miércoles, 10 de agosto de 2011

Else Lasker-Schuler - poesía


de Else Lasker- Schuler

A continuación una breve selección de poemas de la antología: Mi piano azul y otros poemas, antología (1902 - 1943) -  editorial Egitur - Traducción de Sonia Almau 


Presencia

Tenía ondulante cabello nocturno,
Descansa ya hace tiempo en algún sito enterrado.
Tenía ojos claros como arroyos,
Antes de que la tristeza fuera mi huésped,
Tenía manos blanquirrojas de concha,
Pero la fatiga consumió su blanco.
Y un día vendrá el postrero,
Que hundirá la mirada hueca
Hasta la inestabilidad de mi cuerpo
Y arrojará todo lo muerto de mí.
Y volverá a respirar mi alma
Y beberá lo eterno.

Dolor del Mundo

Yo, el ardiente viento del desierto,
Me enfrío y tomo forma.

Dónde está el sol que puede deshacerme,
O el rayo que puede aniquilarme.

Mi ahora, una pétrea cabeza de esfinge,
Enojada con todos los cielos.

Mi niño

Mi niño grita en la media noche
Y ha despertado tan ardiente del sueño.

Le daría tan gustosa el Mayo de mi sangre,
Rompería mi tembloroso corazón en dos.

La muerte en piel de hiena anda con sigilo
Por la franja del cielo en claridad de luna.

Pero la tierra en casta floración
Canta primavera en el giratorio murmullo del mundo.

Y muy dulcemente besa el viento de Mayo
Con fragante mensajero de Dios a mi niño.

Mi callada canción

Mi corazón es un tiempo triste
Que sordo tictea.

Mi madre tuvo alas doradas
Que ningún mundo encontraron.

Escuchar, me busca mi madre
Luces son sus dedos y sus pies sueños errantes.

Y un tiempo dulce con brisas azules
Abriga mi sueño ligero.

Siempre por las noches,
Cuyos días llevan la corana de mi madre.

Y bebo de la luna plácido vino,
Cuando la noche viene solitaria a casa.

- Os mofásteis de mi labio
Y habláis con él -

Pero estiré mis manos hacia las vuestras,
Pues mi amor es un niño y quiso jugar.

Y me fui pareciendo a vosotros
Porque anhelé a los hombres.

Pobre he llegado a ser,
En vuestra mendicante bondad.

Y el mar lo lamentará,
Dios.

Soy el jeroglífico
Que bajo la creación se encuentra.

Y mi ojo
Es la cima del tiempo;

Su luz besa la orla de Dios.


Mi piano azul

Tengo en casa un piano azul
Aunque no sé ninguna nota.

Está a la sombra de la puerta del sótano
Desde que el mundo se enrudeció.

Tocan cuatro manos de estrella
-La mujer-luna cantó en la barca-,
Ahora bailan las ratas en el tecleo.

Rota está la tapa del piano...
Lloro a la muerta azul.

Ah, queridos ángeles, abridme
-Comí del pan amargo-
A mí con vida la puerta del cielo-
Incluso contra lo prohibido.

Estoy triste

Tus besos oscurecen, sobre mi boca.
Ya no me quieres.

¡Y cómo viniste!
Azul a causa del paraíso;

En torno a tus más dulces fuentes
Revoloteó mi corazón.

Ahora quiero maquillarlo,
Igual que las prostitutas
Colorean de rojo la rosa marchita de sus caderas.

Nuestros ojos están entornados,
Como cielo agonizante

Ha envejecido la luna.
La noche ya no despertará.
Apenas te acuerdas de mí.
¿A dónde iré con mi corazón?

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5 comentarios:

Susi DelaTorre dijo...

Has elegido una gran muestra de una obra llena de sensibilidad y buenos versos, María.

¡Gracias por compartir!


¡Te envío un gran abrazo!

José Antonio del Pozo dijo...

Me encantó leerlos, María. Tienen una fuerza, una rabia creadora envidiables. Me encantó eso de tus besos oscurecen sobre mi boca, y otros muchos, porque domina la palabra como un pirata el puñal.
Saludos blogueros

ana rosa bustamante dijo...

Mi madre tuvo alas doradas
Que ningún mundo encontraron.

Hay un error de traducción pareciera haber allí, no es cierto María ?

Muchas gracias, no conocía tan hermosa poesía de Else Laske-Schuler.

Un abrazo desde Valdivia.

Ana Rosa

Romina Benegas dijo...

Colaboro con este que tengo de la autora.
"Mi corazón, en verdad, ha jugado siempre un papel principal en mi vida. Cuando era aún muy joven lo vi, para alarma de mi Madre, colgando de la jamba de la puerta de mi habitación durante unos segundos cada vez, rojo oscuro..."

Maria Germaná Matta dijo...

Gracias Romina Benegas, hermosos los versos que nos brindas.
Un abrazo