lunes, 22 de octubre de 2012

Myriam Montoya, poesía


Foto: Egor Shapovalov

Todos sacudimos el árbol
Una lluvia de naranjas cae bajo la fronda
El cesto se llena
El fruto desborda en la palma de la mano
Brilla ahora en la sonrisa de los hermanos
El mayor hace malabares
El otro las parte en rodajas rociadas de sal o azúcar
Aquel come casco por casco
Los menores las chupan por el ombligo
Hasta el zumo último desjugado entre sus dedos
Mi boca se hace agua ante estas imágenes
Después de sacudir el recuerdo
El cesto queda vacío bajo aquel árbol.

De Ciudad transfigurada
******

Volar un metro sobre el suelo
Gracia concedida a quien persigue
El pez fosforescente
Que nada por las galerías de la vieja casa
Ver su aletazo de llamarada
Escapando en la oscuridad
Con la guía
De su estela

Visto el hábito blanco
De la muerte
Pero de mis manos
Sale el brillo
Y vuelo.

De Sueños y Epifanías

******

Vengo de la noche

Del rugido de fieras
acechantes
De la huida por mil puertas
de la oscuridad


Vengo del fuego
de los latidos del corazón

Vengo de los cánticos
del sueño

Del culto de los muertos

De los niños ocultos
entre los arbustos del crepúsculo

Vengo sola
agitando ramos
invocando rayos

Vengo de la noche que al fin
arroja sus lenguas fosforescentes

Vengo sola
cruzando la línea del tiempo
con el aleteo vibrante
de mi hermano en el espacio


**************************

I

Tomo tu pulso con blandas yemas
gong repetido
cuento milenios de gestación
la errancia de los continentes
gota repitiéndose
abriendo paso a la memoria
caudal de imágenes del animal que al erguirse
mirando el horizonte lanza la jabalina
y escucha el eco de su grito

II

Vienen en tu pálpito días de penuria
incesantes partos poblando el mundo
años puntuales de migraciones y olvidos
trote de recuas
ríos salidos de madre
la aprehensión de estampidas
raptos e incestos de lejanas teogonías
ascensos por escarpados riscos
hambre y sed bajo la canícula
el fuego y la clepsidra
la pleamar anunciando noches de naufragios

III

Me llegan de tu sangre
roncos tambores
imperios construidos sobre el lomo esclavo
preludios de guerra y muerte
cascos herrados y crines relucientes
heraldos del dios de la venganza

IV

Tus pulsaciones anuncian
yunques y martillos
engranajes y poleas


que no paran de multiplicarse
ráfagas de batallas
respiración de sobrevivientes
descuento retrospectivo del fin
el sonido
el silencio
multitudes amándose en el riesgo último
la mudanza de los cuerpos
buscando el acorde
el pasadizo al infinito

***********************

La palabra de la noche se eleva
sobre paredes y árboles
sobre el canto de los pájaros
sobre el bullicio de la muchedumbre

La palabra de la noche
se hunde tras los montes

Los labios de la noche
sella con besos el cansancio
la muerte transitoria
el dolor palpitante en las sienes

La palabra de la noche
enmudece las ciudades
silencia los trenes
aquieta las cosas

En los labios de la noche
silban monzones
se empinan las olas
se escuchan voces mayores

De Traces/Huellas  Editions L’Oreille du Loup, 2009

*****************

Cierva herida
(Frida Kahlo)

Frondoso sin duda el bosque
Soleado aun el instante
Diestros los invisibles cazadores
que te han saeteado

¿Fueron acaso dioses del azar
que así lanzaron sus rayos
trepados y ocultos entre los árboles
acechando el vuelo del ave
o la fuga del venado
en el claro de un recodo?

Herida allí
sangrante incólume
furtiva dama
cierva desdeñosa
y cornuda

Fiera tu rendición al dolor
entre árboles y ramas quebradas

Detrás las aguas de un lago
vasto jardín el de tu paraíso

De Fleur de refus/Flor de rechazo Editions Ecrits des Forges et Phi, 2009

Nota mía: Magnífico trabajo de Stéphane Chaumet, por la traducción y difusión de la obra Myriam Montoya.  


Myriam Montoya: Poesía en voz alta

Apuntes biográficos
Myriam Montoya, 1963, Colombia. Poeta y traductora. Vive en París desde 1994. En 2004, aparece una antología de su obra poética, Vengo de la noche/Je viens de la nuit, seleccionada por Stéphane Chaumet. Los dos libros precedentes Fugues/Fugas, 1997 y Déracinements/Desarraigos, 1999, fueron traducidos por Claude Couffon. Sus poemas se han publicado en diversas revistas en Colombia, Cuba, Francia, Marruecos, México, España y Canadá como también en antologías colectivas en Francia y México. 
Según Stephane Chaumet, traductor suyo al francés, “En la palabra de Myriam Montoya hay luz: no una luz cegadora, sino aquella de una mirada. Una mirada agua y sílex. La mirada de una mujer, mirada trans-lúcida, escapando al discurso social o político, sobre la mujer en exilio, sobre el mundo abandonado, sobre los ahogamientos anónimos en la oscuridad, las arenas del silencio, la reclusión, el miedo, la marcha sin fin… También sentimos la presencia de la infancia a través de la muerte que aquí no es un símbolo, la muerte palpable, una ciudad amada hundida en la violencia, Medellín, convertida en blanco mediático y en línea de fuego, donde la poeta hará su iniciación en el amor, la muerte y en la impotencia frente a la historia. Y el exilio; el salto que desgarra, la incomprensión. “Medir el ángulo de la caída. A las mujeres trashumantes” como lo dice en la dedicatoria de Desarraigos. Una poesía tan lejos del exotismo como del formalismo, poeta que sabe dar la palabra a aquéllos que no la tienen…”

Fuente: Revista Prometeo y Blog de Stephane Chaumet (y más poesía).


sábado, 20 de octubre de 2012

Marie Paccou - Un Jour (Un día) - Subtitulado

Un Jour (un día) Francia, 1998 Dirección: Marie Paccou

Vicente Huidobro, Altazor (fragmento)


Un vídeo corto hecho con un fragmento de "El Lado Oscuro del Corazón 2" con un poema de Vicente Huidobro, del Canto II de Altazor (1931).


Altazor, canto II fragmento de Vicente Huidobro

Nacida en todos los sitios donde pongo los ojos
Con la cabeza levantada
Y todo el cabello al viento
Eres más hermosa que el relincho de un potro en
      la montaña
Que la sirena de un barco que deja escapar toda
      su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien
      salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada
      por el viento
Eres el ruido del mar en verano
Eres el ruido de una calle populosa llena de
      admiración

Mi gloria está en tus ojos
Vestida del lujo de tus ojos y de su brillo interno

Estoy sentado en el rincón más sensible de tu
      mirada
Bajo el silencio estático de inmóviles pestañas
Viene saliendo un augurio del fondo de tus ojos
Y un viento de océano ondula tus pupilas
Nada se compara a esa leyenda de semillas que
      deja tu presencia

A esa voz que busca un astro muerto que volver a
      la vida
Tu voz hace un imperio en el espacio
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a
      colgar soles en el aire
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un mur-
      mullo en la eternidad
Y ese pie que es la fiesta de los caminos
      encadenados
Y esos párpados donde vienen a vararse las cente-
      llas del éter
Y ese beso que hincha la proa de tus labios
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu
      vida
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho
Dormido a la sombra de tus senos

Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?

jueves, 18 de octubre de 2012

Ana Varela Tafur, poesía


Tarcila do Amaral - Abaporu, 1928

MADRE

Como pez que advierte la profundidad en tus ojos
yo regreso a ti para dibujar mi nacimiento
y me sumerjo para siempre entre tus aguas
en las playas y sacaritas que nos otorgas
            en los parajes de los montes cuando te acuestas
                        porque en ti dejo, madre, lo más hondo de mi río
                                   lo más deslumbrante de sus naufragios y hallazgos.

Entonces,
yo dejo que la luna invada mi cuerpo
yo dejo que tu vientre gratifique mis días
yo dejo que te deslumbres plena entre las sombras
            porque tus semillas antiguas, madre,
                        son simientes de haces sobre mi niñez.

Madre de la nútrales diversa
            Madre de las plantas y los animales
                        Madre de los niños tendidos en los arrozales
Madre de los herederos del sol y sus lluvias.

Porque desde los años aciagos del caucho y la balata
Destinos arrojados a puertos distantes fuimos
            Historias de correrías y muerte en tus dominios
                        Cabeza al viento desde el cepo de los árboles.

Madre Cocama
            Madre Pacaya
                        Madre Ahunari

Porque más allá de las balas sembradas en la memoria
más allá de los invasores de tus territorios
            nosotros acodaremos sin miedo en tus orillas
                        y entre humedades y verdes orillas
                                   Somos guardianes de tu cuerpo insomne
                                                                       Y sus frutos de cosecha esparcida.

Madre Samiria:
aquí nos tienes sembrados en ti,
albergados en tus puertos y florestas
erguidos desde ti para protegerte
            amamantados en tu interminable río
                        Donde navegamos desde el inicio de las edades.

(DE Voces Desde la orilla)

Y HABITO DESDE SIEMPRE

¿Quiénes han cruzado la quebrada antes
                                               que nosotros?
¿Quiénes han poblado días y columnas
                                               de hastío?
Nos han abierto el camino para llegar
                                               descansados
y nos han dejado un cementerio de voces
                                               que vagan bajo los puentes.
Y habito desde siempre soles despedazados,
largos infortunios antes de rayar el sol
                                               sobre el planeta
y sé que nuestros abuelos han sembrado y
siembran porvenires
y los astros que me conducen acostumbran
a decir atisbo,
atisbo los años para que los muertos
descansen en paz.
Así recito para no olvidar historias de
                                               látigos
y libras inglesas aventadas desde los
                                               shiringales.
Entonces recuerdo el dolor de una espada
                                               devorada
y el filo del sable que cortó el miedo.
Era el tiempo en que el viento decía
                                   la palabra salida,
así volaron sombreros de huambé desde
                                   las embarcaciones.
Pero hemos regresado intactos, dolientes
                                   cuerpos insospechados,
sabías manos que siembran frutos al recrear
                                   los caminos.

DESDE LAS VERTIENTES

Desde los altos gredales de May Ushin
desde las feroces caídas del Marañón
desde las incandescentes llanuras del Huallaga
mi voz convoca a los habitantes del agua.
Y surcando quebradas desde vertientes remotas
            alcanzo vastedades de arcillas recientes.
            Así me reúno con habitantes del monte
            y nuestras voces se inundan infinitas
                          en tenues bóvedas incrustadas por la noche.

Porque es posible alcanzar cifras en geometrías sagradas
porque es posible arrebatar códigos de sogas alucinadas
             y viajar acompañados por estrellas o soles
                          atrapados en la fugacidad de intrépidos rayos.
Porque somos una antigua y sola voz,
             una liana trenzada bajo los incendios
desterrados o señalados por la belleza de los astros
           y su manto de presagio amamantándonos.

Desde entonces rodamos de fuego,
              caemos de fuego,
quemamos las últimas naves del exilio,
demonios que se llaman en libros apócrifos
            o en abandonados archivos donde no hay olvido.

Pero las madrugadas aproximan las llegadas
y nuestros pies abrevian rutas del miedo:
               ojos de búho a la sabiduría destinados
                              sobre la vía trazada por los abuelos.
Semejante a cada río que despide sus puertos,
alcanzamos la marcha de la luna
            invadidos por la tregua
                        de un viento insondable.

BREVEDAD DEL PLANETA

Página vacía parece este caserío
             Hojarasca en los patios del desvío
Pero en la brevedad del planeta
             Un registro ancestral acusa las noticias

Porque este pueblo parece
Un libro de mapas inconclusos
Una ruta y su primera incertidumbre

Despedidos por azotes que el viento expulsa
             Los niños de la mañana
             Se han vestido de simpleza
                     Y han librado los recuerdos aciagos
                      Mientras crecen sus cabellos en hierbas agrestes.

(Sus pasos desvían profundidades
             Resguardados en la intrepidez del planeta)

Y
       poco
                  a poco
Se ponen de pie nuevamente
Y cruzan sin prisa apresurados atajos
            Lejos de fulminantes pozos de petróleo que la noche esconde.

Nota mía: Cabe destacar esta poeta peruana, ya que su poesía está impregnada de símbolos que aluden a una cosmovisión de la selva amazónica, su vínculo con la fuerza exuberante de la naturaleza y su relación con los hombres y mujeres que habitan la selva.
Fue la primera mujer en ganar el prestigioso premio de poesía Cope (1991).

Biografía
Ana Varela Tafur (Iquitos - Perú, 1963) Poeta y profesora. Ha sido becaria del Programa Aschberg para artistas de la UNESCO, Jerusalén (1996), y de la Agencia Española de Cooperación Internacional, Madrid (1998). Ha publicado con el poeta y narrador Percy Vílchez el libro de poemas El sol despedazado (Proceso Editores, Lima, 1991), Lo que no veo en visiones (Primer Premio de la V Bienal de Poesía Premio Copé y publicado en Ediciones Copé, Lima, 1992), Voces desde la orilla (Colección Urcututu Ediciones, Iquitos, 2000) y Dama en el escenario (Editora Regional, Iquitos, 2001).

Fuente: Poetas peruanas de antología - Ricardo González Vigil - Mascapaycha Editores - 2009


martes, 16 de octubre de 2012

Mis poemas: Paisaje Interior


Foto Egor Shapovalov

Paisaje Interior

La esperanza entibia
el paladar con chocolate
un amuleto
disuelto en la saliva
resbala lentamente en la garganta
y adorna los sabores de la angustia
el futuro
rastrea olores
e intuiciones
abre sus descoloridas puertas
a todos los rituales
inútil darle la espalda
el ayer vuelve
con sus grietas
cuando termina la tarde
mientras cepilla afanosamente
sus cabellos
con su cercana turbulencia.

Mis poemas: María Germaná Matta

lunes, 15 de octubre de 2012

Amina Saïd, poesía

*Fotografía de Lola López-Cozar - Pájaros


POEMA (Inédito en español)
Umbral 1 - Nacimientos

Nací a orillas
del mar en la puesta del sol
el gran mar el muy verde
mar de los Filisteos
ese que baña Cartago
el mar blanco interior de los árabes
cuyos caballos rompieron sus orillas
*
Alga crecí ola pez
estrella de múltiples ramas
la primera letra del alfabeto
incrustada en la frente
*
A los siete años nadaba en las negras aguas
en el camino de luz que trazaba la luna
iba hasta el ocaso
hasta el país de los límites
tomaba lecciones de espejismo
escriba intemporal
aplicado a la caligrafía de los siglos
a la tinta azul del mar
*
A los nueve descubrí deslumbrada una ciudad engullida
de regreso metí mis alas a secar sobre las dunas
contaba las piedras antes de recogerlas
tenía dos rostros vivía en dos mundos
*
A los once años no hablaba con nadie
sin embargo una lengua nacía en mi boca
buscaba en el silencio los secretos del poema
trataba de definirme en el orden de las transparencias
bajo su velo blanco tras sus pupilas maquilladas
mi ciudad guardaba sus misterios
no se consolaba de su perdida belleza
la puerta del mar ya no habría más en alta mar
nuestras más bellas leyendas descuidadas
vivimos nuestros días y nuestras noches sentados
alrededor del mármol de una fuente agotada
*
A los dieciséis años tenía la sonrisa grave
de quien sueña con escapar
tenía dos rostros vivía en dos mundos
maravillosamente inmóviles
ciegas esfinges lloraban mis jardines de arena
los pájaros de fuego atravesaban mi cielo
fisuras de silencio en el lento trabajo del día
con la muerte por horizonte el mar nos retenía
sus muslos de medusa ondulada bajo nuestros dedos
*
Vivimos nuestros días y nuestras noches sentados
alrededor del mármol de una fuente agotada
la puerta del mar ya no abría más en alta mar
ciegas esfinges lloraban mis jardines de arena
ahí hicimos plantar una palmera que pronto acarició las nubes
permanecía a sus pies con los ojos al cielo
mi abuela apareció
“es un signo” dijo ella, “nos vas a abandonar”
hizo las recomendaciones de costumbre
vertió el agua verde bajo mis pasos
para que algún día vuelvas, dijo ella
yo estaba ya al otro lado de la orilla
*
A los cuarenta años habitada todavía por mis sombras
entre el pasado y el porvenir
pertenezco a mi infancia así pues a ninguna parte
recuerdo una noche joven
vivida al ritmo del mar
entre el mundo y yo había
tanto espacio y tan poco
encanto para la convivencia
fue antes de la lenta agonía del planeta
antes de la fisura de la mascara
tenía dos rostros vivía en dos mundos
soñaba con las arrugas del desierto
frente al abrazo azul del horizonte
*
Pertenezco a mi infancia así pues a ninguna parte
que verdad descubrir entonces
aquella del sol de cada día
aquella de una lluvia de arena en mi mano alada
la gran voz del mundo
en la trama única
de la paciente lengua que me fue otorgada
*
Yo no hacía más que volver más que partir
a cada umbral atravesado
avanzo hacia mi muerte hacia el primer día
así se ahonda nuestra soledad
como explorando el fondo de un pozo sin agua
para la sombra sólo para la sombra
y frente a sí mismo
ese lugar donde yació un reflejo de luz
*
Alabadas sean las dos sílabas libres del sol
el archipiélago del silencio donde encuentro las palabras
el viaje de umbral a umbral que es el verdadero viaje
loado sea aquel que se extravía
aquel cuya palabra está en la diferencia
loado sea el mundo porque todo existe
fuera del poema y en el poema
*
Siempre entre el pasado y el porvenir
quise encontrar aquella que debí ser
busco en adelante aquella que fui
pertenezco a mi infancia así pues a ninguna parte
media noche de luz alfabeto de nada
mar blanco mar de la puesta del sol
gran mar interior al oeste de nuestros sueños.

Versión María Germaná Matta

Seuil 1 - Naissances

Je suis née sur les bords
de la mer du soleil couchant
la grande mer la très verte
la mer des Philistins
celle qui baigna Carthage
la mer blanche intérieure des Arabes
dont les chevaux déferlèrent sur les rives
*
algue j’ai grandi vague poisson
étoile aux multiples branches
la première lettre de l’alphabet
incrustée sur le front
*
á sept ans je nageais sur les eaux noires
dans le chemin de lumière que traçait la lune
j’allais jusqu’à l’impasse du soleil
jusqu’au pays des limites
je prenais des leçons de mirage
scribe intemporel
appliqué à calligraphier les siècles
à l’encre bleue de la mer
*
à neuf ans je découvris éblouie une ville engloutie
au retour je mis mes ailes à sécher sur les dunes
je comptais les pierres avant de les ramasser
j’avais deux visages je vivais dans deux mondes
*
à onze ans je ne parlais déjà plus à personne
pourtant une langue naissait dans ma bouche
je cherchais dans le silence les secrets du poème
essayais de me définir dans l’ordre des clartés
sous son voile blanc derrière ses paupières fardées
ma ville gardait ses mystères
ne se consolait pas de sa beauté perdue
la porte de la mer n’ouvrait plus sur le large
négligeant nos plus belles légendes
nous vivions nos jours et nos nuits assis
autour du marbre d’une fontaine tarie
*
à seize ans j’avais le sourire grave
de qui rêve d’évasion
j’avais deux visages je vivais dans deux mondes
merveilleusement immobiles
des sphinx aveugles peuplaient mes jardins de sable
des oiseaux de feu traversaient mon ciel
fissures de silence dans le lent travail du jour
avec la mort pour horizon la mer nous retenait
ses cuisses de méduse ondulant sous nos doigts
*
nous vivions nos jours et nos nuits assis
autour du marbre d’une fontaine tarie
la porte de la mer n’ouvrait plus sur le large
des sphinx aveugles peuplaient mes jardins de sable
on y fit planter un palmier qui bientôt caressa les nuages
je restais à ses pieds les yeux au ciel
ma grand-mère apparut
c’est un signe dit-elle tu vas nous quitter
fit les recommandations d’usage
versa l’eau verte sous mon pas
pour que je reviennes un jour, dit-elle
déjà j’étais sur l’autre rive
*
à quarante ans toujours habitée par mes ombres
entre passé et avenir
je suis de mon enfance et donc de nul ailleurs
je me souviens d’une nuit jeune
vécue au rythme de la mer
il y avait entre le monde et moi
tant d’espace et si peu
l’enchantement la connivence
c’était avant la lente agonie de la planète
avant la fissure du masque
j’avais deux visages je vivais dans deux mondes
je rêvais des rides du désert
face à l’étreinte bleue de l’horizon
*
je suis de mon enfance et donc de nul ailleurs
quelle vérité découvrir alors
que celle du soleil de chaque jour
celle d’une pluie de sable dans ma main ailée
la grande voix du monde
dans la trame unique
de la langue patiente qui me fut donnée
*
moi qui ne fais que revenir qui ne fais que partir
chaque seuil franchi
j’avance vers ma mort vers le premier jour
ainsi se creuse notre solitude
comme on explore au fond d’un puits sans eau
pour l’ombre rien que pour l’ombre
et face à soi-même
ce lieu où gît un reflet de la lumière
*
louées soient les deux syllabes libres du soleil
l’archipel du silence où je trouve les mots
le voyage de seuil en seuil qui est le vrai voyage
loué soit celui qui s’égare
celui dont la parole est dans l’écart
loué soit le monde parce que tout existe
ailleurs que dans le poème et en lui
*
toujours entre passé et avenir
j’ai voulu trouver celle qui devait être
je cherche désormais celle qui fut
je suis de mon enfance et donc de nul ailleurs
minuit de lumière alphabet du rien
mer blanche mer du soleil couchant
grande mer intérieure à l’ouest de nos rêves.

La douleur des seuils: Poemes - Éditions de la Difference , Paris 2003

Audio del poema Naissances


Este poema fue publicado inicialmente en la Revista Rimbaud, Francia. En la página web citada a continuación, encontramos un análisis del poema, además del original en francés.

Fuente: Poesía de Ayer y Hoy


Biografía
Amina Saïd, nació en Túnez en 1953. De madre francesa y padre tunecino. Vive desde muy temprana edad en Francia. Su obra está escrita en francés. 

En su obra nos habla de dos mundos oriente y occidente, dos lenguas, dos culturas, dos caras de un espejo que la llevan a la reflexión;  en su búsqueda llevada al límite se encuentra con valores humanos universales. Su poesía nos sacude, nos conmueve y nos invita a la reflexión.

Estudió letras en Universidad La Sorbona de París. Ha publicado los siguientes poemarios: Metamorfosis de la isla y de la ola, Arcantère, 1985; Arenas funámbulas, coedición Arcantière/Ecrits des Forges, 1988; Fuego de pájaros, Revue Sud, n°84, Premio Jean Malrieu, 1989; Ningún otro lugar, Ecrits des Forges, 1992; La una y la otra noche, Le Dé Bleu, 1993, Premio Charles Vildrac; Marchar sobre la tierra, La Différence, 1994; Yacimientos de luz, La Différence,1998; De diciembre a la mar, La Différence, 2001; El dolor de los umbrales, La Différence, 2002; El horizonte siempre es extranjero, CD, Artalect, 2003.