viernes, 4 de octubre de 2013

Hallie Hernández Alfaro poemas

Imagen de Hiroshi Nonami
Mantra

Ábreme el duat de los sigilos en tu eco piramidal,
léeme la boca del faraón en las nanas del romance,
húndeme en el purgatorio de la rosa ahogada en Nilo
y no obvies los nacropsados epitelios de ayer  
ni el aire camaleónico de la realidad con tulipanes.

No dejes de engendrarme y sanar mis días blancos;
que no te duela parirme muchas veces, dios de los silencios,
ya no quiero nombrarme hija de la intemperie.

Hallie Hernández Alfaro

Imagen de Mark Ryden

Pre-mestrual

He sido en tu mano desde ayer.
Ahora el espejo se abre como en la historia de Alicia
y habito las fronteras de tu camiseta blanca.
El incontrolable palpitar de mi glándulas
desboca las voluntades de tu nombre;
ya lo amaba, ya silbaba su cadencia en los diluvios de juventud.
Siento que tengo el cielo entre mis dedos
que hasta puedo cargarme los temores de Noé.

En el parque,
la luz obligaba a centrar los minutos en la teoría del condicional:
si las calles estrechas pudieran empujarme a tu vida,
si alguna noche el insomnio alcanzara para deshabitar la tristeza,
si los ojos perdieran su locura por mirarte,
si encontrara un soplo de sentido en tantos carros de fuego.

Conspiran para vivir.
Hadas febriles a cuestas del placer
se relamen la sal de tus besos ahogados,
veneran el azul genotípico del instante y el jamás;
hospedan cláxones mudos, sueñan el verso de Dos.

Hallie Hernández Alfaro

Fuente:  Editorial al aire


2 comentarios:

Carmela dijo...

Palabras espesas la de sus poemas. Espesas porque se quedan como si las relamiéramos una y otra vez antes de tragárnoslas. Me gusta.
Un beso, María

Maria Germaná Matta dijo...

Carmela,
Me gusta tu definición.
Sus palabras se quedan rondando el espíritu, perturbándolo con su luz.
Un abrazo