambrienta, ya se te ha dado
de comer, cierra la
boca, cierra el cuello, cierra las manos el pecho la mente, ciérralos— y tus ojos,
ciérralos—haz preparativos para mantenerte
firme, será necesario, haz de tu
compasión un
instrumento más incisivo, necesitarás su hoja, necesitarás
amargura, dispón aquí todo lo que te gusta contemplar,
necesitarás aprender
a vivir en esta prisión
de aliento y sangre,
y la brisa pasa tan generosamente, y el aire
tiene toda la tierra en su mente y la piensa, la piensa, y en el rincón de tu celda
mira con cuidado, eres de las que rinden culto
a la crueldad—mirando a su nido, el brote que es tu corazón se abre con 
ternura
puedes sentirla fluir dentro de ti mientras tus ojos la
cobijan—extraña dulzura esta—nota alta—sostenida—
pero es en tus manos donde debes buscar
el sentimiento de lo que es humano,
y sentir en tus palmas
lo que las altas nubes del horizonte hunden en ti—qué restituirá para siempre
la calma interior—
vigílalas su armada no sabe de tu oficina
con aire acondicionado—gráciles llegan las nubes de tormenta y
cuándo
fue la última vez que gritaste muy fuerte, y quiénes son esos que allí
siguen revolviendo sus archivos,
buscando lo que hay que destruir
a tiempo, y
¿aún estás repartiendo referencias? ¿para
quiénes? y las entradas, quién pagará por ellas esta
vez—tu
voz, ¿la alzaste demasiado para las
circunstancias? —¿fuiste demasiado
visible,
hiciste progresos suficientes, tienes aún la dirección en el bolsillo, quién pagó, quién dejó
la propina, el jardín, el
amor, la sed? —oh quién
estaba tan hambriento, comieron del cielo, se comieron un buen trozo de él, rasgaron sus
costuras—mira la sutura se está
deshaciendo—luna, río-a-lo-
lejos, estrellas sobre el árbol, viento que agoniza—por qué estás
aún aquí—el fin de la tarde llegó y se fue—atiborrado hasta el límite con el jardín entero y sus criaturas— por qué
estás aún aquí, tus ojos como bocas—ciérralos ya—
trágate tu placer, trágatelo,
avanza hacia las aguas más profundas, tu especie
te espera, extendida sobre campos, 
ansiando ser reconocida,
y el severo sacerdote, el frío, su ronda nocturna, 
y la enorme flor de la razón se abre, y abre,
y alguien tiene un periódico, no de hoy, no, de algún día,
y si encuentras un rincón,
puedes cogerlo—ignorando a la chica de ojos estrábicos, la sensación de
caer, la teoría general de la relatividad, el nido del
significado—puedes sentarte en tu exilio
y, al ritmo de la canción de moda, la grabación de la que fue en cierto momento la canción
del momento, la canción, aquello
de lo que no podías
escapar—estaba en todas partes—todos la cantaban—puedes encontrar tu
mente
y en la lumbre
ponerte al día de las noticias de ese momento remoto.

JORIE GRAHAM - Traducción: Rubén Martín.

Biografía

Jorie Graham (New York, 1950). Es descrita por la revista Poetry como una de las más celebradas poetas de la generación de post-guerra norteamericana. Su poesía cuenta con procedimientos narrativos tanto en forma como estrategia y trata temas como filosofía, ciencia e historia. Graham suele dejar espacios en blanco para rellenar los cuales han sido recibidos favorablemente por la crítica como la manera en que la poeta presenta su incapacidad para expresar lo aún no concebible. Fue galardonada con el Premio Pulitzer en el area de Poesía en 1996 con The Dream of the Unified Field: Selected Poems 1974-1992.