viernes, 31 de mayo de 2013

Carole David poema: Las poetas beben martini

 Dorothea Tanning

Poema inédito en español

Las poetas beben martini.

A Ann Sexton y Silvia Plath

Sylvia y Ann beben martini en el bar de un hotel en Boston.
Sus vestidos con motivos sedosos se envuelven alrededor de sus dedos;
se preguntan si deben ser acosadas por la vajilla

y las sábanas para escribir poemas en los objetos
que vuelan entre el verso y la prosa, aterrizan
en los muros de la cocina y se estrellan en el corazón

imágenes o frases declinadas durante sus años
de aprendizaje. Las dos mujeres, advertidas amas de casa
escriben en los botes de macarrones, las mezclas de las tartas,

Betty Crocker es una musa, espátula en mano, ella
escandaliza la medida de sus gritos ahogados en la despensa
de la cocina. Las puertas del armario rechinan, el lavatorio aúlla

los desperdicios acumulados por la familia. Sylvia y Anne beben
martinis, sus cabezas están pesadas, el trabajo se acumula
desde la salida de sus casas. Escucho sus conversaciones

crueles e inevitables, estoy detrás de ellas, subyugada por
la maestría de sus palabras y su arte de amas de casa, emocionada me inclino
delante de sus voces. No abriré la llave del gas de la cocina.

© Carole David
ÉDITIONS LES HERBES ROUGES 2010
Versión al español María Germana Matta

Les Poètes boivent des martinis

Pour saluer Ann Sexton et Sylvia Plath

Sylvia et Ann boivent des martinis dans le bar d’un hôtel à Boston.
Leurs robes aux motifs soyeux s’enroulent autour de leurs doigts;
elles se demandent s’il faut être hanté par la vaisselle

et les draps pour écrire des poèmes dans lesquels
les objets volent entre vers et prose, atterrissent
sur les murs de la cuisine et se fracassent au cœur

des images ou des phrases déclinées durant leurs années
d’apprentissage. Les deux femmes, ménagères averties,
écrivent sur les boîtes de macaronis, les mélanges à gâteau;

Betty Crocker est une muse, spatule à la main, elle
scande la mesure de leurs cris étouffés dans le garde-manger
de la cuisine. Les portes d’armoire claquent, le lavabo hurle

ses déchets accumulés par la famille. Sylvia et Anne boivent
des martinis, leur tête est lourde, le travail s’accumule
depuis leur départ de la maison. J’écoute leur conversation

cruelle et fatale, je suis derrière elles, subjuguée par
leur maîtrise des mots et de l’art ménager; émue je m’incline
devant leurs voix. Je n’ouvrirai pas le gaz de la cuisinière.

© Carole David
ÉDITIONS LES HERBES ROUGES 2010

Biografía y obra
Carole David nació en Montréal Canadá en 1954. Poeta, novelista y escritora de relatos. Tiene un doctorado en estudios franceses. Durante varios años fue profesora del Cégep en Montreal. Además ha publicado diversos textos de crítica y de ficción en revistas culturales. Miembro del comité de redacción de la revista Spiral (1980 – 1982) y de la revista Estuaire (1993 – 1996), ha sido lectora en VLB ediciones (1979 – 1988).
También ha sido miembro del Comité sobre las prácticas comerciales en el mundo del libro (1999-2000) como representante de la Unión de escritores y de los escritores quebequenses. Fue miembro de la Comisión del derecho de prestamos públicos (2004-2006). En Mayo de 2008 fue la primera escritora que formó parte del nuevo proyecto de la escuela de Escritores elaborado por el Consejo de las artes de Montreal en gira, con la colaboración del distrito de Ahuntsic-Cartierville y la Unión de escritores quebequenses. Se instaló en la biblioteca de Ahuntsic.
Publicaciones:
Terroristes d'amour - suivi de, Journal d'une fiction
Éditions VLB, Montréal 1986
L'endroit où se trouve ton âme - Relatos
Les Herbes rouges (Collection)
Éditions Les Herbes rouges, Montréal 1991
Feu vers l'est - poesía
Éditions Gaz moutarde, Montréal 1991
Impala - Novela
Éditions Les Herbes rouges, Montréal 1994
Abandons - Poesía
Éditions Les Herbes rouges, Montréal 1996
La maison d'Ophélie - Poesía
Éditions Les Herbes rouges, Montréal 1998
Histoires saintes - Relatos
Éditions Les Herbes rouges, Montréal 2001
Averses et réglisses noires
Éditions La Courte échelle, Montréal 2003
Terroristes d'amour - suivi de l'Endroit où se trouve ton âme
Éditions Les Herbes rouges, Montréal 2003
Terra vecchia
Éditions Les Herbes rouges, Montréal 2005

Fuente: Lyric Lyne 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Y Nhi - Anhelo - poema

 Foto de Carmela Su blog

Anhelo

Partir
Como un barco dejando el muelle al alba
Mientras las olas lamen los bancos de arena, despidiéndose

Como una hoja todavía verde arrancada de una rama
Dejando sólo una ligera hendidura en la madera

Como una orquídea morada oscura
Palideciendo gradualmente
Y cerrándose un día como un capullo viejo

Partir
Como un jarrón de porcelana china en una repisa bien iluminada
Y que empieza a resquebrajarse

Como un bello poema recortado de un periódico
Primero triste
Después exaltado
Al echar a volar como una mariposa al fin del verano

Como un anillo de compromiso
Que se sale del dedo
Y se esconde entre los guijarros

Partir
Como una mujer abandonando a su amado.

1999 - Traducción al castellano: Nicolás Suescún
Breve antología de la Poesía vietnamita actual - Selección: Nguyen Bao Chan

Biografía
Ý Nhi Estudió Lenguaje y Literatura en la Universidad de Hanoi. Ella fue investigadora literaria antes de convertirse en editora de poesía para la Asociación de Escritores de Vietnam, que le otorgó el Premio de Poesía en 1985.

Fuente:Festival de Poesía de Medellín 

domingo, 26 de mayo de 2013

Ana María Rodas poemas


Catrin Welltz-Stein 

****

El más perfecto amor
Podría durar quizás tres años.
Te lo aseguro yo
que ya asistí a varios entierros.


Pero todo está bien
si al menos escribiste algunos poemas.

****

La gramática miente
(como todo invento masculino)
Femenino no es género, es un adjetivo
que significa inferior, inconciente, utilizable,
accesible, fácil de manejar,
desechable. Y sobre todo
violable. Eso primero, antes que cualquier
otra significación preconcebida.

****

1. Domingo 12 de septiembre, 1937

Domingo 12 de septiembre, 1937
a las dos de la mañana: nací.
De ahí mis hábitos nocturnos
y el amor a los fines de semana.
Me clasificaron: nena? rosadito.
Boté el rosa hace mucho tiempo
y escogí el color que más me gusta,
que son todos.
Me acompañan tres hijas y dos perros:
lo que me queda de dos matrimonios.
Estudié porque no había remedio
afortunadamente lo he olvidado casi todo.

Tengo hígado, estómago, dos ovarios,
una matriz, corazón y cerebro, más accesorios
Todo funciona en orden, por lo tanto,
río, grito, insulto, lloro y hago el amor.

Y después lo cuento.

2. Estamos hechos de recuerdos

Estamos hechos de recuerdos
de un pelo rubio
de un pecho
              de cuatro
              cigarrillos
              moribundos.
De rítmicos movimientos.

El ron se hunde, ruidoso, en la garganta
-10,000 células muertas-
y el deseo ametralla
en los dedos.


3. Asumamos la actitud de vírgenes

Asumamos la actitud de vírgenes.
                   Así
                   nos quieren ellos.

Forniquemos mentalmente,
suave, muy suave,
con la piel de algún fantasma.

                   Sonriamos
                   femeninas
                   inocentes.

Y a la noche clavemos el puñal
y brinquemos al jardín
abandonemos
esto que apesta a muerte.


4. Lavémonos el pelo

Lavémonos el pelo
y desnudemos el cuerpo.

Yo tengo y tú también
            hermana
            dos pechos
y dos piernas y una vulva.

No somos criaturas
que subsisten con suspiros.

            Ya no sonriamos
            ya no más falsas vírgenes

Ni mártires que esperan en la cama
            el salivazo ocasional del macho.


5. Como ya recorriste la vía más ancha

Como ya recorriste la vía más ancha
no tienes interés
en sus peces, ni en sus pechos.

Pegado a tu pedestal
                  porque tú
                  también
                  tienes uno de esos
mueve los hilos de tu trama

y te olvidas
que hasta ayer
te empujaba el sentimiento


6. Limpiaste la esperma

Limpiaste la esperma
y te metiste a la ducha.

                  Diste el manotazo al testimonio
                  pero no al recuerdo.

Ahora
                  yo aquí, frustrada,
                  sin permiso para estarlo
                  debo esperar
y encender el fuego
y limpiar los muebles
y llenar de mantequilla el pan.

Tú comprarás con sucios billetes
                   tu capricho
                   pasajero

A mí me harta un poco todo esto
en que dejo de ser humana
y me transformo en trasto viejo.

De: Poemas de la izquierda erótica

Biografía
Ana María Rodas, (Guatemala, 1937). Poeta, narradora, periodista y profesora de literatura y periodismo en distintas universidades del país.
Ha publicado, entre otros libros: Poemas de la izquierda erótica (1973), Cuatro esquinas del juego de una muñeca (1982), El fin de los mitos y los sueños (1984), La insurrección de Mariana (1993).
Recibió el Premio de Literatura Miguel Ángel Asturias.

Fuente: Círculo de Poesía y A media voz

viernes, 24 de mayo de 2013

Martha Canfield Poemas


Foto de Marc Lagrange

Caníbal

Yo quisiera envolverte y protegerte
de las miradas de todos los demás
como adentro de un capullo secreto
en el que tú pudieras
seguir creciendo y palpitando
tu ingenuo corazón
pequeño y niño
seguiría latiendo
setenta veces por minuto
y mi mano sería para él
pantalla escudo estuche
yo quisiera guardarte en un calor seguro
quisiera acariciarte y devorarte
sentirte descender en la tiniebla visceral
y percibir tu movimiento rítmico
adentro de mi estómago oculto
ya despedazado por mis dientes
de un amor de la índole del fuego
a nada semejante
transformado en la esencia de ti
y ya sin forma
pura sustancia concentrada y libre
de todo posible movimiento autónomo
que la esencia lo es muy simplemente
en el tiempo sin tiempo
no se mueve no trata de cambiar
dentro de mí cuidada y protegida
incluso de ti mismo
tú me comprendes, ¿cierto?
incluso de tu falta de amor
de tu insensata pretensión
de encontrar el placer en otra parte
quién sabe dónde, luego,
¡habráse visto!

Deseo del desnacido

I

Dentro de mí yacías silencioso
y yo podía oír tu oscuro palpitar.
No podía saber si tenías un rostro,
si de tu alma secreta nacía alguna voz
o el eco de una voz esperaba juntarse
un día con tu corazón lento y cadencioso.
Yo acariciaba el secreto escondido
de mi entraña y dialogaba
entre sonrisas vagas
mediante un respirar acompasado
acaso igual al tuyo
con tu presencia cálida
con la seguridad de una existencia
que en mí se duplicaba
dentro de mí se ahondaba
y fuera de mí se proyectaba
más allá de mí misma
para darme el encanto y el gozo y el temblor
de no saberme una
y de saberme una
en esa incalculable y múltiple
derivación de la existencia.

Pero un día te fuiste.
Desgarrador y lacerante
tu vacío fue sorpresa y encuentro
fue reconocimiento
fue tu rostro y tu adiós
contemporáneamente
fue tu voz diciendo una manera
distinta de la mía.
Fuiste tú como yo por ti sin mí.
Y tuve que alejarte.
Tuve que volverme a mi secreta herida
acariciar tu ausencia
el lacerante vacío
de tu rostro nacido para irse
de tu voz sin eco y replicante.
Tuve que dejarte ir
dejarte recorrer tu laberinto solo
tus meandros de luz
tus retazos de aquello que conocí primero
y aun de aquello que nunca conocí.
Me replegué sobre mi herida abierta
y sólo quise soñar
sólo quise gozar entre los sueños
un encuentro segundo
– un encuentro primero –
de cuerpos y de almas
de dualidades firmes
de recortados límites
de abrazos sin fusiones
de fusiones soñadas
a partir de un imposible anhelo
nacido de la fiebre de la carne viviente
de la respiración del aire
fuera del agua
fuera de la intuición soñante y lo no visto
dentro de los ardores de lo que no es previsto
de lo que no te pertenece
de lo que sigue un camino por ti no conducido
de lo tuyo por ti sin mí
por ti conmigo
de lo tuyo conmigo
entre los dos lo uno
el sueño de lo uno
impulso de la fiebre
ardor en que el deseo
junta los cuerpos
dos
para soñar lo uno
imposible unidad que sería
como volver atrás
cuando tu ser no era
y yacías en mí en el silencio
oscuro palpitar de mi secreto.

II

Alguna vez te encuentro
cuando los meandros de tu vida y la mía
se juntan en un punto
– hay puntos en común –
y allí te veo
y el deseo me sube por la sangre
y quisiera borrar tu origen de mis sueños
haber nacido contigo al mismo tiempo
llevar la marca de otro
no llevar una marca
no saber de ti nada
ni de tu nacimiento
ni de la antigua herida de tu ausencia
que no me conocieras
que pudiéramos oír únicamente
el rumor de la sangre girando vorticosa
dictando sin dudar
la tirana tendencia del deseo.

MIRA LLEGA A CASA

Quisieras cruzar el umbral

tal vez

pero todavía no te atreves

me miras con temor

pasar de aquí a allí

y no saber lo que vas a encontrar

y luego —a lo mejor estás pensando—

tampoco es éste sitio conocido

Entonces permaneces quieta

con la cola en alto vigilante

ojos de incertidumbre

Dónde me han traído,

pareces preguntarte

y yo ruego que tú puedas entender

que desde ahora ésta es tu casa

y tú aprenderás de mí

y yo aprenderé de ti

y juntas vamos a construir

un dúo solidario

hecho de mujer y de perra

Mira y Martha

Martha y Mira

y correr será hermoso en la mañana

y dormir será hermoso por la noche

y saberte cerca será dicha de vida

y armónica ternura

y sentimiento puro

Espera no atravieses ese umbral

Voy yo hacia ti

para después cruzarlo juntas

y dar por fin inicio

hoy mismo ahora y enseguida

a esa unidad perfecta que decía Neruda:

“seis patas y una cola

con rocío”.

Martha Canfield, leyendo "La expulsión del Paraíso en el Festival de Poesía de Medellín

Biografía
Martha Canfield nació en Montevideo, Uruguay, en 1949. Nacionalizada italiana, es poeta, traductora, ensayista y antologista de poesía. Egresada del Instituto Caro y Cuervo y Doctora en Filosofía y Letras de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Libros de poesía publicados en español: Anunciaciones, 1977; Mar/Mare, 1989, El viaje de Orfeo, 1990; Caza de altura, 1994; y en italiano: Nero cuore dell’alba, 1998 y Capriccio di un colore, 2004. También ha publicado, entre otros, los libros ensayísticos: La provincia inmutable. Estudios sobre la poesía de Ramón López Velarde, 1981; “El patriarca” de García Márquez, arquetipo literario del dictador latinoamericano, 1984; Configuración del arquetipo, ensayos de literatura hispanoamericana, 1988 y El diálogo infinito: una conversación con Jorge Eduardo Eielson, 1995. En italiano ha preparado la edición (con traducción y crítica) de la novela de Vlady Kociancich, Últimos días de William Shakespeare, 1985; y varias antologías poéticas: Idea Vilariño, La sudicia luce del giorno, 1989; Jorge Eduardo Eielson, Poesía scritta, 1993; Álvaro Mutis, Gli elemento del disastro, 1997; y Mario Benedetti, Inventario, 2001. Desde 1996 está vinculada a la Universidad de Florencia.

Fuente: Festival de Poesía de Medellín y Revista Crítica

sábado, 18 de mayo de 2013

Katherine Geraldine Medina Rondón poemas


 Foto de Igor Amelkovich

(sin título)

Para mi infusión de humildad
recojo coca recordando mis raíces,
veo la hora y espero paciente
a la frente que beso.
De noche canto y coso
con mis manos de nieve áspera
los bolsillos rotos de sus pantalones.
Soy su concubina intangible
la niña truncada que limpia sus heridas
y traga la culpa acumulada de dos milenios,
La hechicera que comprende sus miradas naranjas.

Podría demorarme en enumerar
los papeles que cumplo.

Las hornillas y la resignación
son por poco la misma cosa
por eso no cocino, pero si trapeo
mis pensamientos perversos.
Soy práctica y lucida
pero una gusana sentimental después de todo.
Podría entender sus raras costumbres
pero no lo intento. Solo me encargo
de mantener viva la fogata
donde calentamos nuestros cuerpos
los Sábados por la noche.

Y al compartir el mismo lecho
hasta las letras las cambio por suspiros.

Conjuro

Miro al horizonte
sabiendo ya lo que acontece,
casi palpando las cenizas fugitivas
que dejó el fuego de anoche

Respiro hondo incorporándome

En el crepúsculo,
presto a rozar mi cuerpo
nubes suaves
que por momentos me cubren

Llega el momento exacto
en que mis sentidos agotados
me abandonan temporalmente

Las cenizas siguen su camino hacia el limbo

Para recobrar de nuevo mis sentidos
toco la noche, caigo en un sueño profundo
y al despertar,
las cenizas ya se esfumaron.

Duendes bajo mi colchón

Camisas a cuadros
y tu aroma oriental
me trasladan a
gradas, ron,
bibliotecas coloniales
aceras de cartón,
paraderos de autobús,
besos de eterna despedida
lagrimas tras un monitor.
Romerías a Hidalgo,
cementerios de arena
en mis zapatillas
de diferente color,
anteojos difuminan tus ojos
señales inexpresivas,
y bajo mi colchón duendes
que imitan tu voz.

Bigrafía:
Katherine Geraldine Medina Rondón, nació en Arequipa - Perú en 1994. Estudio artes plásticas en la Escuela Superior Carlos Baca Flor y en la actualidad estudia Literatura y Lingüística en la Universidad Nacional de San Agustín. 

Fuentes: Urbanotopia y Suicidasub

jueves, 16 de mayo de 2013

María Solís Munuera, poemas



Foto de Martín Stranka

SOMBRA DE MEDIODÍA

Sombra de mediodía.
La sombra más pequeña, la que desaparece
(el Trópico de Cáncer, el comienzo
de todos los veranos).
La mínima porción de oscuridad
que puede dar la luz.
Invalidez del sol,
su exasperante falta de movimiento.
El agua y su inutilidad
para las sombras.

Mediodía.
El campanario ofrece
la prueba perfeccionada de su fe.
La sombra espera
la tarde, el crecimiento
que puede levantarla de la tierra,
que la convierte en hiedra, en la pericia táctil.

Aún más, la noche.
El cazador que huye de las bestias,
que necesita sueño.
El miedo y su sabiduría:
la trampa para el oso,
la creación
del fuego y su fertilidad para la sombra
que dilata,
que alumbra,
que ahora cruje.

NIÑOS EN UNA PLAYA

La mar, con sus espasmos de medusa
Saint-John Perse

La tierra se aburría, asexuada
por la esterilidad de los rastrillos verdes, de la pala y el cubo,
por la enfermedad del enanismo en unas manos
y una madre que  las mantiene torpes con plástico y colores.

Llegó la colonización de las medusas.
Contra ellas
navegan barcos rojos con las cruces,
desembarcan el cabezudo y el gigante.
Para un suficiente número de presas
no les bastan las redes, los cazamariposas,
necesitan
el volumen vacío del juguete.

Así el cubo, la pala y los rastrillos verdes
son hundidos
y emergen con veneno, la descarga, la baba,
la belleza.
Y los niños crecidos del invierno
aplauden
e imaginan la zambullida del marino
en el agua que hierve de urticaria
y a su vez desean sumergirse, buscar
al animal mortífero, ingenuo, transparente.

Y las madres verdosas lo prohíben,
pero el mar
son espasmos de medusa.

UN HOMBRE QUE HUYE

Quiero un lugar benévolo: el mercado de pescado de Oslo. Quiero llegar de noche, de la madera, el traje, la piel negra, con la tripulación desaparecida y el capitán atado a los timones. En las mesas, las lámparas recubren con tungsteno la falsa melancolía de los peces. Los noruegos, proteínicos, se elevan. Los niños llevan los sombreros de paja y los anillos. Compraré la botella de pelo rubio. Como ellos, quiero dejar vivir a las abejas. Como ellas, quiero

el círculo amarillo con el círculo negro. Quiero la celda cuando se acaba el día. Cansarme de matar habiéndolo probado. La protección monárquica e inclinar la botella y derramar la miel sobre la falsa melancolía de los peces. El lujo y la vejez tienen tonos dorados. En el cabello, el amarillo es el siguiente paso de lo blanco. Él

dice lo que hay: asilo político. Canastas de mimbre para los refugiados. Cereales.  Cajones para peces en venta con el precio. Botellas con forma de balanza. Hay pelotas de tenis. Hay cítricos. Hay sopa. Optimismo. Gente de teatro. Luz. Granos de mostaza. Hay un nivel de vida. Hay mujeres que paren como reinas. Casi el récord de muertes por maltrato. Dice.

Biografía
María Solís Munuera (Madrid, 1976). Licenciada en Bellas Artes por la UCM y en Economía por la UNED, Máster en Traducción por la UAM. Ha trabajado como traductora, fotógrafa y redactora. Colabora en la sección literaria de Culturamas, donde realiza reseñas y entrevistas.
Ha publicado la plaquette “Hordas” (Barco de Ideas, 2011) y sus poemas se han incluido en revistas (Nayagua, Cuadernos del Matemático, La Bolsa de Pipas), medios digitales (Ariadna-RC) y en antologías como “Manos a la obra” (Ediciones Fuentetaja, 2010), “Manos a la obra, dos” (Ediciones Fuentetaja, 2011), “In Absentia” (Nanoediciones, 2011) y “Último ahora” (Izana Editores).
Asimismo, ha intervenido en recitales tanto colectivos como individuales en diferentes salas de Madrid conocidas por su difusión de la poesía, como Clamores, Los Diablos Azules, Huertas 14, La noche boca arriba y Malatesta, donde fue invitada a formar parte del ciclo "El Tren Vertical".

Sus poemas pueden leerse en el blog: El doble del destista
Fotos en : Fotografías de María Solís Munuera

Fuente: Enviados por la autora a petición mía.