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sábado, 27 de junio de 2020

Violeta Orozco - poemas


Foto mía (Pozuelo de Alarcón - marzo 2019)

EL IDIOMA DE LO HÚMEDO

Desnuda
Como recién descubierta por la noche
Las cigarras salvajes y las ranas
rondaban el cálido verano de tu cama
anfibios musgosos resbalando
Por todos los rincones de tu cuarto cueva cuando
La niñez no era
Sino una piel que estabas
Dejando atrás Como una víbora
Incómoda en su océano vibrante
Esparciendo las ondas de calor
Por el desierto húmedo
Lleno de animales agazapados
Y crujientes
Sonidos poblando la noche
Como hormigas
Nunca le pudiste ver el rostro
A ese ruido
Nadie
Entendía el idioma de lo húmedo
Reptando en la vereda verde
Brillando con la lluvia
Recién resina
Árbol frutal y joven pulpa
Lista para ser mordida


NO EXISTE EN LA NOCHE EL AMOR, EXISTEN LOS AMANTES

El deseo es un mosquito
que ronda tu piel en el centro de la noche.
Te persigue cuando tienes más cansancio,
te atosiga justo cuando estás a punto
de caer en el pozo del sueño
y despiertas en el centro de la sed.
No te reconoces en el espacio que te rodea.
Tu recámara en la penumbra
parece una prisión sin dimensiones
y te sofoca el zumbido
del negror en las paredes.
El estruendo del viento
sacude tu sordera
y aterrizan tus huesos
en las noches que trituras
para recobrar la sensación que llamas tiempo.
Pero nada pasa.
Apenas te queda el recuerdo del movimiento,
como cuando quieres gritar en un sueño
y no sale nada de tu boca.
Entonces notas que estás encadenado a una cama
a donde vienen los mosquitos cada noche
a perforarte la piel
para extraer la sangre de tu río subterráneo.
La noche es un deseo desesperado
de encallar en la otra orilla
antes que el sol asome tras las rocas.
Eres un barco aletargado
circundando un promontorio
de peñascos al desnudo.
Eres el mosquito para quien
el hambre es lo mismo que la sed,
la noche lo mismo que el deseo.


EL CANAL

Cuando me tocas
recuerdo mi condición de río
atardezco contigo nuevamente
y el otoño camina más despacio.
Todo resbala por nosotros,
ecos y épocas ascienden y descansan.
Crece el pasto hacia dentro del invierno
Se apaga la escarcha lentamente
Siento tu rostro girar hacia el mío,
rehilete empujado por el viento.
Son tus ojos un canal encandilado
donde transcurre un pétalo-velero
(y yo miro emigrar en las acequias
el polvo de un oro desterrado.)
Tus manos son raíces, abren canales en mi piel,
vetas iluminadas por tu tacto.
A media noche una garza abre el río con su grito
y bajas a beber la claridad del canto.
El río asila noches blancas, mece tibias luces. Cabecea.
Amanece un alba tenue. Gotea toda la noche
el rumor que me navega.
Se estremecen los sauces,
la ribera se enciende en un susurro
alza el vuelo el alba
arde una hoja sobre el agua.
cascadas de horizontes
se desploman sobre la hierba
y un tremor de basaltos atestigua
el origen de la flor entumecida.
Una piedra se hunde hacia el silencio
y no queda de nosotros
sino el limo tenaz
hasta el fondo del estanque.

Violeta Orozco 

Biografía
Violeta Orozco (Ciudad de México, 1989). Poeta bilingüe, traductora y ensayista. Egresada de Filosofía y Letras inglesas por la UNAM, Maestra en Lengua y Literatura Hispánicas por Ohio University. Ganadora del Premio Nacional Universitario de Poesía José Emilio Pacheco 2014. Actualmente realiza el doctorado en Letras Hispánicas en Rutgers University en New Jersey, donde investiga poesía y performance feministas de chicanas y mexicanas, da clases y traduce poetas norteamericanas.
Ha publicado en revistas como Punto de Partida, Carruaje de Pájaros, La Palabra y el Hombre y en varias antologías de poesía de EU. Junto con la reconocida periodista peruana Claudia Cisneros, ha organizado múltiples lecturas de poesía multilingüe, feminista y activista en donde ha reunido a poetas de latitudes tan diversas como Estados Unidos, República Dominicana, Puerto Rico, Costa Rica, Arabia Saudita, Perú y Argentina en el colectivo "Speak up women" que fundó junto con ella. Actualmente está traduciendo el libro "Les reflets du verbe" del poeta algeriano Hamid Larbi.

Fuentes:






sábado, 30 de mayo de 2020

Mariscela Z. Yatzil – Poemas


Imagen Tina Modotti - Lily
Mariscela Z. Yatzil – Poemas

Mis aromas
Huelo a ti, pero ellos murmuran:
“huelo a mujer”.
No saben por qué.

No pauses,
absorbe el zumo
de mis engranes,
mi sápido en tus labios,
el sello de mi posesión.

Mis aromas,
por mérito propio
te pertenecen…

Aproximaciones

Me agobia la pigmentación de tu aliento…
las calles han blandido mi existencia
y la tuerca sigue dando vueltas.

En la esquina de tu último escrito
mis lágrimas han derretido el tiempo…

Cuánta falta le haces al mundo,
sin ti el poeta maldito sufre en un altar
pidiendo por los demás.

Tu transmigración tortura los perros,
maúllan los gatos,
se trenzan en contra fuerza
de mi peor batalla.

Estoy perdiendo el comienzo,
intento inútil de improvisar.

¿Cuándo fue que dejamos de reír con ese chiste infantil?
Después, mirando el techo de nuestra casa, hablamos de nada,
el silencio de Dios nos interrumpió,
“creo que ya decodificó nuestra conversación”,
dijimos envolviéndonos en nuestra risa.

Hoy, sustituí por un momento tu ausencia,
en “Los perros románticos” Bolaño me remarcó:
tu amor está enredado en el mundo de los súcubos.

Me duelen tus libros,
las palabras te yerguen,
quiero escribir, escribirte, escribiéndome,
pero solo termino en aproximaciones…
No puedo.
No puedo expoliar esta vida de harapos
y tú, hozando la muerte.

La llamada

Soy la innombrable.
Tengo tus palpitaciones bajo la lengua,
queen tu vacío
a pinceladas acaricia este cuadro,
en el receso hazme parte de tu carne,
llévame a tu infierno pero… no me dejes aquí
entre tantos muertos.

Recíproco

Te escondes en la esquina de mi pluma.
Fijas la mirada en la tinta,
no dices nada,
por ser yo el desvelo
de tus noches de insomnio.

Sobre la autora
Mariscela Z. Yatzil – Poeta y escritora mexicana, radica en la cuidad los Ángeles California, USA. Es cofundadora de la Revista Poética Mayday que se publica en Los Ángeles California,  activa en eventos culturales ha publicado dos poemarios Poesía en seducción menor  (2016) y El despertar de Lilith (2018).
Fuente: Sol Negro



lunes, 26 de junio de 2017

Kamala Suraiya Das - Dos poemas



imagen de Catrin Welz-Stein

Los raros

Habla girando hacia mí una mejilla
Marcada por el sol, su boca, una caverna
Oscura donde brillan estalactitas de
Dientes desiguales, su mano
Derecha sobre mi rodilla, mientras nuestras mentes
Son empujadas a correr hacia el amor.
Pero tan sólo se pasean, trastabillando
Ociosamente sobre charcos de
Deseo… ¿puede este hombre de
Ágiles dedos desatar
Algo más vivo que el
Hambre ociosa de una piel? ¿Quién puede
Ayudarnos que haya vivido largo tiempo
Y haya fracasado en el amor? El corazón,
Un depósito vacío esperando
Largas horas, se llena a sí mismo
Con enroscadas serpientes de silencio…
Soy rara. Únicamente
Para guardar las apariencias hago ostentación,
A veces, de un deseo exuberante.


***



imagen de Catrin Welz-Stein

Enamorada

¿A qué me recuerda la boca ardiente
Del sol, llameando en el cielo
De hoy? … ¡Oh! Sí, su
Boca, y… miembros como plantas
Pálidas y carnívoras estirándose
Hacia mí  y la triste mentira
De mi inagotable deseo. ¿Dónde está
El espacio, la excusa o incluso
La necesidad del amor? Porque, ¿no es cada
Abrazo algo completo, un
Rompecabezas acabado, cuando boca sobre
Boca miento, ignorando mi pobre y
Melancólico pensamiento, mientras el placer,
Con premeditada alegría,
Atruena ásperamente en el
Silencio de la habitación…? Al mediodía
Miro los cuervos flacos volando
Como peces con alas – y por la
Noche, desde detrás de la calle Burdwan,
Los portadores de muertos gritan, ¡Bol
Hari Bol!, extraño acompañamiento
Para noches sin luna. Mientras paseo
Insomne por la veranda un
Millón de preguntas surgen en
Mí, todas sobre él y
Esta sensación i por la piel
Que no me atrevo todavía en
Su presencia a llamar nuestro amor.

Fuente: Kamala Suraiya Das - La vieja casa de juguete y otras historias - Colección Torremozas - Madrid 2004. Traducción y Prólogo: Isabel García López.





miércoles, 9 de abril de 2014

Linda Maria Baros, La nube de Oort

imagen de la red 
La nube de Oort

En la madrugada, sólo escuchas a tus huesos quebrarse.

Existen sólo las eyaculaciones de ayer saliendo de tu cuerpo.
Se diría que son firmas:
Ellas vibran como agujas sísmicas
tal que una de sesión prolongada
de acupuntura,
de vudú.

Las eyaculaciones evaden los lingotes porosos,
en platina, de tus viejos huesos,
y separan – en tu subconsciente tribal –
como los sexos,
el cielo y la tierra.
Que atraviesan el pecho,
dando nombres, las trepanaciones viven,
bailan en el aire tanto como las llamas,
mucho más tiempo que el oxigeno que nos rodea.

Clavados a. Extirpados de tu carne.

Un hilo invisible los une al punto de partida,
vociferan desde lejos, de otra carne,
de otra calle.

Se les ve desprenderse de tu cuerpo
en el trascurso de esta separación narcótica,
estallan en pedazos hacia alguna parte, fuera de ti.

Explosionan. Te enganchan.

Linda Maria Baros - Traducción María Germaná Matta


Le nuage d'Oort

Au petit matin, tu n’entends plus tes os se briser.

Il n’y a que les éjaculations d’hier qui sortent de ton corps.
On dirait des signatures : 
elles vibrent comme des aiguilles sismiques
dans une sorte de séance prolongée
d’acupuncture,
de vaudou.

Les éjaculations qui évadent des lingots poreux,
en platine, de tes vieux os,
et séparent – dans ton subconscient tribal –
comme des sexes,
le ciel et la terre.
Qui transpercent la poitrine,
donnent des noms, des trépanations,
qui vivent, qui dansent dans l’air tout comme les flammes,
plus longtemps que l’oxygène environnant.

Clouées dans. Excisées de ta chair.

Un fil invisible les relie à leur point de départ,
qui glapit de loin, d’une autre chair,
d’une autre rue.

Tu les vois se détacher de ton corps
au long de cet écart narcotique,
voler en morceaux quelque part, en dehors de toi.

Elles explosent. T’engluent.

Linda Maria Baros

Fuente: Lyricline


jueves, 18 de julio de 2013

Aleyda Quevedo Rojas - Arranco todas las flores de mi cuerpo - poema

foto: Diana Block - self portrait
Arranco todas las flores de mi cuerpo

Para ofrecértelas, Señor.
Allá voy, más desnuda sin las diminutas flores
del torso, más desvestida que nunca
sin las dalias que crecían en la espalda.
Voy saltando las piedras de la desdicha
y el viento me ayuda a alcanzar la arena.
Señor de las Angustias, todopoderoso mío,
me despojo incluso de la flor pasionaria
Y de la corona de heliconias que adorna mi pubis.
Desnudísima, para entregarme a ti,
sin los lirios de la nuca o los girasoles de las nalgas,
pulcra, tal vez insondable isla de misterios
y no más rosas, ni margaritas, ni violetas
encandiladas en mis senos.
Limpia estoy, vuelta promesa.
Brillante y sola para entregarme a ti
sin las astromelias del sexo,
sin la flor azul del corazón.


Fuente: Fórmix – Revista de Creación y crítica julio 2013 – Memorias del II Festival Internacional de Poesía de Lima – Editorial Nido de Cuervos – Lima - Perú