miércoles, 10 de abril de 2013

Marina Tsvietáieva - Elogio de Afrodita y La carta - poesía


Iván Noval (foto de la red)

Elogio de Afrodita

Ya son menores los dones de los dioses,
a la orilla ya de otro río.
Volad, palomas, aquí está
la ancha puerta vespertina de Venus.

Y yo, reclinada en la arena fría,
me hundiré en un día sin fecha…
Los ojos sobre la vieja piel, como una serpiente,
la he dejado, he sobrepasado mi juventud.

17 de octubre de 1921


La Carta

Así no se esperan cartas,
así se espera la carta.
Un trozo de tela
con un borde encolado.
Dentro, una palabra.
Y la felicidad, nada más.

Así no se espera la alegría,
así se espera el fin:
un saludo militar,
tres mínimos trozos de plomo
en el corazón. Niebla roja
sólo eso. Y nada más.

Para la dicha soy vieja.
La flor se la llevó el viento.
Rectángulo del patio
y la boca negra de fusiles.

(El rectángulo de una carta:
tinta y encantamiento.)
Para el sueño de la muerte
nadie es demasiado viejo.

El rectángulo de esta carta.

11 de agosto de 1923

Fuente: Anna Ajmátova y Marina Tsvietáieva - El Canto y la Ceniza – Antología Poética – Traducción y selección de Monika Zgustova y Olvido García Valdés – Galaxia Gutenberg
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2 comentarios:

çç dijo...

Marina Tsvietáieva es una de las voces más puras que he podido escuchar

un beso

Maria Germaná Matta dijo...

çç
Fue una mujer muy vital y su poesía es reflejo de la autenticidad de su ser.
Un beso