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martes, 5 de abril de 2016

Blanca Wiethüchter poesía

Foto de Laura Hofstadter



Alma madre de la cruz lavada
territorio tatuado por redondas gargantas
tibia morada despojada en el monte
a golpes de barreno a golpes de vacío
fijas el centro en tu falta padre- no ves
discurso de astros agoniza
en todos los padres una y otra vez
padre empozado por el sol
padre ahogado por los cascos marinos
padre pez en tu estrella de púas
gira la obscena astronomía de otra sangre
no engendras la múltiple geometría de la raíz
en la intemperie de tu sexo
la sombra desolada de tus días
sólo el polvo sólo el frío la sangre errante y todas las horas anteriores
a ese día nuestro
muerto
por ti.
Siempre pensé que la vida
tenía que ser algo más
la vida algo más que los muertos
la vida algo más que la madre
la vida algo más
para en la noche poder dormir
para con el día
para vivir por vivir nomás.

Algo más que ese cuerpo
mirando ese cuerpo
ese cuerpo que esperas demás
ese cuerpo definitivo que deseas
definitivamente
desde cualquier altura
definitivamente
desde Cota-Cota o el Montículo
ese cuerpo desde el Alto o Llojeta
ese cuerpo definitivamente en tu deseo
ese cuerpo que te expulsa y vomita
ese cuerpo que miras y comprendes
sin decir ese cuerpo no es mío
no es tuyo y es tuyo también
espacio áspero roca profunda
que no posees y te engendra
y te quema y te exige y te ciega
ese cuerpo deseoso de muerte
girando entre manos precisas:
la sangre sembrando fango
el golpe horadando el fuego
ese cuerpo se descubre y anuda
crece y te hace crecer
ese cuerpo venciendo su cuerpo
se pierde y vuelve a perderse
perdiéndote para siempre a ti.
De pronto llega
cabalgando las noches
agotando murallas
-al fin y al cabo a cualquiera
acuérdate nomás del cura
el del cine y los periódicos.
-Uno nunca sabe y todo puede ser
te despojan de tu alma
-tu sorpresa de ciervo oculto
para que todo pueda ser
-en pleno día-

Y asombra tanto pasado de un día
tanto pasado de una semana
mientras dicen estamos a punto de ser
quemando la certidumbre de ser
al cerrar los ojos.

Mientras miras deslizándose hacia abajo las luces
por lo mismo hacia abajo con los ríos
resistiendo entre pedazos y lluvias
ese cuerpo delirante por vivir
resistiendo mientras desciendes
mientras ese cuerpo extiende las manos
y las estira y las extiende para caer
en esa mano y otra mano
en esos ojos mirando la ciudad
mientras sufres y dejas de esperar
para esperar en otra vez.

Del libro Madera Viva y Árbol Difunto

Biografía

Blanca Wiethüchter nació en La Paz, Bolivia, en 1947. Poeta, narradora y ensayista. Egresó de la Facultad de Letras de la Universidad Mayor de San Andrés, en la Paz. Licenciada en Ciencias de la Educación, obtuvo en París una maestría en Literatura Latinoamericana.
Sus principales libros son: Asistir al tiempo, 1975; Travesía, 1978; Noviembre 79, 1979; Madera viva y árbol difunto, 1982; Territorial, 1983; El verde no es un color: A la luz de una provincia tropical, 1992; Los negros labios encantados, 1992; El rigor de la llama, 1994; La Lagarta, 1995; Qantatai, 1996, y la antología La Piedra que labra otra piedra, 1999.




viernes, 1 de junio de 2012

Blanca Wiethüchter, poesía

Foto de Darrem Holmes



Quieres nombrar otra vez
según lo ayer aprendido
el encuentro del amor en la espesura.
El canto.
Todo parece tornar a un primigenio dorado
-lo dices secretamente-
sabes que las transformaciones
provienen de aquella señal en el cielo
que te hizo ver el otro aire de la luz
-el esplendor de un cuerpo de fuego
                                  -dices-
                                         que amas.

Las palabras van a tu encuentro
sin decir que son palabras
                                       y son efímeros planetas.
Ahora que te sabes entre los surcos
                                              -impaciente.
Ellas ignoran lo que deshacen
y también lo que hacen
cuando se trata de pronunciar otra vez
un cielo, una espada, un ángel;
aquel ángel que te guarda
y guardará a todos
de la gravedad inmensidad de los silencios.

De: En los negros labios encantados

Evocación

Al atardecer, en esta ciudad
-en el café de la universidad-,
estábamos los dos, los tres, los cinco…
húmedo de luz,
y detenidos en la corriente
de una respuesta instantánea.

Y éramos cálidos
En la intimidad del humo,
Ciegos en la noche intocada,
Para descubrir un día
El esplendor y la desdicha
De un paisaje ávido,
Que entraba por la ventana.

Llegó un nombre

Llegó un canto y ardió el hombre
Para entregarnos
El latido de una fiera obstinación.

(Para el Che Guevara)

De: Asistir al tiempo

(fragmento)

Yo que soy profunda
                              lóbrega
como la tierra
húmeda y caliente.

Yo que soy nocturna mirada como ella
aunque ciega de los pies
voy girando en otro tiempo
tenazmente hacia la muerte.
Yo que soy como ella
la amo
                  planetariamente
como si fuera mi sombra.

Este es mi cuerpo
nido de ojos furtivos
acostumbrados al miedo
—esa manera de pensar el mundo
en la penumbra
                  (umbral que ella crea
                  para engendrar la piedra.
                  Oscuridad que nos queda
                  después del inaudible grito).

Este mi cuerpo subterráneo
envuelto en sedas de innumerables fuegos
es mi cuerpo profundo que se está yendo
y sin embargo pregunto
¿quién es, quién es la que se queda y mira
cómo se va, cómo se está yendo
este mi cuerpo llorado por otro cuerpo
de la tierra amado y sombra?

De: La Lagarta

Fuente: 
Casa de Luciérnagas de Mario Campaña - Antología de poetas hispanoamericanas de hoy - Editorial Bruguera.

Biografía
Poeta, narradora y ensayista boliviana, 1947 - 2004. 
Sus principales libros de poesía son: Asistir al tiempo (1975), Travesía (1978), Noviembre 79 (1979), Madera viva y árbol difunto (1982), Territorial (1983), El verde no es un color: A la luz de una provincia tropical (1992), Los negros labios encantados (1992), Memoria solicitada (1992), El rigor de la llama (1994), La Lagarta (1995). Su antología La Piedra que labra otra piedra (1999) incluye el poema en primera edición: Qantatai (Iluminado).

Blanca Wiethüchter, leyendo el poema Luminar en el Festival Internacional de Poesía de Medellín.

Más poemas en: