jueves, 15 de noviembre de 2012

Mariela Dreyfus, poesía

 Edmund Kesting - Dore Hoyer

Love is a shadow
how you lie and cry after it
Sylvia Plath


DAME EL ABISMO que nace de tu perfil de piedra que horada la noche y corta mi respiración
Un cuchillo torcido   un hacha de lumbre
Contigo dolor y deseo se mezclan al ritmo de un tambor sordo
Hambrienta mi lengua calcina tu vientre tu cuerpo de león afiebrado que nunca se aquieta
Aspiro tu alma tu rostro tu extraño poder que circula del lecho a la calle del sueño a los días
Ubicuo mi dios antillano
Dame la dicha de poseer el furor de tu pelvis donde todo se anima o detiene al ritmo de mis convulsiones
Tus ojos son el pozo en que se mira y descansa la angustia
Dame la línea de tu espalda que divide la duda de la desesperación
Mi sudor reposa en tu ombligo y mi pálida luz.

De: Placer Fantasma

****

Si la sola palabra imaginada
al moldearte allá adentro va tejiendo
un cuerpo repetido y espectral
            una porción de ti
que soy también yo misma escribiendo
delineando tus ojos y tus labios
tus orejas tus manos y tu pelo
que anticipo y conozco por su olor

Si la sola palabra dibujada
con tu incipiente forma y con tus giros
repentinos y amables nos revela
tu imagen que es mi imagen y allá afuera
todo se convulsiona y aletarga
y el miedo nos atrapa y yo te cubro
te lleno de murmullos y te digo
silencio hijo silencio estoy aquí
si al pronunciar tu nombre te asomaras
en medio del fluido y del espasmo
la extasiada placenta y el dolor
y te llamaras hoy aquí Cristina
aquí Daniel aquí hoy Sebastián
ya intuido en el grito y en el tacto
la anestesia y la coronación

Si el cuerpo y la palabra fueran hoy
por fin uno mecido en mi regazo
oyendo en tu llorar la partitura
primordial y primera de mi voz
de tu voz que define en su gemido
un ritmo de angustia y de inquietud

El poema por fin se habría tramado
con la misma textura que tu piel
sería el verbo y la carne conjugados
sería el bulto y el verso:

Habría luz

****

Ahora tú y yo hemos de remontar el río de la muerte

Mi cuerpo dispuesto al sacrificio se tiende en esta ara de metal que es la
camilla helada en su quietud pero ardiente en el fluir que recorre
mis piernas

Agua agua que se desliza brota de mi interior y se derrama
Huele a materia humana al miasma mineral que ha de traerte aquí a mí
dormido despierto

Tu cuerpo solo viaja nada te empuja hacia el canal abierto de mi carne
Tu cabeza de pronto colocada
Respiro respiramos violencia en la ranura vertical luego la huida:

Huyes huyes de mis entrañas de sus crípticas vueltas que semejan una
oscura ciudad amenazada

Apareces despuntas y desatas el oblicuo cordón de nuestro pacto

Hijo mío naciente el esperado al fin eres por fin habrás de ser las formas
que intuí cuando anidabas.

Y es tu pecho húmedo contra el mío la evidencia del erótico pulso de la
sangre crecido en mí y recreado a mi imagen y aun mi semejanza

un sosías de mí y también otro semejante al padre y a la madre semejante
a la especie que repite el constante el dulce apareamiento

etéreo cielo altas humaredas que en el día de hoy juntos celebran al
anunciado infante ya nacido:

Apaciguado está un instante el caos y ya asoma en el cieno una flor y en los
escombros la palabra cumplida el nuevo fruto la música ventrílocua y
canora

Pez que en silencio encarna y se aposenta infinito y minúsculo milagro río
de cromosomas anudado por el zar el tiempo y la memoria:

Eres porque te sueño y te acaricio te imagino y moldeo y en ti nazco

De: Pez

Marina

ésta es la danza con el mar
la eterna danza la macabra
espejo del atardecer
líquenes enredados a mi cuerpo
como un cordón umbilical
el mar me abre su vientre
me cobija sus olas son el amarillo
maternal esa caricia lejana
ya olvidada entre las olas
soy la niña del mar su criatura
de piernas recogidas y pulgar en el labio
el mar me lleva avanzo entre las rocas
lado a lado los ojos entreabiertos
a la izquierda el sol rojizo a la derecha
la medialuna pálida me observa cubre
mi negro omóplato en el mar
me copio y me recreo soy Narcisa

Volada

el humo
la voluta de humo
la espiral:
aspirada en la noche
madrugadas a solas
entonando la lírica
canción en la azotea
la risa retumba
en la cabeza
salta la liebre herida
el corazón
que de lado se agita
no quiero el blanco sol
la mentirosa sombra que castiga
el grillo que a la luz de la vela
semeja un dinosaurio
sólo el ritmo ralentí
de las cosas la crispación
de fuego en la cadera
la torsión del minuto
cuando huye
sólo la estrella miope
que nos guiña
el cielo indiferente
su leve resplandor
aquí adentro

El ojo

En la yema del huevo,
en su densa, amarilla insistencia
tendida en la sartén y cruda aún
una mancha marrón como un ojo
me mira y delata mi objetivo:
pronto habré de rozarla con el trinche
revolverla en aceite o escalfarla
y ese ojo embrionario de la vida
-de la gallina viuda de sus hijos-
perecerá ante mi achicharrado
plano el volumen y el deseo quieto
sin un solo piar, sin una mueca,
una canción de cuna que ya pruebo,
un tibio cuerpo que en silencio ingiero.

Instantánea

¿Es eso ahora, mamá:
una fotografía colgada en la pared o de pie en la repisa
entre los libros?

La plana filigrana el gesto inmóvil
mamá que ya no puede sonreír (aunque sonríe)
que ya no tiene voz que no se oye
salvo por este ruido acá en el vientre
este nudo que es suyo esta obstrucción
mamá y su colapso en plena vena
un retorcerse suave un grito de dolor siempre discreto
siempre mamá callada sin quejarse
tan en su sitio aún tan solitaria
en la ambulancia el suero la emergencia
mamá y las toxinas los narcóticos
el innombrable opio la morfina
mamá adelgazando en dos semanas
delgadita y marrón entre las sábanas
su mirada que se abre que se cierra
y en la foto sonríe entristecida
ya mamá y sus ojos en el aire
con el gesto perdido con la mano
que me dice un abrazo y abrazadas despedidas las dos
acá en su cuarto mamá yo pequeñita y ella el ángel
eso es todo mamá y un flash que suena.

Los últimos poemas de: Placer Fantasma

Biografía
Mariela Dreyfus (Lima, 1960) poeta, traductora, profesora, ensayista. Estudió Literatura en la universidad San Marcos y Columbia de Nueva York y un doctorado en Literatura Latinoamericana en la universidad de Columbia.
Libros publicados: Memorias de Electra (1984), Placer fantasma (1993), Ónix (2001), Pez (2005) y Morir es un arte (2010).
Ha traducido el libro La diosa de las Américas. Escritos sobre la Virgen de Guadalupe (2000). Es co-editora del volumen crítico Nadie sabe mis cosas. Reflexiones en torno a la poesía de Blanca Varela (2007); ha publicado también el estudio Soberanía y transgresión: César Moro (2008).
Actualmente es profesora de la Maestría de Escritura Creativa en Español de la Universidad de Nueva York.

Fuente: Poetas Peruana de Antología de Ricardo González Vigil – Mascapaycha editores – Perú – 2009 y la revista: Circulo de Poesía

2 comentarios:

maria candel dijo...

No conocía su poesía, me encantó esta de Instantánea, la descripción de como se apaga una vida que se ha querido...
un abrazo

María dijo...

Gracias María,
Mariela es una poeta peruana que conocí cuando vivía en Lima. Aún tengo su primer libro Memorias de Electra, es grato leerla varios años después y saber lo mucho que ha crecido.
En Instantánea, como tú bien dices, se siente los aleteos de un cuerpo apagándose.
Un abrazo