miércoles, 4 de diciembre de 2013

Mery Yolanda Sánchez poemas

Foto de Cannon Bernález - serie miedos

LOS OTROS

No alcanzaron a sentir miedo. Cuando los cortaron el dolor llegó primero, la boca de la bota en la cara. Pronto el susurro de la sierra fue lejano. Un pajarito almorzó los pecados de las vísceras.
Sus sombras siguen y recogen los sombreros que atajó el viento.
Las mujeres orinan cualquier lugar.
Los niños se volvieron ancianos amarrados a los alambres de púa.
Tres territorios debajo de las carcajadas de los asesinos.
Y sus sombras también son perseguidas, señaladas y marcadas desde los pájaros metálicos, dueños del cielo.
  
NACIMIENTO
Antes que el vuelo de la mariposa supiste de la infamia. Te enseñaron a no lanzar la flecha para evitar el arrepentimiento. Te dijeron que tenías que inventar una familia y la conseguiste completa para los asesinos. No esperaste los hijos de tus ganas. Viejo como estás, no llorarás por los que no nacieron, sabes bien que de ellos es la gloria de la eternidad.

ARROZ
Regaste las semillas que crecían en los cráneos y viste las niñas que volvían para cambiar de ropa a sus muñecas y acariciar casitas de algodón. Te fuiste con el susurro de las matas de plátano y no alcanzaste las faldas de la anciana que volvió para terminar de amasar el pan. Sabrás que ahora nadie se quiere ir y que por pedazos retornan las sombras para acomodarse otra vez, pero no encuentran dónde poner los pies.


EL REGRESO
Una extraña atmósfera le determina la vida. Un olor denso y pesado, nunca antes presentido, se cuela por el vestido y se esconde entre el ombligo.
Sí, sacaron al muerto, pero su olor se instaló en las axilas de la noche, en los pliegues del pañuelo en desuso; se mantuvo ocho días entre las subidas y bajadas de los inquilinos. Tal vez, Dios también utilizó el ascensor inhalando su propio sabor. Es la costumbre de dormir entre el incienso.


MIEDO
Sentir por las piernas
la respiración
del compañero desaparecido.

 Mery Yolanda Sánchez leyendo en el Festival de Poesía de Medellín

Biografía
Mery Yolanda Sánchez (Guamo Tolima, Colombia 1956)
Libros publicados: La ciudad que me habita (1989), Ritual para las noches (1997), Dios Sobra, estorba (2006) y la antología Un día maíz (2010). Obtuvo mención de honor en el concurso El cuentista Inédito del Centro de Estudios Alejo Carpentier en 1987 y en 1994.

Fue beneficiada con la Beca Nacional 1998 del Ministerio de Cultura por su proyecto Poesía en Escena Ha orientado talleres de poesía para niños, jóvenes, población de internos en centros carcelarios y Habitantes de la calle.

4 comentarios:

maria candel dijo...

Hermosa la poesía, Colombia tiene buenos poetas, a mi me encanta Jota Mario Arbelaez, la sencillez y lo cercano de sus temas...
Un fuerte abrazo, tocaya

María Germaná dijo...

Hola María, siempre es un placer tenerte aquí en Batalla de Papel.
Colombia tiene muy buenos poetas. Gracias por tu recomendación, buscaré la poesía de Jota Mario Arbelaez.
Hace algún tiempo leí una poeta colombiana que me impresionó muchísimo por el uso del lenguaje y por la profundidad de sus temas, Angye Gaona.
Un abrazo inmenso

Amanda Budhatt dijo...

El dolor amarillo que gira en su poesía no es más que el lamento de una Colombia encallada en sueños de dignidad, una suplica ensangrentada. Hermosas y sentidas letras, tanto como su labor diaria que hace Mery Yolanda Sanchez. Gracias por las perlas mi querida Sole :)

María Germaná dijo...

Amanda,comparto contigo la impresión de dolor que nos deja esta gran poeta colombiana.
Un abrazo