martes, 6 de marzo de 2012

Chantal Maillard, poesía

*Peter Lore - foto de Yousuf Karsh


22

No sé si usted ha visto pasar a un hombre viejo
-no pudo, es evidente: aún no estaba escrito-,
calzaba zapatillas de lona azul marino
y parecía llevar a cada paso
la meta de su viaje en la mandíbula.
No se detiene. Apenas un vistazo
a la derecha y basta:
“Siempre es igual, afuera ocurren cosas
que no debieran ocurrir, como éstas,
cosas que ensucian la calle. Tendrán
que limpiar con mangueras.
Luego querrán restringirnos el agua.
¡Ni siguiera es potable!.
Y pasa, y se aleja. Si se fija,
ya se había alejado desde hace mucho tiempo,
antes de haber llegado
antes de haber partido. En realidad
envejeció por el camino
por no atreverse a crecer dentro de un gesto.
  
Prometí pensármelo.
Pero vi que él también dudaba.
Estoy segura de que lo estará reconsiderando.


27

Se hizo de noche al mediodía.
No pude respirar.
Tanto metal entre la carne,
aquel sabor a cieno
y sobre todo
el corazón oblicuo, sí, eso es,
el corazón oblicuo.
Como las tejas de un tejado,
Resbalando.
                El viento arriba
(había viento, sí, un viento suave)

Pero ya terminó. Una sombra
No hace la noche entera.
Volvamos cada uno a lo que nos distingue:
Esa historia concreta, personal
Que nos mantiene a salvo –mientras tanto.

Una sombra no hace la noche entera
                                               -¿o sí la hace?

  
Ahora, el ruido de un impacto.

Chantal Maillard, Bruselas 1951
Poemas del libro: Matar a Platón – Editorial TusQuets

*Web de Yousuf Karsh:

1 comentario:

Rayuela dijo...

maravilloso, simplemente maravilloso

abrazos*