martes, 23 de abril de 2013

Kim Namjo, poesía coreana


Imagen de Sarolta Ban
LOS ÁRBOLES

Mira
Los árboles. Saben de la separación
Y así se aman.
En el mismo árbol
Se casan ramas y hojas.
Y ensismados como siempre
Supe
Que se amaban.

Hoy, con la lluvia,

una gota de llanto
Baña todo mi cuerpo, de arriba abajo.
¡Qué divino!
La hoja ama a la rama,
La rama a la hoja.
Y ambos aman la raíz.
Noche tras noche
Dorados rayos de luna
Descienden, descienden
Y así supe de su amor.
Mira
El amor de los árboles, el más puro.
Ellos lo saben,
Un día no lejano caerán las hojas
Y sólo quedarán las ramas.
Ellos lo saben y por saberlo
acrecienta su amor.


JUNTO AL ÁRBOL


Árbol, junto a ti
Árbol soy también,
Cuerpo yerto que se sumerge en un baño glacial.
Reluce el firmamento
Amistad sin deslumbrar
Vence al invierno
Flor de las flores.
Árbol, junto a ti
Árbol soy también.
Frío que estremece
En gélida agua
Tú y yo,
Día y noche sumergidos.


CANTAR DE LOS CANTARES

Desde las más profundas raíces
Hasta la más alta cima
Todo se impregna de mi soledad
Que a ti, sólo a ti, puedo ofrecer.
Del este
Al oeste,
Rodeando al cielo,
Remolino
Que gira y gira
Y vuelve a mí.

Semblanza
Kin Namjo, Daegu - Corea 1927. Nacida en el período de ocupación japonesa, recibió una en su familia una educación de tradición confuciana, aunque tolerante frente al budismo y al cristianismo. Graduada universitaria en fecha temprana, ha ejercido durante cuarenta años la cátedra de Literatura Coreana en la universidad femenina Sukmiong. Su primer libro de poemas apareció en 1953, cuando el país conocía los desastres de la guerra coreana. Paradójicamente, su libro se publicó con el título Vida, que vino a ser una propuesta poética y existencial que marcaría toda su obra posterior. La poesía de Kim Namjo nos habla del amor, un amor acentuado las más de las veces por su carácter abstracto y universalizador. Es la expresión de un amor que nace de la muerte presente en las atrocidades de la guerra. Su obra, compuesta por breves poemas, constituye una victoria de la supervivencia. La autora no rechaza la muerte, sino que la asimila a un ciclo perenne de muerte/vida, vida/muerte, expresión del sentimiento oriental que sabe los misterios de ese eterno fluir. Su fe cristiana, unida a una fuerte tradición oriental, universaliza y enriquece la esencialidad de su poesía. Una docena de poemarios, más sus volúmenes de ensayo y de narrativa completan su obra.
Libro (en español) Antología poética (Edit. Verbum, 2003).

7 comentarios:

Vera Eikon dijo...

Un maravilloso descubrimiento. Gracias María!

fiorella dijo...

Creo que nunca leí poesía coreana. Lo que seleccionaste, bellísimo. Un beso.

maria candel dijo...

Buen trabajo el tuyo, al darnos a conocer a gente valiosa y desconocida para nosotros.
Un abrazo, Maria y feliz día del libro

Maria Germaná Matta dijo...

Vera,
Cuanto me alegro que te haya gustado esta poeta coreana.
Un abrazo

Maria Germaná Matta dijo...

Fiorela,
No es fácil encontrar traducciones de poetas contemporáneas asiáticas, afortunadamente siempre hay un editor que apuesta por las más importantes y da una grata sorpresa.
Un abrazo,

Maria Germaná Matta dijo...

María,

Me alegro que te haya gustado estos tres poemas de Kim Namjo, cuando descubro algo nuevo lo comparto y es un verdadero placer.
Un abrazo

Ana Muela Sopeña dijo...

Bellísima la poesía de Kim Nanjo.

La poesía surcoreana es una delicia.

Besos
Ana