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lunes, 20 de mayo de 2024

Nieves Chillón – poemas


Foto mía

A las poetas musas

 

Renunciad a vuestro oficio de inspirar sus poemas.

 

Renunciad a escucharles y hacedlo en la medida en que escribís

y os dais cuenta de que mienten

en cuestiones de equidad y política pero opinan

sobre la pertinencia de buscar compañera

muchísimo mejor que un compañero de piso,

 

renunciad porque habréis renunciado a callaros.

 

Renunciad a vuestro oficio de acompañarle como oficio

mientras los pies os piden seguir otro camino.

 

Renunciad a pesar de la niebla a pesar de los amigos comunes

a cuya puerta a oscuras golpearéis sin que nadie os escuche.

 

Renunciad y caminad en la penumbra a la que tanto teméis

porque desde ahí se ve más claro,

aunque haya que gritar también más alto,

en la noche pastosa de la punzante y luminosa libertad.

 

***

 

Adiós a Penélope

 

 

He decapitado definitivamente a Penélope

por sumisa

por no reconocer

que Ulises ya dejó de ser Ulises

por convertirse en un pájaro violeta

enjaulado en un taller de costura

por su libresca paciencia

por vivir de las rémoras.

 

***

 

Autorretrato

 

 

Soy una muñeca rota cosida con hilo rojo.

Mi pelo rubio y sedoso cayó a tijeretazos

en mechones desiguales rubios y sedosos.

Estoy maquillada con bolígrafo

llevo tatuajes,

tengo envoltorio de chicle

en el compartimento de las pilas

y los labios pintados de rosa fucsia.

Olvidé lo que sabía decir,

pero me veo en ti,

soy tu imagen, dolor y semejanza.

Lo mismo que Dios con sus criaturas

hiciste lo que sabías:

Crear,

jugar,

romper.

 

***

 

Off

 

 

Cuando se apague el latido de los transistores

y deje de fluir la electricidad por los circuitos en los huecos de las paredes

las muñecas se cortarán sus venas de pvc

sin que sus ojos de cristal derramen una lágrima.

 

Bajo las palmeras de luz azul y rosa

escuchando la oscuridad de las olas contemplaré el fin del mundo,

la muerte de los bisturíes eléctricos

la agonía de los perros abandonados en los quirófanos a oscuras.

 

 

Datos de la autora

Nieves Chillón (Granada, 1981). Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada y DEA, actualmente es profesora de Lengua y Literatura en secundaria. Ha publicado El asa rota (XXX Premio de Poesía Villa de Peligros, Diputación de Granada, 2015), Rasguños (I Premio de Poesía Jorge Manrique y Vinos de Uclés, Ed. Vitruvio, 2013 ), La canción de Penélope (XIX Premio de Poesía Mujerarte, Ayuntamiento de Lucena, 2011), Morning Blues (Ed. Cuadernos del Vigía, 2006) y La hora violeta (Colección Granada Literaria, 2004). Ha participado en las antologías Todo es poesía en Granada (Esdrújula Ediciones, 2015), CON & VERSOS, Poetas andaluces para el siglo XXI (Ed. Isla de Siltolá, 2014) y La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones En Huida, 2012). También en distintas obras conjuntas, revistas, festivales de poesía o en colaboración con otros artistas.

Fuente: https://latribu.info/poesia/poemas-de-nieves-chillon/

 


viernes, 26 de abril de 2024

Alba Seoane – Tres poemas

 

Foto mía


Están en mí

el grafiti negro de las calles,
las gárgolas altivas que besan las azoteas,
la entrega absoluta de los amantes,
el perro de nadie,
el ojo que envidia a falta de lágrimas,
los niños con corbata.
Están en mí
la voracidad de las ciudades,
el leve temblor de los campos,
la costumbre insaciable de los que tienen,
la entereza del que ofrece.
Todos están en mí,
como las palomas que coronan las fuentes
o los túmulos subterráneos.

 

***

 

Las tardes del metro

En la parada del metro la luz me había abandonado y el vértigo oscilaba entre mis piernas, pensaba en ti y la calle transcurría borrosa como en un sueño. Los rostros corrían en todas direcciones sobre mi presencia inmóvil en la acera. Me dirigía al ojo del huracán y tenía que pensármelo, pero mi sangre latía con más fuerza que mi cautela y esas tardes, las tardes del metro, sólo me hablaban de ti.

Creía olvidar tu casa, como una estrategia para engañar a mi apetito, deambulaba por tu cercanía haciendo círculos, igual que hacen las aves o los perros. Tú apenas me esperabas, dibujabas desde tu encierro cauces imperceptibles, sonidos huecos que vibraban en la distancia.

Yo siempre los captaba, las membranas de mi intestino se revolvían furiosas como si te hubieran encontrado. Horrorizada por las alturas, cuando por fin llegaba, te miraba desde abajo y, aliviada, creía recuperar la luz.

 

***

 

Festejos

El impacto frío de un cuerpo
evoca la muerte,
la exhumación de varias castas,
las flores en el río,
las vacas;
evoca la fortaleza,
los ojos que aceptan.
El impacto frío de un cuerpo
no le importa a nadie,
segregará ritos bulliciosos
entre la pericia y el abandono
de aquellos que conocen la luz

Datos de la autora

Alba Seoane Cegarra - Escritora y traductora española (Cartagena, Murcia, 1981). Es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante (España) y estudió traducción literaria de francés en la Université Cergy Pontoise (París, Francia). Trabaja como traductora/escritora en Barcelona (España). Ha publicado los poemarios De tu boca, el despertar (2013), y Todas las primaveras son pecado (2016), ambos con Ediciones Carena (Barcelona, España), y el cuento infantil Ferro, el muñeco de hojalata que quería ser un niño (Ediciones Gentle Noise; Barcelona, España, 2011). Además, textos suyos han sido incluidos en diversas antologías, así como en las revistas literarias Fábula y El Coloquio de los Perros.

 

Fuente: https://letralia.com/letras/poesialetralia/2022/09/23/seis-poemas-de-alba-seoane-cegarra/

 


sábado, 28 de marzo de 2020

Ana Muela Sopeña - poesía




Imagen El País - de la galaxia espiral M81. 
VACÍO PRIMORDIAL

Respiramos la vida
de la galaxia llena de misterios.
Conectamos con todos los enigmas
que habitan en los pulsos
de las estrellas ávidas de amor.
Somos los ciudadanos de los cuásares
que hace eones tomaron posiciones
entre los planetas con oxígeno.
Viajamos por los cúmulos abiertos
en la búsqueda última
de respuestas que acallen nuestra angustia.
Al límite del vértigo imploramos
por soluciones llenas de presagios.
En nebulosas arde nuestra fe,
esa que nos conecta con la infancia.
En las constelaciones
admiramos el orden
y la armonía suave
de un cosmos sin aristas.
Volamos en un viaje sideral
a través de satélites
y polvo de asteroides.

Nuestros cuerpos están hechos del quántum
de las enanas blancas.
Hay átomos de fuego en la conciencia
que nos llevan de nuevo
al punto del inicio.
Al Alfa y al Omega,
al principio del verbo y de los nombres,
cuando todo era éter
en el vacío primordial.

A veces olvidamos el origen
pero luego volvemos
a recorrer archivos
que nos impulsan siempre a trascender.

Nuestros cuerpos de luz
son diamantes encriptados en el tiempo
dispuestos a danzar con el tejido
de nuestra Vía Láctea.


Ana Muela Sopeña
Fuente blog de la autora: Laberinto de lluvia

martes, 24 de marzo de 2020

Isla Correyero - poema


Foto mía - La punta, Callao

Os dejo un poema de Isla Correyero del muro de su Facebook

“Para dar fuerzas y esperanzas a todo el servicio sanitario. ¡Ánimo! Tenemos una Sanidad excelente.”
Este poema lo escribió Isla Correyero en 1993, cuando trabajaba en el Ramón y Cajal:

PARA QUIÉN ESCRIBO


Mi hijo de diez años me ha preguntado para quién escribo.
Mi palabra sale de la afonía de una guardia, de un sufrimiento crónico.
Escúchame, Paolo, yo quisiera escribir para todos los que sufren en esta larga galería de la muerte.
Para los que lloran por el clima y desfallecidamente caen entre las sábanas mojadas.
Para las madres que nunca acaban de perder al hijo estremecido y permanecen a su lado las horas eternas de las tinieblas.
Escribo para los ancianos sin sucesión ni campos de manzanas que llaman solitarios a los timbres temblando por su incontinencia.
Para el bálsamo de su inmovilidad escribo en el lavatorio de sus heces.
Escribo, Paolo, para las alas fosfóricas de la guadaña que pasa cada noche sobre el piso noveno y deja caer su cucharón de palo para comerse al más ausente.
Para los hijos, escribo, los hijos que fuman los cigarros amargos a escondidas y lloran lágrimas nerviosas porque aún no han accedido a la soberanía de la enfermedad.
Para las hermanas levísimas que besan en los labios y en los dedos la amarilla delicia de la fiebre de su hermano.
Dulce niño que no comprenderás ahora estas palabras que levanto:
Para los enfermos atados a las camas que ven las rápidas transformaciones de la luna y las tortugas.
Para las esposas continuas que sólo van a casa a lavarse el olor y la vertiginosa lucidez de los zumbidos.
Escribo, Paolo, para el amante que no podrá entrar a besar a su amado y que sufre llamándolo, sin voces: amor mío, amor mío.
Escribo, Paolo, para valorar el trabajo de las limpiadoras que renuevan el hospital y el ruido de la orina.
Para los delicados y sorprendentes celadores, las voladoras cocineras, los peluqueros ágiles, los dóciles suplentes.
Para las enfermeras azules de la eternidad y sus ayudantes, los médicos humildes.
Para los estudiantes que vienen a devorar la enfermedad con su infantil y entusiasmado volumen de primero.
Para la misericordia y la paciencia, escribo.
Para declarar que el olor de los medicamentos y las deyecciones precipitan las tragedias.
Para los trasplantados, los locos, los quemados, los absortos en el estrabismo de la muerte.
Querido niño azul, yo escribo para los animales que trabajan en el ovillo de la hierba y nunca acaban de vagar por el animalario.
Y sobre todo, sobre todos los seres de este mundo, yo escribo para él, tú ya lo sabes, para él, que se ha ido en esta primavera y se ha llevado todo mi derrumbado diccionario de la medicina.


Biografía

Isla Correyero (MiajadasCáceres, 1957),1 es el seudónimo de Esperanza Correyero Rodríguez2, una escritora, guionista y poeta española, enfermera, que fue galardonada en 1995 con el premio de poesía "Ricardo Molina"3 y antologada en Las diosas blancas (1985) de Ramón Buenaventura4 y en Ellas tienen la palabra (2008) de Noni Benegas.5 Correyero es considerada por la crítica como parte del nuevo movimiento de poesía española junto con Ana RossettiBlanca Andreu y Amalia Iglesias.6
Estudió periodismo y cinematografía en Madrid. Al concluir la carrera se dedicó profesionalmente a la redacción de guiones para cine y televisión; fue guionista, entre otras, de la serie televisión Quinta planta, de Antonio Mercero. Durante esta época compaginó el trabajo con la poesía y publicó algunos de sus libros de poesía.
Isla Correyero trabajó como enfermera durante 13 años en el Ramón y Cajal. De su trabajo como enfermera, un viaje en ambulancia acompañando a una niña, surgió el libro de poemas Diario de una enfermera.7
Su obra poética ha merecido la atención de la crítica especializada en el estudio de la poesía española de finales del siglo XX y XXI.
Ha participado en lecturas significativas y eventos literarios celebrados en lugares como: Palacio Real de Madrid, 2000, Fundación Monasterio de Yuste, 2004, Festival Poetry Internacional de Rotterdam, junto a Seamus Heaney, 2005, Cumbre Iberoamericana, representando a Cáceres: Patrimonio de la Humanidad,  Salamanca 2008.8
Ha formado parte de jurados de premios de poesía, tales como: Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez9 Certamen de Poesía Soledad Escassi 
Fuente poema: Facebook Isla Correyero

Fuente: Biografía




domingo, 22 de marzo de 2020

Mar Benegas - poema


foto mía - en Madeira

Poema de Mar Benegas

Hablo con las ramas y con los vértices blancos de las nubes.
Hablo con esta luz, tan dorada y triste, que cae desplomándose, como si todo lo ajeno guardase en ella sus secretos.
Hablo con el pájaro, que con su bello trajinar de trinos desnuda la constelación de lo celeste.
Hablo con la hormiga, que se afana en recorrer el camino y acaricia el aire con su negrura, como una palabra atorada justo antes de nacer de la boca de una niña.
Hablo con el tronco, y el escarabajo me responde con su caparazón brillante, pulido de rocío, dice cosas lentas y habla de la paciencia intacta que cultivó muy despacio, mientras recorría los túneles de la madera muerta.
Hablo con lo que no existe, con los sueños que traje pegados todavía tras los párpados, como una noche con sus puertas siempre de par en par.
Hablo a tientas y en silencio, como si el agua pudiera tocar estas palabras, como si los confines de todo fueran transparentes y no hubiera paredes, ni tubos, ni hospitales con relojes gigantescos aplastando cada cama.
Y me responde la suave belleza de la cala, blanca y sola. Tan desnuda, tan erguida y amorosa. Con esa tenacidad imperturbable que mantiene, siempre en pie, a la esperanza.
:::
Palabras para un encierro.

Biografía
Nacida en Valencia en 1975. Es poeta y escritora de libros infantiles y de adultos. Formadora y conferenciante especializada en poesía, animación a la lectura y creatividad. Su trabajo relacionado con la lectura, escritura, creatividad y poesía, se dirige a personas adultas y a público infantil. Realiza cursos y conferencias en España y en otros países. Ha trabajado en escuelas, centros de profesorado e innovación pedagógica, colegios oficiales y asociaciones profesionales de bibliotecariosuniversidades, fundaciones y otras instituciones. Colaboradora de diferentes iniciativas y espacios de creación cultural vinculados a la lectura y la poesía, durante 6 años coordinó las visitas escolares de la Biblioteca Provincial de Valencia. Actualmente es directora de las Jornadas de Animación a la Lectura, Escritura y Observación (JALEO), que dirige para la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia, en colaboración con otras instituciones. Creó, en 2013, El sitio de las palabras, junto a Jesús Ge, desde donde ofrecen formación virtual y presencial. Y colaboran estrechamente con diferentes instituciones para poner en marcha proyectos de animación a la lectura, como el Plan CLIC (plan piloto de clubes de lectura infantiles para las bibliotecas de la Comunidad Valenciana), o el boletín de recomendaciones literarias L'Oroneta, en colaboración con la Direcció General de Cultura i Patrimoni de la GVA.
Sus libros han sido publicados (y traducidos) en China, Brasil, Corea, Italia o Francia.

Fuente del poema: Facebook de Mar Benegas


lunes, 24 de febrero de 2020

Miren Agur Meabe – un poema


Imagen de Dominique Fortin

Os dejo este maravilloso poema de la poeta vasca Miren Agur Meabe.

Patti Smith soñando con Rimbaud

Patti Smith quedó prendada de Rimbaud. Le escribió un poema, un sueño donde habla de Charleville y Abisinia, campos, pozos de agua, una herida en un ojo hecha con un cristal, manos grandes, mejillas rojizas, una habitación, miradas aparentemente indiferentes. Arthur de rodillas, llora apoyando sus manos en las rodillas de Patti. Patti, echada en la cama, coge a Arthur del pelo. Son una llama vello y pelo, ¡oh, Jesús! Alfileres los dedos, ¡oh, Jesús! Soy enteramente tuya.

Hasta ahí el dudoso resumen del poema. Y al hilo, mi turno.

Soy una mujer reloca. Julio, sábado, primera hora de la tarde, en mi huerto, la puerta entreabierta. Una pareja de mirlos escarba en las escamas de la palmera con sus picos naranjas buscando mosquitos. Yo descanso en un camastro de lona. Rumores de lavanda. He de poner agua a hervir para preparar un té. De mis manos resbala el poemario de Patti. La antología bilingüe de Rimbaud la tengo en Bilbao. Mira, me la regaló en mi cumpleaños ese amigo, el que actuaba como un lobo, y así casi acaba conmigo. Yo era ya entonces una turbia burbuja, deseando hacer pum, era yo una costura mal cosida, muriendo por rasgarse. Digamos que eso es lo que disponía la vida entonces, aunque el asunto no es tan simple, nada simple, en absoluto.

Las mariquitas me hacen cosquillas en las piernas, y pienso en el agua, la boca seca. Hola, guapa, me dice el que ha llegado. Esa voz es un cuchillo en la tarde, ¡oh, Jesús! Has estado enferma, princesa, ya preparo yo el té, voy a darte un masaje en los pies, te ayudo a quitarte las sandalias, tú tranquila, sirena pelirroja. La saliva se convierte en azúcar tibio. No puedo alzar los párpados, exhausta para hundirme en tales ojos.
Un escalofrío al sentir la cuchara en mis pechos. Mete sus largos dedos en la taza, ahoga un gemido. Ahora los posa en mis labios. Sucia. Lame mis rodillas con su lengua de lija. Tus rodillas son helados de pasas al ron, Meibi, maybe, acaso, Meabe, tal vez. Vamos dentro, no tiembles. Con su voz me devora, en las fauces del tiburón yo, perdida.

Telarañas en las vigas, planetas plomizos en los relojes, huesos de pájaro en los muebles.

No soy morena, no soy delgalda, no soy joven, no soy lista, no soy poderosa, no soy brava, no soy, no soy, no soy ángel, no soy demonio, no soy sino lo que he vivido, aquello que recuerdo, sólo mi nombre, y lo que ser quiero. Date la vuelta, niña, que voy a curarte con mis grandes manos.
Carnaza para el tiburón las nalgas. Dzast, dzast, dzast, bonita, ahí, así, sigue, sí, plas, plas, plas. Me parto en dos como una mártir. El desgarrón y la espuma. Pedrería del sudor. Soy enteramente tuya, aleluya. Eres enteramente mío, aleluya, ¡oh, Jesús!
(Bitsa eskuetan, 2010)

Poema original

Poema original Patti Smith Rimbaudekin ametsetan // Patti Smith liluratu egin zen Rimbaudekin. Poema bat idatzi zion, amets bat, non aipatzen zituen Charleville eta Abisinia, soroak, ur-putzuak, zauri bat begian kristal batez egina, esku handiak, masail gorriztak, logela bat, begirada ustez axolagabeak. Arthur belauniko, negarrez, belaunetatik helduz Pattiri. Patti ohean etzanda, iletik helduz Arthurri. Sugarra dira ilea eta biloa, o Jesus! Orratzak atzamarrak, o Jesus! Zeurea naiz osorik. // Horraino poemaren laburpen badaezpadakoa. Eta horren harira, neure txanda. // Andre birloka naiz. Uztaila da, zapatu bazkalostea, neure baratzean, atea ertirekirik. Zozo-bikotea palmondoaren ezkatetan, moko laranjekin eltxo bila. Etzanda nago olanazko jarlekuan. Labandaren firfira. Ura ipini behar dut tea egiteko. Eskutik labain egin dit Pattiren poema-liburuak. Rimbauden antologia elebiduna Bilbon daukat. Hara, lagun hark oparitu zidan, otso-lanak egiten zituenak, nire 45. urtebetetzean, eta horrexekin izorratu ninduen zeharo. Hain nengoen burbuila uherra bihurtua, punp egiteko irrikaz, hain nintzen jostura gaizki lotua, urratzeko desiraz. Halaxe agintzen zuen bizitzak orduan, esan dezagun, nahiz eta kontua ez den, inondik ere, batere xinplea, batere. // Marigorringoek kilimak egiten dizkidate bernetan, eta uraz pentsatzen dut, ahoa lehor. Hola, guapa, esan dit etorri denak. Ahots hori aiztoa da arrastirian, o Jesus! Gaixorik egon zara, printzesa, neuk prestatuko dut tea, masajea emango oinetan, sandaliak kentzen lagunduko, zu lasai, sirena ilegorria. Azukre epela bihurtu zait txistua. Ezin begirik ireki, indarge ni begi berdantzetan dzanga egiteko. // Hotzikara eragin dit koilaratxoak bular artean. Kikara beroan sartu ditu berak atzamarrak, intziri bat ito du. Ezpainetan ditut orain haren hatz luzeak. Zantar hori. Txupatu egiten dizkit belaunak bere lixazko mihiarekin. Mahaspasa eta ronezko izozkiak dituzu belaunak, Meibi, maybe, agian, Meabe, akaso. Goazen barrura, ez egin dar-dar. Ahotsarekin irentsi nau, galdua ni marraxoaren eztarrian. // Parasma-metxak hagetan, planeta burdinkarak erlojuetan, txori-hezurrak altzarietan. / Ez naiz beltzarana, ez naiz liraina, ez naiz argia, ez naiz gaztea, ez naiz ahalduna, ez naiz zangarra, ez naiz, ez naiz, ez naiz aingerua, ez naiz deabrua, ez naiz ezer ez bada bizi izan naizena, oroitzen dudana, eta neure izena, izan nahi dudana. Har ezazu buelta, Goikokaleko neska txiki hori, neuk sendatuko zaitut neure esku handiekin. // Marraxoaren bazka ipurmamiak. Egin dzast, dzast, dzast, eder hori, hortxe, eman, segi holantxe, plas, plas, plas. Martiri bat bezala ireki naiz erditik. Tarratada eta bitsa. Izerdiaren perladuria. Zeurea naiz osorik, aleluia. Neurea zara osorik, aleluia, o Jesus.

Fuente: Dialnet




viernes, 15 de noviembre de 2019

Amalia Iglesias Serna – dos poemas


Foto Anton Uspen (Noticias ONU)

CAMBIO CLIMÁTICO

DICEN QUE YA no llueve cuando toca
                          ni escampa a su debido tiempo.

El río se evapora y emigra para siempre,
                          las nubes guardan gotas frías,
proyectan inundaciones y huracanes.
Crecen agujeros negros
que incuban el centro de la nada.

Dicen que se deshacen los polos y se desbordan los mares,
y bajos sus fondos marinos habitan extrañas criaturas,
gambas gigantes y medusas,
anémonas de mar y arañas acuáticas.

Las hojas ya no saben cuándo dejarse caer
Y los pájaros han comenzado el regreso sin acabar de irse.

Dicen que hará calor.
Donde sembramos manantiales de arena y de ceniza
                          solo nos queda cosechar desiertos.

Del libro: La sed del río, Reino de Cordelía – 2016

TÓTEM LIX

Antropoceno.
Dicen que hay chatarra
suficiente acumulada,
polímeros, estratos
de hormigón, un bazar de
residuos de colores
sedimentos de extinción
muy
asentados.
Dicen que hay basura tecnológica y restos
radiactivos de pruebas nucleares y aluminio
que ya no brilla entre las bolsas de gases
de efecto invernadero. Dicen que existe un nuevo
mineral: plastiglomerado, amasado con
neumáticos, árboles de plástico y botellas,
cepillo de dientes, caparazones de moluscos
y arena entre desechos humanos. Dicen
que el Pacífico flota un continente
fantasma a la deriva, una isla de casi dos
millones de kilómetros cuadrados y diez
metros de profundidad, desperdicios de nadie
en aguas internacionales, arrastrada por el
vórtice de las corrientes marinas. Dicen que
no hay más norte a dónde ir en esta nueva
era geológica, que el éxodo termina en
la frontera. Dicen que somos muchos,
que ya no hay sitio para todos ni siguiera
en ese nuevo continente. Hablan de la
cascada trófica y de imágenes que podrían
herir la sensibilidad del ser humano.

Amalia Iglesias Serna 
del libro: Tótem espantapájaros, Abada, 2016


Biografía

Amalia Iglesias Serna (Palencia, España, 1962). Escritora y periodista. Ha dedicado las tres últimas décadas al periodismo escrito y la gestión cultural (El Correo Español, "Culturas" de  Diario 16, ABC,…).  Entre sus libros de poemas destacan: Un lugar para el fuego (Rialp, 1985), premio Adonais en 1984; Memorial de Amauta (Endymion, 1988), premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco en 1987; la plaquette Mar en sombra (Málaga, 1989); Dados y dudas (Pre-Textos, 1996), accésit del premio Jaime Gil de Biedma en 1995, y Lázaro se sacude las ortigas (Abada, 2005), premio Villa de Madrid «Francisco de Quevedo» en 2006.  En los último meses de 2016 ha publicado el libro de poemas Tótem espantapájaros (Abada editores) y La sed del río (Reino de Cordelía), Premio de Poesía Ciudad de Salamanca 2016.
(Fuente: Biografía).

Fuente: Plaquette entregado en POEMAD 2019, Edición Musa a las 9, S.L en el recital Mano a mano con Zhua Zan y Amalia Iglesias en el IX Festival de poesía de Madrid, Poemad 2019.

jueves, 21 de marzo de 2019

CHANTAL MAILLARD – LA HERIDA DE LA LENGUA







CHANTAL MAILLARD – LA HERIDA DE LA LENGUA
Quiero compartir unos poemas de una de las grandes voces de la poesía contemporánea, Chantal Maillard, “La herida de la lengua” fue editada por Tusquets en 2015 e ilustrado por David Escalona.
La herida de la lengua, es un viaje a través del dolor, de la herida. La lengua como una búsqueda interior, no desde el lenguaje sino desde la oscuridad, nos habla de los hilos de la historia de la humanidad.
Explorar el cuerpo, su herida y que sea el dolor de la herida la que hablé: “Entre la carne / líquida/ a tientas / Hurgar – jugos-/ a oscuras no / la/ claridad/
El horror de cada día expresado en la náusea y en el miedo: “ cada mañana / la náusea / y la marea del miedo / subiendo entre los juncos.”
La importancia de ir hacia el origen, antes que la palabra se vaciara de contenido y se llenara de ruido, por lo engañoso que puede ser el lenguaje, el lenguaje nos atrae por su brillo pero las palabras muchas veces carecen de significado, entonces solo nos queda el balbuceo.
Os dejo algunos poemas y os invito a tener este libro tan necesario en estos tiempos.

***

Dormir

como
hacia el origen

antes de la escritura
antes de la palabra

cuerpo
dichoso si tan sólo
posible fuese nunca
despertar

***

El mí
no se atrapa con ningún otro mí.

La conciencia es un mí encubierto.

****

Leguaje: lujosa encuadernación
de la ignorancia.

****

Oídme.           Hablo
de cosas muy concretas.

Hace tiempo me atrajo la eufonía
confortante de las palabras        su
cadencia y el brillo
impertinente del espíritu ─ ¿espíritu? ─
en la cuerda floja de la nada.
Fui de aquéllos.
Fortalecí el ansia de saber porque el yo
se refuerza sabiendo y
quería ser más.
Pero al fin sigue siendo nada
el yo bajo el decir.
Os hablo de cosas muy concretas.
Quien habla es lo de menos.

***

Recluido en un torreón a las orillas del río Neckar, en los últimos años de su vida, Friedrich Holderlin, según se cuenta, a cualquier pregunta que se le hiciese, contestaba invariablemente “pallaksch, pallaksch”, una expresión la que se remeda el balbuceo de los niños pequeños. Celan aulude a ello en el poema “Turinga. Enero”: si viniera, / si viniera un hombre al mundo, hoy con / la barba de luz de / los patriarcas: / debería, / si hablara de este / tiempo, / debería / sólo balbucir y balbucir, / siempre-, siempre / asíasí. (“Pallaksch. Pallaksch.” Era el mes de enero cuando los altos mandos de la SS se reunieron en Turinga para decretar el exterminio del pueblo judío. Hay épocas, en efecto, en que la boca de un sabio no podría sino balbucir. Pero

¿y en qué época no? ¿La historia de la humanidad no es acaso toda entera, desde sus inicios, la historia de un crimen? Las naciones europeas no cesan de recordarse mutuamente el holocausto judío, pero ¿fue éste el único? ¿En qué cuidad se decretó el genocidio de Namibia (1904-1908)? ¿En qué mes el de Armenia (1915 – 1923), el de Ucrania (1929), el de España (1936-1975), el de la Franja de Gaza? ¿Lo recordamos?

Tan sólo en los últimos sesenta años, con implicación directa o indirecta de los gobiernos de Occidente, fueron masacrados

siete millones de vietnamitas
dos millones de camboyanos
dos millones de kurdos
quinientos mil serbios
un millón doscientos mil argelinos
setenta mil haitianos
ochocientos mil tutsis y hutus
doscientos mil guatemaltecos
trescientos mil libaneses
un número aún creciente de palestinos

¿los recordamos?

Y aunque así fuese, ¿nos sentiríamos concernidos? Cuanta más alta sea la cifra más espectacular será el suceso y, por lo tanto, menos habrá de implicarnos: el dolor siempre acude en singular. Sumamos y redondeamos como para ajustar  la tasa de sufrimiento. ¿Puede acaso sumarse el sufrimiento? ¿Será más el dolor de todo un pueblo que el de cada uno de sus miembros? ¿Cómo sufre “un pueblo”? ¿Existe el Pueblo o Nación independiente de su gente? Y

Cada uno de los seres que padecen ¿No será siempre el mismo, una y otra vez, infinitamente?

Ahora, cuando todo es aquí, irremediablemente aquí y ahora, ante la permisión del horror yo digo:

Si viniera,
si una mujer viniera, ahora,
si una mujer viniera al mundo con
la espiga de luz de
las matriarcas: debería
si hablara de este
tiempo
debería
tan sólo balbucir, balbucir
y así tal vez
tal vez así
asíasí
tal vez

Chantal Maillard