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viernes, 8 de marzo de 2024

Alejandra Echeverri - tres poemas

 

Foto mía (Cádiz 2024)

La niña que nunca ocupó un columpio

 

Qué dolores,
qué tristezas estoy engendrando.
Silvia Plath

 

Nadie sabe qué es ver a los amigos
jugar bajo la sombra de la muerte,
jugar con una ruleta que decide
bajo la mordaz discordia
qué es la vida.

Ana,
despierta,
eres solo una niña
y ya tienes la marca de la derrota
en tu frente de huérfana,
en tu frente de dolor,
porque fuiste hija de la madre
que nunca fue madre
y del padre que se quedó
sin esperma para ser tu padre.

Ana,
fuiste la mayor,
fuiste la primera,
y a todos nos dio miedo seguirte
en tu eterna pesadumbre,
y todos fuimos ajenos
a tu esperanza absoluta.

Ana,
fuiste la única,
pero nadie te siguió.
Ana,
fuimos los cobardes
los que te despedimos.

 

 

Tengo una herida en mi rostro, es mi madre

 

Antes,
cuando tenía quince o algo menos,
me miraba al espejo
y encontraba los rasgos de nadie.
Era la hija de la mujer sin rostro
o quizás de la mujer sin nombre.
Hoy que mis ojos pesan un poco más,
que mis grietas
son mucho más largas y peligrosas,
me veo de frente, espejo-persona,
y me doy cuenta de que mi madre
se ha reposado en mí.
No solo tengo sus cabellos tristes,
también su boca llena de dolor,
de palabras a las tres de la mañana
y de humo fácil de odiar.
Hoy tengo todas sus mentiras en mi boca,
toda su música en mis oídos,
todos sus sueños en mi pecho.
Comprendí que mi madre pudo ser yo
o quizás el reflejo de su espejo clavado
en mi propio rostro.

 

Cómo no hablar de lo íntimo

A mi abuela, que es mi otra madre

Mi abuela
me cuenta de sus maridos muertos
y de las lilas que nunca sembró;
lo hace con la dulzura
de una niña comiendo mango
Quisiera aceptar la muerte
de esa manera,
pero soy demasiado torpe.

 

 

Datos de la autora

 

Alejandra Echeverri (Tuluá, Colombia), poeta, estudiante de sociología. Autora del libro La niña que nunca ocupó un columpio, publicado por la Universidad Central del Valle (UCEVA) en la colección Canta Rana, poemario que fue reeditado y publicado por la editorial española Turpin Editores en la colección Palabra de Johnnie Walker, también publicó la Plaquette autodiagramada Los retornos de la carne.

 

 

Fuente: https://circulodepoesia.com/2024/02/poesia-colombiana-alejandra-echeverri/

 

https://literariedad.co/2018/12/02/columpio/

 

domingo, 28 de febrero de 2021

Naisha Alejandra Herrera - dos poemas

Imagen: Dante Gabriel Rossetti

Orfeo

 

Le peinas el cabello

y este va quedando entre tus dedos.

¿Cuántas veces intentaste recogerlo en trenzas?

 

En el cráneo escuchas el eco de las arañas que juegan a moldear esa masa

insípida que ya no piensa en ti.

 

Las hormigas arrancan una a una sus pestañas:

tú, con saliva, intentas pegarlas de nuevo,

para que pueda ver tu gesto derrotado.

 

Absorbes su lengua

para tragar la carne que se va desprendiendo

y recuerdas el sabor de sus dientes en las madrugadas.

 

Intentas hacer que las moscas escupan los pedazos de piel que han estado

robando de sus mejillas,

bajas hasta los senos, desde donde

los gusanos trepan por tus nudillos para nadar

te traen el olor de los pezones que han perdido su color original.

 

Hundes tus dedos para rozar la sangre. Sientes

el conjunto de tripas y cuero roído por los cuervos,

siempre con un poco de hambre.

 

Pero hasta que muerdes su flácido sexo

piensas que

es ley divina:

a los muertos hay que dejarlos muertos.

 

 

Horrible

 

No vengan a decirme que es un adjetivo, que no es la ceniza sin misa del cuerpo que no está, o el sofá lleno de rasguños. Que es un lugar común, que use otras categorías, otras palabras. ¡El diccionario está lleno de posibilidades!

 

Me niegan que sea una mujer o un hombre “que es extraterrestre” ¿No es la noche abandonada que llena mis labios faltos de sabor?

 

No me digan que no tiene imagen o es subjetiva; que no es la llamada emboscada a medio camino. Que busque un monstruo y le ponga brazos y muchos ojos. Que no son mis sustantivos citadinos y ocasionales de la voz que no se pronuncia o mi nombre sin forma acústica. Que debe ser en blanco y negro. Que no es la frase que rezan mis oídos a la falta. Que no pretenda engañar al arte con mis supersticiones freudianas.

 

Me dicen que no es el tacto de las hebras de su piel ilesa, me piden que deje de ignorar las vanguardias, que no desacredite los logros milenials con mis palabras malogradas. Que no es el cabello o el pedazo de uña entre las cobijas.

 

¿No puede ser un cuarto lleno de unicornios ni de gusanos?: incoherente o muy usado. Que solo los sustantivos pueden ser descritos y que si no está, si no hay sujeto, no tengo derecho a usar esa palabra. ¡No me digan que no le escriba a lo que no tiene nombre! que no le describa, que es abstracto, que soy abstracta, que soy informe.

 

Soy un río sin tierra que se extiende y se extiende hacia lo que no es: que no existe, que se ausenta. Que es, en últimas,

 Biografía

 NAISHA ALEJANDRA HERRERA (Bogotá - Colombia 1997), es licenciada en Humanidades y Lengua Castellana por la Universidad Distrital. Sus poemas dialogan con atmósferas asociadas a expresiones como el dadá y el surrealismo.

 * Esta selección fue realizada por William Pascagaza Jiménez del poemario Cuidados paliativos (2020), inédito de la autora.

Fuente: Lugar poema


 

lunes, 15 de febrero de 2021

Margarita Losada Vargas - poemas

 

Foto mía 

Margarita Losada Vargas - poemas

Tal vez, un día

tal vez, un día
las palabras dejen de nombrarse
pierdan su peso
anulen la sintaxis y se disuelvan en el aire

tal vez, un día
el lenguaje sea total
y desafíe

enfáticamente

su destino de fragmento

 

****

 

La palabra deshecha

este cuerpo que habito
es como el verso
que aún no termino de escribir

por eso cuando muera
serán libres las letras

y no habrá más que
(como mi cuerpo)
palabras deshechas

 

 

NADA TRASCIENDE

*

voy a hablarte

de los brazos mutilados

la pierna reventada

la cara rota

 

esto irreparable

*

no pienses

que se trata de mí

 

se trata del hambre que cargas

de cómo te sostienes

en todo lo que me falta 

*

—nada

nada trasciende—

 

ni tu dedo en la llaga

ni la sed que viertes

 

****

 

ACECHO
estoy cerrando los ojos
pero creo que los estoy abriendo
no tuve noticias
del muerto del que procedo
quise ser
el puñal del asesino por un momento
arrancar
mi última sílaba del cuerpo
hacer
un retrato hablado
de mi propia médula

 

Biografía

Margarita Losada Vargas (Neiva, Huila – Colombia, 1983). Es autora del libro Mejor Arder (2013), coautora de La Persistencia de lo Inútil (2016) y creadora de la tienda online y el blog de poesía www.lugarpoema.com. Forma parte de la antología bilingüe (Españo-Frances) de poesía colombiana Vientre de luz / Ventre de lumiere 14 poetas colombianas + Raul Gomez Jattin (Ladrones del tiempo, 2017), y de la antología Italiana de poesía Il corpo l’eros (Ladolfi editore, 2018).

 

Fuentes:

Buenos Aires Poetry

Poesía de Bogota

Nueva York Poetry Review

 

jueves, 16 de julio de 2020

Yenny León - Poemas


Mensaje malba  de Xul solar 
Mi mano es inocente,
ignora cuán horrible
es verse sin pausa.
La hundo en el cielo mojado
que asfixia la planicie del color.
Ni una pulgada de tierra
marchita, ni un detalle
dejado al azar,
el temblor me agobia
como una necesidad de hierro.

***

Mi rostro
no me corresponde.
Me resulta imposible
sonreír a mi reflejo
con plenitud.
El madero que se deja sepultar
por el fango
se humilla ante
el menor sacrificio;
al negro
le confiero más realidad
que a mí misma.

***

MUJER DE AGUA
 A Helena Araújo
Soy la mujer sentada
a la orilla de todos los lagos.
Los restos del árbol están impresos
en las yemas de mis dedos.
Me resbalo por la piel de la cigarra;
con mi delantal abanico el alma de la hoja.
Cruzo mis gruesos tobillos; busco selva la luna.
Me repito seis veces dentro de mí misma
en el umbral donde los mundos se funden.
Creo el huevo en la mitad de dos manos
que se abrazan sin tocarse.
Mientras dibujo el último círculo, aparece una segunda vida;
maraña de brazos, piernas y bocas.
No tengo otro papel para escribir
que la roca sobre la cual naufrago.

***

Es imposible vivir un error
sin helar todos
los gestos verdaderos.
Debo proteger la luz
de su propia sangre.

***

De pronto
el sur oscila.
El sol es un enorme saco
de ruinas que fermenta la misma piedra
una y otra vez.
La vida de los hombres
suda, se esponja,
segrega musgos y líquenes;
todo hormiguea
en esa enorme cloaca
mal cocida, hinchada, hendida.
Mi cara nudosa
nace
de un temblor cerrado.

***

SYLVIA
 El no ser perfecta, me hiere.
 Sylvia Plath
Sé que a veces no soy sólida
soy sólo el negativo de una ola
un hueco sin sombra que olvidó
el lenguaje de la espera
A veces salgo de casa
con la impresión de que
soy pluma en caída
un suspiro de rama seca
en la boca de otro
que me piensa
A veces me hundo en cobijas de humo
creadas por mí
para sanar en secreto las llagas
de una vida sin ofrendas ni santuarios
Suelo sentarme
en los umbrales de las puertas
para habitar el límite exacto
entre lo hallado y lo perdido
Hoy amanecí con los labios blancos
de tanto robarle horas
al aire
Sabiduría gitana del errante
me abrasa la inmortalidad ardiente
mil manos para un nuevo comienzo.

***

INVOCACIÓN
Ven. Construye mi mirada
con la inocente ceguera
de quien busca revelar
los secretos del agua.
Acércate. Pero antes de develarte
dale la vuelta a mi sombra
para que no se venga abajo
cuando se entere
de que estamos
irremediablemente destinadas.
Sé que tu invisibilidad no te niega,
pues cuando estás cerca
una lanza me atraviesa los párpados.
Ninfa, ven.
Celebremos lo que no existe.

Yenny León de: A orilla de todos los lagos

Para descargar el libro:

Biografía
Yenny León nació en Medellín, Colombia, 1987. Docente de Literatura y Edición de textos en las universidades UPB y EAFIT. Magíster en Escrituras Creativas (Universidad EAFIT) y Filóloga Hispanista (Universidad de Antioquia). Obtuvo el I Premio de Poesía Ciudad de Medellín, convocado por la Corporación de Arte y Poesía Prometeo (2011), la IX Beca a la Creación de Poesía de la Alcaldía de Medellín (2012), el primer puesto en el XXX Concurso Nacional Universitario de Poesía de la Universidad Externado de Colombia (2017), la Beca a la Creación de Literatura Infantil con enfoque de diversidad (2019) y el Estímulo de Presupuesto Participativo para creadores de la Alcaldía de Medellín (2019). Varios de sus poemas han sido publicados en revistas nacionales e internacionales. Libros publicados: Entre árboles y piedras (Bogotá: Planeta, 2013), Campanario de cenizas (El Salvador: La Chifurnia Editorial, 2016), La hierba abre su latido (Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2018), Rastros-rostros: altares análogos (Medellín: Corporación La Bisagra, 2019) y la antología A la orilla de todos los lagos (Bogotá: El Taller Blanco Ediciones, 2020). Co-creadora de Milhojas, juegos de escritura (Medellín: Editorial EAFIT, 2019).




domingo, 26 de mayo de 2019

Camila Charry Noriega - Arde Babel


Imagen de Grete Stern
arde babel
Por eso escarban durante la noche
pasan la manos sobre las piedras ciegas;
buscan la herida inicial,
el signo que eleve
y coagule tanto abismo, tanta altura desbordada.
Nada cuesta más que a la luz
suturar lo que el fuego ha devorado.
Escarban como si en lo hondo
bien arriba
habitara el sosiego o su réplica.

****

Repite que todo pertenece al mismo barro,
que afuera
a la intemperie,
todo convulsiona con la misma intensidad
como la misma resistencia
al hambre, a la espera.

***

revelación
Éramos tres y la calle,
pronunciábamos entre el vino
aquello que nos hace humanos:
el amor, la muerte, el tiempo.
De esquina a esquina
como si ese breve espacio fuera el mundo
y la ebriedad un útero oscuro,
nos mirábamos incrédulos
advirtiendo en el otro
la revelación de esa voluntad voraz,
fortuita
que lo mueve todo.
Se intuye el mundo en lo hondo que se esfuma
desde lo que tiembla vertiginoso en la palabra
lenta e incapaz de acercarse a esa vorágine.
Las calles del ebrio
en perpetua fuga
se caminan hacia el fondo y calladas.

***

éxodo
Con la lluvia
llegó también el polvo.
En los párpados de los recién aparecidos
resplandecía la tierra hecha tempestad;
polvo que se había fijado
como la imposibilidad de lo disuelto
y los despellejó
cuando la casa no tuvo más remedio
que sacudirse y arrojarlos.
Una tarde
sin preámbulo,
cubrió los muebles
el tocador saturado de arpones
y los objetos de cocina
que oxidados ya,
empezaron el descenso antes que los otros.
Los pájaros fueron los primeros en partir,
desde la cerca observaron aquella borrasca
que se había iniciado como pequeñas palabras
que van cayendo desde lejos
hasta inundar la página.

***

Lejos,
los árboles enmohecidos.
Esa fue una de las visiones más terribles
antes de alejarnos,
incólumes y honestamente solos
contemplaron por última vez la claridad.
Todo se fue hundiendo
en lo remoto de la vida.
–Todo se fue borrando–,
contaron los extranjeros,
–solo nos quedó este espanto
de hombres que envejecen
y trazan sobre lo ausente
la tenacidad de un símbolo–.
–Quizá la próxima vez
alcancemos a cubrir los árboles
para que no nos vean marchar
mientras se ahogan;
quizá la próxima vez
podamos echarnos a la espalda
algunos hierros
para desenterrar lo que se pueda,
si después hay tiempo–.

***

variable
La claridad de una palabra
surge del hambre.
No se puede escribir con el estómago lleno,
dice Henry Miller.
Se escribe con la entraña lacerada
en medio de la sed y a la intemperie.
Yo escribo en mi casa
que flota entre el humo
y pensando en el hambre que no tengo hoy.
Escribo desde la sed y a la intemperie
aunque no parezca esta geografía
de muebles y de libros un desierto.
Un amigo dice que la punzada
es siempre la misma en el estómago
y que la abundancia proviene a veces
de una extraña fiebre
que hace colapsar;
de la impotencia de presentir en las palabras
un más allá que no se alcanza.

Camila Charry Noriega – Libro virtual Arde Babel - Fuente
La descubría gracias a la revista Revista Arcadia

viernes, 28 de abril de 2017

Mery Yolanda Sánchez - Cuatro poemas

Imagen de Brooke Shaden

La carta

Puedo darte últimas noticias,

contarte cuántas curaciones

en la canción de la guerra.

Puedo mostrarte una luz fuerte

que cruza el mediodía de los muertos,

pero no puedo hablarte del último

vestido de las mariposas,


y de esta necesidad de verte.


***


Foto fija

Ayer la escena congelada

repetida y ampliada en esquinas de ciudad.

Hoy tienen instrumentos, cantan y bailan

un cara y sello en el asombro de los niños.



¿Quién detrás de esta familia

espera las monedas para permitirles

que cojan el paso hacia la vida?




¿Quién pone el precio a los pies de la mujer

que perdió los zapatos entre el arroz

al querer huir con una semilla

y ahora danza en calles sin tierra?




 ***


Canto de ciudades

Los niños

aprenden el sexo

en las patas del grillo mudo.


El obrero de asombros

hace la venia a la muñeca que cruza.


Lamentos en borrador

sobre el espejo de la plaza.


***

La frontera

Preguntan y no esperan las respuestas. Lloran en las calles, frente a las obras de arte lloran. Lloran de perfil ante las listas de los desaparecidos. Están aquí y allá. Después del horror pendulan un halo del abismo en diagonal a la razón. Ya no firman las crónicas ni registran sus pertenencias. Son de aire sus pasos y de salsa parece su vaivén.


De: Un día maíz (2010) de la colección Un libro por centavos de la Universidad Externado de Colombia

Biografía
Mery Yolanda Sánchez. Nació en el Guamo, Tolima - Colombia en 1956. Ha publicado los libros de poesía La ciudad que me habita (1989), Ritual para las noches (1997) y Dios sobra, estorba. Sus poemas, cuentos, comentarios literarios y reseñas de libros han aparecido en diferentes antologías y magazines del país, Venezuela, Brasil y México. Obtuvo mención de honor en el concurso El cuentista Inédito del Centro de Estudios Alejo Carpentier en 1987 y en 1994. Fue beneficiada con la Beca Nacional 1998 del Ministerio de Cultura por su proyecto Poesía en Escena (propuesta escénica para la presentación de lecturas de poesía que se realiza en Bogotá desde 1993). Ha orientado talleres de poesía para niños, jóvenes, población de internos en centros carcelarios y habitantes de la calle. Diseñó y ejecutó para el Comité de Derechos Humanos de la Personería de Bogotá el proyecto Puente Experimento Piloto (el teatro, la danza y la literatura como liberadores de la violencia intrafamiliar). Dirige la Asociación Libre para las Artes –Alartes–, entidad de gestión artística y cultural que realiza producción técnica y logística de eventos masivos y de sala.

Fuente: Otro Páramo