sábado, 9 de febrero de 2013

Mariana Busso, poesía


Foto: Benoit Courti

Autorretrato

Ella pide
trocitos de campo
y aves y sueños grises
para inventar sus pies

Ella busca
besos tibios y espinas
y puños
y un lugar donde dormir
                        su pecho

mientras escupe
ataúdes rosados entre sus piernas

ella devora
fábulas
y el amor agrio de esa vida
que no siempre
merece vivirse.

Escena en degradado

Alguien
robó
por error
esos labios

pretendió
exilios
y su aritmética
de espejos

alguien
en algún nombre
anudó batallas

y arrulló
            sus muertos

aunque esos labios
lo ignoren

todavía

De: Cubos de papel

Madrugadas

Masacre de uñas
y pestañas
                 depuestas.

Temo
a las carnes tardías

y a los pantanos
de novias
                y llantos.

Diario

Procesión de arena
tras las huellas
del viento.

Se adormece el cuerpo
en los otros nombres.

La herida muere.

Y garúa
una alabanza.

Biografía
Mariana Busso (Argentina 1980). Licenciada en comunicación social.
Libros publicados: En la antología: Los que siguen (veintiún poetas rosarinos) Editorial Los Lanzallamas, Argentina 2002 y su poemario: Cubos de papel, Editorial Los Lanzallamas, Rosario 2003.


Fuente: Los poetas interiores (una muestra de la nueva poesía argentina) – Selección y prólogo de Rodrigo Galarza – Ediciones Amargord y http://www.poeticas.com.ar

6 comentarios:

mónica pía dijo...

gracias por compartir estos poemas, no conocía a su autora. Me parece potente su escribir a partir de lo que duele...

un cariño,

María dijo...

Mónica,
Hay muchas autoras por descubrir, afortunadamente, es un placer compartir mis lecturas.
Marina tiene una voz desgarradora y su lenguaje nos toca.
Un abrazo

silvia zappia dijo...

gracias, maría. gracias como siempre.

abrazos*

Carmela dijo...

Una palabras, que llegan y se adentran. Dejan huella sus palabras, desde luego no dejan indiferentes.

Un beso, María

María dijo...

Gracias a ti Silvia por tu presencia en mi casa.
Un beso

María dijo...

Carmela,

Efectivamente la poesía de Paula nos estremece, abre camino hacia una reflexión del ser.
Un beso