sábado, 19 de enero de 2013

Frida Kalho , Diario

Frida Kahlo
Años

Esperar con la angustia

guardada, la columna

rota, y la inmensa mirada,

sin andar, en el vasto sendero...


Moviendo mi vida cercada de acero.



De: EL DIARIO DE FRIDA KAHLO. Un íntimo autorretrato

Poema en video: Años de Frida Kahlo por Carmen Feito Maeso



Vídeo: Lila Calderón.
Pinturas: Frida Kahlo.
(Se incluye fragmento de "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central", de Diego Rivera, año 1947).
Música: Lila Downs.




jueves, 17 de enero de 2013

Eila Kivikkaho, poesía

Dorothea Tanning - Voltage


Visión

Sin demorarse en los soles
sin detenerse junto a las estrellas
se encendió una luz en la noche

Junto a las yemas de los dedos
del ciego.
Parvi, 1961

Sobre la materia prima

Hasta la palabra
impronunciable
pule
el bloque del silencio.
Parvi, 1961

Mujer
Si fuese un árbol
me arrancaría de cuajo
bajo tu ventana.
Soy una mujer. Te esperaré
Bajo la ventana,
Niityltä pois, 1951

Sólo una gasa

Buenas noches
en una habitación oscura
como excavada en carbón.

La noche es gris,
Allí hay luz,
aunque sólo sea una gasa.
Sólo la habitación es oscura, más oscura que la noche.

Ni siquiera mi melancolía es una imagen de la vida.
Allí hay alegría
Aunque sólo sea un velo.
Contigo he enmarcado mi pensamiento
y mira, todo es mejor en la vida
que en mí.
Niityltä pois, 1951

Me gustaría

I
Me gustaría sentarme en el muelle
cuando el lago está solo
y oscurece,
cuando el viento se calma
y asciende la niebla.
Me gustaría sentarme en el muelle,
la casa llena de risas, deslumbrante.

Levántate niebla y envuelve la casa,
Sus duros sonidos , el resplandor de sus lámparas.
Me gustaría sentarme en el muelle
Hasta que la noche esté en calma.

II
                        Dame un paso suave,
                        noche que contemplo,
                        noche que tiene.
                        El rocío llega silencioso
                        y la niebla y la mañana.
                        ¡Un solo paso suave!
                        Lo escondo y me lo llevo

                        de la vida a la muerte.
                        No al pasado, no al futuro
                        ni siquiera de mí a ti.
Niityltä pois, 1951

Traducción de Francisco J. Uriz

Fuente: Poesía Nórdica – Antología preparada por Francisco J. Úriz – Ediciones De La Torre
Traducción de Francisco J. Uriz con la colaboración de Kirsti Baggethun, Mona Moltke y Pentti Saaritsa

Biografía
Eila Kivikkaho, nació en Sordavala Finlandia (1921 – 2004) Poeta y traductora. Luego de terminar la secundaria, trabajo como oficinista, se casó y tuvo tres hijos.
Desde sus inicios en 1942 con Sinikallio y cinco libros de poesía entre ellos: Viuhkalau 1945, Niityltä pois 1951, Venelaulu 1952 y Parvi 1961.
Al igual que las mujeres poetas de su generación el tema principal de su poesía fueron los problemas de género como miradas silenciosas y el lenguaje.
A partir de la poesía clásica japonesa creo un lenguaje poético finlandés. También realizó traducciones de literatura infantil.

lunes, 14 de enero de 2013

Elena Shvarts, poesía


Mariana Palova

Estoy harta de mi aislamiento

Estoy harta de mi aislamiento

Ojalá pudiera disolverme como una pastilla efervescente en el agua

Ojalá pudiera abandonar absurdamente mis dos piernas

Estar en todos lados y en ninguna parte



Ser todo y nadie. Y nada

tener forma de raíces de mandrágora

y volar, pero no como los niños cuando se arrojan de una pendiente

frenando con los pies.



Ojala pudiera no contemplar a través de las ranuras verdes de este saco de huesos,

No amar el aire que me penetra por las fosas nasales

Ni la puesta de sol dándome en la espalda, o el amanecer en el rostro.

No girar en este carrusel de fuego.


Tratado sobre la indivisibilidad del miedo y el amor

El sordo: si la bomba explota
Pensarás: “me quedé sordo”
(No entres a la habitación oscura
No prendas la luz

Dios puede estar ahí).

El ciego: Si algo de repente se enciende,
Pensarás: “Me quedé ciego”.
Y te convertirás en una cripta brillante, pero cerrada.
Entonces en este momento, cruza la puerta,
Prende la luz anaranjada,
Dios ya no está.

Ahora Él está adentro,
Ustedes dos están solos, en la oscuridad.
En la miseria, en la estrechez…

El mar suicida

Cuando lloras un mar

se termina el dolor

Algo cáustico sale de tus ojos

Cada lágrima es como una hora

Como si quisiera arrojarse ella misma

Verterse sola.

Amarga al gusto, cálida en los labios

Fluía, goteaba

Pero ahora la fuente está vacía

se acabó – ya no está

Y todo lo que había en el fondo, en lo más profundo,

Se lanzó hacia mí

Con todos sus pulpos,

Sus corales y sus piedras

haciéndome saltar los ojos

con sus colas, con sus hocicos maliciosos

juntos, emergerán

pero ¿por qué a través de mi?

¿En qué lugares funestos estuviste, mar

Para decidir repentinamente hacerte pedazos

En las insignificantes lágrimas humanas?

Traducción: Indira Díaz y Elmira khamatova

Biografía:
Elena Shvarts, poeta rusa (1848 – 2010). Estudio Letras en la Universidad Estatal de Leningrado, también teatro en el Instituto de Teatro, música y cine en Leningrado.
Premios: en 1979 recibió el premio de Andrey Belyi, en 1999 el premio “Severnaya Palmira”, en 2000 el premio de la revista “Zvezda”, en 2006 premio de la revista “Znamia”, en 2003 el premio “Triumf”.
Su obra ha sido recopilada en 4 volúmenes, en San Petesburgo.
Ha escrito diecisiete libros de poesía, entre ellos: Tantsuyushchiy David (El baile de David) (USA:Russika, 1985) y Trost’ skropistsa (el calígrafo Cane)(St. Petersburgo: Pushkinskiy fond, 2004). Además escribió dos novelas.

viernes, 11 de enero de 2013

Eeva-Liisa Manner, poesía


Marina Palova - Mar apócrifo 2011

Nada

“No se puede vivir sin amar”
“Sí, se puede”, dije
y me vestí de negro
para el último baile de disfraces.

Y tenía la boca llena de polvo
como si se me hubiese secado de tanto llanto
(aunque no había llorado en cincuenta años).

No quiero vuestro cielo, compañeros,
las mendaces promesas, los falsos amigos,
las calles de besos,
las mentiras de espejos huidizos.
Quiero romper el último sello,
la luna que no da luz,
la noche en la que no brilla nada.

De Kuolleet vedet, 1977

Teorema

Que la prosa sea dura, que despierte inquietud.
Pero la poesía es un eco que se oye cuando la vida está muda:

sombras que se deslizan en las montañas: imagen de viento y nubes,
el paso del humo o de la vida: claro, oscuro, claro,

un río que fluye lentamente, profundos bosques brumosos,
casas que se pudren lentamente, callejones que exhalan calor,

el umbral gastado y frágil, el silencio de la sombra,
el tímido paso del niño entrado a la penumbrosa habitación,

la carta de lejos que se echa por debajo de la puerta,
tan grande y tan blanca que llena la casa,

o el día, tan rígido y trasparente, que uno puede oír
cómo clava el sol la solitaria puerta azul.

Paetkaa purret kevein purjein, 1971

*************

Vi encenderse la estrella de la muerte
antes de que la luz de la tierra hubiese oscurecido.
Era blanca como la superficie encalada del muro,
como el hombre desvestido de su rostro,
como el resplandor de la nieve.

Jos suru savuaisei, 1968

Profundo y claro

El cielo tan claro, que todo se funde en luz.
El día tan cálido como si acabase de ser creado.

Y sin embargo el agua siempre ha susurrado,
el viento ha peinado la hierba, el torrente ha pulido sus piedras.

La abstracta rueda de la flor cola de caballo es vieja,
Vieja… La observación es joven, apenas una hora.
El cielo tan claro que transparenta al pájaro,
el agua tan profunda… Lo demás accidenta.

Niin vaihtuival vuocen ajant, 1964

***********

Si la pena humease,
la tierra estaría cubierta de humo.
Sin embargo esta pena también tiene debajo un fuego,
mi corazón arde, pero no se consume.

Niin vaihtuival vuocen ajant, 1964

Biografía
Eeva-Liisa Manner (1921-1995) Nació en Helsinski. Trabajó en una compañía de seguros y en una editorial. Vivió largos períodos en España. Escribió teatro. Es considerada como una de las poetas más notables de Finlandia.
Algunos de sus libros son: Este viaje. Si la tristeza dejara una estrella de humo. Los cantos órficos. Huyen las velas a toda vela. Piedra escrita. y Fahrenheit 121.

Fuente: Poesía Nórdica – Antología preparada por Francisco J. Úriz – Ediciones De La Torre
Traducción de Francisco J. Uriz con la colaboración de Kirsti Baggethun, Mona Moltke y Pentti Saaritsa


martes, 8 de enero de 2013

Mis poemas: La escucha


Egor Shapovalov
La Escucha

Aprendí
a escalar el gemido
el desmoronamiento del tiempo
las colinas en furia
con que se precipita
la vida.

Aprendí
a indagar en el manantial
donde duermen los signos
en el zumbido de los helechos
en el ansia de las constelaciones
en el deseo de los parpados
y en el vaivén alterado
de las sombras.

Mis poemas:  María Germaná Matta

sábado, 5 de enero de 2013

Dulce María Loynaz, poesía


casa de Dulce María Loynaz

ÚLTIMOS DÍAS DE UNA CASA

No sé por qué se ha hecho desde hace tantos días
este extraño silencio:
silencio sin perfiles, sin aristas,
como marea en vilo por la luna,
el silencio me cubre lentamente.

Me siento sumergida en él, pegada
su baba a mis paredes;
y nada puedo hacer para arrancármelo,
para salir a flote y respirar
de nuevo el aire vivo,
lleno de sol, de polen, de zumbidos.

Nadie puede decir
que he sido yo una casa silenciosa;
por el contrario, a muchos muchas veces
rasgué la seda pálida del sueño
-el nocturno capullo en que se envuelven-,
con mi piano crecido en la alta noche,
las risas y los cantos de los jóvenes
y aquella efervescencia de la vida
que ha barbotado siempre en mis ventanas
como en los ojos de
las mujeres enamoradas.

No me han fallado, claro está, días en blanco
sí; días sin palabras que decir
en que hasta el leve roce de la hoja
pudo sonar mil veces aumentado
con una resonancia de tambores!
pero el silencio era distinto entonces:
era un silencio con sabor humano.

Quiero decir que proveía de “ellos”,
los que dentro de mí partían el pan;
de ellos o de algo suyo, como la propia ausencia,
una ausencia cargada de regresos,
porque pese a sus pies, yendo y viniendo,
yo los sentía siempre
unidos a mí por alguna
cuerda invisible,
íntimamente maternal, nutricia.

Y es que el hombre, aunque no lo sepa,
unido está a su casa poco menos
que el molusco a su concha.
No se quiebra esta unión sin que algo muera
en la casa, en el hombre… O en los dos.

Decía que he tenido
también mis días silenciosos:
era cuando los míos marchaban de viaje,
y cuando no marcharon también… Aquel verano…
-¡cómo lo he recordado siempre!-
en que se nos murió
la mayor de las niñas de difteria.

Ya no se mueren niños de difteria;
Pero en mi tiempo –bien lo sé…-
Algunos se morían todavía.
Acaso Ana María fue la última.

Fragmento de: Últimos días de una casa, Madrid 1958

Dulce María Loynaz y Muñoz; La Habana, 1903 – 1997. Poeta y narradora.
Fue electa miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras en 1951, de la Academia Cubana de la Lengua en 1959 y de la Real Academia Española de la Lengua en 1968.
Ha recibido muchos premios: Orden Carlos Manuel de Céspedes, Orden Félix Varela, Distinción por la Cultura Nacional y Medalla Alejo Carpentier (Cuba) y Orden de Alfonso X el Sabio (España). Fue galardonada con el Premio Nacional de la Literatura (1987), Premio de la Crítica (1991) y Premio Miguel de Cervantes (1992).
Obra poética:
Versos (1950), Juegos de agua (1951), Poemas sin nombre (1953), Últimos días de una casa (1958), Poemas escogidos (1985), Poemas náufragos (1991), Bestiarium (1991), Finas redes (1993), La novia de Lázaro (1993), Poesía completa (1993), Melancolía de otoño (1997), La voz del silencio (2000), El áspero sendero (2001).
Otros géneros:
Portada del epistolario "Cartas que no se extraviaron", Jardín (1951) -novela-
Un verano en Tenerife (1958), Yo fui (feliz) en Cuba (1993) -crónicas-, Canto a la mujer. Tomo I y II (1993) -ensayo-, Confesiones de Dulce María Loynaz (1993) -entrevistas- , Fe de vida (1994) -ensayo-, Cartas a Julio Orlando (1994) -epistolario-, Un encuentro con Dulce María Loynaz (1994) -entrevistas- , Alas en la sombra (1995) -texto autobiográfico-, Cartas que no se extraviaron (1997) -epistolario-, Cartas de Egipto (2000) -epistolario- ,La palabra en el aire (2000) –ensayo.

martes, 1 de enero de 2013

Emily Dickinson, poesía


Lola López Cozar
721

Detrás de Mí – la Eternidad desciende –
Ante Mí – la Inmortalidad –
Yo – el Límite entre ambas –
La Muerte, apenas el Impulso Gris de Este,
Que se disuelve al Alba,
Antes de que Oeste empiece –

Hay Reinos – después – dicen –
En perfecta – incesante Monarquía –
Cuyo Príncipe – no es Hijo de Nadie –
Él mismo – Su propia Dinastía sin Fecha –
Él mismo – Su propia Diversidad –
En Dúplice divino –

Hay Milagro ante Mí – entonces –
Milagro detrás – y en medio –
Un Creciente en el Mar –
Con Medianoche a Su Norte –
Y Medianoche a Su Sur –
Y un Remolino – en el Cielo –

Emily Dickinson
Versión de Margarita Ardanaz
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