martes, 19 de julio de 2016

Yrsa Daley-Ward - Tres poemas

Imagen de Dorothea Tanning

Alcachofas


Hasta que seáis las últimas

en sentaros en la esquina del café y

ella bese el ron oscuro del

borde de tu vaso y te instruya en

el arte de comer alcachofas



hasta entonces

todavía, no serás mujer.



Hasta que juntes suave hoja con labio,

roces lengua con carne,

muerdas el lóbulo,

tragues el zumo

que ella dice te purificará,

hasta que la abras, gimas al ver su color,

veas su puro centro y aprendas para

lo mejor que sirven los dedos



hasta que llegues más al fondo

de ese tupido corazón caliente,

la vida no habrá empezado.



Antes de que te lo prometa.

Antes de que mienta.

Antes de ser destrozada, compuesta y

y vuelta a romper, no serás una amante.



Recuerda que en la noche perfecta y

y bajo la luz perfecta

cualquier idea parece buena

y el amor

el amor suele estar mal aconsejado pero

ser valiente.



Lo más importante es

no preocuparse. Las líneas de tu rostro

nunca podrán impedir que salga el

sol. Tus lágrimas no tienen efecto sobre

el clima. Siempre habrá guerras en el mundo.

La guerra de tu cuerpo es la única que

puedes estar segura que ganes

o pierdas, siempre volverás a perder.



Bebes más agua que ron, hoy

en día, ¿no es verdad?

Pero bebes en su memoria, ¿no es

así?


Y solo comes alcachofas en ensalada.

Nunca enteras.

No en un café de una calle oscura a

medianoche.

No con ella.

Nunca con ella, o con una como ella.

Yrsa Daley-Ward - Traducción de José María Martínez


Foto de Benoit Courti


Lo que el amor no es


No es una estancia de cinco estrellas. No es

felicitaciones y nunca nunca es

zalamerías.

Es sólido. No es dulce sino

nutritivo

siempre condimento, siempre sal. A veces

arena.

Es ahora y hasta el final. Nunca es un

trozo, nunca un poco

es ración completa

es todo

y mucho más y es real

nunca bonito nunca limpio. Apesta: lo puedes

oler a su llegada

es una carga

es una carga y tan pesada que

a veces no sienta bien. Es incómodo: no

es lo que se ve en las películas. Solo

las canciones lo intuyen

es desigual

es difícil

y siempre siempre


te sorprende.

Yrsa Daley-Ward - Traducción de José María Martínez

 Foto de Diana Blok

Salud mental

Si vas andando por un pasillo con una

débil tonalidad fluorescente

junto al pescado en conserva y los guisantes en lata

el tubo de luz arriba, las baldosas rotas

debajo

con la conciencia de que la mayoría de las cosas

son inútiles

y sientes el impulso de acabar con todo

no te detengas. Llama a un amigo.

Llama a tu madre si la tienes

y, si puedes aguantarla,

escúchala hablar del precio del

pescado en lata y los guisantes en conserva.



Llama al servicio horario. Cualquier

hora que te digan será la hora

de cambiarlo todo.

Sal del puto pasillo.

No vayas a donde venden

dulces, ganchitos, bebidas,

amor instantáneo o billetes de lotería.



Observa que afuera está la gente

calles en línea más vacías que

tu interior,

cielos más oscuros que el tuyo.

Mira por ti, porque la ayuda

nunca vendrá de los demás.



Si eres uno de esos que corren

por la ciudad como locos,

gente de esa que salta de lo alto de

edificios con cristaleras y poca

respiración

si no consigues arreglar lo que se rompió

si te sientes enjaulado demasiado

tiempo en una torre muy alta en un

estado de ánimo por los suelos

harto de canales de TV y comidas de TV.

Harto de galletitas, chocolate

postres, pastel y harto de vino pero

sin amor en kilómetros y kilómetros.



Si hoy no te has levantado para ir al trabajo

si la tarde se te ha hecho eterna

y el silencio no te deja dormir,

si solo recuerdas cómo se respira

adentro y afuera como las olas que forman

las tiras de un ventilador,

si lo dejas para más tarde,

descolgando el sol con tus

oraciones, sal de la puta cama.

Derriba las putas paredes. Abre la

ventana

aunque llueva. Aunque caiga nieve.



Escucha las campanas de la iglesia.

Entiende que por muchas veces que 

suenen será la mitad del número de cambios

que tienes que hacer.



Deja de intentar morir. Cumple tu tiempo

aquí.

Apáñate con tu tiempo.



Limpia la nevera.

Tira a la basura la leche de soja. La leche de soja

la hacen con lágrimas de niños. Pon

flores en la mesa. Ponlas en una

jarra medidora. Trocea verduras crudas si

las tienes.

Entiende que si tienes hambre de

algo pero no sabes de qué

entonces estás, más que menos, tan solo

sediento de amor

apenas aburrido.



Cuando la sangre de tu cuerpo esté

demasiado cansada para circular,

cuando los huesos te pesen aunque

estén huecos

si has pasado de los treinta

celébralo

y si todavía no,

alégrate. Entiende que en la vida

llega un momento en que la suciedad se asienta

y de su patrón se forma una imagen.



Si sueñas con la ciudad pero vives

en el campo

ordeña las putas vacas

vende las putas ovejas.



Entiende que ellas te bendecirán

desde las fotografías de los cartones de leche o

dando saltos en frondosas colinas esperando

que alguien las cuente para comenzar su

sueño.

Verás que ellas nunca te lo impidieron.

Que eras tú, solo tú.



Yrsa Daley-Ward - Traducción de José María Martínez


Datos biográficos: 

Yrsa Daley-Ward, escritora inglesa de madre jamaicana y padre nigeriano, extraídos de "Bone" (CreateSpace Independent Publishing Platform, 2014)




6 comentarios:

María PAZ dijo...

No la conocía y te agradezco el habérmela descubierto.

Un abrazo!

Fer

María Germaná dijo...

Hola Fer, también la acabo de descubrir y me ha encantado su poesía. Me alegro que te guste.
Un beso

Carmela dijo...

Tampoco yo la conocía y me alegro de haberme pasado por tu casa para descubrirla.
Un beso

María Germaná dijo...

Gracias Carmela. Un placer compartirla.
Otro beso para ti

Ana Muela Sopeña dijo...

Muy buenos poemas, María.

Tampoco conocía a esta poeta y la verdad es que es sumamente interesante. Tiene algo misterioso y fuerte al mismo tiempo.

Besos
Gracias por compartirla
Ana

María Germaná dijo...

Me alegro que te guste Ana, su poesía tiene mucha frescura, es muy actual por eso gusta.
Besos amiga