jueves, 31 de julio de 2014

Marianne Moore - dos poemas

Foto de Grace Grarcia

El héroe (The Hero)

Donde nos apetece, vamos.
  Donde el suelo es áspero; donde hay
  malas hierbas altas como frijoles,
  dientes hipodérmicos de serpiente, o
  el viento trae la «voz espantaniños»
  desde el descuidado tejo con
  los semipreciosos ojos felinos del búho-
despierto, dormido, «orejas erectas erguidas en finas puntas»-,
en tales lugares el amor no florecerá.

No nos gustan ciertas cosas, y al héroe
  tampoco; ni las lápidas extravagantes
  ni la incertidumbre,
  ir donde no se desea
  ir; sufrir y no decirlo;
  quedarse escuchando donde algo
  se oculta. El héroe se encoge ante
lo que se precipita con aleteo amortiguado y un par
de ojos amarillos –de aquí para allá-

con un trino vibrante y acuoso, bajo,
  alto, con gorjeos en basso falsetto
  hasta que la piel se eriza.
  Jacob agonizante preguntó
  a José: ¿Quiénes son estos? y bendijo
  a ambos hijos, más al más joven, irritando a José.
  Y a su vez, José irritaba a otros.
Y también Cincinato, Regulo y algunos de nuestros
compatriotas, se han sentido, aunque piadosos,

como Pilgrim obligado a caminar despacio
  para encontrar su pergamino, cansados pero esperanzados-
  sin que la esperanza sea esperanza
  hasta que toda base para la esperanza se ha
  desvanecido; e indulgentes, considerando
  el error de sus semejantes con los
  sentimientos de una madre-
mujer o gata. El correcto Negro de levita
junto a la gruta

contesta a la intrépida turista que visita el lugar
  y pregunta al hombre que la acompaña: qué es esto,
  qué es aquello, dónde está Marta
  enterrada; «el general Washington,
  allí; su señora, aquí»; hablando como
  si representara un papel, sin verla; con
  sentido de la dignidad humana
y reverencia por el misterio, de pie como la sombra
del sauce.

Moisés no sería nieto del faraón.
  No es lo que como
  mi alimento natural,
  dice el héroe. Él no sale
  a ver paisajes, sino cristal
  de roca para ver –el asombroso Greco
  rebosante de luz interior- que
no ambiciona nada de lo que ha dejado. A este lo reconoceréis

como el héroe.

Poemas: Marianne Craig Moore / Random House Mondadori
Traducción: Olivia de Miguel Crespo

San Jerónimo - Leonardo da Vinci

El San Jerónimo (Leonardo da Vinci’s Saint Jerome)

de Leonardo da Vinci y su león
  en esa ermita
de muros derrocados,
  comparten refugio para un sabio
-marco idóneo para el apasionado y lúcido
  Jerónimo versado en el lenguaje-
y para un león pariente de aquel en cuya piel
  no dejó huella el garrote de Hércules.

La bestia, recibida como un huésped,
  aunque algunos monjes huyeran
-con su pata curada
  que una espina del desierto había enrojecido-
guardaba el asno del monasterio…
  que desapareció –según Jerónimo pensó-
devorado por el guardián. Así el huésped, como un asno,
  sin ofrecer resistencia, fue encargado de transportar la leña;

pero, poco después, el león reconoció
  al asno y entregó toda la caravana de camellos
de sus aterrorizados
  ladrones al afligido
san Jerónimo. La bestia absuelta y
  el santo quedaron de esa suerte hermanados;
y desde entonces su similar aspecto y comportamiento
  estableció su parentesco leonino.

Pacífico, aunque apasionado
              -porque de no ser ambas cosas,
            ¿cómo podría ser grande?-
              Jerónimo –debilitado por las pruebas sufridas-
            la cintura afilada comiera lo que comiera,
              nos dejó la Vulgata. Bajo el signo de Leo,
            la crecida del Nilo ponía fin a la hambruna, lo que hizo
              de la boca del león un elemento apropiado para las fuentes,
            un emblema que si no es universal
              al menos no es oscuro.
            Y aquí, aunque solo sea un esbozo, la astronomía
              o los pálidos colores hacen que la dorada pareja
            en el dibujo de Leonardo da Vinci parezca
              bronceada por el sol. Resplandece, cuadro,
            santo, animal; y tú, León Haile Selassie, con tu escolta
              de leones símbolo de soberanía.


Poemas: Marianne Craig Moore / Random House Mondadori
Traducción: Olivia de Miguel Crespo

lunes, 28 de julio de 2014

Mis poemas - Palabras para no claudicar

Imagen de la red

Palabras para no claudicar

esquivas el insomnio
para no volver
a escuchar el gemido
de las olas
ese murmullo de esqueletos
que te asecha
y te acorrala
te sientes prisionera
entre caracolas mudas

deja de vagar
entre los fluidos multicolores
de nuestra civilización
que se hunde

divaga al interior
de tus latidos
deja que su estruendo
entibie la mecha
interior que te sustenta

abraza su aliento
y retoma nuevamente
el filo certero
de tu rumbo.



Mis poemas: María Germaná Matta

sábado, 26 de julio de 2014

Hélène Dorion - Escucha, como una sombra

foto de Grace Grarcia

[Escucha, como una sombra...]


Escucha como una sombra
que va, el mar, el infinito
vuelo de olas que chocan
contra la tierra, escucha

este mundo vuelto mundo, a fuerza
de resonar entre los años. Tu infancia
esa materia fósil, un deseo
en el tiempo que quema a la medida.

Escucha, y el pájaro huirá otra vez
destrozando tus castillos en la arena

en este lado del Atlántico
en donde ves partir el alba
y regresar entre tanta marea.


Hélène Dorion – versión María Germaná Matta

  
[Écoute, comme une ombre ...]


Écoute, comme une ombre
s’avancerait, la mer, l’inlassable
vol des vagues qui claquent
contre la terre, écoute

ce monde devenu monde, à force
de résonner parmi les ans. Ton enfance
est cette matière fossile, un vœu
du temps qui brûle à mesure.

Écoute, et l’oiseau fuira encore
brisant tes châteaux sur le sable

de cette côte de l’Atlantique
où tu vis s’en aller l’aube
et revenir par tant de marées.

Hélène Dorion


jueves, 10 de julio de 2014

Rashidah Ismaili AbuBakr - Dos poemas

Foto de Esteban Leyton

EL HIJO DE CUALQUIERA

Dos pies en unos zapatos
abiertos, sin cordones,
sucios, forros
gastados, niño perdido.  

Pantalones grises y raídos,
las piernas se sacuden sobre
unos tobillos desnudos,
sin bañar, adoloridos.

Deambulando a solas,
una manzana podrida,
un pan rancio dentro
de sus bolsillos sin rotos

su dinero está a salvo.
Alrededor de su cuello
cuelga una cuerda.
Una medalla de plata con nombres

marcados, padres muertos.
Una dirección de una casa desalojada,
familiares silenciosos
que solían llamar

cuando las baterías eran nuevas
y el teléfono sonaba.
El hijo de cualquiera camina
por senderos anónimos.

Durmiendo donde sea:
bajo árboles,
en los túneles
de algún parque oscuro,

a las puertas de iglesias,
en corredores, camina.
Camina bajo la lluvia
dejando que el agua lave

sus ropas, que moje
su cabello, su espalda.
No hay baños calientes
que lo esperen,
ni caldo de pollo,
no hay té caliente con limón.
El frío se endurece
en su cabeza,

congestiona su nariz
que limpia su manga andrajosa.
Éste fue algún día

el hijo de alguien,
ha dejado de llamar en 
noches colmadas de sueño
“¡Mamá! ¡Mamá!”.
  


Rashidah Ismaili AbuBakr - Traducción de Ricardo Gómez

Claude Cahun - Je tens le bras

–4–

Hay madres que esperan, año tras año,
cartas que llegan con poca frecuencia,
fotos preciosas de algún estudiante
que lee otros textos en palabras que suenan
extranjeras a sus oídos poco educados.
Se reúnen en cocinas, bajo acacias,
al abrigo de los olivos
para hablar de cosas que nunca han visto.

Son las madres que casan
hijos con hijas que abandonaron
hace muchos, muchos años. Son las que
apaciguan decepcionadas cabezas
doblegadas por la tristeza dentro de sus hiyabs
recordando a aquél que ha de volver, pero no por ellas.

Y ellas, las madres, luchan
por arrodillarse y estirar un brazo renuente
bajo colchones enrollados a diario,
buscando una caja de cartas envuelta en trapos
blancos que lavan cada quince días.

Ellas leen, sobremodulando las palabras,
lo bien que le va a éste.
Lo buena que es la escuela.
Lo mucho que confía
el supervisor en ellos.
Lo pronto que volverán a casa.
Lo mucho que llegarán a apreciar a
quien su amor ha elegido: la nueva hija que han
de traer al patio.

Han llorado en años silenciosos.
Las lágrimas no hacen ruido al deslizarse por sus pómulos
y papadas, las han adiestrado para no ser escuchadas.

Por años han esperado
una palabra amable,
un hijo que se fue hace tiempo,
un cielo despejado,
el silencio de la paz.
Rashidah Ismaili AbuBakr - Traducción de Ricardo Gómez

Biografía
Rashidah Ismaili AbuBakr nació en Benin en 1947. Poeta, cuentista, novelista, dramaturga, ensayista, profesora, performer, psicóloga, promotora artística y activista social. Ha sido ampliamente antologada y tiene cuatro libros de poemas. Durante más de treinta años ha estado vinculada a importantes universidades norteamericanas. Fue parte, en los 60’s del Movimiento de las Artes Negras, que incluyó danza, teatro, música y poesía, centrado en la ciudad de Nueva York, donde reside actualmente. 
Algunas obras: Cantata for Jimmy (Cantata para Jimmy), Missing in action and presumed dead (Perdido en acción y presunto muerto); Womanrise (Salida de la mujer) y Ricekeepers (Guardianes del arroz).


martes, 8 de julio de 2014

Carol Ann Duffy - Día de San Valentín

Catrin Welz-Stein - imagination


DÍA DE SAN VALENTÍN

No una rosa roja o un corazón satinado.

Te doy una cebolla.
Es una luna envuelta en papel marrón.
Promete luz
como cuando el amor se desnuda con cuidado.

Tomá.
Te va a llenar de lágrimas
como un amante.
Va a hacer de tu reflejo
una tambaleante foto de dolor.

Estoy queriendo ser sincera.

No una linda tarjeta o un regalo sorpresa.

Te doy una cebolla.
Su fiero beso va a quedar en tus labios,
posesivo y fiel
como somos nosotros,
por el tiempo que estemos juntos.

Tomalo.
Sus curvas plateadas se van a retorcer y convertir
en un anillo de bodas, si eso querés.

Letal.
Su perfume se va a aferrar a tus dedos,
se va a aferrar a tu cuchillo.


Carol Ann Duffy - Versión de Tom Maver



VALENTINE

Not a red rose or a satin heart.

I give you an onion.
It is a moon wrapped in brown paper.
It promises light
like the careful undressing of love.

Here.
It will blind you with tears
like a lover.
It will make your reflection
a wobbling photo of grief.

I am trying to be truthful.

Not a cute card or a kissogram.

I give you an onion.
Its fierce kiss will stay on your lips,
possessive and faithful
as we are,
for as long as we are.

Take it.
Its platinum loops shrink to a wedding-ring,
if you like.

Lethal.
Its scent will cling to your fingers,

cling to your knife.

domingo, 6 de julio de 2014

Aurora Reyes - Hombre de México


Hombre de México

 Algo oscuro ha pasado por el cielo de México.
Está herida la tierra
Y en los labios del viento
Silba el agudo filo de antigua profecía.
El horizonte ahoga un paisaje de alas
Ceñido en ondulantes anillos de serpiente.
Águila deshojada!
Un sueño de poetas llora un sueño de héroes.
Algo ha sabido el agua de litorales libres;
La nave de la espuma
Hace viajes de alarma entre azules y grises.
Inmóviles metales conspiran en las sombras
Batallones de árboles manifiestan sus brazos
La noche vigilante se apresta para el alba.
¿En donde estas creciendo silencioso gigante?
¿Qué paisaje florece distancia en tu mirada?
¿Qué sombras te transitan?
¿Que verdades te hablan?
Nutrido de hambres públicas,
De olvidos de ceniza,
De espinas colectivas,
De muchedumbres-lágrimas.
¡Ya levántate y surge!
Ya congrega y trasciende
Esta imposible angustia panorámica
Múltiple voz eleva sus hojas verticales
Clamando por el fruto maduro de tu frente.
¡Desolada bandera!
Otra vez patria suave…
Ya vienen otra vez los mercaderes.
Ya vienen a llevarse tu riqueza,
Tus cándidos tesoros,
Tu color solferino,
Tu morado rabioso
Y únicos en el mundo, los ojos de tus niños
Se acabaran tus pueblos de gardenia,
Tus provincias de nardo,
Tus novias de amapola,
Tu cempasúchil de oro
Y los intensos campos de tu flor madreselva.
Ya no tendrás esquinas con vueltas de cilindro,
Ni jardines de mantos,
Ni ventanas de celo,
Ni serenata tierna.
Ni habrá más lotería de cartoncitos.
Apagarán tus júbilos de cohete y chinampina,
La deslumbrada luz de tus “castillos”,
Aquella verde danza de tu ancestral amiga
Y tu alucinación de maguey liquido.
Se romperá el hechizo de tus sirenas,
Centro de zapateado y conquián
Los irisados gallos de las peleas
Y los viernes de cábala y copal.
En mecánico ritmo tomarán la armonía
Del ardiente prodigio que modela tu mano
La magia de tu lenta caricia, la alegría
De los florecimientos de tu amor artesano.
Tus veneros de azul serán cegados
En el color caliente de tu sangre.
Envolverán en dólares tus huesos
Y en humo celofán tu joven aire.
Escucha cómo crecen las tinieblas del odio,
Oye cómo caminan los desiertos del hambre,
Cómo construye firmes paraísos la fiebre
Y murmura cuchillos la prisión de la sangre.
Ven a ver cómo lloran las escuelas.
¡Que cielos de amargura filtran las vecindades!
Las mujeres con alma de montaña
Amasan en su rostro silencios vegetales.
Ven a cumplir tu entero destino, sombra clara;
Te invocamos anónimo y auténtico,
Hermano sin ayer y sin mañana
¡Ven a morirte, Hombre de México!
Te espera la impaciencia,
Lo encuentros te buscan,
Arden las multitudes,
Se queman las palabras.
Surge ya, ¡capitán de la angustia!
Te llama la voz verde de las cañas.
Por este barro en marcha que somos,
Por el amor del agua,
Por la muerte del árbol inocente
Y su cosecha trágica.
Por tu serena dignidad de cacto
Erguido en los desiertos de la sed,
Tu corazón de tuna colorada,
Y tu canción de miel.
Por el incomprendido desorden de tus sueños
Allí, de donde parten los caminos de sal,
Por la lluvia vendida,
Por el pan traicionado,
Por los ojos nocturnos del jacal.
Por el sol, Por la nube, Por la flor,
Por la palabra “Tierra”, Por la voz “Libertad”,
Por los dioses de elote del cañaveral.
México, abre los brazos, ¡crécelos! mar que has purificado los ríos de otras aguas
Acoge nuestra voz. ¡Recíbela! ¡Levántala!
Y coloca tu cifra de justicia
En el cielo más alto del amor.
Abre tu antiguo rostro golpeado de infinito,
El volcán de tu entraña,
Tu potencia de abismo azul.
Alcanza los contornos morenos de la raza,
Desnuda las tinieblas,
Multiplica las flechas de la luz.
Crece los brazos, ¡crécelos mas!
Y en un himno de cumbres liberadas que crispe el huracán.
Irrumpan el espacio de la Indoamérica
Las palomas de azúcar de la paz.
Ven a cumplir tu entero destino, sombra clara;
Te invocamos anónimo y auténtico,
Hermano del ayer y del mañana ¡Surge ya!,
¡Hombre de México!

De: Hombre de México 1947

Biografía
Aurora Reyes Flores (1908 – 1985), poeta y pintora mexicana.
De extracción humilde. En su juventud militó el Partido Comunista Mexicano. Fue una de las fundadoras de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios. Debido a su carácter rebelde y por enfrentamientos con las autoridades del colegio, no terminó la secundaria, por lo que dedicó sus energías al arte.
Entabló amistad con Frida Kahlo y fue una ferviente defensora del feminismo. Trabajó por promover la creación de guarderías para las trabajadoras del magisterio y apoyó firmemente la lucha a favor del derecho de las mujeres al voto.
Entre sus poemarios destacan: Hombre de México (1947), Astro en camino (1950), Nueve estancias en el desierto (1950), Humanos paisajes (1953), Madre nuestra tierra (1958), Palabras al desierto (1947), Espiral en retorno (1981).

Fuente: Trilogía poética de las mujeres en hisponamérica, Pícaras, Místicas y Rebeldes - Tomo III Rebeldes - Selección de Leticia Luna - Ediciones La cuadrilla de la Langosta, 2004


viernes, 4 de julio de 2014

Blanca Varela - un poema

 Foto de Grace Grarcía
*****

Llevar la decrepitud como una flor. O como una corona.
Es inevitable el otoño, la segura y hermosa dignidad con
que se acuestan las hojas de los árboles sobre la tierra.


Es envidiable el invierno de esas latitudes donde la nieve y
el silencio se parecen a la sabiduría que nos seduce por
su ausencia de sombra.


Blanca Varela 
Fuente: El libro de Barro y otros poemas - Editorial Instituto Nacional de Cultura - 2005