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viernes, 21 de febrero de 2014

Amina Saïd - poemas

Foto de Edward Weston

dormí en un lecho de rocas durante tres siglos
ví cosas que los hombres olvidaron
medí la distancia que separa el cielo de la tierra
leí las líneas de la mano pronuncié los oráculos
una voz que no era la mía habló por mi boca
desaparecí en una ciudad a su vez desaparecida
unos jinetes armados invadieron nuestras llanuras
permanecimos a la espera de otros bárbaros
el mar se retiró de las puertas de mi ciudad
me gané el favor de los ríos de la tierra
adorné el día con el tatuaje de mis sueños
mi rostro vio mi otro rostro
no oí la voz que me llamaba
la mano que me buscaba no me encontró
nací varias veces de cada estrella
morí otras tantas con el sol de los días
muy pronto me embarqué hacia ninguna parte
pedí una habitación en la patria de los otros
no había hecho nada antes de nuestro adiós
viví en el poniente en el levante y en el espacio del viento
era esa extranjera que acompañaba a la noche
dos veces extranjera entre norte y sur
grabé pájaros tristes en unas piedras grises
dibujé esas piedras y las habité
construí balsas donde no había océanos
levanté tiendas donde no existían desiertos
unas caravanas me llevaron hacia un sueño de oriente
mis caligrafías viajaron a lomos de las nubes
recordé la nieve de los almendros
seguí la ruta aérea de los pájaros
hasta el monte de la luna en los plumones de los nacimientos
aprendí y olvidé todas las lenguas de la tierra
encendí una hoguera con todas las patrias
algunas noches bebí del frasco del olvido
busqué mi estrella en el lecho de las estrellas
guardé tu amor en el hueco de mi mano
tejí una alfombra con la lana del recuerdo
desplegué el mundo bajo el arco de los orígenes
vendé las llagas del crepúsculo
hice gavillas con mis estaciones para regalárselas a la vida
conté los árboles que me separan de ti
éramos dos en esta tierra ahora estamos solos
me ceñí un cinturón de palabras en el talle
cubrí con una mortaja la ilusión de los espejos
cultivé el silencio como una planta rara
fulgor tras fulgor descifré la noche
la muerte me cortejó durante un tiempo
busqué en el sol la dirección del sol
me acosté en mi tumba y me levanté
me perdí luego me encontré de una génesis a la otra
te esperé sin esperarte
hasta que te convirtieras en poema
mezclé la carne con la arcilla y con la luz
mezclé el aliento con lo que ya era aliento
viví en la cálida casa de tu voz
hice que los recuerdos nacieran antes de que vivieran
oculté mi amor bajo los pudores de la sombra
me pregunté cómo decirlo antes de decirlo
y por qué no lo decía
dije que ya era hora de ir a ti
me arrastré hasta tus labios por un lecho de espinos
creí que lo que nos unía
era aquello que nos hacía semejantes
busqué en ti un país una lengua
alejándome del sueño me acerqué a él
ennegrecí páginas con la noche del poema
el pájaro negro del silencio las rozaba una a una
aún no sé qué lengua me habla y me absuelve
tomé un sendero de luz que conduce al horizonte
mi país: un ramo de adioses recogidos al hilo del tiempo
desenrollé sus orillas como una estera de alfa
encontré un nombre para lo que queda de la niñez
para florecer entre tus brazos
tiré a un pozo las naranjas del recuerdo
dibujé mi amor con tiza en una muralla de agua
nada permanece en la memoria de los hombres
caminaba en mí y lejos de mí
a veces una sombra se casaba con mi sombra
en cada partida cortaba un lazo
liberaba el pájaro de fuego de las cenizas de la memoria
caminaba en ti y lejos de ti
me alié con el alfabeto de la arena
con las ondulaciones de la ola
con la paz que cierra tus párpados
mi canto será a imagen de esa paz
reconocí el alba en el alba dentro de su mirada
quise el día a imagen de los que amo
dispuse la noche para la cosecha del sueño
cortejé lo visible abracé lo invisible
lo leí todo de la tierra en el gran libro de la tierra
fui testigo de lo efímero y de la eternidad del instante
me demoré en el umbral de cada umbral
nuestros muertos llamaban desde la otra orilla
las líneas de su mundo surcaban nuestras manos
el eco de sus voces se agotaba en la distancia
los suicidios de la sangre eran otras tantas piedras
en las murallas del tiempo
di mis primeros pasos en el limo de los ríos
me enterraron viva en la arena bajo un mar de dunas
taparon la caverna – que mi sueño sea eterno
exiliaron mi cuerpo al interior de mi cuerpo
borraron mi nombre de todos los registros
hasta los esponsales de las dos orillas
llevé en mí el vacío como la boca de un ahogado
diciembre desapareció tras el horizonte
llamé – sólo el silencio estaba atento
vi a los siglos perderse hasta nosotros
el granado volvía a florecer entre las estelas
mi ciudad cambiaba de señores como de aderezos
mi tierra: una nube al margen del levante
por qué buscar un lugar si somos el lugar
mi sombra recorrió un largo camino hasta llegar a mí
un día entré en la casa de la lengua
puse dos pájaros en el nido del corazón
atravesé el espejo del poema y este me atravesó
confié en el relámpago de la palabra
deposité un amor rebelde en la primavera de los árboles
y liberé mis manos para que volasen las palomas

Amina Saïd - Traducción de Ros Aragón

Fuente Poesía de ayer y hoy

Más poemas y biografía

martes, 19 de febrero de 2013

Dhabiya Khamis, poesía


 imagen de la red - autor desconocido

La niña y la circuncisión

Cumplí siete años,
ahuyentaba los gallos,
jugaba con ovejas
imitaba el cacareo de las gallinas,
robaba golosinas
y el vestido de mi hermana menor.
Leía las revistas de mi hermano mayor,
esparcí las plumas del almohadón
sobre su cabeza.
Me rodearon siete mujeres viejas,
el cuchillo reptó hacia mi flor,
al brotar la sangre,
las mujeres trinaban.
Mi hermana me miró asustada.
Y yo, ya no ahuyenté gallos.

Si lo amara como una rosa
y él fuera una golondrina

Hombre, te amo
y casi te odio.
Eres deseo del día
y yo noche sin ocaso.
Mi sangre te busca
como la tierra.
¿Qué le digo al cuerpo,
que sueña contigo así
como late el corazón?
¿Le cuento
que es firme como el filo del cristal,
como el corazón de una estrella muerta?

Esquizofrenia
Porque todo está bien,
quiebro el espejo... No me arreglo.

Porque todo está bien,
mi novio no me abraza,
ni me regala rosas.

Porque todo está bien,
los niños van de negro,
queman pasto
y de un caballito de madera hacen un fusil.

Porque todo está bien,
la única profesión del Oriente
es la muerte y salvarse de ella.

traducción de Jona y Tobías Burghardt

Biografía
Dhabiya Khamis nació en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, en 1958. Estudió Ciencias Políticas, Filosofía, Literatura Árabe Moderna y Antropología. Cuando apareció su antología personal en 1985, fue confiscada y censurada. Se le prohibió seguir escribiendo para los medios estatales y en 1987 fue encarcelada para que no escribiera más. A raíz de las amenazas, vivió desde 1988 exiliada en Londres y desde 1991 en El Cairo. Desde su primer título, Pasos del suelo, del año 1980, publicó hasta hoy catorce poemarios más, tres libros de prosa corta y cuatro de estudios culturales y crítica literaria. Sus poemas fueron traducidos al alemán, español, inglés y francés. Suleman Taufiq, poeta sirio, afirma: «Ella encarna un fuerte compromiso por los Derechos Humanos y la Mujer. En su poesía prevalece una atmósfera de rebelión contra la opresión familiar, social o estatal».

Fuente: Revista Prometeo Festival de Poesía de Medellín

lunes, 12 de noviembre de 2012

Nidaa Khoury, poesía

Banky - Muro de Palestina

Muerte es ondulación

La muerte viene a mí
Me saluda con besos
Nunca suficientes
Me besa hasta la muerte
Planta mil besos en mi cuerpo
En mi cintura y mi pecho
En mi espalda planta sus semillas
Mi enajenada amante
Con ella, bebo la calle de besos
A escondidas de las miradas de la gente
Atrás de las bombas de gas lacrimógeno
La muerte arriba a puerto de nuevo flirteando entre olas
La muerte es el cereal que yo muelo
En mi tormento
Y me encamino al horno de la revolución
Y a los arcos de la prisión

Trigo sagrado

Un lugar excava hondo en ti y toca para ti la música de la Primera Guerra Inhumana. El musgo te llena con anhelos de reposar en un templo en orden decorado con rosas.
Las puntas de tus dedos exudan cera sin quemar.
La virginidad pasa junto a ti, lanzando una maldición sobre ti.
Oh tonto, extiende tus mangas y ultímate tú mismo en la oscuridad final,
ultímate tú mismo hasta las fechas y el pan, ultímate tú mismo hasta el agua engañosa que mora dentro de ti.
Oh tú que estás restringido por el conocimiento, la gitana danzó con sus tobilleras hasta que la morada del fuego se extinguió, el palestino clama en su cautiverio hasta que cava entre la morada del agua.
¡Oh ser humano, libérate! ¡Que el lugar se fragmente en tu copa!
¡Oh ser humano, muere y deja que el Tiempo vague en tu tristeza!
Oh tonto, regocíjate en tu vida arrancada a una muerta Eternidad, porque aquel que no conoce ni tristeza ni gozo pierde tanto Vida como Muerte. Un lugar le enseña a la mujer acerca de su cuerpo mientras el bosque del Tiempo respira aires de vino desde el mercado del Jerusalén árabe, arrancando el velo de sabiduría como la inmundicia de la condición humana es derramada por la noche.
Oh tonto, todos los secretos del adorable Tiempo yacen dormidos en tu miserable umbral, un gato siamés te enseña las maneras burguesas del conquistador que acecha en tu pan.
Oh tonto, ni la pasión de hablar ni la revolución pueden seducirte.
Levántate, oh combatiente, y deja tu viejo cigarro, carga el arma del sueño y las uñas del viajero a Belén, hasta la caverna del profeta.
Álzate, oh Luchador, para que el hogar de la araña quede escueto y la cera roja brote debajo de las puertas de las casas, álzate y recaptura el fuego del profeta y que un nuevo niño brote de tu cara.

EL MAPA DERRAMADO

Un país para el zumbido de los pájaros, es habitado
Por los picos
Un país se construye para abrazos y muerte
Un país se construye para las fechas y las piedras
Los antepasados toman posesión de las tierras
Los antepasados el heroísmo histórico y la historia
Lo fechan, y lo documentan
Los templos del vaivén
Entre el mapa escanciado
En el convenio
Y el prisionero que está siendo vigilado por
Los fantasmas

Los antepasados combaten el tiempo
Los antepasados se prueban el petróleo
Antepasados hechos de plumas
Esparcidas sobre toda la faz de la tierra
Y la tierra se fertiliza con menosprecio
La tierra es rescatada
Y los antepasados creen en la tierra
Granado, menta y petróleo.
Tumbas. Abejas hechas
De cera y plantas

Traducciones desde el inglés de Rafael Patiño.

Biografía
Nidaa Khoury Palestina 1959. Realizó estudios de Filosofía. Poeta, traductora, enseña poesía creativa y como activista política trabaja para la paz. 
Libros de poesía publicados: The Barefoot River (El río descalzo), 1990, fue publicado en árabe y hebreo. The Bitter Crown (La amarga corona) 1997, fue censurado por los jordanos y reeditado como Rings of Salt (Anillos de sal), en 1998, The Prettiest of Gods Cry (El más bello de los dioses llora), 2000, The Arabic Civilization Center, Egipto; The Culture of Wine (La cultura del vino), 1993, Al Nahda, Nazareth; The belt of Wind (El cinturón del viento), 1990; Braid of Thunder (Trenza del trueno), 1989 y Declaring My Silence (Declarando mi silencio), 1987.

Nidda Khoury leyendo poesía en el Festival de Poesía de Medellín

Fuente: Revista Prometeo y WPM

lunes, 15 de octubre de 2012

Amina Saïd, poesía

*Fotografía de Lola López-Cozar - Pájaros


POEMA (Inédito en español)
Umbral 1 - Nacimientos

Nací a orillas
del mar en la puesta del sol
el gran mar el muy verde
mar de los Filisteos
ese que baña Cartago
el mar blanco interior de los árabes
cuyos caballos rompieron sus orillas
*
Alga crecí ola pez
estrella de múltiples ramas
la primera letra del alfabeto
incrustada en la frente
*
A los siete años nadaba en las negras aguas
en el camino de luz que trazaba la luna
iba hasta el ocaso
hasta el país de los límites
tomaba lecciones de espejismo
escriba intemporal
aplicado a la caligrafía de los siglos
a la tinta azul del mar
*
A los nueve descubrí deslumbrada una ciudad engullida
de regreso metí mis alas a secar sobre las dunas
contaba las piedras antes de recogerlas
tenía dos rostros vivía en dos mundos
*
A los once años no hablaba con nadie
sin embargo una lengua nacía en mi boca
buscaba en el silencio los secretos del poema
trataba de definirme en el orden de las transparencias
bajo su velo blanco tras sus pupilas maquilladas
mi ciudad guardaba sus misterios
no se consolaba de su perdida belleza
la puerta del mar ya no habría más en alta mar
nuestras más bellas leyendas descuidadas
vivimos nuestros días y nuestras noches sentados
alrededor del mármol de una fuente agotada
*
A los dieciséis años tenía la sonrisa grave
de quien sueña con escapar
tenía dos rostros vivía en dos mundos
maravillosamente inmóviles
ciegas esfinges lloraban mis jardines de arena
los pájaros de fuego atravesaban mi cielo
fisuras de silencio en el lento trabajo del día
con la muerte por horizonte el mar nos retenía
sus muslos de medusa ondulada bajo nuestros dedos
*
Vivimos nuestros días y nuestras noches sentados
alrededor del mármol de una fuente agotada
la puerta del mar ya no abría más en alta mar
ciegas esfinges lloraban mis jardines de arena
ahí hicimos plantar una palmera que pronto acarició las nubes
permanecía a sus pies con los ojos al cielo
mi abuela apareció
“es un signo” dijo ella, “nos vas a abandonar”
hizo las recomendaciones de costumbre
vertió el agua verde bajo mis pasos
para que algún día vuelvas, dijo ella
yo estaba ya al otro lado de la orilla
*
A los cuarenta años habitada todavía por mis sombras
entre el pasado y el porvenir
pertenezco a mi infancia así pues a ninguna parte
recuerdo una noche joven
vivida al ritmo del mar
entre el mundo y yo había
tanto espacio y tan poco
encanto para la convivencia
fue antes de la lenta agonía del planeta
antes de la fisura de la mascara
tenía dos rostros vivía en dos mundos
soñaba con las arrugas del desierto
frente al abrazo azul del horizonte
*
Pertenezco a mi infancia así pues a ninguna parte
que verdad descubrir entonces
aquella del sol de cada día
aquella de una lluvia de arena en mi mano alada
la gran voz del mundo
en la trama única
de la paciente lengua que me fue otorgada
*
Yo no hacía más que volver más que partir
a cada umbral atravesado
avanzo hacia mi muerte hacia el primer día
así se ahonda nuestra soledad
como explorando el fondo de un pozo sin agua
para la sombra sólo para la sombra
y frente a sí mismo
ese lugar donde yació un reflejo de luz
*
Alabadas sean las dos sílabas libres del sol
el archipiélago del silencio donde encuentro las palabras
el viaje de umbral a umbral que es el verdadero viaje
loado sea aquel que se extravía
aquel cuya palabra está en la diferencia
loado sea el mundo porque todo existe
fuera del poema y en el poema
*
Siempre entre el pasado y el porvenir
quise encontrar aquella que debí ser
busco en adelante aquella que fui
pertenezco a mi infancia así pues a ninguna parte
media noche de luz alfabeto de nada
mar blanco mar de la puesta del sol
gran mar interior al oeste de nuestros sueños.

Versión María Germaná Matta

Seuil 1 - Naissances

Je suis née sur les bords
de la mer du soleil couchant
la grande mer la très verte
la mer des Philistins
celle qui baigna Carthage
la mer blanche intérieure des Arabes
dont les chevaux déferlèrent sur les rives
*
algue j’ai grandi vague poisson
étoile aux multiples branches
la première lettre de l’alphabet
incrustée sur le front
*
á sept ans je nageais sur les eaux noires
dans le chemin de lumière que traçait la lune
j’allais jusqu’à l’impasse du soleil
jusqu’au pays des limites
je prenais des leçons de mirage
scribe intemporel
appliqué à calligraphier les siècles
à l’encre bleue de la mer
*
à neuf ans je découvris éblouie une ville engloutie
au retour je mis mes ailes à sécher sur les dunes
je comptais les pierres avant de les ramasser
j’avais deux visages je vivais dans deux mondes
*
à onze ans je ne parlais déjà plus à personne
pourtant une langue naissait dans ma bouche
je cherchais dans le silence les secrets du poème
essayais de me définir dans l’ordre des clartés
sous son voile blanc derrière ses paupières fardées
ma ville gardait ses mystères
ne se consolait pas de sa beauté perdue
la porte de la mer n’ouvrait plus sur le large
négligeant nos plus belles légendes
nous vivions nos jours et nos nuits assis
autour du marbre d’une fontaine tarie
*
à seize ans j’avais le sourire grave
de qui rêve d’évasion
j’avais deux visages je vivais dans deux mondes
merveilleusement immobiles
des sphinx aveugles peuplaient mes jardins de sable
des oiseaux de feu traversaient mon ciel
fissures de silence dans le lent travail du jour
avec la mort pour horizon la mer nous retenait
ses cuisses de méduse ondulant sous nos doigts
*
nous vivions nos jours et nos nuits assis
autour du marbre d’une fontaine tarie
la porte de la mer n’ouvrait plus sur le large
des sphinx aveugles peuplaient mes jardins de sable
on y fit planter un palmier qui bientôt caressa les nuages
je restais à ses pieds les yeux au ciel
ma grand-mère apparut
c’est un signe dit-elle tu vas nous quitter
fit les recommandations d’usage
versa l’eau verte sous mon pas
pour que je reviennes un jour, dit-elle
déjà j’étais sur l’autre rive
*
à quarante ans toujours habitée par mes ombres
entre passé et avenir
je suis de mon enfance et donc de nul ailleurs
je me souviens d’une nuit jeune
vécue au rythme de la mer
il y avait entre le monde et moi
tant d’espace et si peu
l’enchantement la connivence
c’était avant la lente agonie de la planète
avant la fissure du masque
j’avais deux visages je vivais dans deux mondes
je rêvais des rides du désert
face à l’étreinte bleue de l’horizon
*
je suis de mon enfance et donc de nul ailleurs
quelle vérité découvrir alors
que celle du soleil de chaque jour
celle d’une pluie de sable dans ma main ailée
la grande voix du monde
dans la trame unique
de la langue patiente qui me fut donnée
*
moi qui ne fais que revenir qui ne fais que partir
chaque seuil franchi
j’avance vers ma mort vers le premier jour
ainsi se creuse notre solitude
comme on explore au fond d’un puits sans eau
pour l’ombre rien que pour l’ombre
et face à soi-même
ce lieu où gît un reflet de la lumière
*
louées soient les deux syllabes libres du soleil
l’archipel du silence où je trouve les mots
le voyage de seuil en seuil qui est le vrai voyage
loué soit celui qui s’égare
celui dont la parole est dans l’écart
loué soit le monde parce que tout existe
ailleurs que dans le poème et en lui
*
toujours entre passé et avenir
j’ai voulu trouver celle qui devait être
je cherche désormais celle qui fut
je suis de mon enfance et donc de nul ailleurs
minuit de lumière alphabet du rien
mer blanche mer du soleil couchant
grande mer intérieure à l’ouest de nos rêves.

La douleur des seuils: Poemes - Éditions de la Difference , Paris 2003

Audio del poema Naissances


Este poema fue publicado inicialmente en la Revista Rimbaud, Francia. En la página web citada a continuación, encontramos un análisis del poema, además del original en francés.

Fuente: Poesía de Ayer y Hoy


Biografía
Amina Saïd, nació en Túnez en 1953. De madre francesa y padre tunecino. Vive desde muy temprana edad en Francia. Su obra está escrita en francés. 

En su obra nos habla de dos mundos oriente y occidente, dos lenguas, dos culturas, dos caras de un espejo que la llevan a la reflexión;  en su búsqueda llevada al límite se encuentra con valores humanos universales. Su poesía nos sacude, nos conmueve y nos invita a la reflexión.

Estudió letras en Universidad La Sorbona de París. Ha publicado los siguientes poemarios: Metamorfosis de la isla y de la ola, Arcantère, 1985; Arenas funámbulas, coedición Arcantière/Ecrits des Forges, 1988; Fuego de pájaros, Revue Sud, n°84, Premio Jean Malrieu, 1989; Ningún otro lugar, Ecrits des Forges, 1992; La una y la otra noche, Le Dé Bleu, 1993, Premio Charles Vildrac; Marchar sobre la tierra, La Différence, 1994; Yacimientos de luz, La Différence,1998; De diciembre a la mar, La Différence, 2001; El dolor de los umbrales, La Différence, 2002; El horizonte siempre es extranjero, CD, Artalect, 2003.



martes, 18 de septiembre de 2012

Amina Saïd, poesía

Foto de Shirin Neshat


al igual que en la otra lengua
se oculta el secreto de las vocales
signos invisibles que el ojo recrea
yo inauguro la pérdida de un rostro

el ojo es una estrella en un cielo negro
una lágrima de luz traza su surco
en la claridad que el día traerá
el filo de los cuerpos cortará el espacio

llevamos el recuerdo de una orilla antigua
se consume la antorcha del tiempo
el ser refugiado en el ser busca su sombra
lenguaje perfecto del silencio

me empeño en hacer que reviva
el pasado en mi ojo izquierdo
el ojo derecho que el sol ilumina
se inventa un futuro incierto

no concibo la tierra sin el cielo
la luz sin el sacrificio de las tinieblas
el agua sin la sed de las piedras
el poema sin el ser el lugar sin la búsqueda

conozco lo absoluto del círculo y su tensión
la noche y la iluminación la sombra
y el umbral el fuego y el símbolo del fuego
soy mil soy una

comienzo y me recomienzo
en el infinito de las metamorfosis
en el inagotable calendario del tiempo
accedo a tu séptimo día

Versión de Ros de Aragón
****************

para quien nació cerca del mar
siempre el cielo será reflejo
de aquella otra parte que nos ha formado
la memoria es vasta como el mundo

ésta no es una ausencia tú me acompañas
como jamás me ha dejado
el canto de la mar en sus espirales de nácar
cuando tú vengas (porque tú vendrás)
es fuera del tiempo de los hombres
tú habrás hecho tu duelo de las nubes
como cada día la tierra se anudará a la luz
tú vendrás y quizás serás tú
el último serás tú el primero

el mundo es vasto como la memoria
a veces me pregunto quién habla por mi boca
quién hace éste sueño antes del alba
o entre el milagro del día
quién transcribe las palabras sobre la página
me sopla los silencios
troquela mis noches en cuartos
y condensa el rumor del mundo
en un suspiro de mujer
cuando yo venga (porque yo vendré)
ignoraremos el claro de luna helado
el rosario de los días y de las noches
extendidos entre la palma luminosa del sol
no sabremos más nada del mundo
y lo conoceremos todo
estaremos tan lejos de él que estaremos muy cerca
el tiempo que dura un vistazo alargaremos el tiempo
nos recordaremos nos olvidaremos
reviviremos el tiempo de infancia
seremos parlanchines seremos mudos
nos enraizaremos en las venas de la luz

cuando tú vengas (porque tú vendrás)
será para nuevos nacimientos
cerraremos las pupilas gemelas del sueño
seguiremos con la mirada navíos invisibles
contando hasta siete siete veces
y seremos pacientes impacientes
tormentosos apacibles porque de la palabra
al silencio y del silencio al aliento
habremos estado muy cerca de abolir el tiempo

vértigo despertares secretos
has tomado el lugar del día y el de la noche
desde entonces temo la prueba
y la multiplicación de las horas
rota sobre el espejo de tu cielo
soy una estrella muerta
una impronta vacía un reflejo

voy al azar desligada de la tierra
me miro vivir con los ojos cerrados
sobre los espejismos sin consecuencia del mundo
y permanezco sin excusa
caigo entre el eco impreciso del silencio
mientras que incineran mis sombras
que existían sin mi

no vuelvo la cabeza más que al llamado de mi nombre
yo bordeo lo imprevisible
el sufrimiento se burla de mí
el día la noche me hacen falta
la espera desposa la soledad
y la sombra que desciende sobre mi
rodea de negro mis ojos

yo me corono de indiferencia
y lloro arco iris inconcebibles
tengo bajo la lengua un delirio de palabras
que uno no se imagina y que solo libera
el vértigo transparente de los pájaros
estoy por fuera del espacio
ya no se saludar el tiempo

Versión de Rafael Patiño

 Festival de Poesía de Medellín, Amida Saïd leyendo el poema: somos huéspedes desconocidos

somos huéspedes desconocidos
en la casa del mundo
el mar la ola el escollo
el navegante descubriendo
la ausencia de boyas
somos el ojo que ve el ojo
y la visión que nos borra
somos aquello que miramos
en el fondo de los ojos
y que sabe que somos

somos lo único y el número
la cosa y su contrario
la multiplicación de lo visible
el ojo abierto sobre lo invisible

somos la sombra de la sombra
que entre la oscura claridad del sueño dormita

somos la huella sobre la arena
somos cada letra del alfabeto

somos el oráculo y el homenaje
la máscara suspendida en el árbol
el templo y el objeto ofrecido
a la luz muerta del templo

somos la pregunta
que no exige respuesta
somos la pregunta y la respuesta
ya que ellas no suman más que uno

somos el círculo
que se crea él mismo ad infinito
caminamos a grandes pasos en los dos sentidos
el calendario de los hombres
como una escala del horizonte
antes de ser invitados a franquear
de un salto el vacío que nos separa
de nuestro nacimiento

oscilando entre ebriedad y terror
somos eso que sabemos
y aquello que ignoramos
lloramos lágrimas de ámbar

somos la primera y la última palabra
la estrofa y el canto
y la boca que deseamos
aferrar a la cara del silencio

somos la mano insumisa
que traza el signo
el vértigo delante del abismo
abierto por el poema

cuando una palabra en nosotros duda ser dicha
alcanzamos la soledad más íntima
somos el paso y la marcha
el camino y la vía
y el último umbral que franquearemos
somos el lugar donde termina el mundo
aquel donde comienza

Biografía
Amina Saïd, nació en Túnez en 1953. De madre francesa y padre tunecino. Vive desde muy temprana edad en Francia. Su obra está escrita en francés. 

En su obra nos habla de dos mundos oriente y occidente, dos lenguas, dos culturas, dos caras de un espejo que la llevan a la reflexión;  en su búsqueda llevada al límite se encuentra con valores humanos universales. Su poesía nos sacude, nos conmueve y nos invita a la reflexión.

Estudió letras en Universidad La Sorbona de París. Ha publicado los siguientes poemarios: Metamorfosis de la isla y de la ola, Arcantère, 1985; Arenas funámbulas, coedición Arcantière/Ecrits des Forges, 1988; Fuego de pájaros, Revue Sud, n°84, Premio Jean Malrieu, 1989; Ningún otro lugar, Ecrits des Forges, 1992; La una y la otra noche, Le Dé Bleu, 1993, Premio Charles Vildrac; Marchar sobre la tierra, La Différence, 1994; Yacimientos de luz, La Différence,1998; De diciembre a la mar, La Différence, 2001; El dolor de los umbrales, La Différence, 2002; El horizonte siempre es extranjero, CD, Artalect, 2003.

Fuente: