miércoles, 12 de diciembre de 2012

Irma Bettancourt, poesía


Raquel Former - Amanecer

ABAJAMIENTO

En tu grandeza,
no podías comprenderme.

Para acercarte a mí
te hiciste Hijo de hombre.
Dejaste al Padre en su Quehacer Celeste,
y Tú
te anonadaste.

Ahora sí que puedes.

Después de haber sufrido mis engaños,
mi carencia,
ahora puedes entrar en mi miseria;
mirarme desde dentro,
enternecerte,
de mi torpe caminar
y balbuceos.

Tropiezo a cada instante.
Si Tú no me recoges,
me tragará la noche
sin remedio.
Me tragarán las sombras.

¿Y Tú?

y Tú me creaste.
Si te fijaste en mí,
si ya me amaste,

si Hijo de hombre te hiciste por mi causa:
ámame hasta el final,
hasta el regreso.

Entonces,
sólo entonces,
paladearé tu amor,
saborearé el zumo de tu Gracia,
gustaré del Banquete de tu Mesa,

Tú me deleitarás en tu Regazo.

Seré tu huésped,
agradecido y fiel,

y para siempre.

SÚPLICA

¿Me albergas un instante
aquí?,
¿al amparo de tus alas?

¿A la sombra de tu tienda,
tan sólo unos segundos?,
¿me recibes?

A ver si poco a poco te convenzo
de hacerme tu huésped.

Por ahora,
son sólo unos segundos los que pido,
mientras pasa la noche.
Hace frío.

Merodean los lobos,
voraces y crueles comensales de mi mesa.
Tengo miedo,
estoy solo.

Después,
si no te soy tan adverso y repulsivo,
como no lo fui
cuando extendiste los brazos para amarme,
tal vez me permitas
trasladar mis enseres,
y allegarme a tu casa para siempre.  

(De: Desde el telar del tiempo)

ESTE LIBRE ALBEDRÍO

“Para que fuera libre
me sacaste de Ti.

De la recóndita sima de tu insondable abismo
extrajiste tu imagen,
y esculpiste tu sueño en la materia.

Materia hecha de nada,
transida de nostalgias
y de miedos.

Este libre albedrío
me hace amarte enloquecidamente,

y a la vez
olvidarte.

Extravía mis pasos
detrás de otros señuelos,

Mientras mis más oscuros rincones
extrañan tu Presencia.

Entre Tú y yo, Señor,
jolgorio de amores y rechazos.

Estás,
y te contemplo,
detrás de cada pensamiento.

Sondeas mi mirada
y me estremezco”.

De: “...Y Dar a Luz Tus Luces”).

Y ÉL LES VENDÓ LOS OJOS

“Te esperábamos rey
y llegaste mendigo
Coronado de perlas
y lo hiciste de espinas

Trocaste por palabras
el poder y el dinero
Por curación del alma
el don del señorío

Confundiste la boca
de legistas y sabios
Oídos vanidosos
cerraste a tu mensaje

No salió de tu pecho
reclamo ni venganza
Ni siquiera defensa
ante calumnia infame

Un madero cargaste
sobre tu hombro virgen
Aceptaste la burla
las espinas y el beso

Te sumergiste hondo
en mares tenebrosos
y mataste a la muerte
en oscuro reducto

Luego subiste recto
a la diestra del Padre
A cambio de traiciones
nos regalaste Vida

¿Qué más puedo pedirte
Si fuiste Rey ungido?

Por corona: mi muerte
Y por cetro:

La Vida”.

De: “...Y Dar a Luz Tus Luces”

Irma Bettancourt - Santiago De Chile, 1930

Fuente: varios y Ediciones Encuentro

martes, 11 de diciembre de 2012

Dacia Maraini, poesía


Egor Shapovalov - Yuliana

soñé que volaba

soñé que volaba
muchas veces en una
una vez en muchas,
ligera sobre los tejados
con un suspiro de negra felicidad
posándome en las cornisas
sentada en equilibrio en una chimenea
cuánto cuánto cuánto
caminé por calles
de aireados horizontes
entre nubes saladas y rayos de sol
una gaviota de puntiagudo pico
un gorrión de amargas plumas
eran los únicos acompañantes
de una conciencia dormida
querría saber volar
en sueños todavía,
como una golondrina,
de una teja en otra
y escupir luego sobre las cabezas
de los transeúntes y reírme
de su sorpresa, ¿llueve?
¿o son las lágrimas de un dios enfermo?
todavía vuelo, pero en las treguas del sueño
el pie
ya sin ligereza
resbala, una mano se agarra
al canalón y huye
querría volar volando
y llenar de alegría
las espinas de la oscuridad

Traducción de Miguel Ángel Cuevas

grandes deseos de viajar

grandes deseos de viajar
mi niño
¿vendrías a Perú
conmigo sin maletas,
calzando
las zapatillas celestes de gimnasia?

Traducción de Miguel Ángel Cuevas

1

Hacían fiesta esa noche por la calle
se oían las risas, los tacos en el hormigón
las luces encendidas en todas las ventanas,
tenía tu mano en la mía,
noche de fin de año en el hospital,
cuánto que has sufrido, y yo contigo,
mientras las enfermeras intercambiaban regalos
y el arbolito adornado en el corredor
encendía y apagaba sus luces,
tú querías tomar algo pero estaba prohibido,
te dije: toma un traguito, sólo uno
acercándote un vasito de plástico,
en la prisa por beber lo apretaste demasiado
haciendo saltar el agua sobre las cobijas,
los ojos ciegos, la respiración ronca
pedías agua y el agua te la negaban,
la fiesta llamaba a la ventana y quería entrar
pero tú no la oías
no recordabas ni siquiera quién
estaba al lado tuyo,
tu hermana toda despeinada
tu madre con los ojos sufridos
yo que temblaba a tu lado,
abajo en la calle un ruido de coches
impacientes, estruendo de cohetes explotando en el aire,
en las otras habitaciones en cambio había silencio
los enfermos saben cuándo uno de ellos se va a ir,
no se asomaban a saludar como de costumbre
no nos deseaban felices fiestas en voz alta,
el dragón de oro quería arrastrarte del pelo,
pero tú no tenías más pelo, mi amor,
una pelusa tal vez, como decías
pidiendo una caricia sobre la cabeza desnuda,
se acababa de levantar una pequeña luna
blanda y resbalosa más allá del vidrio cerrado
en el olor áspero de vómito y morfina,
una blancura sin fin
me torció el cuello y se robó tu aliento.

(de Noche de Fin de año en el hospital)

Traducción de Martha Canfield

4

De noche me despierto con tu mano
sobre el hombro tu aliento sobre el cuello
me levanto asustada
¿todavía estás aquí? te pregunto
pero no me contestas
tienes una risa pequeña
de niño y te escondes
detrás de los hombros
detrás de la almohada
detrás de las cortinas de la ventana
eres arisco como un grillo
y quisieras morderme una oreja
como haría un cachorro
te tengo que recordar que estás muerto
que te has ido sin despedirte
pero qué crueles son los pensamientos
de los vivos mientras los muertos juegan
con sus sombras distraídas
y la nieve cae con gracia
y el agua hierve
y las mandarinas aroman la habitación
cómo quisiera que estuvieras aquí
pero cuando extiendo la mano
para tocarte te me escapas
y te escondes entre las estrellas pálidas
de una noche sin luna

(de Noche de Fin de año en el hospital)

Traducción de Martha Canfield

5

Toda la noche ha estado llorando un perro
¿pero era un perro?
¿o era la voz del dolor
a través de las espinas del pensamiento?
mientras te quitabas los guantes
incrustados de hielo
mientras te quitabas los zapatos
tapados de nieve
mientras te quitabas el capucho
y los párpados desafiaban
la noche con alas rayadas
mientras sonreías
y mirabas las estrellas amigas
estabas solo y suspirabas
pero querías reír lo sé
la risa como un leve
chorro de agua
te empujaba hacia
el bosque adormecido
de un invierno de Mársica

Traducción de Martha Canfield


Dacia Maraini, entrevista en la Universidad Católica de Colombia 

Biografía
Italia 1936. Poeta, novelista, dramaturga y ensayista. Debido a la posición antifascista de sus padres pasó su infancia en Japón y estuvo recluida en un campo de concentración de 1943 a 1945.
Entre sus obras traducidas figuran: Las vacaciones; La edad del descontento; Memorias de una ladrona; Mujer en guerra; Cartas a Marina; El tren; La duquesa silenciosa; Viajando con paso de lobo y Diálogo entre una prostituta y su cliente.
Entre los premios literarios ganados: el Premio Campiello y el Premio Strega. Además, cofundó el Teatro del Puercoespín y el teatro experimental feminista La Magdalena.
Es autora de más de sesenta obras de teatro. Ha escrito guiones para directores como Pier Paolo Pasolini, Marco Ferreri, Carlo Di Palma, y Margarethe Von Trotta.

Fuente:  Revista Prometeo


lunes, 10 de diciembre de 2012

INGEBORG BACHMANN, poesía


Arno Rafael Minkkinen - Waiting for the Snake 2007

La noche de los perdidos.
El final del amor

Una luna, un cielo
y el mar obscuro.
Tan sólo eso, y todo obscuro.
Tan sólo eso, porque es de noche.
Y nada humano
entreteje además esa acción efectiva,
Que me reprochas también tú
y semejante amargura
No lo hagas.
Nada mejor hay que yo pudiera conocer
sino amarte, nunca
pensé,
que a través del sudor de la piel
se me haría presente
el […] mundo.

Traducción de Breno Onetto

Despedida

La carne, que envejeció muy bien conmigo,
la mano rugosa, que sostuvo fresca la mía,
ha de quedarse sobre el pálido muslo,
rejuvenecerse la carne, por un instante,
para que así venga más rápido el derrumbe en ella,
rápido llegan las arrugas, casi sanas,
y todo sobre la rígida musculatura.

No ser amada. El dolor podría ser aún
mayor, Se siente muy bien, toca a la puerta.
Pero la carne, con su línea abierta en la rodilla,
las arrugadas manos, todo ello sobrevino de noche,
el curtido omóplato, donde ya no crece ningún verde,
donde alguna vez se mantuvo oculto un rostro.

Avejentada en cien años, en un solo día,
El confiado animal fue llevado bajo latigazos
a su armonía preestablecida.

Traducción de Breno Onetto

[Sin título]

Qué difícil es perdonar,
un trabajo muy lento y muy arduo,
del que sola me he ocupado
durante ya muchos años.

El odio me ha enfermado,
me siento deformada, estos abscesos
me prohíben incluso mostrarme
junto a los hombres.

Sólo sé que yo
no puedo odiar más de este modo
ni desear tu muerte,
la cual tampoco deseo,
ni cumpliría yo por mi mano,

He aprendido que la mía
ha de amar a sus enemigos, y
esto es tan simple, pues si no cómo
podrían luego mis enemigos
hacerme más de un mal.
Si se extravía una bala,
si alguien me escupe en a cara,
como ayer, no me guardo pensamientos
contra el amor que me ha sido dado.

Tengo miedo ante el amor
que me has infundido tú,
con la intención más cruel.
Totalmente ajada de cortantes ácidos,
venenos de todo tipo, por el opio,
aturdida por completo en mi destrucción.
Puesto que ya no vivo más en ti,
y muerta me encuentro ya, donde estoy.
Lo que cuentan y persisten son las cúpulas
comen dos veces al día, satisfacen
luego sus necesidades, e
imploran por los medicamentos,
que me han de sumir en un largo sueño.

Traducción de Breno Onetto

Los poemas que presentamos pertenecen a No sé de otro mundo mejor. Piper-Verlag, München 2000.

VOSOTRAS PALABRAS:

Para Nelly Sachs, la amiga, la poeta, en veneración

¡Vosotras, palabras, levantáos, seguidme!
y aunque ya estemos lejos,
demasiado lejos, nos alejaremos una vez
más hacia ningún final.

No aclara.

La palabra
sólo arrastrará
otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere,
definitivamente,
imponerse,.
quiere estar dicho ya.
No las digáis.

Palabras, seguidme,
¡que no se vuelva definitiva
—esta ansia del verbo
y dicho y contradicho!

Dejad ahora un rato
que ninguno de los sentimientos hable,
que el músculo corazón
se ejercite de una manera diferente.

Dejad, digo, dejad.

Nada digo yo susurrado
al oído supremo,
que sobre la muerte no se te ocurre nada,
déjame y sígueme, ni dulce
ni amargo,
ni consolador,
no significativamente
sin consuelo
tampoco sin signos—

Y sobre todo, no eso: la imagen

en el tejido de polvo, el retumbar vacío
de silabas, palabras de agonía.

¡Sin decir nada,
vosotras palabras!

NADA DE DELIKATESSEN

Ya nada me gusta.

¿Debo
ataviar una metáfora
con una flor de almendro?
¿crucificar la sintaxis
como un efecto de luz?
¿Quién se romperá la cabeza
con cosas tan superfluas—?

He aprendido a ser sensata
con las palabras que hay
(para la clase más baja)

hambre
deshonra
lágrimas
y
tinieblas.

Con los sollozos no depurados,
con la desesperación
(y desespero de desesperación)
por tanta miseria,
por el estado de los enfermos, el coste de la vida,
me las arreglaré.

No descuido la escritura,
sino a mí misma
Los otros lo saben,
dios lo sabe
qué hacer con las palabras.
Yo no soy mi asistente.

¿Debo
aprisionar un pensamiento
llevarlo a la iluminada celda de una frase?
¿Alimentar oídos y ojos
con bocados de palabras de primera?
¿Investigar la libido de una vocal,
averiguar el valor de amateur de nuestras consonantes?

¿Tengo que,
con la cabeza apedreada,
con el espasmo de escribir en esta mano
bajo la presión de trescientas noches
romper el papel,
barrer las urdidas óperas de palabras,
destruyendo así: yo tú y él ella lo

nosotros vosotros?

(Que sea. Que sean los otros.)

Mi parte, que se pierda.

Ingeborg Bachmann, ULTIMOS POEMAS. Ediciones Hiperión, traducción de Cecilia Dreymuller y Concha García, 1999





Reseña biográfica
Austria 1926 - Roma 1973. Poeta, novelista, también escribió cuentos, ensayos y libretos de ópera.
Doctora en Filosofía, Psicología y Literatura, por las  universidades de Innsbruck, Graz y Viena. Está considerada como una de las más importantes escritoras modernas en lengua alemana.
De su obra poética se destacan principalmente "Últimos poemas", "El tiempo postergado" e "Invocación a la Osa Mayor". 

martes, 4 de diciembre de 2012

Anna Swirszczynska, poesía


Foto de Imogen Cunningham

SU MÁS GRANDE AMOR

Tiene sesenta años. Vive
el amor más grande de su vida.

Camina abrazada con su amor,
el viento le despeina los cabellos.
Su amor le dice:
-Tenés el cabello como perlas.

Sus hijos dicen:
-Vieja loca.

ELLA TIENE MIEDO

Al lado de la mujer
está acostado su hombre.
La mujer tiene miedo
de que él vuelva a matarla.

-¿No vas a volver a matarme?-
pregunta la mujer.
-No te voy a matar- dice el hombre.

Pero ella tiene miedo
de que él vuelva a matarla.

Entonces corre a la ventana y salta al pavimento.
Y ya está a salvo
de bruces sobre el pavimento.
Él ya no volverá a matarla.


UNA MUJER DIALOGA CON SU MUSLO

Sólo gracias a tu belleza
puedo tomar parte
en los rituales del amor.

Éxtasis místicos,
infidelidades excelsas
como un lápiz labial escarlata,
rococó perverso
de oscuridades psicológicas
que cortan el aliento en el pecho,
dulzura de extrañar con el cuerpo,
remolinos de desesperación
que caen hasta el fondo del mundo-
a vos te lo debo.

Con qué dulzura cada día debería
flagelarme con el látigo de agua fría,
ya que sos vos el que me deja
                                       conquistar
la belleza y la sabiduría
que nada puede reemplazar.

Ante mí se abren
en el momento del amor
las almas de mis amantes
y los mantengo en mi poder.

Mirando, como el escultor que
mira su obra,
sus rostros atrancados por los párpados,
atormentados por el éxtasis,
coagulados
de felicidad.
Limpia como un ángel,
los pensamientos en los cráneos,
siento en la palma
los corazones humanos latiendo,
escucho las palabras
que el humano susurra al humano
en los momentos más sinceros de la vida.
Entro en sus almas,
vagabundeo
por el camino del embeleso o del horror
hacia las tierras inauditas
como el fondo de los océanos
después, cargada de tesoros
vuelvo largamente
a mí misma.

Oh, muchas riquezas,
muchas verdades costosas,
más inmensas en el eco metafísico,
muchas iniciaciones
delicadas y estremecedoras
te las debo avos, muslo mío.

La más selecta belleza de mi alma
no me daría ninguno de estos tesoros,
sólo tu claro, liso, encanto
de animalito amoral.

-¿Cómo LA EMBARAZADA DEL BAR LÁCTEO?

La muy jovencita
embarazada
vierte la leche
en los vasos,
ocho horas,
de pie.
Los pies
se le hincharon.

Pero en su corazón vuela
con alitas rosas
el baberito
que compró ayer.

LA ALEGRÍA DE ESTAR SOLA

Me rodearé de silencio
y florecerán en mí voces.
Me cerraré
y habrá más lugar en mí.

Como los pechos libres de corpiño
se me airearán
mis ideas y las ajenas.
Naceré bajo mi propia mirada
estallaré en mí
como una ramificación.
Me alejaré de todo
y todo entrará en mí.
Veré la existencia y su relieve
y la sombra que arroja
ese relieve.

Veré cada verdad,
como recién lavada.
La soledad me dará a mí misma
y al mundo.

Traducción de Bárbara Gill
  
Biografía
Nació en Polonia 1909 – 1984. Poeta y dramaturga. Su mundo poético es muy personal y la temática de su poesía es variada: el amor, la vejez, la enfermedad, la maternidad, el deseo, el erotismo, el rechazo, la añoranza.
Ha publicado: I’m a Woman 1972, I Built a Barricad 1974, As Happy as a Dog’s Tale 1978.

Fuente: Poetas Polacas