martes, 26 de febrero de 2013

Florencia Abbate, poesía


Masao Yamamoto - Primavera
II

una canoa naufragada
una vaca, cuando anochece
un palestino cuya tierra
lo huyó bien lejos

así me aprieta y no sé de donde viene
esta soledad…

frente a la casa barrida el recuerdo
tironea

el paisaje se abstiene de mi cuerpo

su armonía parece espectral
un trazo en las olas

ni el agua disuelve la sal
ni vuelve la canción
la almohada es piedra

fotos perdidas en la escarcha

y sigo afuera
como adentro de un tronco bueno.

VI

el miedo es un murmullo
transcurre sobre música vieja

un avión a través de la ventana
pasó dejando atrás el invierno

pediste que fuera bailarina
o sepulturera

alamedas en fuga
mis huellas de crin incendiada

ahora un silencio pica piedra
bajo otro paladar

en secreto
los espejos se vuelven más pálidos

la copa, la sombra de la copa
¿cuánto temblor de la memoria
soporta el pelo?

ajada pero sin sonar ha roto

entre los dientes del peine, queda
lo que vuela…

X

parte de la que fui se apaga
con el remo que dejo caer
por el camino
encuentro lo que desertaba en mí

la luz
            viene de abajo

temblor
placer y pánico

despunta otra voz y el espacio
se inunda de trazos…

yo no hago pie donde renazco
ante la luna, en ideogramas
una actriz en estrenos simultáneos
un gato al revés.
De Neptuno



Florencia Abbate leyendo su poesía



Biografía
Florencia Abbate nació en buenos Aires en 1976. Poeta, narradora y periodista.
Libros publicados: Puntos de fuga (1996), Él, ella, ¿ella? Apuntes sobre transexualidad masculina (1998), Los transparentes (2000), Deleuze para principiantes (2001); Shhh. Lamentables documentos (2002); Neptuno, Zorra Poesía, (2005).

Fuente: Los poetas interiores (Una muestra de la nueva poesía Argentina) - Selección y prólogo de Rodrigo Galarza - Amargord Ediciones - 2005


4 comentarios:

Carmela dijo...

Que hermoso sus letras. Para quedarse y leerla una y otra vez.
Gracias, María
Un beso

Vera Eikon dijo...

Interesante...Beso

María dijo...

Carmela, me alegra que te guste.
Un abrazo

María dijo...

Vera, a mí me gustó tiene una mirada interior que va tocando la angustia existencial del ser.
Un beso