sábado, 29 de octubre de 2016

Irene Gruss - Poemas

Poemas de Irene Gruss 


Imagen de Marina Nuñez 
Lía

Tu nombre está incrustado en el nombre de
tu madre como una i, se adosa
cual baba pegadiza y blanca
a modo de reparación de una escultura rota.
Tiempo y viento han quebrado
tus pecados y los míos.
¿Terminé de pagar?, pregunto a Dios por mis pecados,
adiós, adiós, madre infinita inmortal
quebrada tu cabeza
incrusto mi nombre en punto
como una i delgada
antes de morir,
qué me has dado, madre generosa.
  


Imagen de la red
Autorretrato

Ah, si pudiera recostarme,
ser así, la mosquita muerta que inclina su cuello, lánguida;
si borrara el rictus de una Callas desahuciada, Magnani en batón, así me veo,
dulces musas de la debilidad, dónde estáis, denme la brisa, dénmela,
no la ventolina a orillas del mar, siempre a orillas del mar, ay me,
mandolina y no viola da gamba,
quién me miraría si él observa el culo
de la que pasa, ay me, cuántas uñas delicadas habrán rasguñado el hombro, la nuez,
su espalda, oh, su espalda, y engalanar lo que no tengo,
un aspecto sutil, ese gesto de no haber sufrido hambre, menos ansia
de saber, una sor Juana cortejada por virreyes y virreinas, la suavidad
del papiro, y el vientre sin estrías, ay me,
si hubiese usado aquel pote, si no supiera que el tiempo no es el Teatro No,
máscara que cubre el savoir faire y otras minucias, oh, gatitas, si pudiera lagrimear,
las he visto contonearse sinuosas hacia mi objeto incólume,
han conseguido lo que apenas logré encaramar, robar, gozar
como Dios manda, ah, Dios, si estuvieras aquí, mándame un rayo, algún fulgor,
esa luz que oculta la vejez, la insensatez,
y vuélveme buena, modosa, bella y paciente,
Ingrid en Casablanca, un lirio en flor, el sonido
de la música.



Foto de Henri Fox Talbot 
Torcés la anécdota

Se trata de aliviar el lado sufriente de las cosas,
mirar hacia otro lado. Él llama a esa insulsa y a vos te dice
cortala, vos intentás disipar la niebla escuchando a los pájaros.
Ese árbol, allá, un lado de tu cabeza te pide
hacé un objeto estético,
decís después, más tarde, cuando la bruma pase
como la de la mañana temprano;
O cuando te vas y tus hijos preguntan, preocupados, ¿hablaste con alguien?; les mentís amablemente,
torcés la anécdota.
Leés a una chica moderna, escribe con violencia, como si la molieran
a palos o tuviera un dolor de encías insoportable. ¿Para qué esto?,

¿lo ves? Descifrás, abrís esa caja donde el aire cabe
y exhalás, tranquila.
El mar no ruge, no brama ni aúlla, no tiene furia ni
es sereno o plateado o verde o azul;
es más pequeño que Dios.
Lo que importa ahora es disipar la niebla.

  

Imagen de Sarolta Ban
El retrato

Amor mío, el viento acaba
de voltear tu retrato, yace
en el suelo, tus ojos no me miran.

Amor mío, la luz
se ha apagado, tu retrato
está en su lugar, ya.

Amor mío, la lluvia
entró por las ventanas. La pared
donde cuelga tu retrato
parece salpicada por cristales
de agua, y tus ojos parece
que lagrimean, ni siquiera
miran.

Amor mío, no existe el viento,
la luz existe, la lluvia
dejó de existir, un retrato se ha
roto en la zona donde estaba
la mirada. Esa ceguera
es mía. Ya no veo tu retrato y
el tiempo ha pasado.
¿Qué sucederá ahora?

Biografía

Irene Gruss nació en Buenos Aires en 1950. Publicó los libros de poesía La luz en la ventana (El Escarabajo de Oro, 1982, Premio Municipal de Poesía a la Obra Inédita), El mundo incompleto (Libros de Tierra Firme, 1987), La calma (Libros de Tierra Firme , 1991), Sobre el asma (edición de la autora, 1995), Solo de contralto (Galerna, 1997), En el brillo de uno en el vidrio de uno (La Bohemia, 2000), La dicha (Bajo la Luna, 2004), La mitad de la verdad (obra poética reunida, Bajo la Luna, 2008), Entre la pena y la nada (Ediciones del Dock, 2015), y la nouvelle Una letra familiar (Bajo la Luna, 2007). Seleccionó y prologó la antología Poetas argentinas (1940-1960) (Ediciones del Dock, 2006).
Poemas del libro:  Entre la pena y la nada.
Fuente:  Revista El Otro

2 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Muy buenos poemas estos de Irene Gruss.

Gracias por compartirlo, María.

Besos a montones
Ana

María Germaná dijo...

Gracias a ti Ana por tu presencia en mi blog.
Besos querida amiga.

María