domingo, 10 de octubre de 2010

Mis poemas: A través de mi ventana


El guardián del huevo de Leonora Carrington



A través de mi ventana

A veces me comprimo
al filo del insomnio
y sacudo mi esqueleto
de fatigados huesos
y en la vertiente acaudalada
de mi sangre
murmuro
una oración canción
para soñar
para danzar
una pestaña puesta
en la náusea del mundo
capital y miseria
atada a los extremos
del globalizado sistema.
Despeinando el pensamiento
abanico
su pálida ilusión
sol y pan
mar y miel
para este corazón pájaro
volando hacia lo incierto
del mundo.

María Germaná Matta, 4 de octubre de 2010

sábado, 25 de septiembre de 2010

Mis cuentos: Preludio


Foto de Darren Holmes - Numbing it


Preludio


“Quizás en su sueño también el pájaro indague
una o dos veces mientras tiembla.” Elizabeth Bishop


El invierno ha llegado, los pies y las manos se me hielan, envuelvo mi pecho con papel periódico, tal y como me enseño mi abuelita, aunque aquí el frio es distinto, más intenso. Cuando camino por la calle siento la fuerza del sol como un aliento tibio que me anima a seguir buscando, no sé qué, pero creo que pronto encontraré la respuesta, luego cierro mis ojos y le agradezco a Dios por haberme permitido llegar hasta este país. El idioma es el mismo pero las palabras suenan distintas en sus labios, ellos hablan con voz áspera, su tono es más alto, son más directos, no se andan con miramientos, incluso con frecuencia escucho palabras soeces. Siempre sentí que mi destino era ser monja, pero ahora tan lejos de los míos, mi vida se asoma distinta. Algunas noches se me hace un nudo en el pecho, lloro y cuando la última lágrima ha caído enciendo una vela y le rezo a la virgen en la penumbra de mi pequeña habitación, su llama trémula me guía. Siento como la fe renace en mí.
Comparto un piso con cuatro personas de distintas nacionalidades, tengo una habitación de paredes blancas y escasos muebles, mi refugio. Desde hace un mes un nuevo inquilino ha llegado al piso, es joven y serio, algunas noches coincidimos en la cena, charlamos, incluso me da consejos para conseguir trabajo, una sensación de hermandad. Cuido ancianos, es lo que hay. Él, se llama Antonio, su voz es grave y amable, en poco tiempo se ha convertido en un lazo con este nuevo mundo. Tiene familia y pocos amigos, más bien compañeros de trabajo. Después de nuestras charlas, se retira a su habitación y lee libros gruesos de filosofía, no cree en Dios y eso me apena. Desde niña escucho a Dios e interpreto sus señales. Un día cuando caminaba por un parque cercano a casa, una lluvia de hojas secas invadió el libro que Antonio me regaló por mi cumpleaños, desde entonces supe que las cosas habían cambiado y me dejé arrastrar por aquel extraño fluido de la vida.
Fue así como al cabo de unos meses nos casamos, Antonio ha cambiado, naturalmente Dios bendijo nuestra unión. Ahora vamos juntos a la iglesia, nuestra rutina es sencilla, cada cual con su trabajo, compartimos las tareas del hogar, por las noches él se encierra en sus las lecturas y cuando regresa a nuestra habitación siento como se mete entre las sábanas tibias y se pega a mi cuerpo. He dejado de trabajar, Antonio es informático, tiene un buen trabajo, me ha dicho que mejor me dedique a la casa, que siga impartiendo mis cursos de catecismo en la iglesia, él me ayudará a enviar dinero a mi familia. Hemos alquilado un piso para los dos, por las tardes doy apoyo a los niños que tienen dificultad en el colegio, en mi barrio de Vallecas. Me he dado cuenta que muchos niños sudamericanos como yo necesitan ayuda, sus madres trabajan largas horas y no tienen tiempo para ayudarlos con las tareas del colegio. Empecé con un niño, luego vinieron dos más, ahora son cinco. Los recojo del colegio y los llevo a mi casa, Antonio está contento con ellos, él también me ayuda con las tareas de la escuela, aunque siempre llega cuando estamos a punto de terminar, él revisa los ejercicios, y pregunta si hay dudas, siempre añade alguna ingeniosa explicación, sobre todo en matemáticas. Al final la casa se alborota con sus alegres vocecillas, hasta que sus madres llegan con prisa del trabajo, ellas se los llevan con una agradecida sonrisa. Papeles, lápices de colores y algunos juegos quedan esparcidos por el suelo y la mesa del comedor, cuando todos se han marchado, Antonio y yo retomamos la tranquilidad de nuestro hogar.
La otra noche Antonio me dijo que teníamos que tener nuestros propios hijos, yo me entristecí y él añadió que podía seguir dando clases a los niños, respire profundo y luego me reí de mí misma. Antonio a veces escupe pensamientos en voz alta y me asusta, yo lo escucho en silencio y me marcho a la cocina, cojo mis utensilios para preparar la comida o algún dulce, después cuando la calma ha vuelto a su espíritu, entra a la cocina y me pide perdón, mi corazón se estremece y olvido sus palabras pesadas, siento su abrazo seguro y la calma vuelve a mí, no sé por qué pero yo también lo abrazo con ternura.
Ahora lo estamos intentando. No me siento a gusto con el sexo, pero lo tengo que hacer para quedarme embarazada, cuando llega la noche, él me toca y luego de largos besos me desvisto y me quedo quieta bajo las sábanas esperando sus caricias, yo también lo acaricio y poco a poco mi cuerpo va aflojando; entonces él comienza con sus embestidas y mi cuerpo se resiste, cierro los ojos y respiro profundamente, mientras me imagino con mi gran vientre, cuando termina se aparta de mi cuerpo y me siento aliviada. Cuando éramos novios me gustaba que me besara y me tocara los pechos, sentía como mis pezones se endurecían y mi vagina se iba cubriendo con un rocío fino, un hormigueo gratificante se apoderaba de mí y llegaba hasta los dedos de mis pies; pero desde que lo hicimos la primera vez y me dolió, me pongo tensa cada vez que se arrincona a mi cuerpo. Lo consulté con mi ginecólogo y dijo algunas cosas sueltas, luego me miró y dijo que yo estaba bien, también me habló de unos geles que podía pedir en la farmacia, y añadió que si necesitaba más información consulte con un sexólogo, nunca se me habría ocurrido, sentí vergüenza pero hice un esfuerzo y sonreí. Siempre pienso en Antonio y en nuestro bebe, pero a veces, no entiendo los designios de Dios.
Desde hace unos días siento nauseas por las mañanas, todo lo vomito, sólo me reconforta el aire fresco. Me hará bien dar un dar un paseo, la calzada esta cubierta de hojas secas de tonos amarillos y rojizos, que inmenso y dulce es el otoño, ha llegado con su inconfundible olor a hierba marchita. A veces tengo miedo de que Dios se aparte de mí, ahora que más lo necesito. Durante mi paseo por el parque, una lluvia muy fina cae por mi rostro, siento mi vientre fuerte como un botón a punto de estallar, el viento sigue soplando sin dar tregua, levanto la mirada, un pájaro revolotea y canta por encima de mi cabeza, es una nueva señal. El aliento de Dios.

Por: María Germaná, en Madrid, a 12 de noviembre de 2009

sábado, 28 de agosto de 2010

Mis poemas: Sombra



Particolare Verita, de Maurizio Barraco

Sombra

A veces me puebla
Sigilosa
Atraviesa mi risa
Y se desploma
Penetrando mi saliva
Con su trago amargo
Y me siento a la intemperie
De mi rostro
Luego se cuela por mis manos
De raíces amplias
Territorio de mi amparo
Por las noches
Oscila entre mis sueños
Vierte su néctar
En cada hebra de mi pelo
Donde deposito la daga
Que esculpe mis señales
¿Qué he de hacer
Para salir indemne
De su impalpable presencia?
Caminar al otro lado del espejo
Agitar un pañuelo blanco
Trajinar por el mundo
Con el corazón al descubierto
Mitigar el sudor
Que emana su presencia
Bailar en el dorso
Del miedo.

María Germaná Matta 27 de Agosto de 2010

sábado, 7 de agosto de 2010

Inva Mula Tchako canta, una escena de la película: El Quinto Elemento

Esta escena pertenece a la película del director francés Luc Besson: “El Quinto Elemento”. La voz sublime de la soprano lírica Inva Mula Tchako nos deleita con el aria “Oh, giusto cielo!...Il dolce suono" de la Opera Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizetti.


domingo, 1 de agosto de 2010

Mis poemas


Foto de Darren Holmes

XXXII

Chupa la imaginación
De mis senos anhelantes
Cuélgame de la pestaña
De tu mundo
Y ofréceme la visión
De tu arrebato
Talla con tu brújula
El charco en que cavila
La sombra de mis ojos pardos
Cada vez que abres el candado
De tu corazón caparazón.

María Germaná Matta

domingo, 25 de julio de 2010

Mis poemas: Ser


Frida Kahlo - La Flor de la vida

Ser

Poco importa mi vestimenta de payaso sexy
He pagado ya por el disfraz
Sentada frente a la pantalla
Inventando números y sortilegios
Para dar con la clave de la dicha
Y de los miedos
¿Pasaporte para la felicidad?

Extiendo mis sueños
Debajo de las sábanas
Respiro la pesadilla
De saberte detrás del espejo
Temblando a solas este mundo
Cada cuál con su sórdida rutina
Aleteando sus incertidumbres.

Mis ojos de tupidas pestañas
Planean fantasía
Maniquí taconeando
Bajo el asfalto
De este purgatorio
Te ofrezco mis senos
De pálpito inconforme
Como plumas sedosas
Para la noche del naufragio animal.

María Germaná Matta, 22 de julio de 2010

Licencia de Creative Commons
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

miércoles, 2 de junio de 2010

Carmen Ollé, Poesía



Carmen Ollé
Poeta, narradora y crítica peruana, nacida en Lima en 1947, una de las principales voces de la poesía peruana. Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, trabajó como profesora de literatura en la Universidad la Cantuta, también dicta diversos de talleres de literatura. Ha sido directora del Pen Club del Perú, así como presidenta de la Red de Escritoras Latinoamericanas (RELAT).
Su forma desgarrada de escribir es una manera de abrir interrogantes, el cuerpo como herramienta de cuestionamiento existencial, éste se desvela como un camino de múltiples vertientes para explorar lo inexplorable. Mirarse frente al espejo para quitarse la mascara, indagar en la herida, en lo desconocido, el lenguaje como instrumento para vislumbrar algún posible camino.
Ha escrito los siguientes poemarios: Noches de adrenalina, Todo orgullo humea la noche y las novelas ¿Por qué hacen tanto ruido?, Las dos caras del deseo, Pista falsa y Una muchacha bajo su paraguas. En la contraportada de Noche de Adrenalina, Carmen Ollé nos dice: “No escribo sino para extirpar algunas obsesiones, para hurgar en la desolación de la infancia y pulverizar o comprender el pasado. A través de la línea confesional de Leivis y Bataille quiero llegar a mirarme y abolir complejos y vergüenzas, en la creencia permanente en el valor de las mujeres”.

Los dejo con algunos poemas:

De mis contemporáneas me alejan las dificultades de no ser trivial.
En la Gare du Nord cerré los ojos muy fuerte.
Vi París después de un viaje largamente sentada
En la butaca del ferrocarril con la pequeña en brazos
y la torre Eiffel partida por la niebla.
¿Qué son los Campos Elíseo o la Gioconda sine el ménage
delgado a las jóvenes muchachas del tercer mundo?
Lavar pisos
refregar las estrellas.

En un café del metro Odeón: una amante de Neruda
se divorcia y va en busca de una vida auténtica.
Su ex -marido un solvente ingeniero la manda a paseo
y el pintor vagabundo y la dama burguesa nos filman
unos instantes de llanto y risa que encuadran
matemáticamente con el capuchino y el croissant al paso.
Evelyne era más suave
en su taller la madura holandesa nos mostró sus cueros
mi compañero dijo: - el grado cero de la pintura-
Figuras de piel oscura
tonalidades de gris
y naranja
formas de vientre
de arco iris
África en pleno
Picasso decadentoso
o más tocable
claroscuro sobre
materia – materia
Venus estreñida arte analítico ubicar la vagina
y proyectarse en la página o en el pellejo del burro
lanzar dados
abrir el esfínter de la Venus
Evelyne no trabaja la materia alusión
Evelyne: - el arte es mi droga –
el “para sí” es obsceno.

¿Escribir es una veleidad que dice o disiente
para una mujer casada?
¿Silvia Plath y su Hollywood sin ventanas
o las cartas revolucionarias de Diane di Prima?
La tierra pide ayuda, nuestros hermanos/
y hermanas arrinconan su infancia, se pre-
paran / a la lucha, qué opción tenemos si
no la unirnos a ellos, en sus manos /
está la supervivencia del planeta
la salvación / del sistema solar

¿la liberación del planeta parte de mi liberación?
y ¿esta necesidad es elitista?
un cuerpo que sufre insoportablemente exige
al margen del sistema solar y las estrellas
su liberación inmediata.

De: Noches de Adrenalina

******

Desde los jardines de la U imaginaba París como un barrio
cálido donde alcanzar el espíritu de los impresionistas
hoy pasé en París en un invierno escarchado una navidad
que podría haber sido de postal si no fuera porque estas
celebraciones pierden todo sentido lejos del clima
familiar y las postales no se pueden vivir (su naturaleza
es retiniana).
P es una ciudad en la que pasé al azar una fiesta finita
En los límites de una soledad llamada cortesía,
En el bulevar Saint Mitchel tomé un capuchino en perfecta
Nostalgia de mi ambiente esforzándome por encontrar la
Colmena noctámbula
Notre Dame fue vista mientras bebía un coñac tibio
en la noche cené puerco dulce en restaurantes vietnamitas
y era como volver a la calle Capón en Lima, la necesidad
absurda de reencontrarnos siempre amillas de distancia
con una vaga identidad.

¿Les Champs Elysées mon amie?
Mi mirada de turista no puede devolverte tu ciudad
fantasma
la experiencia se da hoy en el abrazo con una criatura
en cualquier rincón del mundo y el sucio y pobre
HOTEL ASTOR yo experimente el tan ansiado orgasmo
Simultáneo
no dejé de ser virgen entre aires bucólicos o bosquecillos de pinos
dejé de tener virgen como de tener amígdalas en una operación
de dos horas
me afeite las axilas los vellos de las piernas aunque
las sajonas suelen conservarlos largos y rubios entre
sus brazos
¿Nuestras partes se cercenan por falta de belleza
o de carácter?
Una pintora holandesa consideraba que no había muerto
Dios sino el arte
mientras bebíamos cuestionábamos el poder en el lecho:
mi papel en el curso del abrazo entre los pezones
erguidos la erección del falo y las nalgas dispuestas
a ser acariciadas
¿Cómo radica la belleza en la consumación de unos frescos
senos o en la felación?
disponerse en el viaje a ser asaeteada por el viento
como por la pasión
todo el que goza es verdadero y sus consecuentes
silogismos.

Como el viajero retorno siempre a las primeras imágenes.

En ellas estoy yo sonriendo en una escalera de Huampaní

Con dos amigas de mi padre peinada con cola de caballo
y llevando mocasines apaches
nada me enternece más que esa sonrisa desolada de ser
tenida en brazos por dos extrañas
íbamos a convalecer de los bronquios
el cloro de la piscina y la sonrisa de mi padre
mi cama contigua a la suya el pasillo enladrillado por
donde furtivamente se marchaba al casino creyéndome
dormida
los sueños que entonces abrigué son el pasado que ahora
yace junto con los restos de mi padre
un ciclo de niña el secreto de los años cuya distancia
permite que sea dulcificado.

Como antes aún sigo en estado de aleta ante cualquier
extraño ante cualquier contacto presintiendo que debo relucir o impresionar con mis lecciones de piano como
ahora con mis partes.
es un fracaso esta necesidad de estar alerta y de recibir
al visitante con la misma impericia de niña mostrándole
todo lo que creemos ser como si no bastara ya ser.

De: Noches de Adrenalina

******

Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque
Cardiaco o al vaciado uterino. Dolencias al margen
Nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.

He vuelto a despertar en Lima, a ser una mujer que va
Midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada
Por el vaivén de su culo transparente.
Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer.
Son millas las que me separan de Lima reducidas a sólo
24 horas de avión como una vida se reduce a una sola
crema o a una sola visión del paraíso.
¿Por qué describo este placer agrio al amanecer?
Tengo 30 años (la edad del stress).
Mi vagina se llena de hongos como consecuencia del
Primer parto.
Este verano se repleta de espaldas tostadas en el
Mediterráneo.
El color del mar es tan verde como mi lírica
verde de bella subdesarrollada.

¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema de ser
o no ser
gorda/ pequeña/ imberbe/ velluda/ transparente
raquítica/ ojerosa...

Del botín que es la cultura me pregunto por el destino.
¿Por qué Genet y no Sarrazine?
O Cohn Bendit/ Dutschke/ Ulrike
y no las pequeñas militantes que iluminaban mis aburridas
clases en la U
ELSA MARGARITA CIRA
Marx aromaba en sus carteras como retamas frescas
qué bellas están ahora calladas y marchitas.

No conozco la Teoría del Reflejo. Fui masoquista,
a solas gozadora del llanto en el espejo del WC
antes que “La muerte de la familia” nos diera el alcance:

La desnudez de los senos, la obscenidad del
sexo, tienen la virtud de operar aquello con
lo que de niña, no has podido más que soñar,
sin poder hacer nada.

Bataille

Margarita Elsa Cira se perdían en la avenida Venezuela
y colocaban carteles en la noche sobre paredes musgosas.
se día interrumpían las clases de metafísica con rabia
y aplaudíamos esos cabellos sudorosos y negros sobre
la espalda.

El que más se lava es el que más apesta, como los buenos
olores son testimonio de una mala conciencia
como el grito es la figura de la timidez.


HOTELES de Lima
en ellos la ciudad se pulveriza mediante el silencio
inventor de palabras y como la lluvia que ahora cae
sobre Menorca son sólo INSTANTES!
Losas empotradas en paredes metálicas sin luz
Estudiantes = habitaciones inmundas
lavabos + amasijo de pelos & residuos de grasa
llegan hasta mí para impugnar esta limpieza
que me somete maniáticamente.

Despierto y me levanto de un catre viejo
estoy inclinada en el WC el culo suspendido.
He venido del brazo de mi compañero de clase
por un sólo motivo
buscando a Cira a Elsa a Margarita.

La militancia no es una casa vieja del Rímac
pobre o hedionda
y aquí sin espejos ni tazas de mayólica aguantas
las ganas de orinar
o revientas.
La impotencia es silenciosa y corta
el flujo.
La lluvia cae sobre el espacio abierto del jardín
y estás dentro.
Bajo el cobertor
en brazos de la mística
el infeliz muere en la esquina rosada
gritan los pájaros fruteros violados

¿Dónde está el peso mayor del estar allí,
en el estar o en el allí?
¿En el allí –que sería preferible llamar un
aquí- debo buscar primeramente mi ser?

Bachelard

Pues aquí estás tú, HOTELES de madrugada, bañador
caminando en el azul metálico de una calle desierta
regresas y ventoseas en tu lecho
y otra vez aquí / allí = viento / molotov / pezuña del poli
Margarita Elsa Cira esta frase se cansa de evocarlas.

De: Noches de Adrenalina

*****

Casa de cusipata

(A la madre del Inca Garcilaso)

Casi un infierno sin luz
como ante el púlpito de San Blas
la calavera de Horcacitas.
Señor, qué madera,
he cerrado los ojos, Señor,
y no me entretengo en el altar
aunque brille marrón el oro
por la plegaria impura.

Ahí,
la madre del bastardo,
el cordero de Dios.

La princesa en casa.
Vagabundeo por la vieja ciudad
¿Dónde he de verla por fin?
Miro a los lados, insomne,
acaso llegaré a comprender
el ansia.

Y ella advenediza, solitaria,
en el altar se arrodilla para besar
la cruz,
peldaño a peldaño
da el beso maldito...
Delgada sería la pequeña
el vestido de organdí azul luce
con filamentos de oro en la cintura fina
los botines aún de moda.

Beatífica viajera
la princesa está en casa
mas a ti nada te importa
pues de lejos
le dices adiós.

Una elegante silla negra
está rota en el recibidor.

***********

¿Quién te ama, Mishima?

La rutina, esa enemiga si tú y yo
caminamos de la mano
o si tú y yo nos sentamos en un café
a filosofar
filosofía de viejos harapientos
marido y mujer al fin y al cabo,

en la Martinica vivió Juan del Diablo
pasé mis años adolescentes en una embarcación de vela
como la de él
la oreja pegada a la radio,
has bajado los párpados cansada de oírme
el mismo tema,

fue Morita –entonces digo- el discípulo, quien le
asestó el golpe de gracia ¿sabes? Fue un mal golpe,

voces extranjeras se confunden con los
rugidos de las olas
ninguna es como tú, ninguna alcanza
tu pequeñez, querida... y
cómo odio ese sol
a las tres de la tarde
tus ojos vuelven a caer
son los de un dios tibetano.

¿Fue sólo el vino lo de aquella vez? ¿Lo crees?
¿Sólo el vino? Acaso fuera el vino
y sólo eso...
pero cada botón de tu blusa era uno menos y uno más
como me gusta
una tanga negra entre tus piernas
un poco sucia
como me gusta

y ya no era yo sino otra
en la goleta de Juan
en la mismísima isla de mi infancia
el sol ya se había ocultado como ahora
las brujas bajaban a mi dormitorio
a recoger los papeles regados
el diablo duende escondido en el empotrado
detrás de la cortina
de noche
mi desidia ha de arrancarte mil dudas
cualquier elipsis por la que mi entendimiento
huye hacia la nada oscura
te hace daño a ti que has vuelto
de la traición al mar,

cruzas el mar con el jeep y cada ola
te hace soltar una carcajada purpúrea
los cabellos llenos de arena
la ropa pegada al cuerpo,
pendes de la absoluta ilusión.
Otra ola más, gritas, llena de dicha
me acerco desde la orilla y trepo
olvidada.

¿Qué viajeros, qué poetas se perdieron
en el tiempo, los océanos, los médanos
las hogueras encendidas
el sable en alto,
Morita?