viernes, 28 de septiembre de 2012

René Char, poesía

*Martin Stranka - El universo suspendido



Yo habito un dolor
no dejes el cuidado de gobernar tu corazón a esas ternuras pariente del otoño
de las que prestan su placida apariencia y su afable agonía.
El ojo es precoz a la arruga.
El sufrimiento conoce pocas palabras.
Prefieres acostarte sin cargas, soñarás con el mañana y tu cama te será ligera.
Soñarás que tu casa no tiene cristales.
Estas impaciente por unirte al viento, al viento que transita un año en una noche.
Otros cantarán la incorporación melodiosa, las carnes personifican sólo la brujería del reloj de arena.
Condenarás la gratitud que se repite. Más tarde, te identificarán con alguien inmenso
disgregado, señor de lo imposible.
Sin embargo.
No habrás hecho más que aumentar el peso de tu noche.
Regresaste a la pesca de murallas, a la canícula sin verano.
Estás furioso con tu amor en una armonía que pierde la cabeza.
Sueña con la casa perfecta a la que nunca podrás ascender.
¿Para cuándo la cosecha del abismo?
Pero tú has quebrado los ojos del león
tú que crees ver pasar la belleza por encima de las lavandas negras…
¿Quién te ha alzado una vez más, un poco más alto, sin convencerte?
No hay sitio puro.
Pulverizado el poema.

René Char – versión María Germaná Matta

J'habite une douleur
Ne laisse pas le soin de gouverner ton cœur à ces tendresses parentes de l'automne
auquel elles empruntent sa placide allure et son affable agonie.
L'œil est précoce à se plisser.
La souffrance connaît peu de mots.
Préfère te coucher sans fardeau ; tu rêveras du lendemain et ton lit te sera léger.
Tu rêveras que ta maison n'a plus de vitres.
Tu es impatient de t'unir au vent, au vent qui parcourt une année en une nuit.
D'autres chanteront l'incorporation mélodieuse, les chairs qui ne personnifient plus
que la sorcellerie du sablier.
Tu condamneras la gratitude qui se répète. Plus tard, on t'identifiera à quelque géant
désagrégé, seigneur de l'impossible.
Pourtant.
Tu n'as fait qu'augmenter le poids de ta nuit.
Tu es retourné à la pêche aux murailles, à la canicule sans été.
Tu es furieux contre ton amour au centre d'une entente qui s'affole.
Songe à la maison parfaite que tu ne verras jamais monter.
À quand la récolte de l'abîme ?
Mais tu as crevé les yeux du lion.
Tu crois voir passer la beauté au-dessus des lavandes noires…
Qu'est-ce qui t'a hissé une fois encore, un peu plus haut, sans te convaincre ?
Il n'y a pas de siège pur.
Le poème pulvérisé

René Char, poeta francés 1907 - 1988. Perteneció a lo que se denomina segunda generación surrealista. Durante la ocupación de Francia por los alemanes, luchó en la resistencia y fue ahí donde aprendió, según sus propias palabras: “a amar ferozmente a sus semejantes” y fue gracias a esta experiencia clandestina, surgió su gran obra: “Páginas de Hypnos”.
Obra: Cloches sur le coeur, (1928), Con André Breton y Paul Éluard, Ralentir: travaux (1930),  Le marteau sans maître (1934), Afuera la noche es gobernada (1938), Solos permanecen (1945), Feuillets d'Hypnos (1946), Furor y Misterio comprende su poesía completa entre 1938 y 1947, Los Matinales (1950), Art bref (1950), El sol de las aguas (1951), Búsqueda de la base y de la cima (1955), Lettera amorosa (1953), Retour amont (1966), Sans grand'peine (1973), Chants de la Balandrane (1977), Común Presencia (1964), Vuelta atrás (1966), La noche talismánica (1972), Aromas cazadores (1975), Obras completas (1983).
Más poemas de Renén Char en  A media voz

4 comentarios:

maria candel dijo...

Que preciosa imagen esa de "las lavandas negras"me encanta esa planta, me recuerda los veranos de mi adolescencia en un pueblito de la Soria de Machado,cuando florecía eran como grandes manchas violetas que acompañaban el paso del rió.

Saludos desde Caracas

María dijo...

Siento la magia del poema cuando te lleva a la carne viva del recuerdo como en este caso, un campo de lavandas.
Un abrazo María

Clara Schoenborn dijo...

Qué hermosura de poema, no sabes cómo me ha inspirado leerlo. Creo que has hecho una perfecta traducción,

María dijo...

Clara, gracias. Cuando lo leí me sentí transportada y decidí traducirlo, un trabajo arduo, tratando de ser fiel al poema y buscando las palabras que fueran lo más equivalente y conseguir la belleza del ritmo. Me gusta traducir poesía, me inspira.
Un beso