Mostrando entradas con la etiqueta poesía rusa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía rusa. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de noviembre de 2015

Polina Barskova – Dos poemas

Polina Barskova – Poesía rusa

Cuadro de Leonora Carrington

Conjunción Y

Nos reunimos el domingo; no, no exactamente
Nos hemos visto antes aunque no estoy muy segura:
Bebiste café con un popote, pero fue más como
Una pobre ave pasajera mirando a cualquiera.
Y me tomaste de la mano, de la mano me tomaste de la mano.
Y el árbol de rojas bayas, y la montaña, y la montaña
Y yo me divertía y escuchaba y el Señor todo lo mandaba a la mierda
El árbol de rojas bayas, y la corteza y la corteza
Y nos tuvimos el uno al otro sin detenernos como animales en su madriguera
Y si como cada criatura después del acto nos ponemos tristes, entonces no somos cualquier bestia.
Y nosotros carecemos de toda clase de basura y nosotros esparcimos la basura
Y tú me frotabas la piel con semillas de perlas. Pero ahora ya es enero,
Y tenemos aquí, me disculpo, magnolias que devoran insectos con sus lenguas
Rosadas sobre el fondo gris que queda y cada vez que sucede
Más allá de estas maravillas, recuerdo el aroma de tu mano
Arrancada de mí, arrancada de ti.

Versión al español de Indira Díaz Hernández




Cuadro de Leonora Carrington


Moscú

Esfuerzos inútiles, edificios de estado,
Conversaciones maliciosas, intermitentes…
Así, poco a poco, llega el invierno,
La oscuridad  cae como pesada cortina,
Amorfa, como la vida misma.
Aquí hay una extraña felicidad: todo se desgasta hasta los agujeros,
Todo se pierde. Todo permanece bajo el cielo,
Como en una pradera, como en una luz mística,
Incluso los traseros de la gente han abandonado el retrete.
Y así, ahora la tranquilidad fluye,
El diálogo no tendrá fin
Con aquel  que no ha de permitir la muerte
Y que tentativamente lleva el nombre de dios.

Versión al español de Indira Díaz Hernández

Biografía

Polina Barskova (Leningrado, 1976). Es reconocida como una de las más importantes poetas de su generación. Comenzó a escribir poesía a los nueve años. Katie Ferris e Ilyá Kamínsky la han traducido al inglés para Tupelo Press. Actualmente enseña literatura rusa en Hampshire College.

domingo, 10 de agosto de 2014

Anfisa Osinnik - Dos poemas

Foto de Diana Blok - The nature of time

HOMBRE

Agotado
               en el cruce del camino.
Sin vigor que anteponer,
                                   sin deseos de regresar
exhausto
                divisaba tres cruces
a las que quiso estar uncido.
Dimas, Gestas y Melek-Yahud
Con Él se fueron al polvo,
                                       a colorear al pálido barro,
como estela incombustible
                               en las cenizas tibias
          del Eclesiastés.
El apóstol Pedro silenciaba
los escritos de
                Magdalena.
                                   Palabras quemadas
en sus labios petrificados
                                     que desconocen temblor alguno.
“Sólo a mí
                             me besaba en la boca
a mí me llamaba amada por Dios.”

Foto de Esteban Leyton
Una mañana

Una mañana,
despertarás,
muerto del otoño.
La abulia catedrática,
                                    de los cielos,
con un bostezo diligente,
arrojará
             tu currículum,
una hoja llena de frases comunes.
Así :
post mortem.
Pero tú  caminas, simplón
ingenuo,
con la estearina en la piel,
muerto del otoño,
el rostro muerto refleja los rasgos de los caminantes,
de pronto, comprendes,
                                         la estática,
de tu mecánica prisa,
pero sigues,
a tu aparato bípedo, apresuras,
y con los ruidos ajenos
tratas de mezclar,
tus decibeles
roncos :
el agitado suspiro,
rápida fumada,
exhalación...
Y de repente,
La palmípeda,
                        hoja del arce


te agarra por la solapa,
como instrucción del código postmortal :


empieza a aferrarse.
Otra cosa : sé exacto.
sé su
        barómetro, -
¿La humedad?  -
Acomoda botones en los ojales...
sé su cronómetro,
su actinómetro,
su picnómetro, -
                           puede ser de utilidad.
Sé su
        termómetro :
treinta y seis punto cinco, exactos,
                                                         para el coito,
si ella
           no sufre de necrofilia.
Digamos,
                 sé exacto, como dato de tu muerte,
lo más singular : sé su
                                          alcoholímetro,
-P2  -
embellecimiento
                           para nuestro hermano
                                                                   el cadáver,

Acuérdate de esto,
                        cuando despiertes muerto del otoño,
y la eternidad
                        te parecerá
la peor ratonera divina.
Una mañana,
despertarás
muerto del otoño...
                               muerto...
y esto,
           cómo decirlo sin alterarte,
                                                  en el tiempo indefinido.
Anfisa Osinnik

Fuente: Dreamers


domingo, 11 de agosto de 2013

Natalia Litvinova - 7 poemas

Foto de Sophie Thouvenin

Lengua esteparia

desagotaré el límite de lo exacto
sufriré el naufragio más quieto
tragándome en mi intemperie.
mi pie partió y fue feliz.
mi cuerpo se quebró
nací de mí,
de mi quebrado brote
en fatigas y barcos.
en oráculos que se doran
junto al dios de un ojo,
el que oye
penetrar mi lengua esteparia.

Acuarelas

la debilidad del rescate
superpone el dibujo del cuerpo
profetiza acuarelas
piernas pequeñas travestidas
temblando excusas de niña

                                     Foto de Sophie Thouvenin

Fugas

la lengua me lleva
por los ríos turbulentos
de la infancia.
la infancia no me vio crecer,
me construí con las sobras
de la marea alta.

Deseosa

espanto mi ceguera
cansada de ver
el pasillo infinito
del desarraigo.
deseosa de no buscar
lo que encuentro
y aguardar
lo que se busca
para descansar
mi idea perra
de ser la correa

del tiempo.

                                           Foto de Sophie Thouvenin

Exilio

no pertenezco a continente alguno,
podría ser: ausencia en cualquier pecho
ausencia en cualquier ojo
lengua de los desaparecidos;
o pájaro armándose alas


*****

qué brazo no ha sido arrancado
por ser palabra escrita.
qué ojos no se marchitaron
al ser leídos.
cuanta sequía en la boca
y ni una botella con un mensaje
que la salve.


******

ahora que ya saqué
el ombligo de la pelusa,
ahora que ninguna extremidad tuya
desea abusar de mí,
ahora que veo sombras
que hacen el amor con las paredes,
comienza la noche
y sus dependencias.
                                                  soy una mujer perforada,
                                                                    no hagan fila
                                                                            nadie es
                                                                              culpable.

Del libro: Esteparia - autora Natalia Litvinova, editorial Ártese quien pueda – Madrid 2013
El libro se presentó recientemente en Madrid (24 de julio) y tuve la suerte de estar presente. 

Biografía
Natalia Litvinova, nació en Gómel Bielorrusia en 1986. Poeta y traductora. A los diez años de edad emigró a la Argentina, junto con su familia, después del accidente nuclear de Chernobyl, instalándose en la ciudad de Buenos Aires.
Obra Poética
Esteparia, Del Dock, Buenos Aires, 2010
Cortes invisibles, Letras de Cartón, Santiago de Chile, 2012
Grieta, Gog y Magog, Buenos Aires, 2012
Balbuceo de la noche, Melón editora, Buenos Aires, 2012
Esteparia, Llantodemudo, Buenos Aires, 2013
Esteparia, Trópico Sur, Montevideo, 2013
Esteparia, Artese quien pueda, Madrid, 2013
Todo ajeno, Melón editora, Buenos Aires, 2013
Todo ajeno, Vaso Roto, Buenos Aires, 2013
Rocío animal, La Pulga Renga, Buenos Aires, 2013
Traducciones
Essenin y Jodasevich. El ruido de la existencia, Leviatán, Buenos Aires, 2013
Cherubina de Grabiak. El espejo equivocado, Melón editora, Buenos Aires, 2013

miércoles, 24 de abril de 2013

Anfisa Osinnik, poemas


*Sophie Thouvenin


ESCARABAJO


Sentada en la orilla del tiempo,
con las piernas colgadas en el infinito,
veo
        cómo flotan añicos de las épocas,
escucho
               en la momia egipcia
a quien antaño
                        era un ciudadano de Fayum,
al incansable escarabajo crujir,

           un hermano
                              del escarabajo que vive en mí.


MÍSTICA


Iban tras el misterio huella a huella a salto de mata,
¿Escucharon las voces de prodigios del bosque,
como el niño de Akira Kurosawa?
¿Espiaban los cantos de las flautas zorrunas?
Díganme : ¿Su ánima se congelaba de miedo?
¿Enturbiaban su mente en la trampa de la mística?
¿Acechaban en la lluvia soleada,
fila garbosa de bodas de zorras?
temiendo el sonido de la hojarasca
¿Temiendo inhalar,
                             temiendo tropezarse en sí mismos?
¿Querían entrar bajo el arcoíris?
¿Bajo el arcoíris
                         y no regresar?
Orificios de flautas peligrosas como bocas de rifles
en la garganta la soga, el horror tenso.
Bajo el arcoíris.
                        Bajo el arcoíris voy.
A ese que va huella a huella ...
                                              un favor:
                                                             ni una palabra.


*Sophie Thouvenin 


...en la noche de la materia florecen flores
negras. Ya poseen su terciopelo y
la formula de su perfume.
G. Bachelard, El agua y los sueños.


Rosa


Invadida con maleza de mi ensueño
de mi fe
             e inmundicia.
Ella florecía meciéndose justa,
plateada y negra.
Por casualidad la llamaban rosa.
Por casualidad la nombraban
                                             roja.
Aunque para mi era claro su enigma,
la idea furtiva,
                      - De la flor metamórfica,
¿Pero será flor?
                         No estoy segura.
De su esencia plateada y escarlata
emergía como brillante serpiente
y pudo ser perla barroca,
de forma y color irrepetible
y ser avispa precisa y punzante
fierecilla en la rama, a la vez rama.
Sin embargo permanecía rosa
juega conmigo, existe en mi -o te hiero-
pedía en mi jugando.
-Cuando nadie-. Hacia la nada te hará señas.
Entonces irás.
                      Y la sombra de la espina,
no te detendrá.
                      ¡Párate!
                                  cambiemos nombre.
Llámame flor y
                         legión
separando el mundo con la verde espina.
En el mundo del ensueño
                               y en el mundo
                                         poblado por Ellos.
Ante sus ojos nada valgo
me creen sin cordura,
pero denme,
                      denme, denme
                                            la orfandad
el llanto por la confusa quimera.
repiten que imaginar es inútil
me ejecutan con su cordialidad pavorosa...
Pero sabrán
                   que esta rosa
                                         podría
ser flor
                               y galaxia completa
Invadida con maleza de mi ensueño
florecía meciéndose justa
plateada y negra.
Mi fe
        e inmundicia.


DUALISMO

Digo el ave
Dices el canto
Digo el mar
Dices el ancla
Digo el camino
me cortas: hacia la casa.
Superficie es tu cuerpo,
superficie sin secretos ni mareas
un secreto es mi cuerpo
a todos tus barcos el naufragio
dices el ave
Digo la bala
Dices el mar
con la ola a la palabra derribo.
Dices el camino.
El mar no tiene caminos.


Biografía
Anfisa Osinnik nació en Siberia- Rusia en 1957. Hizo estudios en el Instituto de Literatura Máximo Gorki en Moscú.
Desde 1988 vive en la zona de bosque lluvioso del Cofre de Perote (Veracruz, México), Participó en el X Encuentro Internacional de Mujeres Poetas en el País de las Nubes 2002. Su libro Dialectos del Fuego publicado en el 2003 en coedición por el Instituto Veracruzano de la Cultura, Ediciones sin Nombre y Mantis Editores, en edición bilingüe.




miércoles, 10 de abril de 2013

Marina Tsvietáieva - Elogio de Afrodita y La carta - poesía


Iván Noval (foto de la red)

Elogio de Afrodita

Ya son menores los dones de los dioses,
a la orilla ya de otro río.
Volad, palomas, aquí está
la ancha puerta vespertina de Venus.

Y yo, reclinada en la arena fría,
me hundiré en un día sin fecha…
Los ojos sobre la vieja piel, como una serpiente,
la he dejado, he sobrepasado mi juventud.

17 de octubre de 1921


La Carta

Así no se esperan cartas,
así se espera la carta.
Un trozo de tela
con un borde encolado.
Dentro, una palabra.
Y la felicidad, nada más.

Así no se espera la alegría,
así se espera el fin:
un saludo militar,
tres mínimos trozos de plomo
en el corazón. Niebla roja
sólo eso. Y nada más.

Para la dicha soy vieja.
La flor se la llevó el viento.
Rectángulo del patio
y la boca negra de fusiles.

(El rectángulo de una carta:
tinta y encantamiento.)
Para el sueño de la muerte
nadie es demasiado viejo.

El rectángulo de esta carta.

11 de agosto de 1923

Fuente: Anna Ajmátova y Marina Tsvietáieva - El Canto y la Ceniza – Antología Poética – Traducción y selección de Monika Zgustova y Olvido García Valdés – Galaxia Gutenberg
Más

domingo, 3 de marzo de 2013

Anna Ajmátova, poesía


 Lola López-Cozar
Sombra

¿Qué sabe una mujer sola
sobre la hora de la muerte?
Osip Mandelshtam

Siempre la más elegante, la más hermosa, la más alta,
¿por qué regresas del fondo de los años idos?
¿por qué la memoria codiciosa agita en mí
tu perfil delicado tras el cristal del carruaje?
Cómo solíamos discutir -¿eras ángel o pájaro?-.
Brizna de paja te llamó el poeta.
Entre negras pestañas a todos inundaba
la tierna luz de tus ojos de Darial.
Oh sombra, perdóname, pero el buen tiempo,
Flaubert, el insomnio y las lilas tardías me han hecho pensar
en ti –belleza del año trece-,
me recordaron tu serena indiferencia…
aunque esta clase de memoria, sombra, no me satisface.

9 de agosto de 1940
Por la noche

****

Oculté de ti mi corazón
como si lo hubiera tirado al Neva…
resignada y sin alas
en tu casa vivo.
Sólo que… por la noche oigo chirridos.
¿Qué hay entre esas sombras extrañas?
Los tilos del Palacio de Sheremétev…
Un desfile de duendes…
con cautela se acerca,
como murmullo de agua
el negro rumor de la desdicha,
se apropia de mi oído
y, cumpliendo una tarea, musita
su ritornelo, siempre el mismo:
“Buscabas estar bien,
¿sabes acaso dónde está tu bienestar?”

1936
Traducción: Monika Zgustova y Olvido García Valdés

Biografía
Ana Ajmátova (1889-1966), poeta rusa. Fue el símbolo del exilio interior. A partir del fusilamiento de su marido Nikolái Gumiliov, del que se había divorciado años antes, comenzó a padecer una marginación oficial que empeoró en 1923, cuando le impidieron publicar, y continuó hasta 1940. No obstante, la represión no impidió que buena parte de sus poemas se conservaran literalmente en la memoria propia y de los amigos más próximos. Su silencio fue apenas roto por una exhortación radiofónica en Leningrado tras la invasión alemana y por un libro de 1943, en 1946 fue condenada nuevamente por el régimen, que también desterró por segunda vez a su hijo a los campos siberianos. Sus últimos años fueron los del reconocimiento internacional. Su gran poema Réquiem, que dio voz al sufrimiento de aquella época, no se publicó en Rusia hasta 1989.

Fuente: El canto y la ceniza – Antología Poética – Traducción y selección de Monika Zgustova y Olvido García Valdés – Galaxia Gutenberg

Más