y descenderán como el anochecer sobre las ciudades.
El señor George dice que su amada
ya no le sonríe.
Él quiere viajar directamente a Roma
Para cavar allí una tumba como su sonrisa.
“Pero no todos los caminos conducen a Roma”, le recuerdo,
y le entrego un solo tiquete.
Él quiere un puesto con ventana
para asegurarse que el cielo
es el mismo
en todas partes.
Saco de
huesos
¡Qué buena suerte!
Ella ha encontrado los huesos de él.
La calavera está también en el saco
El saco en su mano
como todos los otros sacos
en todas las otras manos temblorosas.
Los huesos de él, como miles de huesos,
en la fosa común,
Su calavera, no como cualquier otra.
Dos ojos o agujeros
con los cuales él vio mucho,
dos oídos
con los cuales él escuchó la música
que contó su propia historia,
una nariz
que nunca conoció el aire puro,
una boca, abierta como un abismo,
no era como cuando él la besó
allí, silenciosamente,
no en este lugar
ruidoso con calaveras y huesos y polvo
exhumados con preguntas:
¿Qué significa morir toda esta muerte
en un lugar donde la oscuridad ejecuta todo este silencio?
¿Qué significa encontrar a tu amado ahora
Con todos estos lugares huecos?
¿Devolver a tu madre
con motivo de la muerte
un puñado de huesos
que ella te había dado
con motivo del nacimiento?
Partir sin muerte o certificado de nacimiento
porque el dictador no da recibos
cuando se lleva tu vida.
El dictador tiene una calavera también,
una enorme.
Que resolvió por sí misma un problema matemático
que multiplicó una muerte por millones
y el resultado fue la nación.
El dictador es el director de una gran tragedia.
él tiene una audiencia, también,
una audiencia que aplaude
—hasta que los huesos empiezan a sonar—
los huesos en los sacos,
el saco lleno finalmente en la mano de ella,
a diferencia de su vecina decepcionada
que no ha encontrado aún lo suyo.
La sombra de una lágrima
En el tiempo de veloces saludos
y luces artificiales,
la sombra de una lágrima
cae sobre el cielo.
Ni las precipitadas ruedas
ni el camino
ni el borrador
pueden detenerla.
Sobre las granjas
Vuelan sin cuidado los pájaros.
Uno se rezaga,
Pero no te preocupes.
Alcanzará la bandada en poco tiempo;
sólo está distraído
por la sombra de una lágrima
quebrada sobre las ramas.
Traducciones de León
Blanco
Biografía
Dunya
Mikhail, nació en Bagdad en 1965. Poeta y traductora. Ha publicado cinco libros
de poesía en árabe y dos en inglés. Los títulos en árabe incluyen The Psalms of
Absence y Almost Music. Su primer libro en inglés, The War Works Hard ganó el
Premio de Traducción del PEN (En traducción de Elizabeth Winslow). Uno de sus
últimos libros, Diary of A Wave Outside the Sea, ganó el Premio al Libro Árabe
Americano. En 2001, recibió el Premio de los Derechos Humanos de la ONU a la
Libertad de Escritura.
¿Cuantos trenes tendría que coger para estar a salvo de mis errores?
Trenes de pensamientos alineados,
estacionados en vías en un tórrido día de verano.
Sus sueños en trenes unidos, son infinitos,
esas vías vacías
¡Un enlace entre tren y estación!
esa monotonía que provoca un gustoso sueño
y ruido a la vez
Te agrada ser continental
aunque seas un viento agotado
tomas un tren con destino
y ritmo
al mediodía.
Sin equipaje ni libro
descalza
me salgo de la vía de cuando en cuando
como un monje hindú,
que traga espinas, trozos de vidrio y clavos
y camina sobre brasas
para acortar el camino.
Imagen de Catrin Welz-Stein
Abriré la boca
antes de gritar,
y empezarás a colocar mis palabras,
tu cerebro las lee digitalmente
y me veré tirada a la tabla de cortar
cerca del fregadero
en la cocina
como un pez frío.
Imagen de Shapovalov-Viola
Esta mañana quise comprarte rosas
de color coral.
Mas te falta la mesa,
y un ramo lanzado en pleno mar
podría parecer el funeral de un ahogado.
Imagen de la red
Me dirijo hacia el mar
Seguimos la conversación
y nos ponemos de acuerdo,
en el momento…
que me trague entera
y me prometa,
que no me devolverá un día a una orilla.
Traducciones
de Sana Ghali
Biografía
Duna Ghali nació en Basora,
Irak, en 1963. Es poeta, cuentista, novelista, ensayista y traductora. Se
graduó del Instituto de Agricultura de la Universidad de Basora en 1987, y vive
en Dinamarca desde 1992. Ha publicado numerosos artículos sobre Literatura,
Cultura y Política, en árabe y danés. Tradujo al árabe los cuentos de Hans
Christian Andersen, en 2005.
Ha publicado, entre otros, los libros: Libro de guerra, 1998;
El punto más lejano, 2000; Tardíos descubrimientos, pequeñas victorias, 2004;
Cuando el aroma despierta, 2006; Un jardín con la esencia de un hombre,
2007.
Llama a esa indolente belleza de aliento perfumado
Por cuyos ojos daría Corán y destino.
Llena tu vaso, carnicero,
La muerte ha lavado la deshonra.
Al alba, las chicas preguntarán por ella:
¿Dónde está? La bestia responderá:
la hemos matado. Llevaba en la frente
el estigma de la deshonra
y lo hemos lavado.
Los vecinos contarán su funesta historia
Y hasta las palmeras la difundirán por el barrio,
Y las puertas de madera, que no la olvidarán.
Las piedras susurrarán:
“Lavar la deshonra”
“Lavar la deshonra”
Vecinas del barrio, chicas del pueblo,
Amasaremos el pan con nuestras lágrimas,
Nos cortaremos las trenzas,
Nos decoloraremos las manos
Para que sus ropas permanezcan blancas y puras.
No sonreiremos ni nos alegraremos ni nos giraremos
Porque el puñal, en la mano de nuestro padre
O de nuestro hermano, nos vigila
Y mañana, ¿quién sabe en qué desierto
Nos enterrará para lavar la deshonra?
Traducido del árabe por: María Luisa
Prieto
Del
poemario El hueco de la ola (1957)
CALENDARIO
Para nuestros pasos había un pasado; está muerto
Desde hace cientos de años.
Los años han borrado su recuerdo
Y lo han colocado entre los muertos.
Durante mucho tiempo hemos buscado
Sus astros desaparecidos,
Hemos recurrido al imposible
Para devolverle la vida.
Hemos intentado, traspasando los siglos,
Hacerle volver a sus comienzos,
Esperando recobrar nuestros sentimientos,
Y hemos regresado con las manos vacías.
Hemos atravesado las tinieblas,
Franqueado lo impasible, inmóvil,
Excavando los huesos amontonados,
Y no hemos encontrado lo extraviado.
Hemos visto, allí, frentes
Que no veían porque estaban ciegas,
Ojos ensimismados en la vida
Silenciosa, porque estaban mudos.
Hemos visto restos de corazones
Embalsamados con el recuerdo.
En vano habían intentado encontrar
El sentido... eran restos.
Hemos visto labios vacíos
Que no emitían quejas ni sentían hambre
Y manos marchitas, plegadas,
Cuya desgracia no provocaba lágrimas.
Nos preguntamos por nuestro pasado
Y tropezamos con un ataúd.
Allí, sobre la tumba, yacía el tiempo descolorido.
Regresamos al calendario:
¿Se puede engañar a los días?
Y oímos gritar a los restos
Tras el sarcasmo de las cifras.
Vimos el mañana esperado
Arrastrando su mitad paralizada,
Arrastrando su mitad despreciada,
Su mitad congelada, inerte.
Allí, un libro se cerraba
Y finalizaba el antiguo canto.
Mañana, la vida germinará
Sobre las heridas del doloroso tiempo.
La voz del ayer se perderá
En el torbellino profundo del tiempo
Y sentiremos en nuestras copas
La palpitación del sueño que se despierta.
Del
poemario: Chispas y cenizas (1949)
Traducción de María Luisa
Prieto
Enigmas
Déjame en mi silencio con mi frustrado sentimiento
No preguntes por los enigmas de mi incertidumbre
callada
Déjame con mi enigma sin buscar mis profundidades
Conténtate en comprender mis sentimientos con los
secretos
No preguntes, pues a veces yo soy un enigma entre
ellos
Deja en lo invisible los secretos y no entiendas
Que mi alma no anhele vivir como la gente
Que a veces yo olvido, humano sentimiento,
Incluso tu amor... incluso tus horizontes que me
torturan
Y soy un espíritu que se extiende como espectro
enamorado
Mi corazón anónimo tiene grandes misterios
Diferentes, sin consciencia humana
Por eso te siento como algo humano e inquieto
Del que la cumbre de mis sueños rechaza cualquier
destello
Por eso te siente mi alma como la de algunos muertos
Diciendo tu eres amor, nada queda sino yo misma
En tu rostro miro pero sin verlo
En mi alma busco algo que me lo recuerde
Recuerdo, sin saber qué, ¿qué éramos?
Algo sin forma que lo defina... sin color
La oscuridad en mi alma permanece en su oscuridad
Déjala sin preguntarme sobre ella, sobre sus
melodías
Déjame con mis grandes misterios, mis secretos,
Mi silencio, con el balbuceo de mis pensamientos
Hay en mí una parte de eternidad que no comprendes
Hay en mi corazón un gran sueño que no conoces
Déjalo, ¿qué es lo que te preocupa para preguntar
con insistencia?
El amor se muere si no lo cubren los secretos
Soy como la noche: callada, profunda, horizonte
Soy como las estrellas: incertidumbre, lejanía,
destello
Compréndeme si la noche se comprende, comprende mis
sentimientos
Y tócame, tócame si las estrellas pueden ser
tocadas.
Del poemario: Estelles i
cendra 1948
Traducción Manuel Jimenez
Lucerna
Poemas del video en
español (traductor del Google):
Que silenciar el rebelde
disfrazada Knhi Balscon y rodó mi Baznon permaneció Sahma aquí Arnault y me
preguntan de los siglos Yo soy el que soy yo? y el viento pregunte quién soy yo
el espíritu Hieran El que me niega el tiempo, me gusta en ningún lugar nos
quedamos caminamos no es el fin del tigre de estancia no se queda Si llegamos a
la curva de la miseria Khalnah conclusión Si el espacio! y siempre preguntando
quién soy me gusta con la edad de plegado de gran alcance y la espalda le dan
la resurrección. puedo crear un pasado lejano de la tentación de la esperanza acomodada
e ir a enterrarlo yo me Osog el mismo ayer un nuevo de hielo de mañana y la
persona que pregunte quién soy me gusta tecla A mirando a la oscuridad de la
nada me da la paz mantuvo seguía preguntando y la respuesta seguirá siendo
oscuro espejismo sigo ADN creo que ha llegado, si funde y se desvaneció y
perdió
Diseño: Reem M.. Arab
Media Group Producción
Biografía:
Nazik al Malaika
(1922-2007) está considerada una de las más importantes e influyentes poetas
árabes del siglo XX, principal impulsora del movimiento del verso libre e
introductora en la poesía iraquí de los elementos característicos de la poesía
romántica y modernista occidental. Estudió Crítica Literaria en la Universidad
de Princeton y se graduó en Literatura Comparada por la Universidad de
Wisconsin. Contribuyó a la fundación de la Universidad de Basra en los años 60
y enseñó literatura en la Universidad de Kuwait. Tras la invasión de Saddam
Husseyn, vuelve a Bagdad. La Guerra del Golfo de 1990 le llevó a instalarse en
El Cairo hasta su muerte. Sus obras más importantes son La amante de la noche
(1947), Astillas y ceniza (1949), El interior de la ola (1957), El Árbol de la
luna (1968), Para la oración y la revolución (1979) y El mar cambia sus colores
(1999). Mostró un gran interés por la situación de la mujer árabe, el
panarabismo y todo aquello que en literatura significara novedad; además de un
gran amor por el exacto conocimiento y el buen uso de la lengua árabe.