lunes, 10 de junio de 2013

Hallie Hernández Alfaro poemas

 Leonora Carrington


Habeas corpus

Aquí tienes mi cuerpo, sin islas desiertas ni antifaces
contiguo, pálido de caricias
sujeto a las barandas de una apología triste de jazmines.

Parece vagar como un cromo deshecho en bajorrelieve
cuando la llovizna brama la frialdad nocturna
y los tobillos sangran el claustro de las hiedras mansas.

Toda yo, incauta de pupilas y marasmos
desenvaino la espada de mis chacras
y quiebro la amnesia del cautiverio.

Aquí tienes mi cuerpo, consignas de cristal hechas agua
silencioso y expectante a la genealogía de tus pasos.


Eros (L, IV)

I

Legionario y profeta en el ardor de mis muslos,
hombre de aire que destila en mi útero una catarata de malabares;
estás cerca, hago viñas con tu nombre –etílico de mis fuentes-
y quiero ser la abeja reina, la gota salada en tu copa nocturna
las manos, los ojos, el tacto de la ninfa.

II

Atrás quedan los corsarios reveses del suplicio,
su limítrofe despojo de aeropuertos vacíos,
el plano triste de los huesos sin mitad.
Estás cerca, adicto al botón rojo de mi falda
y al vademécum caliente de todos mis deseos.


In vitro (L, IX)   


Ojalá pueda salvarme de tus ojos marrones habitando la nada. No sé si cumplo mi labor de espionaje con la severidad y el cuidado que se precisa en estos casos. Adivino tus gametos y mis cromosomas en la ópera del  milagro. Mis anotaciones crecen y se multiplican día a día; descubro con goce que tu psique se mantiene despierta y estable, sin tendencias suicidas ni bipolaridad exagerada. Sueño con tus labios presagiando humedad en las vías de falopio y con tus manos batiendo los soles de una patria rítmica y azulada en los costados. Acabo de llegar a la penúltima generación que te precede: motricidad superior a la media, niveles de instrucción universitaria y tres doctorados con menciones honoríficas en la facultad de filosofía y letras. Creo que comienzo a extrañarte en los mediodías de Parque Patricios; me gusta que me sorprenda tu cuello seductor y tu sonrisa de hombre libre (en esos momentos hasta podría perdonar tu delirio por las obras de Ecco) Tengo que ser un poco más exhaustiva con mis métodos de investigación, no estoy segura de haber manejado con objetividad la histeria conversiva de tu abuela paterna o la doble personalidad de José Carlos, el bisabuelo catalán. Amanecí tejiendo un palmo de caricias sobre tu espalda, mis dedos son brújulas hedonistas que conjugan los avatares de tu cuerpo; me gustaría hablar de un refugio frente a la playa -solos en el universo danzarín de los paisajes tropicales- o de flores macedónicas en una cama que levitara apetitos y celos. No puedo esperar más, el tiempo vuela y sube la temperatura de mis óvulos. Eres el donante elegido por mi razón impura; necesito la cumbre inapelable de tu semen, el aperitivo de tus costillas adánicas y el onírico peso del alma que destierra el pánico en el mundo. Ojalá no pueda salvarme de la complicidad de tu sangre fertilizando mis utopías.

Oblivion (L, VI)   

No existes. La lucernaria morada mece la cuna y calla;
levitas en un trampolín de fragancias,
suaves, ignotas, como la espalda de una virgen.

Vuelas y sanas con el trémulo canto de Manhattan;
espiga, oro, ligadura, ángel; todo en tí, corazón de almendra.
Duele el aire pastoso de las encinas.

No existes. Una marea ciega colma la inquieta soledad;
los parajes del estío retractan su augurio,
despiden el feroz pulso de las mañanas.

Lloras la tarde de nonino, sus brazos antiguos,
la melodía concibe un ataúd de flores blandas;
inevitable el misterio en las espinas del retorno.

No existes. Quedan las estelas vivas y juradas,
el ocaso de los amantes, su tedio incorregible;
la voz nocturna de los genios que viven en tu garganta.

No existes, olvido.
Sólo eres fuga que lidia con los aros del ensueño.

(2012)

Biografía
Hallie Hernández Alfaro. Nació en Caracas, Venezuela. Actualmente, reside al norte de Holanda.
Participa y trabaja en Alaire: espacio de Poesía.


3 comentarios:

Karla Estrada dijo...

Siempre un gusto visitarte.
Saludos cariñosos.

Sandra Garrido dijo...

Hallie es una gran poeta, cuento con ella en Alaire, magnifica. Brindo por ella y por ti, por acercarnos a su poesía.

Un abrazo

Francisco J. Ortega dijo...

Sí yo también he comenzado a participar allí, y estoy de acuerdo con lo que dice Sandra Garrido. Grácias por compartir!!
Un abrazo!