Mostrando entradas con la etiqueta Sharon Olds poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sharon Olds poemas. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de septiembre de 2016

Sharon Olds - Poema de cumpleaños, a mi abuela

Dalia and old hands - Cole Thompson

Poema de cumpleaños, a mi abuela
(para L.B.M.C., 1890-1975)


Permanecí en el porche está noche--  ¿Cómo enfrentarnos

cuando hablamos de la muerte?   Pensé en la

rosa recién germinada,  y cuando salimos del

gris césped  –              las cosas, realmente,

no tienen color en la noche. Desciendo por

los escalones de piedra, como si fuese el lugar apropiado

donde uno habla con la muerte.       La rosa permaneció

medio doblada,        blanca brillante por el

negro aire.      Más tarde recordé

tu cumpleaños.       Hubieses cumplido noventa y te hubiese

regalado rosas.         ¿Los muertos, se encuentran ahí

si no les hablamos?      Cuando vine a verte

siempre estuviste quieta en la silla,

sin tejer,          debido a la artritis,

sin leer,            debido a la ceguera,

tan solo sentada.      Nunca supe como lo

hiciste o en qué pensabas. Ahora, algunas veces

me siento en el porche, esperando,

intentando sentirte ahí como con el color de las

flores en la oscuridad.


Sharon Olds
Traducción de María Germaná Matta
The Dead and the Living – Lamont Poetry Selection of the Academy of Americans Poets
Alfred A Knopt New York 2012


Birthday Poem for My Grandmother
(for L.B.M.C., 1890-1975)


I stood on the porch tonight--  which way do we
face to talk to the dead?  I thought of the
new rose,  and went out over the
grey lawn--  things really
have no color at night.  I descended
the stone steps,  as if to the place where one
speaks to the dead.  The rose stood
half-uncurled,  glowing white in the
black air.  Later I remembered
your birthday.  You would have been ninety and getting
roses from me.  Are the dead there
if we do not speak to them?  When I came to see you
you were always sitting  quietly in the chair,
not knitting,  because of the arthritis,
not reading,  because of the blindness,
just sitting.  I never know how you
did it or what you were thinking.  Now I
sometimes sit on the porch,  waiting,
trying to feel you there like the color of the
flowers in the dark.


Sharon Olds
The Dead and the Living – Lamont Poetry Selection of the Academy of Americans Poets

Alfred A Knopt New York 2012

miércoles, 3 de agosto de 2016

Sharon Olds - Fotografía de una niña

Gervasio Sánchez - niñas tras el cristal de un coche

Fotografía de una niña

La niña está sentada en la tierra solida,
el adusto molde de Rusia, en la sequía
de 1921, anonadada,
con los ojos cerrados, la boca abierta
el crudo viento caliente le sopla
arena en su rostro. El Hambre y la pubertad
entera la consumen. Adelgaza en un catre,
capas de ropa revolotean por el calor,
el tierno radio de su curvado brazo.
No puede ser hermosa, pero pasa
hambre. Cada día se vuelve más delgada y sus huesos
largos, porosos crecen. La leyenda dice
morirá de hambre ese invierno
junto a millones de otros. Al interior de su cuerpo
sus ovarios liberan sus primeros óvulos,
dorados como las gotas de un grano.

Sahron Olds - Traducción de María Germaná Matta
De: The Dead and the Living 1984

PHOTOGRAPH OF THE GIRL

The girl sits on the hard ground,
the dry pan of Russia, in the drought
of 1921, stunned,
eyes closed, mouth open,
raw hot wind blowing
sand in her face. Hunger and puberty are
taking her together. She leans on a sack,
layers of clothes fluttering in the heat,
the new radius of her arm curved.
She cannot be not beautiful, but she is
starving. Each day she grows thinner, and her bones
grow longer, porous. The caption says
she is going to starve to death that winter
with millions of others. Deep in her body
the ovaries let out her first eggs,
golden as drops of grain.

Sharon Olds
The Dead and the Living

Más

domingo, 15 de diciembre de 2013

Sharon Olds - Satán dice - poema

Foto de Dora Maar

SATÁN DICE

Estoy encerrada en una cajita de cedro
que tiene un cuadro de pastores pegado
al panel central entre tallas. La caja descansa sobre unas patas curvas.
Tiene una cerradura de oro en forma de corazón
y carece de llave. Intento escribir mi
salida de la caja cerrada,
de fragante cedro. Satán
se acerca hasta la hermética caja
y me dice: Te sacaré. Di
Mi padre es una mierda. Digo
que mi padre es una mierda y Satán
se ríe y dice: Se está abriendo.
Di que tu madre es una alcahueta.
Mi madre es una alcahueta. Algo
se abre y rompe cuando lo digo.
Mi columna vertebral se despliega en la caja de cedro
como el dorso rosado del broche de bailarina
que, con un ojo de rubí, yace a mi lado,
sobre el raso, en la caja de cedro.
Di mierda, di muerte, di que el padre se joda,
me dice Satán al oído.
El dolor de un pasado encerrado zumba
en la caja infantil sobre su cómoda, bajo
el terrible ojo redondo del estanque
punteado de rosas al aguafuerte, donde
el desprecio de sí misma se encaraba con la tristeza.
Mierda. Muerte. Que se joda el padre.
Algo se abre. Satán dice:
¿No te sientes mucho mejor?
La luz parece romperse en el delicado
broche de edelweiss, tallado en dos
tonos de madera. También le quiero,
sabes, le digo a Satán en la oscuridad
de la caja cerrada. Los quiero a ambos pero
intento explicar qué nos sucedió
en el pasado perdido. Claro, dice
y sonríe, claro. Ahora di: tortura.
Veo, a través de la negrura impregnada de cedro,
el borde de una gran bisagra abierta.
Di: la polla del padre, el coño
de la madre, dice Satán, y te sacaré.
El ángulo de la bisagra se abre
hasta que se ve el contorno del
tiempo antes de existir yo, cuando ellos yacían
abrazados en la cama. Cuando digo
las palabras mágicas, Polla, Coño,
Satán dice suavemente, Sal de ahí.
Pero el aire en torno a la abertura
es pesado y espeso como un humo ardiente.
Pasa, dice, y siento su voz
respirando desde la abertura.
La salida pasa por la boca de Satán.
Entra en mi boca, dice, ya estás,
y la enorme bisagra
empieza a cerrarse. No, también
los quería, tenso
los músculos del cuerpo
dentro de la casa de cedro.
Satán sale por succión del ojo de la cerradura.
me deja en la caja, sella
con el lacre de su lengua la cerradura en forma de corazón.
Ahí tienes tu ataúd, dice Satán.
Apenas oigo;
Caliento mis frías
Manos contra el ojo de rubí
De la bailarina-
El fuego, la súbita revelación de lo que es el amor.

Traducción de Rosa Lentini y Ricardo Cano

SATÁN SAYS

I am locked in a little cedar box
with a picture of shepherds pasted onto
the central panel between carvings.
The box stands on curved legs.
It has a gold, heart-shaped lock
and no key. I am trying to write my
way out of the closed box
redolent of cedar.
Satan comes to me in the locked box
and says, I'll get you out. Say
My father is a shit. I say
my father is a shit and Satan
laughs and says, It's opening.
Say your mother is a pimp.
My mother is a pimp. Something
opens and breaks when I say that.
My spine uncurls in the cedar box
like the pink back of the ballerina pin
with a ruby eye, resting beside me on
satin in the cedar box.
Say shit, say death, say fuck the father,
Satan says, down my ear.
The pain of the locked past buzzes
in the child's box on her bureau, under
the terrible round pond eye
etched around with roses, where
self-loathing gazed at sorrow.
Shit. Death. Fuck the father.
Something opens.
Satan says
Don't you feel a lot better?
Light seems to break on the delicate
edelweiss pin, carved in two
colors of wood. I love him too,
you know, I say to Satan dark
in the locked box. I love them but
I'm trying to say what happened to us
in the lost past. Of course, he says
and smiles, of course. Now say: torture.
I see, through blackness soaked in cedar,
the edge of a large hinge open.
Say: the father's cock, the mother's
cunt, says Satan, I'll get you out.
The angle of the hinge widens
until I see the outlines of
the time before I was, when they were
locked in the bed. When I say
the magic words, Cock, Cunt,
Satan softly says, Come out.
But the air around the opening
is heavy and thick as hot smoke.
Come in, he says, and I feel his voice
breathing from the opening.
The exit is through Satan's mouth.
Come in my mouth, he says, you're there
already, and the huge hinge
begins to close. Oh no, I loved
them, too, I brace
my body tight
in the cedar house.
Satan sucks himself out the keyhole.
I'm left locked in the box, he seals
the heart-shaped lock with the wax of his tongue.
It's your coffin now, Satan says.
I hardly hear;
I am warming my cold
hands at the dancer's
ruby eye--
the fire, the suddenly discovered knowledge of love.


(Del libro "Satán dice". Traducción de Rosa Lentini y Ricardo Cano. Editorial Igitur).

martes, 30 de octubre de 2012

Sharon Olds, poesía


*Foto de: Edward Weston


Barómetro

Por ser la hermana menor de una mujer
que abandonó a su hija —dejándola a mitad de camino,
como se tira un marido— no soy como las otras madres.

Por las noches, voy al cuarto de mi hija,
y escucho el sonido en la cisterna
de su respiración; voy al cuarto de mi hijo, el grillo
todavía vivo en su garganta, en su pecho;

Quisiera poder inclinarme sobre mi propia cama
y escuchar mi respiración, para saber el clima
que viene.

De: Satanás dice (Satan Says, 1980) - Traducción de: Juan Carlos Galeano (julio de 2000) – Fondo Editorial Pequeña Venecia

El final

Decidimos los dos abortar, convertirnos
juntos en asesinos. El periodo que vendría
no cambió nada. Estaban muertos, esa joven pareja
para toda una vida.
Mientras lo hablábamos en la cama, el accidente
no fue una sorpresa. Nos acercamos a la ventana,
vimos los coches aplastados y el reflejo
curvo de los añicos de cristal, como si hubiéramos
sido nosotros. La policía sacó los cuerpos
ensangrentados como partos por la abertura
humeante de la puerta, los pusieron
en un alto, los cubrieron con mantas que
calaban. La sangre
empezó a chorrear
por mis piernas hasta las zapatillas. Me quedé
donde estaba hasta que lanzaron el bulto
por el agujero negro
de la ambulancia y levantaron al otro
con una venda en la cabeza,
con manchas donde había habido ojos.
A la mañana siguiente tuve que arrodillarme
en ese suelo durante una hora, limpiar mi sangre
frotando con trapos mojados aquellas manchas
oscuras y traslúcidas, como se deja en agua
un tiempo el molde para ablandar el glasé
cuando acaba el banquete.

De: Los muertos y los vivos. Sharon Olds. Bartleby Editores. 2006. Traducción de J. J. Almagro Iglesias y Carlos Jiménez Arribas

Unidad de Quemados

Cuando mi madre habla de la Unidad de Quemados
que ha donado al hospital de su ciudad,
mi pelo asciende y flamea como humo
en el aire que rodea mi cabeza. Menciona las
camas en su nombre, los baños en suspensión y
kilómetros cuadrados de venda, y pienso en los
años con ella, yo su hija, como
sin piel, dando vueltas en carne
viva, con quemaduras de primer grado en el noventa
por ciento del cuerpo. Solía quedarme pegada a las puertas
que intentaba cruzar, a las sillas de las que
intentaba levantarme, jirones
que se desprendían fácilmente como
carne de cerdo muy hecha, y nadie me daba
una gasa, o un corte de mantequilla para que
se fundiese en mi costado crujiente, pero cuando
gritaba, ella me arrimaba a su
plancha ardiendo, cuando la cabeza calcinada apestaba ella
me arrastraba más y más a la habitación
en llamas de su vida. Así que cuando habla de su
Unidad de Quemados imagino a una niña
que llegará allí, flotará en un agua
turbia como lágrimas, un colgajo suspendido en una
bañera de ungüento, chupando hielo mientras
apagan las diminutas llamas que quedan
en el pelo cercano al cerebro, y digo
Déjala dormir cuanto quiera, permítele salir
indemne, sin ninguna marca que
honre el poder del fuego

De: Los muertos y los vivos. Sharon Olds. Bartleby Editores. 2006. Traducción de J. J. Almagro Iglesias y Carlos Jiménez Arribas

Artificios

Mi madre
la maga
puede hacer
que aparezcan
huevos en su mano.
Mis ovarios
aparecen en su mano, negros como higos
y dedos arrugados de tanto lavar.

Cierra su mano,
y cuando la abre,
nada.

Se saca de los oídos bufandas de seda
de todos los colores, joyas de su boca,
leche de sus pezones. Desnuda
sobre el tablado blanco,
hace sus números,
mi madre la maga.

Se saca los ojos.
Las cuencas vacías
se llenan de aceite
que rezuma bourbon y heces.
Por las ventanas de su nariz
saca pergaminos
que arden.

En el grand finale
se saca lentamente a mi padre
de su coño,
y poniéndolo en un sombrero de seda
lo desaparece.

Dije que ella puede hacer que todo
se vuelva nada, es un vacío en el espacio,
lo máximo,
la mejor maga. Todo

lo que he sacado de mi boca
frente a ustedes.

De: Satanás dice (Satan Says, 1980) - Traducción de: Juan Carlos Galeano (julio de 2000) – Fondo Editorial Pequeña Venecia

Biografía
Sharon Olds, nacio en 1942 San Francisco (California). Creció como una "calvinista maldita", según sus propias palabras. Se graduó en la Universidad de Stanford y se doctoró en la Universidad de Columbia. Olds tiene múltiples premios literarios, entre otros: The San Francisco Poetry Center Award, the Lamont Poetry Prize, The National Books Critics Circle Award, y el T. S. Eliot Prize. Actualmente dicta clases de creación literaria en la Universidad de Nueva York.
Libros traducidos al castellano:
-Satán dice (edición bilingüe), traducción y prólogo de Rosa Lentini y Ricardo Cano Gaviria, Tarragona, Igitur, 2001.
-El padre (edición bilingüe), traducción y prólogo de Mori Ponsowy, Madrid, Bartleby Editores, 2004.
-Los muertos y los vivos (edición bilingüe), traducción y prólogo de J.J. Almagro Iglesias y Carlos Jiménez Arribas, Madrid, Bartleby Editores, 2006.