martes, 11 de diciembre de 2012

Dacia Maraini, poesía


Egor Shapovalov - Yuliana

soñé que volaba

soñé que volaba
muchas veces en una
una vez en muchas,
ligera sobre los tejados
con un suspiro de negra felicidad
posándome en las cornisas
sentada en equilibrio en una chimenea
cuánto cuánto cuánto
caminé por calles
de aireados horizontes
entre nubes saladas y rayos de sol
una gaviota de puntiagudo pico
un gorrión de amargas plumas
eran los únicos acompañantes
de una conciencia dormida
querría saber volar
en sueños todavía,
como una golondrina,
de una teja en otra
y escupir luego sobre las cabezas
de los transeúntes y reírme
de su sorpresa, ¿llueve?
¿o son las lágrimas de un dios enfermo?
todavía vuelo, pero en las treguas del sueño
el pie
ya sin ligereza
resbala, una mano se agarra
al canalón y huye
querría volar volando
y llenar de alegría
las espinas de la oscuridad

Traducción de Miguel Ángel Cuevas

grandes deseos de viajar

grandes deseos de viajar
mi niño
¿vendrías a Perú
conmigo sin maletas,
calzando
las zapatillas celestes de gimnasia?

Traducción de Miguel Ángel Cuevas

1

Hacían fiesta esa noche por la calle
se oían las risas, los tacos en el hormigón
las luces encendidas en todas las ventanas,
tenía tu mano en la mía,
noche de fin de año en el hospital,
cuánto que has sufrido, y yo contigo,
mientras las enfermeras intercambiaban regalos
y el arbolito adornado en el corredor
encendía y apagaba sus luces,
tú querías tomar algo pero estaba prohibido,
te dije: toma un traguito, sólo uno
acercándote un vasito de plástico,
en la prisa por beber lo apretaste demasiado
haciendo saltar el agua sobre las cobijas,
los ojos ciegos, la respiración ronca
pedías agua y el agua te la negaban,
la fiesta llamaba a la ventana y quería entrar
pero tú no la oías
no recordabas ni siquiera quién
estaba al lado tuyo,
tu hermana toda despeinada
tu madre con los ojos sufridos
yo que temblaba a tu lado,
abajo en la calle un ruido de coches
impacientes, estruendo de cohetes explotando en el aire,
en las otras habitaciones en cambio había silencio
los enfermos saben cuándo uno de ellos se va a ir,
no se asomaban a saludar como de costumbre
no nos deseaban felices fiestas en voz alta,
el dragón de oro quería arrastrarte del pelo,
pero tú no tenías más pelo, mi amor,
una pelusa tal vez, como decías
pidiendo una caricia sobre la cabeza desnuda,
se acababa de levantar una pequeña luna
blanda y resbalosa más allá del vidrio cerrado
en el olor áspero de vómito y morfina,
una blancura sin fin
me torció el cuello y se robó tu aliento.

(de Noche de Fin de año en el hospital)

Traducción de Martha Canfield

4

De noche me despierto con tu mano
sobre el hombro tu aliento sobre el cuello
me levanto asustada
¿todavía estás aquí? te pregunto
pero no me contestas
tienes una risa pequeña
de niño y te escondes
detrás de los hombros
detrás de la almohada
detrás de las cortinas de la ventana
eres arisco como un grillo
y quisieras morderme una oreja
como haría un cachorro
te tengo que recordar que estás muerto
que te has ido sin despedirte
pero qué crueles son los pensamientos
de los vivos mientras los muertos juegan
con sus sombras distraídas
y la nieve cae con gracia
y el agua hierve
y las mandarinas aroman la habitación
cómo quisiera que estuvieras aquí
pero cuando extiendo la mano
para tocarte te me escapas
y te escondes entre las estrellas pálidas
de una noche sin luna

(de Noche de Fin de año en el hospital)

Traducción de Martha Canfield

5

Toda la noche ha estado llorando un perro
¿pero era un perro?
¿o era la voz del dolor
a través de las espinas del pensamiento?
mientras te quitabas los guantes
incrustados de hielo
mientras te quitabas los zapatos
tapados de nieve
mientras te quitabas el capucho
y los párpados desafiaban
la noche con alas rayadas
mientras sonreías
y mirabas las estrellas amigas
estabas solo y suspirabas
pero querías reír lo sé
la risa como un leve
chorro de agua
te empujaba hacia
el bosque adormecido
de un invierno de Mársica

Traducción de Martha Canfield


Dacia Maraini, entrevista en la Universidad Católica de Colombia 

Biografía
Italia 1936. Poeta, novelista, dramaturga y ensayista. Debido a la posición antifascista de sus padres pasó su infancia en Japón y estuvo recluida en un campo de concentración de 1943 a 1945.
Entre sus obras traducidas figuran: Las vacaciones; La edad del descontento; Memorias de una ladrona; Mujer en guerra; Cartas a Marina; El tren; La duquesa silenciosa; Viajando con paso de lobo y Diálogo entre una prostituta y su cliente.
Entre los premios literarios ganados: el Premio Campiello y el Premio Strega. Además, cofundó el Teatro del Puercoespín y el teatro experimental feminista La Magdalena.
Es autora de más de sesenta obras de teatro. Ha escrito guiones para directores como Pier Paolo Pasolini, Marco Ferreri, Carlo Di Palma, y Margarethe Von Trotta.

Fuente:  Revista Prometeo


2 comentarios:

Carmela dijo...

Me ha gustado mucho, no la conocía. Gracías María.
Un beso

María dijo...

Cuanto me alegra Carmela.
Un beso