domingo, 21 de julio de 2013

YOLANDE MUKAGASANA - La Locura - poema

Víctimas del genocidio ruandés (AP)

LA LOCURA

Este sol malévolo y cómplice
Que osa sonreír a los asesinos
Que osa iluminar este país maldito
Donde la ley que dirige es la de la sangre

En la que no veo más que el abismo
Donde todo el mundo se hundirá
Un hueco negro donde no hay más que la muerte
Ningún destello, ningún rayo de esperanza

La ausencia de las víctimas es la de los verdugos
La ausencia de los verdugos es la de las víctimas
Tenemos toda la vida en común
Graciosa especie es la humana

Besaba al viento que se ha llevado a mis hijos
Quería besarlo para sentirlos
Estrecharlos muy fuerte entre mis brazos
Para decirles que más nada podrá arrebatármelos

Los seguiré hasta el más allá del más allá
Seguiremos juntos por la eternidad
Esta eternidad que sólo yo comprendo
Porque mi eternidad es también mi presente

El viento sopla sobre mi cuerpo
Quería estar desnuda para sentir su frescura
Tendría calor de estar en lo irreal de lo real
Transpiraba fuerte de ver lo irreal de mi vida

Yo hubiera querido que ese viento me cosquilleara
Poder reír, como antes, de mi tontería
Reír de mi bobada al pensar que el mal es fuerte
Poder aun reír de mí misma.
Reír de dicha en una desgracia demasiado fuerte

Debo salir lo más rápido
De estos sufrimientos que me esterilizan
Que reducen mi cuerpo y mi alma
Cuando el mundo piensa que vivo

Sin embargo fui muerta el día aquel
Los 100 días sin respuesta del más alto
Me hicieron dudar de su existencia
Hasta el desprecio de los que me lo han enseñado

Versión de Myriam Montoya

YOLANDE MUKAGASANA, leyendo en el Festival de Poesía de Medellín

La Folie

Ce soleil méchant et complice
Qui ose sourir aux assassins
Qui ose illuminer ce pays maudit
où la loi dirigeante est celle du sang

Dans lequel je ne vois plus que l'abîme
où tout le monde s'enfoncera
un trou noir, où il n'y a que la mort,
aucune lueur, aucun rayon d'espoir

l'absence des victimes est celle des bourreaux
l'absence des bourreaux est celle des victimes
nous avons toute la vie en commun
drôle d'espèce que l'humain

Moi j'embrassais le vent qui emportait mes enfants
je voulais l'embrasser pour les sentir
les serrer très fort dans mes bras
pour me dire que plus rien ne pourra me les enlever

Je les suivrai jusqu'au delà de l'au delà
nous resterons ensemble pour l'éternité
cette éternité que moi seule je comprends
car mon éternité est aussi mon présent

le vent soufflait sur mon corps
je voulais être nue pour sentir sa fraîcheur
j'avais chaud d'être dans l'irréel du réel
je transpirais fort de voir l'iréel de ma vie

J'aurais aimé que ce vent me chatouille
pouvoir rire, comme antan, dans ma bêtise,
et rire de ma sottise de penser que le mal est fort
pouvoir encore rire de moi-même.
Rire de bonheur dans un malheur trop fort.    

Je dois sortir au plus vite
de ces souffrances qui me stérilisent
qui anéantissent mon corps et mon âme
quand le monde pense que je vis  

Pourtant je suis morte ce jour là
les 100 jours sans réponse du plus haut
m'ont fait douter de son existence
jusqu'au mépris de ceux qui me l'ont appris


Biografía
YOLANDE MUKAGASANA nació en Ruanda en 1954. Sobrevivió el genocidio de 1994, donde perdió a sus tres hijos, a su marido y a sus hermanos. En memoria del genocidio y con objeto de ayudar a la reconstrucción de su país, escribió tres libros titulados La Muerte No Me Desea; No Temas Saber; y Las heridas del Silencio. Hoy, ella ha formado una nueva familia al adoptar a tres de sus sobrinas que quedaron huérfanas en el genocidio. Construyó una nueva casa en el mismo sitio en que vivía antes y se ocupa de alrededor de veinte huérfanos. Fundó la Association Nyamirambo Point d'Appui dedicada a recordar el genocidio y a ayudar a la reconstrucción del país. La sede principal de la asociación está en Bruselas mientras que su sucursal ruandesa es una ONG llamada Nyamirambo Point d'Appui cuyo objetivo es ayudar a la regeneración del tejido social ruandés. Yolande Mukagasana dedica su tiempo y esfuerzo a informar y educar a la gente sobre la convivencia a pesar de la diferencia, y da conferencias en diversas escuelas y asociaciones. Entre los muchos premios que ha recibido está el Premio Testimonial otorgado por la Fundación Alexander Langer, en Italia, 1998; el Premio Por El Entendimiento Entre Las Naciones Y Por Los Derechos Humanos de la Universidad de Lena, Alemania, 1999; el Premio Paloma Dorada de la Paz conferido por la Asociación Archivio Disarmo de Roma; el Premio Mujer Del Siglo 21 Por La Resistencia, en Bruselas, 2003; y la Mención de Honor Por La Educación De La Paz de la UNESCO, en París, 2003. Coautora de la obra de teatro “Ruanda 94”, dónde se interpreta a sí misma.

Fuente: Festival de Poesía de Medellín y POESIE ET RACBOUNI

7 comentarios:

Pilar Alberdi dijo...

Impresionante.
Un sol que alumbra a todos por igual, un sol que desconoce las tristezas de las personas, el dolor.
Lo comparto.
Saludos.

Maria Germaná Matta dijo...

Pilar,
Sí impresiona, te deja sin palabras, sabe poner al horror palabras. La leo y escucho el alarido de su corazón.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Es un trabajo impresionante sobre la memoria,sobre el horror, sobre la pérdida. Admiro la valentía de saber encontrar la razón para continuar viviendo después de tremendas experiencias de vida y de muerte y poder escribir y describir el más profundo de los dolores.
Gracias por compartirlo.
Besos y mi gran abrazo
Hilda Díaz

Anónimo dijo...

Hermoso poema ,lo comparto.....ayyy lo que me pierdo con lo que me gusta escribir poesia ,aver si me animo y me suelto ya...no se porque pienso que me sabe a poco lo que puedo dar de si es mucho mas....

Olga dijo...

La autora dice en su poema que el mal es fuerte. Sin embargo a través de su poema llegamos a saber que ella es fuerte y buena. Por lo tanto podemos afirmar que el bien es tan fuerte como el mal.

Carmela dijo...

El poema, por sí mismo desgarra, pero si además lees su biografía, las reseñas que nos has dejado y por lo que tuvo que pasar esta mujer, te quedas helada, si palabras.... impresionante mujer.
Un abrazo, María

Maria Germaná Matta dijo...
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