jueves, 27 de septiembre de 2012

Carolina Escobar Sartí, poesía


*Cannon Bernáldez – serie miedos


en su Día Especial

a los 140 millones de mujeres mutiladas

La noche ocre ceremonial
fue del viento que cortaba
cristales cuchillos  latas  piedras afiladas
(hipocresía hoy cortada
en higiénicos hospitales)
el rito a la sombra de
la palabra mentirosa del padre
la segunda mentira de la madre

las vecinas le agarraron los brazos la tía y la prima le abrieron las piernas manos en tobillos - cadenas- la vulva abierta calor de pecho a frente hoja fría en botón ardor incendio en el vientre el cuchillo en la respiración ardiente filo en el labio derecho

                              Grito mutilado
(no hay que deshonrar a la familia)

historia de un desvanecimiento
terco ardor en el labio izquierdo una espina bordando el diminuto agujero por donde entrará el hombre
y saldrán la orina  la sangre  los hijos
historia de un dolor

la madre le dijo anoche
que no tomara agua
las otras mujeres hoy
que todo fue por su bien
(el afortunado esposo poseerá
de por vida una castidad tallada
en carne viva)

Somalia Egipto Omán Pakistán
Eritrea Yibuti Etiopía India Yemén
Sudán Sierra Leona Burkina Faso
Mali Indonesia Malasia Bahrein
Emiratos Árabes
territorios cicatrizados
habitado corpus de mujeres
de ojos negros mutilados
condenados
a vestir el dolor de colores encendidos.


graffiti mujer

media noche y
los cuerpos del orden
tras mis talones urbanos
dentro del abrigo mi cuerpo
dentro del cuerpo la pintura
mi poesía nueva
diáspora en paredes ajenas
incisión en el tiempo
signo insurrecto del aerosol

es mía la ciudad
Hoy.

“Debajo del asfalto
está la tierra”.

Mañana
lo pintarán de blanco
pero las paredes blancas
no hablan
regresaré
vengo del gueto sin sueño
de la tribu que cifra el viento
mi rúbrica está
está mi cuerpo.

(Patria mi cuerpo: Historia de una mujer desnuda, 2009)

Carolina Escobar Sartí, leyendo: Te devuelvo las llaves  

Fragmento de: Te devuelvo las llaves
* * *
En estas horas de agonía
te devuelvo las llaves
de la puerta
las del mutuo pasado
y del incurable porvenir.
Invoco a todos mis muertos
nuestros muertos
lo que se nos muere
y los ojos buscan más allá de la pared
más allá de la ventana y la nube
en ayuno de latidos y amaneceres
por si puedo detener el minuto siguiente
la herida, la sangre
su dolor.

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Nos detuvimos
vos y yo
frente al perro moribundo
nos encontramos
dando vueltas a su alrededor
buscando aire en el cuerpo.
Tan parecido lo que se muere.

La respiración huye en silencio
lentamente por donde
algún día se coló el olor de lo nuestro
olfato de perro perdiguero
que agoniza.

Abre un ojo y se muere
el cansancio saca la lengua
y se muere
los siglos se mueren
esto se muere.

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Anochece en las horas que mueren
anochecemos
nuestro mar descubre monstruosas criaturas
hunde barcos
hace aparecer islas.

Asistimos a nuestro naufragio.

Te vas al anochecer
por eso no duermo desde hace un siglo.
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No pondría entre nosotros
una espada.

Nos hemos guardado
el dolor de los años
sin decirnos nada
nos hemos negado
la verdad.

Ha sido sólo el miedo
mío de la soledad
tuyo de la muerte
un mismo miedo.

En una noche
en un instante de claridad
cualquiera levantaría
la espada
y decidiría cobrarse
la vida
que nos robamos.

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…..y aunque ya no te ame
te amaré para siempre.

Me iré por allí
escalando por las pendientes
de otras vidas
y sentiré vértigo cuando
vea el tamaño
de lo que dejamos atrás

……y aunque ya no te ame
te amaré para siempre.

Llevaré un lazo
amarrado a la cintura
para no caerme
aunque me caiga
las horas nuestras
las que se fueron
las puse ya en mi espalda
para el viaje
y empacaré alimento
para no tener toda
esta hambre de ti

……y aunque ya no te ame
te amaré para siempre.

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Amanezco
(sin vos)
en el país que duerme.
Amanecieron antes mi abuela y mi padre
en este lugar donde
el imbécil sigue siendo
imbécil
y el ladrón, ladrón.
Mi abuela y mi padre están muertos.
Mi país también.
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Apenas mayo
y hay ave que promete
su canto.

Estoy de vuelta
en el inicio del mundo
como cuando la tierra era roja
y el cielo comenzaba a ser ventana.

En la mitad del mes de la buena diosa
he devuelto todas las llaves
y desconocido sus cerraduras
(mis ojos en el fondo del océano transparente
recorren asombrados la ruta de la seda
cuando las ideas viajaban en camello
y el amor no era un concepto)
hoy
sólo existe el primer canto
del ave desnuda
que se ha atrevido – suicida-
a fermentar el aire
de los siglos.
Apenas mayo
y el océano se derrama en su gota.
Todos los siglos.
Estoy de rodillas
en el umbral de fronteras porosas
y es apenas un mayo
es apenas un nido
es apenas un ave
y todas sus alas.

(Te devuelvo las llaves, 2010)

Biografía
Carolina Escobar Sartí, Guatemala 1960. Poeta, escritora, columnista de prensa, investigadora social y catedrática universitaria.
Ha publicado los siguientes libros de poesía: Rasgar el Silencio (Editorial Palo de Hormigo -2003), Palabras Sonámbulas (Ediciones CES-2000), La Penúltima Luz (Ediciones del Pensativo – 1999), No somos poetas (F y G Editores – 2006), Patria mi cuerpo: Historia de una mujer desnuda, 2009, Te devuelvo las Llaves (F y G Editores - 2010

Fuente: Revista Prometeo
* FotoCannon Bernáldez

2 comentarios:

Carmela dijo...

Impresionante!!!!
Un beso, María

María dijo...

A mí también me sorprendió cuando la leí, además me parece importante poetizar la ablación.
Un abrazo Carmela.