domingo, 6 de abril de 2014

Kamala Suraiya Das, La vieja casa de juguetes (fragmento)

 Imagen de Antonio Mora

Planeabas domesticar una golondrina, retenerla 

En el largo verano de tu amor para que olvidara 

No sólo las frías estaciones y los hogares dejados por el camino, sino 

También la naturaleza, la urgencia de volar y los infinitos 

Senderos del cielo. No fue para adquirir conocimiento 

De otro hombre más que vine a ti, sino para aprender 

Quién era yo y el aprenderlo, aprender a crecer, pero cada, 

Lección que me diste fue sobre ti mismo. Te complacía 

la respuesta de mi cuerpo, su clima, sus frecuentes y superficiales 

Contracciones. Babeaste saliva en mi boca, te derramaste 

En cada rincón y grieta, embalsamaste 

Mi podré deseo con tus jugos agridulces. Me llamaste esposa 

Aprendí a trocear la sacarina en tu té, y a 

Ofrecer las vitaminas en el momento apropiado. Encogida 

Bajo tu monstruoso ego comí del fruto mágico y 

Me convertí en una enana. Perdí la voluntad y la razón 

A todas tus preguntas murmuraba respuestas incoherentes. 

El verano comienza a hacerse pesado. 

recuerdo las brisas más fuertes del otoño 

y el humo de quemar tus hojas. 

Tu habitación tiene siempre luz artificial, 

tus ventanas están siempre cerradas. 

Incluso el aire acondicionado ayuda poco, 

Ante el penetrante olor masculino de tu respiración. 

las flores cortadas en los jarrones ha comenzado a oler a sudor humano. 

no hay más canto, ni baile, mi mente es vieja 

Casa de juguete con todas las luces apagadas. 

la estrategia del hombre poderoso es siempre la misma, 

sirve su amor en dosis letales, 

porque el amor es narciso al borde del agua, obsesionado 

Por su propio rostro solitario y, sin embargo, debe al fin buscar 

Un final, una libertad pura y total, debe desear que los espejos 

Se rompan y que la noche amable borre el agua. 
"


La vieja casa de juguetes (fragmento)

Kamala Suraiya Das (Malabar, India 1934-2009)
Fragmento: La vieja casa de juguete y otras historias (1973), editorial Torremozas. Traducción y Prólogo: Isabel García López.

1 comentario:

Amanda Budhatt dijo...

Un poema cargado de desilusión, a rato parece que justificara el hecho de su suerte y ese hombre que es solo una ilusión desecha con el pasar de los años, de las estaciones de la vida... La vida se le fue tras la figura patriarcal de aceptación y tradición.

Una bello escrito.
Gracias por posibilitar su lectura.

Un abrazo inmenso y mis disculpa por la tardía visita.