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domingo, 8 de diciembre de 2019

Koleka Putuma - Tres poemas


(Foto mía - Lago casa de campo)
ROPA HEREDADA
En enero,
se celebran los cumpleaños
con un cubo de KFC, una tarta básica y Coca-Cola.
En enero abren los colegios, así que ni te plantees montar una fiesta;
tenías suerte
si te dejaban invitar a tus amigas de la casa de al lado.

Pero incluso con el síndrome de enero,
nos asegurábamos de no aparecer el primer día de clase
con el uniforme de noviembre o la trenzas de diciembre,
aunque estuvieran aún en buen estado.
Todo tenía que ser de estreno: el cabello relajado o afeitado,
una capa de vaselina tan gruesa que podría aguantar todo tipo de clima.
Estábamos relucientes y llenxs de esperanza.
¿De qué?
No lo sabíamos.
De las raíces del pelo a las unas de los pies, éramos neuvxs.

El primer día de escuela siempre era un concurso,
una competición que demolía algunas carteras en secreto.
Nos mirábamos de reojo a los zapatos para ver si eran Toughee o Buccaneer.
Los niños que llevaban Grasshoppers eran superguays.
Las niñas que no cumplían la norma de cubrirse las rodillas
eran delincuentes castigadas a quedarse después de clase.
No valía nada el material escolar si no venía en una caja de los Waltons.
No se empezaba a aprender hasta que tu cuaderno negro estaba forrado
         de plástico y colorines.
Nuevo nos marcaba, daba forma a nuestro comportamiento y a nuestras poses.
Nuevo creaba la ilusión de que algunxs tenían más de lo que lucían.

El sacrificio abastecía.
El sacrificio se multiplicaba milagrosamente frente al amor
o la vergüenza.

Vengo de una estirpe de mutilación:
de maná caído del cielo,
de dos peces y cinco panes,
de agua convertida en vino.
También vengo de una estirpe de prestar y pedir prestado.
El azúcar de la vecina era un tarro abierto, sin deudas ni cobros.

(a veces) nuevo era un lujo,
era lo imposible enviado a Dios por oración.

Lxs hermanxs mayores deben llevar el jersey con cuidado y solo los domingos,
en dos años será tuyo
era lo más nuevo que iba a ser (a veces).

El uniforme escolar que me quedaba grande era una cuenta de
         ahorros textil.

Si se rompía, podía repararse.
Si se moría, podía resucitarse.
Si se rasgaba, podía remendarse.
Si se perdía,
¡pues-lo-en-cuen-tras-que-el-di-ner-o-no-cre-ce-en-los-árbo-les!

Nuevo era sinónimo de rico, aunque no fuese verdad.
Nuevo era un adjetivo para la ansiedad.

La tensión entre nuevo y de segunda mano
era como vivir en una casa sin techo
y esperar que no lloviese,
cruzar los dedos para que tu marca Sin Logo no te delatara
ni destacara ni te desnudara en público.

El anhelo por lo nuevo malas costumbres,
nos tejió deseos dentro
que podíamos articular a través de la imaginación.

En nuestra imaginación,
éramos cuerpos oscuros
viviendo como reyes en las casas de lxs blancxs.
Éramos superhéroes y modelo huesudas
de cara blanca.
Pedíamos postres que no sabíamos pronunciar
en acentos que no eran los nuestros.
Íbamos en aviones con destino a cualquier lugar
que no fuera de donde éramos.

Incluso nuestra negritud era inasequible.
No éramos tan pobres como para no permitirnos un ¿Y si…?
Éramos cuándos y cómos y ahoras
y chasquidos de los dedos para meterle prisa al camarero.

Nuevo
era
soga
con
la
que
aislarnos
de
la
realidad.

He heredado una estirpe de ropa de segunda mano.
Ha hecho una mecánica y maga de mí.
Ha hecho de mi cuenta bancaria un cubo con un agujero.
El impuesto negro es el agua.
He aprendido a decir que tengo el vaso medio lleno hasta cuando está roto.
También sé clonarme a mí misma.
Tengo las sobras de mis abuelxs en mis hábitos.

En el lugar de donde vengo,
las herencias no eran siempre cosas materiales.
Una zapatilla de seiscientos rands en la mesa del comedor
era la manifestación de un hambre que llevábamos dentro
y la comida no podía llegar.

Cuando eres negra y pobre
y apareces en un sistema
que te mira como si fueses
mugre.
Cutre.
Desechable.
Rota.
Mano de obra.
Que te habla como si fueses ropa heredada.
Que te gasta como si fueses ropa heredada.
Que te pisa como si fueses ropa heredada.
Que te tira como si fueses ropa heredada.
Nos hacemos pobres para parecer ricxs.

Abrimos la puerta a “la riqueza” con crédito y deudas.
yY pagos a plazos y cuentas Foschini y facturas
y un ansia constante de más.
De mejor.
De nuevo.

El sistema nos tiene en chozas, lidiando con el síndrome de vivir al día.
Nos tiene conduciendo Mercedes por asentamientos ilegales.
Nunca deja de enseñarnos
lo que no podemos tener,
lo que no podemos ser,
y lo que nos han robado.

En el lugar de donde vengo,
heredar ropa no fue siempre una elección.
(a veces) era lo único que había.
(a veces) era un amor que
decía: Lo he cuidado como oro en paño para ti.
Decía: Ponte este recuerdo conmigo.
Decía: No me saciaré hasta que tú comas.

(a veces) la ropa heredada era un sacrificio que decía:
Estoy aquí.
Sin importar el estado.

Crecer negrx y cristianx


El primer hombre 
que te enseñan a venerar 
es un hombre blanco. 

Luego vas a la escuela y aprendes 
lo mismo. 

No parpadeamos. 
Pero lo cuestionamos. 

Y es así 
en todas partes. 
Todo el tiempo. 

El evangelio 
es como la blanquitud se cuela en nuestras casas 
y nos pone de rodillas. 

  
Crecer negra y mujer

te enseñará 
a acumular esqueletos, 
a embalar tus gritos con grapas, 
para que todo el mundo pueda pasar la página cómodamente. 

la paginación 
se 

mantiene 

costa 
de 

tu cordura. 

si nuestros cajones de la ropa interior pudieran hablar, 
sangrarían (así te lo digo). 
las almohadas se desangrarían en nuestros nombres. 

lo lamentable de sanar es esto: 
te convence de que el dolor es mejor que una costra. 

con las costras, la gente hace preguntas 

Koleka Putuma 

Fuente: AMNESIACOLECTIVA Traducción de Arrete Hidalgo y Lawrence Schimel – Editorial Flores Raras – Noviembre 2018

lunes, 14 de octubre de 2019

KOLEKA PUTUMA, Agua - poema


KOLEKA PUTUMA: AGUA
KOLEKA PUTUMA en GRIOTS ES POETAS

KOLEKA PUTUMA


AGUA

El recuerdo de ir a la playa en vísperas de Año Nuevo
Lo comparto con primxs y la mayoría de quienes crecieron siendo Negrxs.
Como nos prohibían los ancianos meternos mucho en el agua
para reírnos y chapotear con medias negras
y bolsas de plástico del Shoprite envueltas alrededor de nuestras nuevas
         extensiones,
nos prohibían montar la ola
por miedo a que fuéramos a ser una masa de negritud barrrida por la marea
para nunca volver,
como la basura.
Los ancianos nos lo prohibían como si el océano tuviera una intoxicación
         Alimentaria.
A menudo me pregunto por qué siento como si me ahogara cada vez
         que miro mar adentro,
eso y sentirme increíblemente pequeña.
Y a menudo oigo ese chiste
Sobre cómo la gente Negra no sabe nadar,
o que le da miedo el agua.
Se burlan de nosotroxs
Y a menudo nos hemos burlado de nostroxs también
Por limpiarnos la cara con las manos de esa forma cuando salimos del agua.
Compáralo con cómo lo hacen ellxs, en plan Vigilantes de la playa,
y nosotrxs tan rudxs con nuestras posturas y rizos.
Pero cada vez que nuestra piel se sumerge,
es como si las cañas recordasen que una vez fueron cadenas,
y el agua, inquieta, querría poder escupir a la orilla a todxs lxs esclavxs
         y los barcos,
enterxs como cuando embarcaron, zarparon y naufragaron.
Sus lágrimas son lo hizo salado al mar,
por eso arden nuestros iris cada vez que metemos la cabeza.
Cada
16 de diciembre,
24 de diciembre,
31 de diciembre
y 1 de enero,,
nuestra piel re-traumariza al mar.

Se burlan de nosotros
por no ser capaces de tirarnos a algo que fue instrumental en el intento
         ejecutar nuestra extinción.
Para vosotrxs, el océano es para tablas de surf, barcos y bronceados
y todas esas cosas divertidas que hacéis en él con vuestros bañadores
         y gafas de buceo.
Pero nosotrxs
hemos venido aquí a que nos bauticen.
Hemos venido aquí a despertar el otro mundo.
Hemos venido aquí a purificarnos.
Hemos venido aquí a conectar a nuestrxs vivxs con lxs muertxs.
Nuestro respeto por el agua es lo que habéis llamado miedo.
Tenéis el valor de vendernos matarnos a través del agua
Y luego burlaros de que le tengamos miedo.
Si esta tierra fuese en verdad vuestra,
resucitad los huevos de los colonizadores y utilizadlos como brújula.
Y dejad de usar cuerpos Negros como guía turística
O recinto de vuestra auténtica experiencia africana.
¿No estamos cansadxs de bailar para vosotrxs?
¿De dar vueltas y cantar cuando nos mandan?
¿No estamos cansadxs de reuniros como una masa de negrura
para expiar nuestra mera presencia aquí?
Para rogar a Dios que nos salve de una guerra que no empezamos.
Para manifestarnos por una causa causada por la intolerancia de
         nuestra existencia.
Levantar las manos para que no nos disparen.
Levantar las manos en misa para rezar por protección,
y aun así nos dispara también ahí
con las manos levantadas.

Invadir os sale de forma natural.

Así que también habéis venido a robarnos nuestros templos.
También habéis venido a asesinarnos en prisiones.
Eso tampoco es nuevo.

Hay demasiadxs blancxs por ahí haciéndose pasar por Dios.
Hay demasiadxs blancxs por ahí haciendo el trabajo de Dios.

Y este Dios suyo me ata un nudo en el estómago.
Siempre hemos tenido una relación complicada con él y yo.
Este Jesús de ojos azules y pelo rubio al que seguía en catequesis
ha tenido a mi gente postrada ante un cielo blanco y patriarcal,
postrada ante un Cristo, su hijo, y 12 discípulos.
¿Cómo sabemos
que los discípulos no eran maricas,
la Santísima Trinidad un triángulo amoroso raro y retorcido
y el Espíritu Santo, transgénero?
Pero solo elegís entender las escrituras que sirven a vuestros fines.
Os habéis tomado la libertad de colonizar el concepto de Dios;
le disteis a Dios un género, un color de piel,
y un nombre en un idioma que tuvimos que contorsionar la boca
         para pronunciar.
Blasfemia es envolver la esclavitud en evangelio y llamarlo libertad.
Blasfemia es tener que ver lxs míxs usar el mismo evangelio para
         esclavizarse unxs a otrxs.
Desde los días de Elías, nos han construido para arrodillarnos ante la
         blanquitud,
y ni siquiera estamos segurxs de si los días de Elías existieron,
porque quienquiera que escribió la Biblia no nos incluyó.
Pero preferiría existir en ese libro sagrado sin Dios
que en los libros de historia que no contaron la verdad.
Sobre nosotrxs.
Para nosotrxs.
En nuestro nombre.
Si teníais que escribir nuestras historias,
deberíais haberlo hecho en las lenguas de nuestras madres,
las que cortasteis cuando les disteis de comer un idioma.

Nunca damos nuestro consentimiento.
Aún así nos piden que comamos con los opresores
Y les sirvamos perdón.
¿Cómo,
Cuando los únicos ingredientes que tengo son el dolor y la ira?

Otrxs (que es como yo) murió hoy.
Otrxs (que es como yo) fue asesindx hoy.

Que ese sea el tema de conversación en la mesa
y podamos todxs después lavar con amnesia esta comida amarga.

Y después irnos a nadar.

Solo por diversión
Solo por diversión.

KoleKa Putuma
Fuente: Amnesia Colectiva – KoleKa Putuma - Traducción de Arrate Hidaldo y Lawrence Schimel – Editorial: Flores Raras – Noviembre de 2018.



Official Video for Koleka Putuma's poem Water - directed by José Cardoso

Water

The memory of going to the beach every New Year’s eve
Is one I share with cousins and most people raised black
How the elders would forbid us from going in too deep
To giggle, to splash in our black tights and Shoprite plastic bags wrapped around our new weaves, forbid us from riding the wave,
For fear that we would be a mass of blackness swept by the tide
And never to return
Like litter.
The elders forbid us as if the ocean has food poisoning
I often wonder why I feel as if I am drowning every time I look out into the sea
This and feeling incredibly small
And I often hear this joke
About Black people not being able to swim,
Or being scared of water;
We are mocked
And we have often mocked ourselves
For wiping our faces the way that we do when we come out of the water-
Compare it to how they do it all bay-watch like
And how we so ratchet-like with our postures and kink.
Yet every time our skin goes under
It’s as if the reeds remember that they were once chains
And the water, restless, wishes it could spew all of the slaves and ships onto shore
Whole as they had boarded, sailed and sunk
Their tears are what have turned the ocean salty,
This is why our irises burn every time we go under.
Every December sixteenth, December 24th and December 31st
Our skin re-traumatises the sea
They mock us
For not being able to throw ourselves into something that was instrumental in trying to execute our extinction.
For you, the ocean is for surf boards, boats and tans
And all the cool stuff you do under there in your bathing suits and goggles
But we, we have come to be baptised here
We have come to stir the other world here
We have come to cleanse ourselves here
We have come to connect our living to the dead here
Our respect for water is what you have termed fear
The audacity to trade and murder us over water
Then mock us for being scared of it
The audacity to arrive by water and invade us
If this land was really yours, then resurrect the bones of the colonisers and use them as a compass
Then quit using black bodies as tour guides or the site for your authentic African experience
Are we not tired of dancing for you?
Gyrating and singing on cue
Are we not tired of gathering as a mass of blackness?
To atone for just being here
To beg God to save us from a war we never started
To March for a cause caused by the intolerance for our existence
Raise our hands so we don’t get shot
Raise our hands in church to pray for protection
And we still get shot there too
With our hands raised
Invasion comes naturally for your people
So you have come to rob us of our places of worship too
Come to murder us in prisons too
That is not new either
Too many white people out here acting God
Too many white people out here doing the work of God,
And this God of theirs has my tummy in knots
Him and I have always had a complicated relationship
This blue eyed and blond haired Jesus I followed in Sunday school
Has had my kind bowing to a white and patriarchal heaven
Bowing to a Christ, his son, and 12 disciples
For all we know
the disciples could have been queer, the holy trinity some weird twisted love triangle
And the Holy Ghost transgender
But you will only choose to understand the scriptures that suit your agenda
You have taken the liberty to colonise the concept of God
Gave god a gender, a skin colour and a name in a language we had to twist our mouths around
Blasphemy is wrapping Slavery in the Gospel and calling it freedom
Blasphemy is having to watch my kind use the same gospel to enslave each other
Since the days of Elijah We have been engineered kneel to whiteness
And we are not even sure if the days of Elijah even existed
Because whoever wrote the bible did not include us
But I would rather exist in that god-less holy book than in the history books that did not tell truth
About us
For us
On behalf of us
If you really had to write our stories
Then you ought to have done it in our mother’s tongues
The ones you cut off when you fed them a new language
We never consent
Yet we are asked to dine with the oppressors
And Serve them forgiveness
How, when the only ingredients I have are grief and rage
Another one (who looks like me) died today
Another one (who looks like me) was murdered today
May that be the conversation at the table
And we can all thereafter wash this bitter meal with amnesia
And go for a swim after that
Just for fun.
Just for fun.

Biografía
KoleKa Putuma nació en sudáfrica (1992). Poeta y dramaturga. En el 2018 ganó el premio Iwbewu Trust Scribe de Dramturgía y en 2017 el Premio CASA de la misma disciplina. En el 2016 obtuvo el premio de estudiantes de PEN Sudáfrica y en 2015 ganó el Campeonato Slam Nacional de Poesía.
El poemario Collective Amnesia, fue traducido por Arrate Hidalgo y Lawrence Schimel para la editorial española Flores Raras.
Koleka Putuma reside y trabaja en Ciudad del Cabo.

El poemario Amnesia Colectiva explora de manera valiente la negritud, la feminidad y la historia sudafricana, un modo visibilizar y de sanar. Según nos cuenta en la contraportada del libro Amnesia Colectiva de la editorial Flores Raras, KoleKa Putuma analiza el concepto de autoridad en diversos espacios: la academia, la religión, la política, las relaciones a manera de pregunta sobre lo aprendido y lo que se debe desaprender.
Estuve en el Festival Griots es poesía, organizado por la Casa Encendida de Madrid, donde tuve el placer de escucharla leer varios de los poemas de su libro Amnesia Colectiva.



sábado, 3 de noviembre de 2012

Antjie Krog Kroonstad, poesía

*Stefano Runfox - niño sudafricano

Canción de amor africana

ni la húmeda intimidad de tus párpados aromáticos como el hinojo
ni la violencia de tu cuerpo resistiéndose entre las sábanas
ni lo que viene hacia mí como tu vida
tendrá tanta menuda piedad de mí
como verte durmiendo
tal vez a veces te veo
por primera vez
tú con tu pecho de guayaba y uva
tus manos frías como cucharas
tus grandes penas altivas manchan de azul cada parte
nos soportaremos uno a otro
incluso si el sol abraza los techos
incluso si el estado cocina lugares comunes
llenaremos nuestros corazones de color
y nuestras trifulcas de pinzones
incluso si mis ojos ascienden hasta el horizonte
incluso si la luna viene con la espalda desnuda
incluso si las montañas forman una conspiración contra la noche
persistiremos cada cual
a veces te veo por primera vez

Tierra

bajo órdenes de mis antepasados fuiste ocupada
si supiera un lenguaje podría escribir pues fuiste tierra mi tierra

sólo que nunca me quisiste a mí
por mucho que me estirara para echarme
en susurrantes cauchos azules
en el ganado con los cuernos bajos yendo hacia Diepvlei (Hondoarroyo)
meciendo sus temblorosas papadas bebiendo
en sedosas borlas en el caucho brotando gota a gota
en espinos que han resbalado hasta el vacío

a mí nunca me quisiste
a mí nunca pudiste soportarme
una y otra vez te sacudiste para librarte de mí
me levantaste
tierra, lentamente en mi boca no tuve más nombre

ahora se pelean por ti
te negocian dividen acorralan venden roban hipotecan
yo quiero irme bajo tierra contigo tierra
tierra que no me acoge
tierra que nunca me perteneció

tierra que amo más en vano que antes

PATERNÓSTER

Estoy parada sobre una roca enorme en Paternóster
el mar golpea franjas de espuma verde clara
en el aire
valiente
miro fijamente cada puñetera ola
en las tripas al romper
la roca tiembla bajo las plantas de mis pies
los músculos de mis muslos se abultan
mi pelvis abandona su resignada adquirida inclinación
qué diablos! yo soy roca soy piedra soy duna
mis tetas hacen un claro silbido de tetera de cobre
mis manos agarran Moordbaai y Bekbaai
mis brazos se lanzan extáticos más allá de mi cabeza
yo soy
yo soy
dios me oye
una jodida mujer libre

Traducciones de Nicolás Suescún

Biografía 
Antjie Krog Kroonstad, Suráfrica, 1952. Poeta, filósofa, periodista, profesora, conferenciante y editora. Durante los años 80 trabajó activamente en el movimiento anti-Apartheid. Ha publicado ocho volúmenes de poesía en afrikaans. Otras obras de poesía, en afrikaans, Dogter van Jefta, 1970; Januarie Suite, 1972; Mannin, 1974; Beminde Antarktika, 1974; Otter in Bronslaai, 1981; Jerusalemgangers, 1985; Mankepank en ander Monsters, 1989; Lady Anne, 1989; Voëls van anderster vere, 1992; Gedigte, 1989-1995; Down to my Last Skin, 2000; Kleur kom nooit alleen nie, 2000; Met woorde soos met kerse, 2002. Novelas: Account of a Morder, 1997; Lang Pad na Vryheid (traducción de El largo camino a la libertad de Nelson Mandela), 2000.