jueves, 24 de octubre de 2013

Daniela Camacho poemas

Imagen de Hiroshi Nonami

II

Morir. Morir insomne y desierta. Cuando todo huela a caléndulas y a mar. Amar. Cuando el mundo se convierta en el último murmullo de Dios, cuando no haya más silencio que el batir de alas de un pájaro ciego.
Llover. Lluviar toda la fe que se me pudre en las heridas, hablar en monosílabos, morder la pulpa del dolor. Morir. Morir atenta, con el estómago vacío y los ojos muy abiertos. Mirar. Mirarlo todo, el cuerpo violentado de la niña, la sangre coagulada de los perros, el genocidio de poetas. Entender. Saber que en estas horas todo es mentira, el olvido, la guerra, la resurrección y el tiempo. Dormir. Dormir es imposible. Por eso digo que es mejor morir.

III

Mujer de insomne soledad, deja que los perros laman tus heridas, bébete su espuma, su pelambre. Deja que las bestias se desangren en tu vientre y saliven agonías. Sálvate, noctívaga mujer. Con enceguecido pubis muérdenos los verbos y las ansias, inféctanos los ojos de orfandad, de sur infierno. Turbia y merebunda ven, arráncanos las voces que le cantan al más triste, oprime la soledad de nuestras venas, y no sueñes y no duermas; nunca olvides el silencio y la penumbra de los hombres.

Imagen de la red


XII

Yo no sé de la infancia más que un miedo luminoso y una mano que me arrastra a mi otra orilla.
Alejandra Pizarnik

Sentada está la niña en el recuerdo de la insomne. Sentada y sola, rudísima: sin boca, sin palabras, con la cicatriz de los silentes en la cerviz. Violenta la memoria de mujer. No puede nombrarse desde dentro, no sabe morirse ni olvidar. Dientes fragmentados, lunas en el vientre, y esa voz de agua que no sangra, que murmura los suicidios de los pájaros, que revienta el luto de las alas en los dedos. ¡Tempestuosa náusea la del viaje hacia el ayer! Ya sus ojos van nombrando las espinas, va tejiendo con la vulva hilos de pus y vacuidad, va buscando los espejos y la muerte. Pero está sentada, sentada y sola, rudísima: criatura seducida por el llanto de la noche. 

Imagen de Mariana Palova

Para las niñas sin alas

Sembraré un pájaro a la orilla del silencio. Lo sepultaré con manos húmedas y afónicos murmullos. Muertamente danzaré sobre la tierra. De ahora en adelante reptaré sobre mis párpados; hacedora de mi propio vientre, lloraré. Nunca más voy a pensar en sus alitas, ni en las mías. Un árbol laberinto será sólo el recuerdo de algún nido; de sus ramas colgará la soga que ahogará a los sordos, a los perros, al viejo niño que olvidó sus frutos.

Daniela Camacho
De: Plegarias para insomnes – Editorial Praxis

Biografía
Daniela Camacho (México, 1980).  Poeta y traductora. Es ingeniera industrial y de sistemas por el ITESM y licenciada en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM. Publicó los poemarios En la punta de la lengua (Tintanueva Ediciones, 2007), Plegarias para insomnes (Editorial Praxis, 2008 y Fondo Editorial Fundarte, Venezuela, 2010), [imperia] (Fundación Editorial El Perro y la Rana, Venezuela, 2013) y el libro de palíndromos Aire sería (Editorial Praxis, 2008); así como el libro-objeto Pasaporte ((c)acto, 2012), en edición trilingüe, junto a Natalia Litvinova y Beatriz Paz, y la plaquette islísima (Los poetas del cinco Editora, Chile, 2013). Es fundadora y miembro del consejo editorial y de redacción de la revista El Puro Cuento. Sus poemas, ensayos y traducciones han sido publicados en medios impresos y digitales de México y el extranjero. Durante casi cuatro años residió en Tokio, Japón. Actualmente, vive en Lausana, Suiza.

4 comentarios:

çç dijo...

Hola María;

mi más sincera gratitud por esta aportación. Hace poco que descubrí a Daniela y... me maravilla. Es un trabajo muy valioso el que hace y además, su escritura.../ gracias por el enlace de "plegarias"... llevo tiempo intentando conseguir vía papel algo suyo y no he podido.

Amanda Budhatt dijo...

Que delicia es beber con la mirada y servirme con las pupilas tanto sentir repartido en una exquisita forma... Me encantó... Mil gracias por posibilitar-me tanta letra para alimentar este mi ser. No había leído nada de Daniela Camacho, sin duda sedujo mis sentido... Un abrazo mi querida Sole :)

Maria Germaná Matta dijo...

Daniel,

Me alegra que hayas podido leer sus "Plegarias para insomnes"
Es difícil encontrar ediciones en papel de otro país, a mi me parece un acierto encontrar poemarios en Internet.
Un abrazo

Maria Germaná Matta dijo...

Amanda,
Celebro tu presencia en mi blog. Siempre es un placer compartir poesía.
Besos