miércoles, 25 de julio de 2012

Nadia Anjuman, poesía


 Nadia Anjuman (imagen de la red)

Recuerdos de leve tristeza
¡Oh exilios de la montaña del olvido!
Oh joya de sus nombres, durmiendo en el fango del silencio
Oh recuerdos destruidos, recuerdos de leve tristeza
en la turbia mente de una ola en el mar del olvido
¿Dónde está lo trasparente, la corriente manando de tus pensamientos?
¿Qué mano ladrona saqueó la estatua de oro puro de tus sueños?
En esta tormenta que origina la opresión
¿Dónde se ha marchado tu barca, tu serena plateada luna de embarcación?
Después de este amargo frío que da nacimiento a la muerte-
debería la mar desprender la calma
debería la nube liberar al corazón nudoso de penas
debería la doncella de la luna brindarnos amor, ofrecer una sonrisa
debería la montaña dulcificar su corazón, adornarse de verde,
volverse fructífera-
¿Cuál de tus nombres, en lo alto de la cima,
se vuelve luminoso como el sol?
El amanecer de tus recuerdos
recuerdos de leve tristeza
¿En los ojos de los peces fatigados por las inundaciones y
temerosos de la lluvia de la opresión,
se refleja la esperanza?
¡Oh exilios de la montaña del olvido!

Traducción María Germaná Matta, a partir de la versión inglesa de Zuzanna Olszewska y Belgheis Alavi

Un Llanto Sordo

El sonido de las verdes huellas está en la lluvia
nos llega desde la carretera
almas sedientas y faldas polvorientas llegaron del desierto
su ardiente respiración y el espejismo-fundido
de sus bocas secas y de polvo cubiertas
nos llegan, ahora, desde la carretera
sus atormentados cuerpos, chicas criadas en el dolor
la alegría alejada de sus rostros
corazones viejos y alineados de grietas
no surgen sonrisas en los inhóspitos océanos de sus labios
ni una lágrima brota del seco cause de sus ojos
¡Oh Dios!
¿Podría ignorar si sus sordos llantos que saltaron del cielo,
alcanzan las nubes?
El sonido de las verdes huellas está en la lluvia.

Traducción al español de María Germaná Matta, a partir de la versión inglesa de Zuzanna Olszewska y Belgheis Alavi


Biografía: 
Nadia Anjoman, poeta afgana y periodista, asistió a la Universidad Herat. Murió en 2005 como consecuencia de las heridas de cabeza causadas por su marido.
Publicó un libro de poesía en 2005 Gul-e-dodi (La flor grana). El libro fue recibido con regocijo de la crítica en Afganistán e Irán. Se educó durante la época de los talibanes, ella y otras mujeres leyeron en secreto a Shakespeare y Dostoevsky, un crimen castigado con la horca.
Me he permitido traducir estos dos poemas para preservar su memoria.

Ella escribía:

I am caged in this corner
full of melancholy and sorrow ...
my wings are closed and I cannot fly ...
I am an Afghan woman and so must wail.
--Nadia Anjuman

Estoy enjaulada en este rincón
llena de melancolía y pena…
Mis alas están cerradas y no puedo volar…
Soy una mujer afgana y debo aullar.
(Versión María Germaná Matta)

3 comentarios:

EMMAGUNST dijo...

Cuántas mujeres oprimidas aún. Pero las que más me duelen son como Nadia.
Gracias por traducir y mostranos esta poesía. Un abrazo María.

Anónimo dijo...

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María dijo...

Gracias Emmagust,
Sí, cuantas mujeres oprimidas...
¡Qué sus voces inunden nuestras almas!
Un abrazo inmenso.